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miércoles, 28 de enero de 2015

Afirman en Israel que el caso Nisman es una "venganza"



Afirman en Israel que el caso Nisman es una "venganza" a la familia Kirchner
El diario israelí Haaretz, el mismo donde hacía colaboraciones Damián Pachter, publicó este martes una columna de opinión firmada por el coordinador de la mesa de América Latina en el Foro de Organizaciones de Paz y director del Centro para el Avance de Iniciativas por la Paz, Meir Margalit, en la que atribuye la muerte del fiscal Alberto Nisman a una venganza de las "fuerzas oscuras" contra el kirchnerismo por impulsar juicios por delitos de lesa humanidad.

"Las fuerzas oscuras del pasado regresan, deseosas de cosechar venganza sobre la familia Kirchner", señaló Margalit, quien en una nota anterior ya había afirmado que la muerte de Nisman "apestaba a una conspiración derechista oportuna, en connivencia con los ex policías y oficiales del Ejército, para derrocar al gobierno y destruir la democracia en Argentina, aún débil después de 30 años".

En la columna que reproduce InfoJus, Margalit sostuvo que "la comunidad (judía) no se da cuenta de que la extrema derecha se está prendiendo en la protesta legítima y construyendo los cimientos de la revolución sobre la base de su crítica. No sólo este intento no sirve a los judíos, pero no hay que ser un historiador para saber que los tendrá como objetivo a ellos tarde o temprano".

Para el columnista, Nisman es un ejemplo del drama judío en Argentina y sostuvo que el fiscal fallecido "estaba infectado por la obsesión con Irán, que infectó a toda la comunidad".

"Nisman fue criado por los materiales que Israel le dio (de acuerdo con los medios locales), y fue utilizado por el ala derecha para promover una revolución que él probablemente nunca quiso. Al final, pagó con su vida. Esta es la historia de los judíos de la Argentina en una pequeña escala. Me pregunto cómo estas personas sabias y de buen corazón podrían haber caído en una trampa y terminado en el mismo lado que los fascistas del país", concluyó la columna.

Y DALE CON LA BURRA AL TRIGO!



¡Y DALE CON LA BURRA AL TRIGO!
enero 27, 2015

27 de enero y como todos los años, los medios de comunicación masivos, dale que dale con el día internacional del “Holocausto”, en especial éste año por su septuagésimo aniversario oficial. “¡Nunca olvidar! ¡Nunca perdonar! ¡Nunca más!”

¿Cuál es la singularidad del “Holocausto” o del pueblo judío?

¿Por qué sólo hay memoria para ellos?

Dicen que es único el así llamado “Holocausto” -palabra con una connotación ritual y religiosa que lo particulariza aún más-, por su magnitud, premeditación y sistematización particular contra un grupo humano específico, pero, ¿y la premeditación racista del exterminio genocida de los aborígenes australianos y de los tasmanos por parte de los ingleses? O el de los indígenas de América del Norte por los estadounidenses, confinados hasta el día de hoy en esos campos de concentración llamados reservas, o el armenio con la peor de las sistematizaciones contra ese grupo étnico específico por parte de los turcos. Recordemos que en Turquía se enseña de la existencia de una supuesta conspiración armenia internacional contra los turcos para así justificar las casi dos millones de víctimas armenias (cifras conocidas, por lo general menores a las reales) entre 1915 y 1923 a manos del gobierno turco. Y si hablamos de cifras, millones de europeos –muchos más que seis- fueron esclavizados y masacrados por su origen y religión por los turcos a lo largo de casi un milenio en su hostilización permanente del sur-este de ese continente. Los ingleses se llevan una corona de huesos con los millones de irlandeses que mataron de una forma u otra –desde el trabajo forzado hasta la muerte, pasando por las hambrunas dirigidas- , y si hablamos de campos de concentración, recordemos que fue la crueldad británica la que los inventó e implementó en tiempos modernos (1898-1903), y no contra otras razas distantes, sino contra los Boers, sus primos hermanos germánicos, descendientes de holandeses en Sudáfrica. Por sólo poner ejemplos. Ni siquiera hablemos del genocidio ucraniano llevado a cabo por la Unión Soviética en la década de 1930 o de los millones de alemanes muertos después de la guerra en los campos de concentración aliados y en los gulags soviéticos, con bastante premeditación, sistematización, alevosía y ventaja, por cierto. Mucho menos recordemos a las víctimas palestinas de la ocupación israelí en sus tierras en estas siete últimas décadas.

¿Y la memoria para ellos? ¿Dónde está el día internacional del genocidio armenio, dónde el del genocidio tasmano, dónde el del genocidio irlandés o del genocidio bóer? ¿Dónde el del genocidio alemán? ¿Dónde el del genocidio ucraniano?

No hubo ejército soviético ni ejército aliado de “liberación” que fuera al rescate desesperado de esas víctimas, ni autoproclamados tribunales de justicia internacionales para castigar a los victimarios. Tampoco hay culpabilidad británica o soviética, ni traumas colectivos, ni carga histórica en esos países (o sus continuadores) por todo el mal que han hecho en los cuatro rincones de la tierra.

Al parecer hay memoria histórica clase a, clase b, clase c y clase oc, oc por olvido controlado. Olvido controlado e historia impuesta. El “Holocausto”, por supuesto, es clase a. Ergo, todos somos iguales, aunque unos acaban siendo más iguales que otros.

Los que se quejan de los borregos locales, deberían también acordarse de la gran borregada que adora estos dogmas oficiales establecidos a nivel internacional.
En la imagen: ¿Un niño judío en un campo de exterminio alemán? No, en la fotografía vemos a una niña bóer, Lizzie van Zyl, en un campo de concentración británico en Sudáfrica que muere famélica por inanición.
“She was a frail, weak little child in desperate need of good care. Yet, because her mother was one of the “undesirables” due to the fact that her father neither surrendered nor betrayed his people, Lizzie was placed on the lowest rations and so perished with hunger that, after a month in the camp, she was transferred to the new small hospital. Here she was treated harshly. The English disposed doctor and his nurses did not understand her language and, as she could not speak English, labeled her an idiot although she was mentally fit and normal. One day she dejectedly started calling for her mother, when a Mrs Botha walked over to her to console her. She was just telling the child that she would soon see her mother again, when she was brusquely interrupted by one of the nurses who told her not to interfere with the child as she was a nuisance”. -Cita de Stemme uit die Verlede (“Voces del pasado”) – una colección de declaraciones juradas de las mujeres que fueron detenidas en los campos de concentración durante la Segunda Guerra de los Boers (1899-1902).


¿Cuándo has visto esta foto en algún medio masivo en tu vida? ¿Cuándo se han recreado estos episodios negros de la humanidad por Hollywood? ¿CUÁNDO?

¿Dónde está la verdad y la memoria histórica?

En los medios de comunicación masivos seguro que no.
Y si vas a comentar, recuerda que haber visto películas y documentales de Hollywood sobre la Segunda Guerra Mundial y sobre el “Holocausto” no te da ningún tipo de autoridad para expresarte sobre ese período.

Piensa, por favor piensa.
Simpliciter Francisco

Cristina lo hizo una vez más



Cadena Nacional: Cristina lo hizo una vez más.
Por Gabriela Pousa  /  26 enero, 2015 

La última cadena nacional de la Presidente dio vergüenza ajena. No asombró porque después de doce años pocos son tan ingenuos como para esperar algo nuevo. Cristina fue Cristina con fidelidad supina. Ni condolencias a la familia de Alberto Nisman, ni promesa – aunque más no sea – de llegar a dar una respuesta sobre una muerte tan incierta.
Por un instante pienso en los elogios de tantos cuando, la jefe de Estado, asumió su cargo porque “hablaba de corrido”. Como si hablar sin leer fuese garantía de buen administrador. Siempre estamos en el detalle insignificante, en la anécdota de café, absortos por el parecer más que por el ser… La autocrítica no falta sólo en Cristina.

Pero volviendo a la cadena nacional, lo primero que hay que admitir es que nuevamente es el oficialismo quién se adelanta y marca la cancha. La Presidente impone la agenda, el tema. No quieren que se hable del fiscal, y lo logran estableciendo una polémica fútil que no aporta un ápice ni modifica nada esencial. Disuelven la SIDE. Si insinúan que por echar a su cúpula semanas atrás, se mató a un fiscal federal, ¿qué esperar de una disolución final?  Y quién se hará cargo, ¿La Cámpora acaso? Todo huele a espanto.

Cristina Kirchner enterró a Nisman antes incluso que su familia. Provocó cuando lo que debía hacer era apaciguar el estado alterado que se evidencia en la sociedad. La Presidente volvió a hablarle a un grupo minúsculo de argentinos consustanciado con el quehacer político cotidiano. El resto está en su propia pelea por la supervivencia.

A menos de un mes de iniciado el año, desde el Ejecutivo lograron borrar de cuajo el fracaso de los precios cuidados, la inseguridad y la violencia social. La economía crítica para la cual no tenía respuesta, la puso debajo de la mesa. Con la alfombra tapó la criminalidad y el narcotráfico que hacen mella. Y finalmente, antes de que la sangre seque, antes del derecho a enterrar al muerto que data de tiempos de Sofocles y Antígona, se lo sacó de encima con la indiferencia y la eficiencia siniestra que ha tenido a menudo su aparato comunicacional.

Tarde para dar la cara, tarde también para la oposición que no termina de reaccionar  para evitar que la vuelvan a acostar. Ahora están obligados a debatir inútilmente una Agencia Federal de Inteligencia que, con mayoría en el Congreso, es ya un hecho.
Hace una semana se esperaba una palabra de la mandataria, pero hace una semana sólo supo de “sangre y un dedo” que le comunicará el fantasma de la Ministro de Seguridad a quién nadie le conoce la cara pero todos le pagamos el sueldo, y algún día una jubilación de privilegio. Es decir, la población se enteró antes, por las redes sociales. que la mismísima titular del Ejecutivo Nacional. Poco serio.
36 minutos exactos estuvo sin pronunciar siquiera al occiso. Le dedicó pocos minutos al final para criticar su actuar. Los muertos no pueden defenderse pero pareciera que la Presidente no se enteró del deceso del fiscal. Se quedó en la absurda crítica a un medio, su eterna carta marcada, y se desmintió a si misma cuando escribió “suicidio” ¿Cómo le sacaron los signos de interrogación? En rigor, si releen el artículo, nadie los sacó.  Otro papelón.

El kirchnerismo y sus permanentes problemas de contexto. Los caricaturistas de Charlie Hebdo estaban en un contexto lícito para morir a manos del terrorismo, de una u otra manera así lo dijo la decana de la facultad de Periodismo, Cecilia Saintout. Ahora parece que Nisman “se la buscó”, y Diego Lagomarsino merece la condena desde el vamos por tener un hermano abogado que osa trabajar en un estudio que le llevó una causa al enemigo perpetuo: Clarín, un diario si…. En ese contexto, todo lo sucedido parece que debe ser bien visto.

Cristina acaba de dar pena, no por salir faltando el respeto en silla de ruedas, pena porque ha hecho de la Argentina una parodia de lo que alguna vez fue. Corrupción hubo siempre pero mafias enquistadas en lo más alto del poder, no.

Cambiar el nombre a una secretaria de Estado no es siquiera un primer paso. Más grave aún fue la disolución que hiciera de la democracia hace ya años dejando creer al pueblo que sigue existiendo por el mero hecho de ir a votar cada tanto.

Pero democracia no es apoyar el bisturí sobre el cuerpo. Es cortar, sacar, coser, curar…, de modo que seguimos enfermos.

Cristina Fernández de Kirchner ha vuelto a perder una oportunidad por terminar su ciclo con un poco más de dignidad. La historia no utiliza eufemismos y será quién la ubique en el casillero exacto en que merece estar. Quizás no es mucho lo que pueda hacerse hoy desde un espacio limitado, con una exégesis sintética de lo recientemente escuchado. Hay que decantar, volver a leer y detenerse en las entrelineas que suelen decir bastante más.

La afamada oradora sigue hablando sin decir lo que debe decirle a la sociedad. ¿Por cuánto menos se fue Fernando De la Rua del gobierno? Habrá que asumir que un ambicioso líder solapado puede más que un pueblo indignado, o que lo monetario es más trascendente y prioritario que la vida misma para los ciudadanos.

Hay un muerto emblemático, un sinfín más los hay ya olvidados. El país va cobrando forma de cementerio con ese singular silencio que explica tanto…

La resurrección, la salida del laberinto, el hilo de Ariadna – que tanto le gusta a la mandataria -, de este modo no conduce a nada. Androgeo sigue inerte y frío en la Morgue Judicial y falta un Teseo. Hasta qué no aparezca, el gobierno seguirá siendo el temible Minotauro que nos mantiene adentro, horrorizados,, amenazados…

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