Me gusta

Mostrando las entradas con la etiqueta Civilizaciones antiguas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Civilizaciones antiguas. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de agosto de 2014

Reactor nuclear de 2mil millones de años!!!



Antiguo reactor nuclear de hace 2 mil millones años encontrado en África

En mayo de 1972 un trabajador en una planta de procesamiento de combustible nuclear en Francia notó algo sospechoso. 

Él había llevado a cabo un análisis de rutina de uranio procedente de una fuente de mineral aparentemente normal. 

Como es el caso con todo el uranio natural, el material en estudio contenía tres isotopos— es decir, tres formas con diferentes masas atómicas: uranio 238, la variedad más abundante; uranio 234, el más raro; y el uranio 235, el isótopo que es codiciado porque puede mantener una reacción nuclear en cadena. 

En otras partes de la corteza terrestre, en la Luna e incluso en los meteoritos, los átomos de uranio 235 conforman solo el 0,720 por ciento del total. Pero en estas muestras, que venían del depósito de Oklo en Gabón (una ex colonia francesa en el África Occidental ecuatorial), el uranio 235 constituía sólo el 0,717 por ciento. Esa pequeña diferencia fue suficiente para alertar a los científicos franceses que algo extraño había sucedido. Análisis posteriores mostraron que el mineral de al menos una parte de la mina estaba muy por debajo de la cantidad normal de uranio 235: unos 200 kilogramos parecían haber sido extraídos - suficiente como para hacer media docena de bombas nucleares.



Científicos de todo el mundo se reunieron en Gabón para explorar este fenómeno. Ellos encontraron que el sitio donde se encontró el uranio es un reactor nuclear subterráneo muy técnico más allá de las capacidades de nuestro conocimiento científico actual. Este reactor nuclear surgió hace 1,8 mil millones años y estuvo en funcionamiento durante unos 500.000 años. 

Los científicos investigaron la mina de uranio y los resultados se hicieron público en una conferencia de la Agencia Internacional de Energía Atómica. Los científicos encontraron restos de productos de la fisióny desechos de combustible en varios lugares dentro del área de la mina.

En comparación con este enorme reactor nuclear, nuestros reactores nucleares actuales son mucho menos impresionante, meros aparatos primitivos. Los estudios indican que el reactor nuclear de la mina de uranio era de varios kilómetros de longitud. Sin embargo, para un gran reactor nuclear de esta índole, el impacto térmico con su entorno se limitaba a solo 40 metros (unos 131 pies) en todos los lados. Aún más asombroso, los residuos radioactivos aún no han migrado fuera del sitio de la mina. Se mantienen en su lugar por la geología de la zona.

Restos de productos del antiguo reactor nuclear. Se estima que estos reactores nucleares han producido en el orden de los 1000 megavatios, comparable a una planta grande y moderna.

Es necesario comprender que, lo que era tan increíble para todos, era que una reacción nuclear se había producido tal que el plutonio (un subproducto) fue creado y que la propia reacción nuclear se había "moderado", lo que ha sido por un largo tiempo el "santo grial" de la ciencia atómica.


Fisión nuclear de un átomo de uranio-235.

La habilidad para moderar la reacción significa que una vez se ha inició una reacción, uno era capaz de aprovechar la potencia de salida de una manera controlada, incluyendo el tener la habilidad para evitar la explosión y la liberación de toda la energía de una solo vez.

Frente a estos resultados, la comunidad científica considera que la mina es un reactor nuclear "natural". Ellos llegaron a la conclusión de que el mineral se habría enriquecido hace bastantes, 1,8 mil millones años, para producir espontáneamente una reacción en cadena. Concluyeron además que el agua había moderado la reacción al igual que los reactores nucleares modernos utilizan varillas de grafito y cadmio para que sus reactores no vayan al estado crítico— y explosionen.

Sin embargo, el Dr. Glenn T. Seaborg, ex jefe de la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos y Premio Nobel por su trabajo en la síntesis de elementos pesados, señaló que "para que el uranio se 'queme' en una reacción, las condiciones deben ser exactamente correctas. Es necesario agua o algún otro moderador para frenar los neutrones liberados mientras que cada átomo es dividido de modo que no se estén moviendo demasiado rápido como para ser absorbidos por otros átomos, manteniendo la reacción en cadena. 

Por otra parte, el moderador y el combustible deben ser extremadamente puros. Incluso unas pocas partes por millón de contaminantes, como el boro, 'envenenarán' la reacción, llevándola a un punto de interrupción. ¿Cómo podrían surgir las condiciones necesarias bajo tierra en circunstancias naturales?", dijo Seaborg en la revista Time en 1972.
 
Dr. Glenn T. Seaborg

Además, varios especialistas en ingeniería de reactores comentaron que en ningún momento en la historia geológicamente estimada de los depósitos de Oklo fue el mineral de uranio suficientemente rico en U-235 como para que una reacción natural haya tenido lugar.

Incluso cuando los depósitos se formaron primero, debido a la lentitud de la desintegración radiactiva del U-235, el material fisionable habría constituido sólo el 3 por ciento de los depósitos — un nivel demasiado bajo para una reacción nuclear. Sin embargo, una reacción tuvo lugar, lo que sugiere que el uranio original, era mucho más rica en U-235 que una formación natural pudiera haber sido.

Si la naturaleza no fue la responsable, entonces la reacción debe haber sido producido artificialmente. ¿Es el uranio de Oklo el residuo de un reactor antediluviano de una civilización prehistórica? Es probable que hace aproximadamente dos mil millones años hubo una civilización avanzada en Oklo (que quizás no era de este planeta) que era tecnológicamente superior a la civilización de hoy.

http://conspiraciones1040.blogspot.com/2014/08/antiguo-reactor-nuclear-de-hace-2-mil-millones-anos-encontrado-en-africa.html

miércoles, 6 de agosto de 2014

Hubo una civilización extendida por todo el planeta?



¿Hubo una civilización extendida por todo el planeta?

EXISTEN PIRAMIDES EN ARGENTINA
 
El Shincal. Aún cubiertas las ruinas por el paso del tiempo.

Cuando uno habla de pirámides, inexcusablemente se piensa en Egipto o en México (foto) que son, cuanto menos turísticamente, las conocidas por el común de la gente. Pero a poco de andar en estos temas, uno encuentra con sorpresa que pirámides –ciertamente, de distintas alturas y complejidades– las hubo sobre toda la faz del planeta: China, Perú, Tailandia, Islas Canarias, Mongolia, Zimbabwe… Incluso, se afirma que al norte del Brasil, en las espesuras vírgenes del Matto Grosso, observadores aéreos han divisado en medio de la selva tres gigantescas construcciones de este tipo.

El uso que les haya sido dado es motivo de especulaciones. Una cosa es cierta: por lo general no fueron tumbas, el cual es otro de los mitos creados en torno a ellas. Gran biblioteca de piedra, observatorio astronómico o centro esotérico de iniciación, practicamente todas las hipótesis pueden aplicárseles. Finalmente, está el misterio –en realidad, una colección de ellos– de su ingeniería. Desde Herodoto –llamado “padre de la Historia”– hacia aquí, incontables generaciones de intelectuales se han devanado los sesos tratando de explicar cómo fueron hechas. Y al día de hoy, la mayoría de esas “explicaciones” siguen siendo improbables.

Aquí están, éstas son.
 
El Shincal. A la derecha, aún cubiertas las ruinas por el paso del tiempo.

Los que desde hace años nos venimos dedicando al estudio de estos enigmas, tropezamos a veces con cosas curiosas; en mi caso, por ejemplo, advertir que en medios periodísticos desde 1989 estaba circulando la versión de que en el norte de nuestro país –más concretamente, en las localidades catamarqueñas de Santa María y Andalgalá – habrían sido descubiertas pirámides escalonadas, asociadas a centros de culto
religiosos diaguitas, calchaquíes e incas y, en contra de lo que pareciera dictar el sentido común, ninguno de mis colegas se había tomado el trabajo de verificar la información. Pero mucha más sorpresa me causó comprobar la desidia, indiferencia o llámenle como quieran, de los mismos arqueólogos –o tal vez debería escribir “algunos arqueólogos”– que, conocedores de su existencia, minimizan su importancia o no incentivan a las autoridades responsables a explotar adecuadamente tales riquezas culturales de nuestra tierra.

¿Sabían que en todo el NOA (Noroeste Argentino) hay más de 300 (sí, 300) yacimientos arqueológicos? ¿Sabían que en Catamarca existe una ciudadela entre las montañas que nada tiene que envidiarle al Machu Pichu peruano, excepto quizás la inteligente difusión dada a éste último? ¿Aparece en nuestros libros de Historia que toda esa región, desde principios de nuestra era hasta la llegada –más que destructiva– de los conquistadores, fue el centro de una avanzada cultura, social, técnica y religiosamente hablando, con caminos, fortificaciones defensivas, plazas y mercados que reunían en las festividades a 300.000 personas, hospitales públicos, médicos, funcionarios administrativos eficientes, granjas comunitarias, sistemas de riego gratuitos, observatorios astronómicos, escuelas? 

Los grandes centros poblados de esas culturas tenían, todos, sus propios lugares de culto.

Constituían agrupaciones de grandes piezas amuralladas (como las de Hualfín y Shincal) con habitaciones para los sacerdotes, despensa para los
peregrinos y dormitorios, “cuartos de sudar” (una ocupación imprescindible como parte del proceso de purificación, y similares a nuestros baños sauna) oratorios y, finalmente, los “ñuñus”: pirámides escalonadas, de dos, tres y hasta cuatro niveles, construídas de tierra (similares, en ese sentido, a los “mounds” estadounidenses que imitan figuras animales de gigantescas proporciones) asentadas con lajas de piedra, de entre 15 y 20 metros de altura, en la cima de las cuales se impetraba a los dioses o se sacrificaban prisioneros. 

De una antigüedad de entre 600 y 800 años, quedan restos de ellas en las dos localidades ya citadas. Digo restos porque, a través del tiempo, fueron concienzudamente destruídas.

Reconstrucción quizás errónea

Primero por “ vasijeros” o buscadores de tesoros reales o imaginarios que las han venido excavando desde los tiempos de la conquista; luego por habitantes de la zona, puesteros y arrieros en su mayoría, que han retirado las grandes piedras que las cubrían para sus particulares necesidades dejándolas así expuestas a la acción erosionante de los vientos (que hay que verlos soplar en la región) y finalmente por algunos sacerdotes católicos celosos de su oficio que aplicaron el criterio de que destruyendo los lugares de reunión religiosa de los nativos, irían así destruyendo el corazón de sus propias creencias. Hoy en día de estos “ñuñus” o pirámides sólo sobreviven, en parte, los niveles inferiores.

Empero, la magnificencia de la superficie cubierta, la soledad y lo desértico del paisaje, la altura (donde hasta respirar se hace trabajoso, y cuánto más lo sería acarreando semejantes piedras) todo se conjuga para pasmar de admiración al viajero, ante la perseverancia, el tesón y la inteligencia de los aborígenes. 

A modo de conclusión. ¿Cuál es, más allá del antropológico, el verdadero valor de haber constatado la existencia de pirámides en Argentina? Exactamente, romper con dos conceptos que parecen transpirar los manuales escolares: que antes de la colonia y la organización política de nuestro país, estas tierras estaban sólo habitadas por indígenas primitivos, bárbaros y, si se quiere, hasta aislados culturalmente del mundo. 

Personalmente creo que tal concepto es uno más del imperialismo intelectual al que se ha visto reiteradamente sometida nuestra identidad; si lo aceptamos, en consecuencia todo lo que venga de afuera será mejor y si por “accidente” se pierde o destruye lo autóctono, bueno, las pérdidas no serán de lamentar.

Andalgalá

Los “ñuñus” y sus cultos asociados demuestran otras cosas: quizás tardíamente sí, pero ya conocen aquello de “más vale tarde…”, nuestros pueblos precolombinos se integran a un intercambio de conocimientos que muchos siglos antes había comenzado en Asia, África, pasó luego a Mesoamérica (fíjense qué curioso; en el único lugar de Europa donde hay restos de pirámides es en las islas Canarias, según algunos investigadores vinculadas a América a través del desaparecido puente de la Atlántida) y de ahí a Sudamérica llegando a nuestras latitudes.

Conocimientos que reflejaban en un tipo de construcción (las pirámides) toda una simbología común; el acceder a otras dimensiones mediante el shamanismo de la droga, el culto al tigre (el puma, asimilable al jaguar, en nuestras latitudes) y el dragón (aquí, la serpiente) algo que existe desde China hasta la Argentina primitiva, el conocimiento de que ciertos lugares geográficos en las montañas tienen una “energía especial”, una fuerza telúrica que los hace obvios puntos de concentración ceremonial: en este sentido, nos comentaba en la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca el arqueólogo Nicolás de la Fuente que cerca de Ancasti, él ha descubierto un centro religioso impresionante, con farallones de piedra cubiertos de miles de pinturas rupestres religiosas.



E-mail: gusfernandez21@yahoo. com.ar
Celular: (0343) 156 234 381


Publicado por: Gustavo Fernández en 25-04-2010

Cafecito

Invitame un café en cafecito.app

Advertencia sobre comentarios

Advertencia sobre comentarios

Colaboración mensual 1

Suscribirme

Colaboración mensual 2

Suscribirme
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...