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viernes, 28 de noviembre de 2025

Proyecciones Económicas a 50 Años

En 50 años, hacia 2075, la economía argentina enfrentará desafíos estructurales por un crecimiento moderado proyectado en torno al 2-3% anual promedio en América Latina, impulsado por inestabilidad política, dependencia de commodities y reformas pendientes, aunque con potencial rebote inicial de 4-5% en 2025-2026 por recuperación agrícola y ajuste fiscal. El desarrollo se estancará si persisten altos niveles de corrupción, deficiencias educativas y volatilidad monetaria, limitando la transición a una "silver economy" por envejecimiento poblacional. Sin cambios profundos, Argentina podría mantener su posición como economía emergente de bajo crecimiento regional, con PBI per cápita estancado frente a pares globales.

Declive Demográfico y Tasa de Natalidad

La tasa de fecundidad ha caído a 1.4 hijos por mujer en 2022, un 40% menos en una década, correlacionada con inestabilidad económica, deterioro salarial y postergación de maternidad. Proyecciones indican permanencia en 1.16 hijos por mujer, iniciando declive poblacional en 2030, con más del 20% de la población mayor de 60 años en 2040 y agravándose hacia 2050-2075. Esto impactará el mercado laboral, jubilaciones y educación, exacerbando presiones fiscales.

Escenario en 2075

Hacia 2075, Argentina verá una población envejecida (37% mayor de 65 años potencialmente), reduciendo la fuerza laboral y aumentando gasto en salud y pensiones, con silver economy como oportunidad si se adapta el sistema educativo y laboral. Económicamente, sin diversificación más allá de agroexportaciones, el crecimiento se limitará a ~2% anual, con riesgos de depreciación monetaria y menor expansión que emergentes asiáticos. Políticas pro-natalidad y reformas estructurales podrían mitigar el declive, pero la tendencia base apunta a estancamiento demográfico-económico.

Cómo afectará la baja natalidad al mercado laboral en 2075

La baja natalidad afectará al mercado laboral argentino en 2075 principalmente a través de una reducción significativa de la población en edad activa para trabajar. Esto generará un "inversión del triángulo demográfico", donde habrá más adultos mayores que jóvenes, lo que obligará a extender la edad jubilatoria y a que menos personas contribuyan al sistema previsional, incrementando la presión fiscal y el desafío para sostener las jubilaciones.

Esta disminución de la fuerza laboral joven implicará que habrá menos personas para cubrir vacantes, especialmente en sectores que requieren conocimiento especializado, aumentando la dificultad para mantener la productividad y la innovación. Para compensar, la productividad de los trabajadores restantes deberá aumentar, y será esencial mejorar la preparación y la calidad educativa de la fuerza laboral para mantener el PBI per cápita.

Además, la reducción del número de niños afectados por la baja natalidad puede representar una oportunidad para mejorar la educación con menos alumnos, adaptando la formación a las necesidades futuras de la economía tecnológica y envejecida. Sin embargo, el mercado laboral enfrentará el reto de adaptarse a un escenario con más trabajadores seniors y menos jóvenes, lo que podría forzar reformas en políticas laborales, migratorias y de inversión.

Sectores que enfrentarán mayor escasez de mano de obra hacia 2075

Los sectores que enfrentarán mayor escasez de mano de obra hacia 2075 en Argentina serán principalmente:

Oil & Gas: Este sector demanda mano de obra especializada por proyectos e inversiones en recursos como Vaca Muerta, con alta dificultad para reemplazar trabajadores calificados.

Minería: Sector estratégico con potencial para expandir producción, que requerirá técnicos y personal especializado difícil de conseguir con baja natalidad.

Agroindustria: Aunque tradicionalmente motor económico, su modernización y ampliación exige talento técnico, que será escaso sin un relevo generacional adecuado.

Industria del Conocimiento y Tecnologías de la Información: Con alta demanda de perfiles como desarrolladores, científicos de datos y analistas, este sector sufrirá por la baja natalidad y la dificultad para formar suficientes especialistas.

En contraste, sectores como la construcción e industria mostraron caída laboral recientemente y podrían no recuperarse al ritmo requerido, acentuando su problema frente a la escasez de mano de obra calificada.

En resumen, los sectores con alta demanda técnica y que impulsan la exportación y la innovación serán los más afectados por la falta de relevo generacional hacia 2075, agravando los desafíos demográficos y económicos previstos para Argentina.

Impacto del envejecimiento en oferta de trabajadores por sector

La baja natalidad y el envejecimiento poblacional reducirán la oferta de trabajadores en Argentina hacia 2075, afectando desproporcionadamente a sectores con pirámides etarias envejecidas y alta demanda de mano de obra física o técnica, como la salud, donde el aumento de mayores demandará más cuidadores y personal médico sin suficiente relevo generacional. La industria y construcción enfrentarán escasez por jubilaciones masivas de baby boomers y menor entrada de jóvenes, exacerbando la dependencia de automatización para mantener productividad.

Sectores Más Afectados

Salud y cuidados: Mayor necesidad de empleo por envejecimiento, pero escasez de oferta joven para roles especializados, presionando sistemas públicos y privados.

Servicios locales y asistencia: Creciente demanda en vivienda, transporte y ocio para seniors, con pirámides etarias invertidas que limitan contrataciones.

Función pública: Altas tasas de retiro sin reemplazo adecuado, impactando administración y servicios esenciales.

Industria manufacturera: Menor fuerza laboral reduce crecimiento si no se automatiza, a diferencia de sectores más flexibles.

Sectores como agroindustria y minería podrían mitigar con tecnología, pero la industria del conocimiento sufrirá por falta de perfiles jóvenes innovadores. Esto elevará salarios en áreas críticas y forzará políticas de inmigración y formación continua.

Cómo afectará el envejecimiento a la contratación en salud y educación

El envejecimiento poblacional reducirá la oferta de nuevos trabajadores en salud y educación, generando escasez crónica de personal calificado hacia 2075, ya que la jubilación masiva de generaciones previas no será compensada por entradas jóvenes debido a la baja natalidad.

Sector Salud

La demanda de médicos, enfermeros y cuidadores se disparará por el aumento de enfermedades crónicas en mayores, pero la base de mano de obra joven se contraerá, obligando a capacitar personal desde una pool limitada y elevar salarios para retener talento. Esto tensionará sistemas públicos con reasignación de recursos hacia geriatría y atención domiciliaria, priorizando prevención para mitigar costos.

Sector Educación

En educación, la menor cohorte de niños reducirá la demanda de docentes en niveles iniciales, pero el envejecimiento de profesores actuales provocará jubilaciones sin reemplazo adecuado, afectando continuidad y calidad en secundaria y superior. La función pública educativa enfrentará dificultades de contratación, impulsando necesidad de formación continua y diversidad etaria en planteles.

Qué puestos concretos en salud y educación tendrán más demanda

En salud y educación, el envejecimiento poblacional impulsará la demanda de puestos específicos hacia 2075, exacerbada por jubilaciones masivas y menor oferta joven, priorizando roles en cuidados geriátricos y formación continua.

Puestos en Salud con Mayor Demanda

Enfermeros especializados (UCI, UTI, UCO): Clave para atención intensiva de mayores con crónicos, con escasez actual que se agravará.

Instrumentadores quirúrgicos: Esenciales en operaciones para patologías etarias, difíciles de reclutar por migración externa.

Geriatras y cuidadores: Alta necesidad por envejecimiento, enfocados en atención domiciliaria y salud mental de seniors.

Médicos clínicos y directores médicos: Requeridos para gestión y contención en sistemas sobrecargados.

Puestos en Educación con Mayor Demanda

Docentes de secundaria y superior: Jubilaciones sin reemplazo afectarán continuidad, demandando perfiles en áreas técnicas y gerontológicas.

Formadores en educación continua y adultos: Necesarios para recualificar fuerza laboral envejecida y adaptarse a silver economy.

Especialistas en pedagogía geriátrica: Para capacitar seniors en habilidades digitales y salud, mitigando escasez laboral.

Roles Docentes Más Afectados por Jubilaciones

Las jubilaciones próximas de docentes en Argentina, impulsadas por el envejecimiento de planteles con más del 40% superando los 50 años, generarán escasez en roles tradicionales de niveles iniciales y medios, donde la pirámide etaria es más invertida. Esto se agravará por baja natalidad, reduciendo nuevos ingresos al sistema educativo.

Docentes de nivel primario: Mayor volumen de jubilaciones por ser el escalón base, con alta concentración de profesionales cercanos a la edad de retiro (35 años de servicio o 60 años de edad).

Preceptores y bibliotecarios: Roles de apoyo con requisitos jubilatorios específicos (jubilación ejecutiva para aportes solo docentes), difíciles de reemplazar en escuelas públicas.

Docentes de secundaria en áreas técnicas: Jubilaciones masivas impactarán materias como matemáticas, ciencias e idiomas, con demanda creciente, pero sin relevo generacional.

Profesores de educación física y especial: Especialmente en escuelas de frontera o especiales, donde regímenes jubilatorios acelerados por condiciones laborales generan vacantes inmediatas.

Para mitigar, se necesitan planes de recualificación y atracción de jóvenes, ya que ofertas actuales buscan suplentes en música, inglés y psicología como indicadores tempranos.

Proyecciones del Trabajo Industrial

El trabajo industrial en Argentina se proyecta con escasez laboral hacia 2075 por envejecimiento y baja natalidad, reduciendo la población en edad activa (0-14 años de 39% a 33% entre 2010-2022), lo que limita el relevo generacional en manufactura y obliga a automatización intensiva para sostener productividad.

Impactos Clave

Reducción de oferta laboral: Menos jóvenes para roles operativos y técnicos, con inversión del triángulo demográfico que frena innovación y crecimiento industrial, similar a retos regionales por fin del bono demográfico.

Jubilaciones masivas: Profesionales industriales cercanos a retiro generan vacantes sin reemplazo, exacerbando dependencia de commodities sin diversificación.

Oportunidades mitigadoras: Automatización y extensión de edad laboral permiten mantener producción, aunque crisis macroeconómicas agravan el problema.

La industria deberá priorizar recualificación de seniors y migración selectiva para evitar estancamiento, con riesgos de menor competitividad frente a emergentes.

Gabriel Fossa Robecchi


martes, 25 de noviembre de 2025

¿De qué reforma laboral hablamos?

Walter Neil Bühler 24 de noviembre de 2025

La reforma laboral se parece a una pelea entre dos dinosaurios el día previo a su extinción. Por un lado, aquellos seguidores de Adam Smith y la secta de los anarco capitalistas y por el otro la de quienes se aferran a un régimen que hace aguas por anacrónico. Los primeros son los que querrían directamente ver desaparecer el derecho del trabajo y toda protección al trabajador. Es lo que claramente expresa el presidente Milei cuando afirma que "la justicia social es una aberración" y sostiene que el artículo 14 bis (base constitucional de toda la legislación en nuestro país) es el "cáncer de la Argentina" y debe ser derogado. Los segundos, encabezados por los jerarcas sindicales nacionales, se niegan a toda reforma, en especial las que pueden afectar sus imperecederos privilegios. En el medio están los académicos, docentes, investigadores que coinciden en la necesidad de una reforma laboral en Argentina, pero no ésta.




El Gobierno está convirtiendo a la reforma laboral en la madre de todas las batallas, en la panacea que hará crecer milagrosamente la economía de nuestro país. Pero una reforma laboral seria requiere de ciertas condiciones previas y necesarias. Veamos. 

Primero, es indispensable hacer crecer el país. No resulta válido el argumento de que la reforma laboral es condición para ese crecimiento, ni que los empleadores se abstienen de contratar nuevos trabajadores por la supuesta rigidez de la relación laboral. Si ese fuera el caso, muchas empresas habrían recurrido al expediente fácil de contratar en negro, amparadas en la doctrina mileísta que sostiene que "quien evade es un héroe". Hoy, estas prácticas no reciben sanción alguna, lo que perpetúa la clandestinidad laboral y -sin embargo- el empleo a más de un año de vigencia de la Ley Bases, prácticamente, no ha crecido ni en el sector formal, ni en el informal. Sin crecimiento económico no hay creación de empleo; sin importar cuántas reformas laborales se implementen. 

Segundo, precisamente, es urgente combatir el trabajo clandestino. Sin ese paso, cualquier reforma laboral sólo alcanzará a la mitad de la población económicamente activa. No debería ser difícil lograr consensos: los empresarios que respetan la legalidad tendrían que ser los primeros en encabezar esta lucha, para dejar de ser víctimas de la conocida "caza en el zoológico". Los sindicatos para tener más afiliados cotizantes. Y el Estado porque obtendría un fabuloso impulso en la recaudación.

Tercero, la reforma debe ser protagonizada y debatida por los interlocutores sociales: cámaras empresarias y sindicatos. No puede quedar en manos de "especialistas" que tratan a los trabajadores como ratas de laboratorio para experimentar sus ideas más estrambóticas, como el fondo de cese laboral o la figura de los "colaboradores".

Cuarto, es imprescindible fortalecer los mecanismos de control y justicia laboral. Sin una estructura institucional que garantice el cumplimiento de las normas, cualquier reforma será papel mojado. La inspección del trabajo, la celeridad judicial y las sanciones efectivas son pilares que no pueden faltar. 

Quinto, la reforma laboral debe necesariamente diferenciar las empresas por su dimensión (Pymes) y debe abrir la posibilidad de que se contemplen las particularidades regionales, no legislando exclusivamente bajo el paradigma de la empresa industrial o comercial de las grandes urbes. También debe contemplar las características de cada actividad; son dos mundos diferentes el trabajo en las minas, al del transporte o al del comercio.

Sexto, una reforma laboral eficaz debe ir acompañada de una planificación educativa. Reformar el empleo sin reformar la enseñanza es como pavimentar una carretera para autos que aún no se han inventado. No tiene sentido cambiar las reglas del empleo si la población no tiene las herramientas para adaptarse a las nuevas demandas del mercado.

"Imprescindible" 

Prácticamente todos los medios, todos los economistas, todos los opinólogos, ya sean del oficialismo o de la oposición hablan al unísono de la "imprescindible" reforma laboral. Consideran esa hipotética reforma como uno de los temas fundamentales para que nuestro país -finalmente- transite el camino del crecimiento y la riqueza. Pero cuando se le piden precisiones a los que, con tanto entusiasmo, preconizan la necesidad de un drástico cambio en la legislación laboral, se les produce una amnesia temporal y recurren a una verborragia que nada explica. Se supone que cuando el gobierno presentó el descomunal mamotreto legislativo contenido en el proyecto de Ley Bases, había agotado allí todas las ideas concebidas medulosamente para las más diversas materias, entre ellas la laboral. No fue así. Tanto en la designación del gabinete ministerial como en la redacción de los proyectos fundantes campeó la más cruda improvisación, producto (como reconoció el propio presidente) de haber llegado al Gobierno "de carambola". Veremos que, en la temática laboral, el paso del tiempo no permitió mejorar un ápice los proyectos iniciales, en este caso no resultaron producto del apuro, sino de la total ignorancia y falta de preparación de sus redactores.

Hoy no sabemos qué carajo (usando el lenguaje libertario) contiene la propuesta de reforma laboral. Por un lado, apareció la diputada Romina Diez, sosteniendo que el proyecto que presentó hace un año junto a Espert y sus colegas libertarios, sería la base de la nueva discusión; por otro el Secretario de Trabajo afirmó estar elaborando otro proyecto básico; el propio Milei habló en una empresa metalúrgica señalando 5 puntos de la reforma, ninguno de los cuales coincide con los mencionados en estos otros proyectos; Caputo y Sturzenegger aportaron cada uno lo suyo, y, finalmente,  también opinaron sobre el tema (cuando no) la cossplayer Lilia Lemoine y la vedette Virginia Gallardo. También opinó el único que verdaderamente entiende el tema del trabajo en la Casa Rosada, el portero. Pero lo mandaron a barrer bajo la alfombra, ya que su experiencia era fundamental para esconder promesas incumplidas.

Recordemos que el Gobierno se acerca rápidamente a la mitad de su mandato, sin haber generado una sola norma relevante en materia laboral. Ello a pesar de que, en su discurso inaugural ante el Congreso Nacional en marzo, el presidente Javier Milei reafirmó su postura de que "el derecho laboral sigue un modelo obsoleto, incapaz de adaptarse a los desafíos de las nuevas formas de organización y al impacto ineludible de la tecnología digital, las aplicaciones, la robótica y la automatización". Lo llamativo, lo notable, es que en ninguno de los esperpénticos proyectos gubernamentales (DNU, Ley Bases y Proyecto "Diez", proyecto "Cordero", proyecto Pacto de Mayo, etc. ) se dice una  sola palabra sobre "tecnologías digitales, aplicaciones, robótica o automatización".

Continuaremos…

https://www.eltribuno.com/opiniones/2025-11-23-23-31-0-de-que-reforma-laboral-hablamos


jueves, 20 de noviembre de 2025

CARTA DE RAMÓN CARRILLO A SU HERMANA DESDE SU EXILIO EN BRASIL

" A fin de mes nos echan de la pieza, departamento en el que vivimos amontonados. No tengo con qué pagar los comestibles. Nadie ayuda aquí. Vivo con dolores de cabeza. De allá la noticia más alentadora es que en cuanto llegue me meten preso, no sé por qué carajos. No tengo plata para volver. Podría trabajar de mozo de café o de ayudante de cocina, si consigo. Pero realmente, desde el punto de vista físico no estoy capacitado".

Carta del Dr. Ramón Carrillo a su hermana. 1955.

La revolución fusiladora lo acusaba de "malversación de fondos públicos y de enriquecimiento ilícito".

Ramón Carrillo fundó ciento cuarenta y un hospitales, sesenta institutos de especialización, cincuenta centros materno-infantiles, dieciséis escuelas técnicas, veintitrés laboratorios e instituciones de diagnóstico, nueve hogares-escuela, numerosos centros sanitarios en veinte provincias y llevó a cabo la duplicación del número de camas hospitalarias en el país. Consiguió erradicar el paludismo de la Argentina, la difteria y reducir en forma drástica la tuberculosis y el Chagas. Creó la EMESTA (Especialidades Medicinales del Estado), la primera fábrica nacional de medicamentos como una forma de ponerle coto a los sobreprecios de la manufactura extranjera. Fue docente, decano interino de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y el primer ministro de Salud que tuvo la Nación, bajo el gobierno de Perón.

La historia es importante, para que no te cambien, para que no olvides quién eres ni de dónde vienes...

Julio César Zarantonello


Hoy dia de la Soberania, recordemos el nexo entre Malvinas, Rosas, y la "Vuelta de Obligado"

 Un festejo que debería ser una conmemoración a nuestra estupidez de caer en el cuento del "préstamo"

De acuerdo a documentación que se guarda en archivos locales como de Gran Bretaña, Rosas puso en la mesa de negociaciones la cuestión Malvinas y la posibilidad de cancelar la deuda con los tenedores a cambio de entregarles las islas a los ingleses ¿Fue estrategia política para forzar el reconocimiento de la soberanía o existió la voluntad de hacer un canje?

Por Adrián Pignatelli 25 de diciembre de 2018
Bono de la Baring Brothers
La magnitud del proyecto justificaba solicitar el préstamo. Era fines de 1822 y el gobierno de Martín Rodríguez con su poderoso ministro Bernardino Rivadavia tenía pensado construir un nuevo puerto, instalar un sistema de aguas corrientes y promover la colonización de la campaña a través de la fundación de pueblos, tanto en el interior como en la costa que va de Buenos Aires a Patagones, donde se proyectaban tres nuevas ciudades.
Para ello, en noviembre de ese año la Sala de Representantes aprobó una ley autorizando al gobernador de la provincia de Buenos Aires a contratar un empréstito al exterior. Las tratativas tuvieron lugar en 1824 y se eligió a la Baring Brothers, una casa de banqueros ingleses a los que se les solicitó la suma de 5.000.000 pesos fuertes que equivalían a 1.000.000 de libras esterlinas. Se presentaron tierras públicas como garantía.
El empréstito se colocó al 85% y se recibió el 70%. La diferencia quedó en los bolsillos de los intermediarios. Y además la Baring retuvo una garantía adicional de 120 mil libras correspondiente a dos años de intereses y 10 mil libras por gastos y comisiones. Del millón de libras acordados, sólo llegarían 560 mil. Y como era dificultoso el envío de dinero, se hizo a través de letras de cambio girada contra casas comerciales en Buenos Aires, algunas de las cuales pertenecían a la propia Baring Brothers.
El capital recibido fue gastado en la guerra con el Brasil. Las dificultades para hacer frente a los intereses llevó al ministro de Hacienda, en 1828, a vender las fragatas Asia y Congreso para cubrir los dividendos vencidos. El proyecto del puerto y los pueblos ya eran un viejo recuerdo.
"El gobierno nunca olvida el pago de la deuda"
El 3 de enero de 1833 los ingleses usurparon las Malvinas con el ataque de la corbeta de la marina británica HS Clio al mando del capitán Onslow.
Le cupo a Manuel Moreno, ministro plenipotenciario, elaborar lo que sería el primer alegato en defensa de la soberanía argentina. Moreno era el hermano menor de Mariano, el secretario de la Primera Junta. Era político, médico graduado en la Universidad de Maryland y docente de Química en la Universidad de Buenos Aires. En 1828 fue nombrado embajador en Gran Bretaña; en 1835 cumplió idénticas funciones en Estados Unidos y volvió como embajador en las islas británicas de 1838 hasta la caída de Rosas.
Él fue el responsable de la primera protesta argentina contra la usurpación. Fue elaborada el 17 de junio de ese mismo año y su destinatario fue el vizconde Palmerston, Secretario Principal de Estado para los Asuntos Extranjeros.
Juan Manuel de Rosas
En 1835 Juan Manuel de Rosas asumió su segundo período como gobernador y responsable de las relaciones exteriores del país. Era apoyado por el sector terrateniente y estanciero al que pertenecía, poseía un gran predicamento en las clases populares y gobernó con mano dura y orden en un sistema sin Constitución.
A través de la Ley de Aduanas, que comenzó a aplicar en 1836, protegía tantos las manufacturas locales y la materia prima y gravaba aquellos que venían del exterior. Esto permitió engrosar las arcas de la aduana, manejada por Buenos Aires y también girar fondos a las provincias.
Al comienzo de su segundo mandato, Rosas debió enfrentar la presión de los tenedores de bonos por cobrar sus dividendos. En el mensaje a la Sala de Representantes de 1835 aclaró que "el gobierno nunca olvida el pago de la deuda extranjera, pero es bien manifiesto que al presente nada se puede hacer por ella".
Decreto por el pago de la deuda
Rosas dejó pasar dos años para volver a explicar, con igual tenor, que "tantas y tan múltiples atenciones pesa sobre el gobierno la dificultad de sus compromisos en el empréstito de Inglaterra… el gobierno desea con vehemencia arribar a una transacción, que en si misma presente la posibilidad de su exacto cumplimiento. Para conseguirlo no omitirá ninguno de los medios que se le sugieran su razón y prudencia".
El pago de 5 mil pesos metálicos mensuales por la deuda con Londres
En 1838 Rosas, con la excusa de las arcas públicas vacías, había aumentado los derechos de importación de productos que hubieran sido transbordados en Montevideo. Esta medida perjudicaba a Francia, que tenía al puerto oriental como un punto central de su comercio en esta región. El gobierno francés protestó. El vicecónsul francés Aimé Roger buscó el pretexto para presionar con las armas. Aduciendo que Rosas se negaba a exceptuar a los súbditos franceses del servicio militar y del encarcelamiento de ciudadanos de ese país acusados de espías, una flota francesa al mando del almirante Luis Francisco Le Blanc bloqueó el Río de la Plata.
Nuevamente, Rosas fundamentó que no tenía medios para pagar porque el bloqueo perjudicaba económicamente a la Confederación y propuso el arbitraje de Inglaterra para solucionar el conflicto. Dividir para reinar.
Explorar con sagacidad
Y en este punto los historiadores no se ponen de acuerdo. De acuerdo a documentación que se guarda en archivos locales como de Gran Bretaña, Rosas puso en la mesa de negociaciones la cuestión Malvinas y la posibilidad de cancelar la deuda con los tenedores a cambio de entregarles las islas a los ingleses.
El 21 de noviembre de 1838, el embajador Manuel Moreno recibió la siguiente instrucción del todopoderoso gobernador bonaerense. "Insistir así que se le presente la ocasión en el reclamo respecto de la ocupación de las Islas Malvinas, y entonces explotará con sagacidad sin que se pueda trascender ser idea de este gobierno, si habría disposición en el de S.M.B.A hacer lugar a una transacción pecuniaria, que sería cancelar la deuda pendiente del empréstito argentino". Y que les aclare a los tenedores de bonos que hasta que no se levante el bloqueo francés, no iba a poder pagarles.
Manuel Moreno, embajador y figura clave en las negociaciones
¿Qué buscaba en realidad Rosas? Nunca lo aclaró. Si los ingleses aceptaban este suerte de canje, estarían reconociendo tácitamente la soberanía argentina sobre el archipiélago. Y el gobernador tendría los argumentos para fundamentar aún más el reclamo. O posiblemente sus intenciones eran las de dejarlas como parte de pago. Eran épocas donde algunas posesiones territoriales se definían con dinero y no por la boca de los cañones: Estados Unidos había comprado Louisiana en 1803, una parte de La Florida en 1819 y Oregón, en 1846.
Pero los ingleses no dieron el brazo a torcer. En marzo de 1842 el secretario para asuntos exteriores inglés, Lord Aberdeen, negó al gobierno argentino derecho a indemnización alguna. "…como definitiva la declaración con que el infrascripto concluyó su nota al señor Moreno de 15 del próximo anterior, repitiendo la determinación del gobierno de S. M. De no permitir que sean infringidos los indultados derechos de la Gran Bretaña sobre las islas".
Falconnet, el enviado
Paralelamente a estas negociaciones, llegó a Buenos Aires un súbdito inglés, napolitano de nacimiento, Francisco de Palacieu Falconnet, enviado por la Baring. Sus instrucciones eran indagar cúal era la voluntad, la capacidad y los recursos del actual gobierno para hacer frente a la deuda y cuáles serían los modos de asegurar su cobro. Tamaña tarea le aguardaba. "Buenos Aires tiene la vergonzosa distinción de no haber hecho nada y no haber propuesto nada en los últimos catorce años, conducente al pago de los dividendos y a la restauración de su crédito", escribió.
En los dos años que Falconnet permaneció en Buenos Aires, estuvo en contacto directo con Manuel Insiarte, ministro de Hacienda a fin de encontrar una forma que el gobierno argentino se pusiese al día con la deuda.
Fue a comienzos de 1843 cuando Felipe Arana, ministro de Relaciones Exteriores de Rosas, instruyó a Moreno y al cónsul argentino en Londres, Jorge Federico Dickson a "demandar al gobierno de S.M.B. una indemnización por el derecho de las Islas Malvinas, y que entre en esta el empréstito y sus rentas vencidas y por vencer bajo el concepto de que en tales arreglos debe intervenir el acomodamiento de los interesados, y que cuanto convenirse y estipularse sobre esto será aquí ratificado con previa autorización de la Sala de Representantes…"
Moreno y Dickson ya venían padeciendo hace tiempo este tipo de negociaciones que no encontraban ningún eco en el gobierno inglés. Terminaron respondiendo que "hallamos tantas dificultades que en verdad nos hacen pensar que aunque la idea de esta transacción es absolutamente justa y razonable en su fondo, no hay al presente ninguna probabilidad de hacerla practicable…".
En esa misma comunicación, Moreno explicaba que el gobierno inglés negaba el reconocimiento argentino de la soberanía y que el volumen de la deuda, con intereses, ascendía a 1.900.000 libras esterlinas. En caso de llegar a un acuerdo, no se haría por esa cifra.
Felipe Arana, ministros de Relaciones Exteriores de Rosas
Moreno no se sentía cómodo representando al gobierno de Rosas. En 1841 le escribía a su sobrino: "Los que empezaron la Revolución creyendo generosamente en los destinos de la Patria, nunca se pudieron imaginar, entre los grandes riesgos que tan heroicamente arrostraron, que habían de llegar tiempos de esta especie".
En el mismo sentido Dickson, en una carta a Felipe Arana del 5 de abril de 1843 confirmaba que "no son el tiempo y la circunstancia oportunas para entretener este asunto. En todo caso se verá ser muy difícil convencer a este gobierno del derecho que tiene la República a reclamar indemnización alguna para la cesión de a propiedad que alega en nuestro territorio de las Islas Malvinas…"
Claro que no todos los ingleses eran de la misma opinión. En la Cámara de los Comunes, el diputado Malesworth, a la hora de discutir el presupuesto para las colonias, había dicho: "Vuelven estas miserables islas Falklands donde no se da trigo, donde no crecen árboles, islas batidas por los vientos polares que desde 1841 nos han costado sin beneficio alguno nada menos que 45 mil libras; decididamente soy del parecer que esta inútil posesión se devuelva al gobierno de Buenos Aires".
A comienzos de 1844 Insiarte reiteró ante Falconnet el ofrecimiento de las Islas Malvinas como moneda de canje. Recalcó la soberanía argentina y advertía que su cesión a los prestamistas ingleses era el medio más seguro para cobrar lo adeudado.
Al fin, un cansado Falconnet halló una forma de salir del atolladero. Como la Confederación Argentina le estaba abonando a Francia un monto mensual en concepto de reparaciones de guerra, pidió lo mismo. En carta del 14 de febrero de 1844 se lo propuso al ministro Insiarte: "Para mí será imposible permanecer por más tiempo en esta expectación que nada justifica a los ojos de los que me han honrado con su confianza…", comenzaba la carta; así le fue aprobado el pago de una suma mensual de 5000 pesos fuertes a cuenta de la deuda. Algunos interpretan que así Rosas disminuiría la presión británica.
El Bloqueo anglo-francés al Río de la Plata tuvo lugar entre el 2 de agosto de 1845 y el 31 de agosto de 1850. Durante el mismo, las de ambos países cerraron al comercio todos los puertos de la Confederación Argentina
Los pagos comenzaron en mayo de 1845 pero se suspendieron cuando Gran Bretaña comenzó con el bloqueo, junto con los franceses, del Río de la Plata. Vendría el combate de la Vuelta de Obligado y el pragmatismo inglés de resolver el pleito en la mesa de negociaciones. Los pagos se reanudarían en 1849.
En el mensaje a la Sala de Representantes de 1849, Rosas ofreció a la Baring y accionistas del empréstito "a comprar de este gobierno por quince años, como privilegio exclusivo, el derecho de disponer del guano, y explotarlo de todas las islas y costas patagónicas; también el salitre, otras sales, barbilla, yeso, metales y la pesca de anfibios; debiendo entregarse la cantidad que abonasen al Gobierno, en cuanta de pago del empréstito de Inglaterra, y siendo obligación de los empresarios a hacer respetar a nombre del gobierno de la Confederación, el usufructo que por el término que se estipulase les concediera. Debía extenderse la extensión del territorio para ese objeto desde la Bahía Nueva, en los cuarenta y tres grados, hasta el Estrecho de Magallanes, en los cincuenta y tres".
Los ingleses no se hicieron eco de esta propuesta.
A fines de 1849, se firmó el tratado Southern-Arana, que ponía fin a la disputa entre nuestro país y Gran Bretaña. Se llamó "Convención para restablecer las perfectas relaciones de amistad entre la Confederación Argentina y su Majestad Británica". Los ingleses reconocieron la soberanía argentina de los ríos interiores; instaba a nuestro país a solucionar pacíficamente nuestros diferendo con Uruguay y se nos devolvía la flota capturada. Lo curioso es que ese tratado también consignaba la devolución de la isla Martín García, pero ni una palabra sobre las Malvinas. Aunque algunos sospechan de una cláusula secreta, por la que Rosas desistía de continuar reclamando la soberanía.
¿Qué pasó con el famoso empréstito? Se cancelaría 80 años después, en 1904. Haciendo cuentas, el país había pagado 23.700.000 de pesos fuertes de los cinco millones originales.

 

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