“Expedición Goliat”: la
odisea de Karl Bushby, el hombre que camina hace 27 años para dar la vuelta al
mundo a pie
- Desde 1998 emprende una caminata global que
tiene como objetivo recorrer 58.000 kilómetros a través de cuatro
continentes.
- Está muy cerca de lograrlo, a solo 1500
kilómetros de hacer historia.
- Cómo se le ocurrió, cuáles son sus reglas y qué
mensaje quiere transmitir.
Cindy Damestoy
20/12/2025
Karl Bushby tenía 29 años
cuando emprendió la "Expendición Goliat", que consiste en,
nada más y nada menos, que dar la vuelta al mundo a pie. Sabía que nadie
lo había logrado, hizo los cálculos, estudió las rutas en los mapas y empezó la
odisea. A los 56, todavía sigue caminando, y está a solo 1500 kilómetros
de lograrlo.
"Al principio nadie creía en
mí, ni mis amigos, ni mi familia, y tampoco existían las redes sociales, así
que básicamente no tenía el apoyo de nadie", reveló en una entrevista con
la agencia Reuters.
Tenía en claro dónde comenzaría
su travesía, en el extremo sur de Sudamérica, y dónde terminaría: en Hull,
su ciudad natal en el Reino Unido. Con 58.000 kilómetros por delante y cuatro
continentes que atravesar, dio el primer paso hacia la meta.
Karl Bushby a los 29 años, cuando
llevaba 2500 kilómetros recorridos. (Foto: Archivo Clarín)
Bushby se unió al ejército
británico a los 16 años, como paracaidista junior. Esa experiencia
cambió su cosmovisión de la vida.
"El entrenamiento de los
paracaidistas se centra en la condición física, la resistencia y la confianza,
porque en cada vuelo te valés únicamente por vos mismo", detalló.
"Fui mucho más consciente de
que la vida es corta, de la sensación de muerte, porque perdí varios amigos,
y me propuse vivir lo mejor posible", aseguró.
Durante esos años como soldado
viajó para cumplir diferentes misiones, y supo que era un trotamundos de alma.
"Para cuando surgió mi idea de hacer una 'larga caminata global', ya había
servido 12 años en el Regimiento Paracaidista, así que había tenido acceso a
mapas muy completos mientras trabajaba en la unidad de inteligencia del
batallón", reveló.
En rojo, la ruta hecha por Karl
Bushby en América. (Fotos: Facebook Instagram)
"Tracé el recorrido a mano,
con papel, lápices y una calculadora; y de pronto me di cuenta que era
factible. Me obsesioné con la idea de lograr algo así de extraordinario",
explicó.
Se autoimpuso una serie de reglas
que mantuvo a lo largo de todo el recorrido: no utilizar transporte
motorizado, no volar, no conducir, y no navegar, solo caminar. Sin atajos
ni excepciones.
"La más difícil de mis
máximas es que no puedo volver a casa hasta que llegue a pie hasta ahí, porque
estoy seguro de que nadie dio la vuelta al mundo caminando sin haber vuelto al
menos una vez a su hogar en medio de la expedición", argumentó.
Un presupuesto de 500 dólares
para dar la vuelta al mundo
El 1° de noviembre de 1998 partió
desde Punta Arenas, la ciudad portuaria más austral de Chile, y en ese momento
creía que la expedición iba a llevarle un máximo de 12 año, pero ya superó el
doble de ese tiempo, debido a los impedimentos de fuerza mayor que lo obligaron
a frenar en determinados momentos.
Karl Bushby fue paracaidista y
soldado en Inglaterra, antes de la épica caminata. (Fotos: Facebook Instagram)
Con un promedio de caminata de 30
kilómetros por día, y tan solo 500 dólares como presupuesto inicial, se las
arreglaba con su tienda de campaña y la ayuda que recibía de desconocidos.
Grabó sus primeras experiencias
en Latinoamérica con una cámara Instamatic de plástico con rollos de película
de 35 milímetros, sin imaginar que ese material podría interesarle a alguien en
el futuro, o que serían material de un libro.
"Los medios de comunicación
era lo último en lo que pensaba, jamás pensé en la fama tampoco",
aseguró. Hasta 2025 incluso se resistió a tener una cuenta de TikTok, pero
tiene todo el proceso registrado de forma fotográfica, satelital y audiovisual.
"Comprendí que las redes
sociales son una herramienta de difusión enorme, pero también son una capa de
presión adicional, porque de repente hay muchas miradas sobre uno",
reflexionó.
En la mayoría de los trayectos
estuvo solo, pero en algunos tramos se sumaron otros aventureros. (Foto:
Facebook/ Karl Bushby)
Siente que ya no está solo,
porque además se sumaron distintos patrocinadores deportivos, pero no pierde el
foco de su objetivo. "Desde hace 27 años mi vida consiste en levantarme y
salir a caminar tras mi propósito", indicó.
El clima y sus inclemencias
fueron los primeros obstáculos. Cuando llovía debía limitar los trayectos, los
temporales fuertes le impedían seguir, las zonas selváticas representaban
peligros de fauna, y así sucesivamente.
A medida que avanzó su familia
empezó a ayudarlo, y crearon una campaña de donaciones de la comunidad. Su
historia parecía una continuación de la película Forrest Gump,
estrenada en 1994, tan solo cuatro años antes de que él comenzara la travesía.
Mucha gente apoyó su proyecto, ya
sea con mensajes para darle aliento o con aportes económicos. Y para cuando
llegó a Canadá en 2003, Bushby ya tenía un contrato para publicar un libro, y
una productora lo contactó para llevar su historia al cine.
Territorios hostiles y
restricciones de visados: los desafíos de Karl Bushby
Sin dudas las huellas de Bushby
están por todo el mundo. Recorrió la Cordillera de Los Andes, México, Estados
Unidos, Rusia, Mongolia y partes de Asia. En total ya cruzó la frontera de 25
países.
Karl Bushby tiene por delante los
últimos 1500 kilómetros para dar la vuelta al mundo a pie. (Fotos: Facebook
Instagram)
Estuvo en los lugares más
remotos, hostiles, e incluso en países en conflicto militar. "Atravesar el
Tapón del Darién fue extremadamente peligroso y
casi imposible", reconoció.
En febrero de 2003 se adentró en
la impenetrable selva pantanosa de 96 kilómetros de extensión, también
conocida como "el muro del terror", que se ubica en la
frontera entre Panamá y Colombia, famosa por los intentos de los migrantes que
buscan llegar a Norteamérica, arriesgándose a toparse con grupos armados,
células de narcotráfico e incluso una elevada tasa de abusos sexuales.
Bushby pasó más de 50 días
caminando en el territorio. "Nunca tuve tanto miedo en mi vida;
puse mi hamaca para dormir un poco en una jungla bastante densa, y escuché a una
veintena de hombres con sus armas tintineando, a solo 10 metros de distancia;
por suerte era de noche y no me vieron", relató.
Otro de los desafíos más
extremos, para los que requirió preparación física especializada, fue para
caminar sobre el estrecho de Bering, entre Alaska
y Rusia en 2006.
Karl Bushby estuvo preso en Rusia y
tuvo que recurrir a ayuda diplomática. (Foto: Facebook)
Fue el punto medio de su caminata
y derivó en una serie de inconvenientes posteriores. "Es una masa enorme
de hielo triturado y agua de mar que literalmente tienes que escalar para
cubrir cualquier distancia corta", describió.
Tuvo un compañero aventurero que
cruzó con él, el mochilero francés Dimitri Kieffer, quien perdió
parte de un dedo por congelación tras una terrible tormenta.
Durante 14 días caminaron y
nadaron sobre el hielo inestable de Alaska rumbo a Siberia, enfrentando
peligros extremos como los ataques de los osos polares, con quienes tuvieron un
encuentro cercano y milagrosamente el animal se alejó.
"Era como si alguien
estuviera caminando alrededor de mi tienda de campaña golpeándola con una pala
todo el tiempo; y no salí de mi saco de dormir durante varios días porque la sensación
térmica era de -98 grados", indicó.
Una tormenta los arrastró 45
kilómetros mar adentro, porque el hielo se había movido. "Nadie creía que
lo lograríamos, y menos en el primer intento; ni nosotros no lo creíamos, pero
así fue", expresó.
Karl Bushby enfrentó fríos
extremos, granizos y lluvias torrenciales. (Foto: Instagram @bushby3000)
Poco después de alcanzar el
objetivo, Bushby fue detenido por las autoridades rusas del Servicio
Federal de Seguridad (FSB), por haber entrado al país por una frontera
incorrecta.
Pasó 57 días preso de su
libertad, y se enfrentó a un juicio, hasta que las autoridades accedieron a
permitirle continuar su viaje, pero se le prohibió volver a entrar a Rusia
durante cinco años debido a su primera violación fronteriza.
Desde entonces tuvo mucha cautela
en las restricciones de visados, ya que en Europa solo puede quedarse 90 días
antes de partir hacia otro destino y luego regresar para reanudar la ruta.
Dos años después de aquella
terrible situación se desató la crisis financiera de 2008. Sus
patrocinadores se retiraron y tuvo que paralizar los viajes hasta recaudar
nuevamente más dinero.
Cruzar el Mar Caspio y nadar
en aguas abiertas: otro desafío imposible
La pandemia de coronavirus
fue uno de los acontecimientos que lo obligaron a permanecer en pausa. Pero ese
tiempo lo capitalizó para entrenarse físicamente para otro desafío imposible.
En agosto de 2024 se enfrentó al
segundo cuerpo de agua de su ruta. Nadó durante 31 días a través del
Mar Caspio, desde Kazajistán hasta Azerbaiyán, para evitar pasar por
Irán y Rusia.
El tramo que hizo nadando Karl
Bushby para cruzar el Mar Caspio.(Fotos: Facebook Instagram)
"Definitivamente no soy
nadador, ni me gusta nadar", admitió, pero se propuso dar cada brazada
hasta culminar los 288 kilómetros en aguas abiertas.
Entrenó durante un año junto
a otra aventurara, Angela Maxwell. Tuvo el apoyo del gobierno de Azerbaiyán,
con dos nadadores del equipo nacional que lo asistieron y buques de la guardia
costera que monitorearon su recorrido.
Lo hizo en tramos, durmiendo en
embarcaciones de apoyo cada noche. Se organizó con turnos de nado de tres horas
por la mañana, tres horas por la tarde, y descansaba al anochecer. Luego otra
vez se sumergía en medio de los vientos fuertes y volvía a empezar la rutina.
Karl Bushby atravesó dos masas de
agua durante la Expedición Goliat. (Fotos: Facebook Instagram)
El 17 de septiembre de 2024
llegó a Azerbaiyán. Desde allí caminó 2.204 kilómetros desde Georgia hacia
Turquía los siguientes cinco meses.
El 2 de mayo de 2025 cruzó el
puente del Bósforo en Estambul, y actualmente está en Hungría. Le faltan
solo 1500 kilómetros para terminar la caminata global.
Queda un solo gran obstáculo
por delante: el Canal de la Mancha. Nadar es posible, pero peligroso. Tiene
la esperanza de caminar por el pasillo de servicio del túnel del Canal, un
tramo que se utiliza solo para tareas de mantenimiento, que no está abierto a
los peatones.
Después de 27 años y 50.000
kilómetros cumplidos, espera que las autoridades le concedan un permiso
especial cuando llegue a ese punto, donde le faltarán solo 33 kilómetros para
culminar el viaje.
En un carrito de dos ruedas suele
llevar todas sus cosas y lo arrastra en cada ruta. (Fotos: Facebook Instagram)
"Tuve que recorrer cada
centímetro de este camino caminando o nadando. Y cada vez que me detengo
tengo que empezar desde ese punto y continuar", detalló.
La salud, los amores y los
benditos pies de Karl Bushby
Mantener una relación estable
resulta difícil para Karl. Siempre está en movimiento, sin saber cuándo volverá
ni cómo se presentarán las circunstancias. "Tuve dos relaciones muy
importantes y duraderas en estos 27 años", contó en diálogo con The
Mirror.
La última vez que estuvo en
pareja fue en 2021, y todavía conserva las fotos en su Facebook de las salidas
juntos. En cuanto a su salud, reveló que por fortuna sufrió una sola lesión
grave cuando se resbaló, se cortó la muñeca, y requirió suturas.
Tuvo ampollas y cortaduras en sus
pies muchas veces, pero nunca nada de gravedad. "Mis pies recorrieron
cuatro continentes, pero están maravillosamente bien", dijo con
entusiasmo.
También tuvo una infección
estomacal grave una sola vez, y estuvo internado en la casa de un
médico en Perú, quien lo cuidó hasta que se recuperó.
Karl Bushby proyecta su regreso a
casa tras 27 años en septiembre de 2026. (Foto: Facebook)
"Cada vez que estuve enfermo
o algo salió mal, recibí ayuda de residentes locales o algún dato que
necesitaba, y eso sucedió en todas partes, sin importar las diferentes culturas
de cada país", enfatizó en otra entrevista con la BBC.
"La inmensa amabilidad de
las personas desconocidas me impactó", confesó. Cada uno de esos
gestos fueron claves para que pudiera avanzar.
La soledad fue uno de sus
enemigos mentales, sobre en todo en la monotonía de algunos paisajes.
"Estuve en desiertos donde lo que veía no cambiaba durante días o incluso
semanas, y eso puede ser abrumador; lo mismo ocurre con el Ártico, donde sientes
que el Ártico intenta matarte constantemente", definió con humor.
"Una de las lecciones que
me deja esto es que nadie lo logra solo", relató Bushby. "Puede
que yo sea el único que va por el camino, pero cuento con una enorme red de
apoyo que me mantiene avanzando", agregó.
En la nieve, en terreno fangoso y
selvático, desiertos, pasó por todas las geografías alrededor del mundo. (Foto:
Facebook/Karl Bushby )
"El 99,99 % de las
personas que conocí fueron bondadosas, amables y buenas. El mundo es un
lugar mucho más agradable de lo que a menudo parece, y realmente con este viaje
recuperé la fe en la humanidad", expresó.
Entre risas aseguró que, aunque
todos crean que ama lo que hace, en realidad no le gusta caminar, escalar ni
nadar. "Lo hago solo por el propósito, porque el desafío existe y me
motiva lograrlo", sostuvo.
"Mi otra pasión es la
alfabetización científica y la participación en la ciencia, así que eso es
lo que quiero hacer cuando termine con la Expedición Goliat", proyectó.
"Mi intención es
transmitirles que no tengan miedo, que se levanten del sillón, de la cama, y
hagan realidad lo que anhelan, porque al dar el primer paso se abre un mundo de
oportunidades ante tus ojos", recomendó.
Si todo sale según lo previsto,
se convertirá en una de las primeras personas en recorrer a pie una ruta
ininterrumpida alrededor del mundo.
Fiel a sus reglas, no volvió al
Reino Unido en los últimos 27 años. Ansía poder regresar muy pronto, y espera llegar
a su casa en Hull entre septiembre y octubre de 2026, donde lo espera su
padre, Keith Bushby, de 77 años.
https://www.clarin.com/internacional/expedicion-goliat-odisea-karl-bushby-hombre-camina-hace-27-anos-dar-vuelta-mundo-pie_0_eEbE2iuKgL.html
La idea de un puente
terrestre mundial
Por Javier Cornejo
Publicado en el Diario El Tribuno
el 02 de Agosto de 2010
A partir de la antigua Fenicia, luego los
navegantes venecianos, en un criterio eminentemente monetarista y dinerario de
intermediación y saqueo de los pueblos productores, se establecieron las rutas
comerciales “marítimas” que nunca unieron ni desarrollaron los pueblos. Las
mismas fueron perfeccionadas por el Imperio Británico a través de su Compañía
de Indias Orientales, a la que luego se le sumó la Compañía de Indias Occidentales.
En estos momentos China, en unión con India, Rusia
y parte de Europa tomaron el camino propuesto por el científico ruso Vladimir
Vernadsky en el desarrollo de su plan ferroviario mundial, aplicado a la
economía física del planeta.
Frente a la desunión mundial llevada a cabo por los pueblos insulares a través
de los mares y buques, la idea propone la unión de los pueblos continentales.
El plan Vernadsky, que se encuentra en desarrollo,
incluye a EEUU y toda América en unión continental y mundial, tal como puede
observarse en el mapa inferior.
Este descomunal proyecto de infraestructura de miles de kilómetros de vías
férreas sería en realidad, centro de corredores de desarrollo con 50 kilómetros
de ancho que llevarían la industria y tecnología de punta, transporte y
distribución de productos, energía y personas a través de todo el planeta, en
medio de un orden y limpieza ambiental que actualmente no permite el sistema de
automóviles, aviones, camiones y barcos. La propulsión electromagnética y
nuclear ya es un hecho en las ferrovías existentes. Esto posibilitaría
fehacientemente el avance de las condiciones de vida de toda la humanidad,
destinando los espacios a la producción de la biósfera que en su fotosíntesis
enriquece a todo el planeta de lo necesario para la vida.
Se plantean tres corredores: Norte, Central y Sur.
Los cuellos de botella a vencer para la conexión continental serían el Estrecho
de Bering, el Tapón de Darién, Sajalin, el Canal de la Mancha, el Estrecho de
Gibraltar, el Canal de Suez. Con la tecnología que hoy disponemos, la realidad
de estas conexiones es inmediata.
Frente a ello, a la vuelta de su viaje a China, nuestra Presidenta anunció la
firma de “importantes” convenios ferroviarios con el país asiático. Tales se
resumen en la compra de material rodante reacondicionado. El importe es de
10.000 millones de dólares. De dicho monto se debe pagar un 4% al trader
Francisco Macri. (Juan Carlos Cena: Ferrocarriles Compras Chinas). Tal material
será usado para acentuar la succión sojera/cerealera a los puertos de Rosario y
de Buenos Aires.
Por todo esto, parece ser que el destino de
postergación de nuestro pueblo es una constante.