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lunes, 27 de noviembre de 2023

¡HAN VUELTO, SON LOS MISMOS!

 

Lunes, 27 de noviembre de 2023

Así dijo Jauretche, con su campechana y contundente pluma, al describir la vuelta de los personeros del poder extranjero, al instalarse el gobierno de la revolución fusiladora (1955).

Los grandes cambios, con mucha moralina pseudo patriótica y pseudo honesta, mostraron casi calcados los mismos personajes funestos que habían dado origen -con contundentes hechos probatorios- del calificativo de “década infame”, al período 1932-1943, cargado de negociados en contra de los Intereses Nacionales, y con explícita sumisión a los dictados del ya decadente Imperio del Reino Unido.

Entre los muchos hechos vergonzosos de explícito antipatriotismo perpetrados en la “década infame” (muy liberal y “privatista”), caben citar los alevosos negociados de las concesiones eléctricas, con escasas inversiones y leoninas condiciones a favor de empresas extranjeras y en perjuicio de los consumidores; el insólito caso del funcionario de ferrocarriles británicos al que por su sumisión al imperio le dieron categoría de lord (Lord Leguizamón), y el vergonzoso discurso y el tratado de comercio (el Pacto Roca – Runciman), rubricado por “Julito” Roca (hijo del dos veces presidente), quien muy orondo expresó “Argentina es la joya más valiosa de la corona de Su Majestad”.


Los mismos personeros de la dependencia y de la antipatria, o sus sucesores por vías familiares o de cargos del “elenco estable” del liberalismo antinacional, fueron los que “volvieron a sus funciones”, nombrados presurosamente por los usurpadores del poder en 1955. Eso, con su poderoso pensamiento y capacidad de síntesis, lo resumió el gran patriota Arturo Jauretche, con su lapidaria frase: “han vuelto, son los mismos”.

Esa metodología de reciclar a personeros del establishment (el poder establecido) ultra liberal, anti Estado y socialmente excluyente del pueblo común, se repitió en los sucesivos golpes de Estado del siglo XX, con la excepción parcial del de 1966, en cuyos gobiernos coexistieron funcionarios de Mentalidad Nacional, con liberales antinacionales.

Posiblemente, ese perfil diferente, más proclive a los Intereses Nacionales, tuvo que ver con las influencias positivas del economista Aldo Ferrer, del analista geopolítico General Guglialmelli, y algunos más.

Como para dimensionar el accionar de esos patriotas, la oligarquía vacuna bonaerense presionó para paralizar la construcción del complejo ferro vial de Zárate – Brazo Largo, para dificultar la competencia de la buena ganadería de Entre Ríos y Corrientes, pero Aldo Ferrer persistió para completar esa gran obra de infraestructura. Ya avanzado el siglo XX, y con el accionar neoliberal a escala mundial, impuesto a sangre y fuego por la dupla Reagan – Tatcher, claramente se afinaron los procedimientos de manipulación mental de las poblaciones, perfeccionándose técnicas de masivos resultados, que parecen centrarse en el accionar de medios concentrados de comunicación masiva, y adicionalmente en las instalaciones de supuestas “opiniones correctas”, por medio de las crecientemente importantes influencias de las redes sociales electrónicas.


Las manipulaciones mentales por medio de las redes sociales, perfeccionadas desde los años ’90, fueron las perpetradoras de masivas desestabilizaciones políticas en diversos países, en muchos casos con drásticos cambios en las naciones afectadas, siendo una constante que esos cambios estuvieron siempre orientados hacia el alineamiento con el Bloque de Poder del Atlantismo, cuyos epicentros de poder son ambas mega potencias anglosajonas.

En muchos casos, esas acciones que buscaron modificaciones acentuadas en las ecuaciones internas de poder, estuvieron teñidas de sangre, en marcos de extrema violencia.

Eso llevó a la desarticulación de los respectivos Estados Nacionales, para lo cual en algunos casos hubo acciones de agresiones directas para provocar esos cambios (Yugoeslavia, Libia, y otros en África Subsahariana), perpetradas por la OTAN o por potencias alineadas con ese bloque militar.

En Argentina, y en cierto modo en Íbero América, el desprestigio de los golpistas militares afines al neoliberalismo, parece haber dejado a los uniformados dóciles a los poderes extranjeros, como “última alternativa” (como ocurrió en Bolivia), pasando a ser usados los conglomerados mediáticos alineados al poder neoliberal, sectores cooptados del Poder Judicial (como sucedió entre otros casos, en Brasil contra Lula, y por no citar casos más cercanos), y los accesos al poder formal, por parte de sectores ultra conservadores en lo político y antinacionales en lo económico, facilitado eso por las operaciones mediáticas, judiciales, y de los medios electrónicos. Estos últimos con mucha llegada a los jóvenes, a quienes previamente se les vació de principios éticos esenciales, como el sano patriotismo, y se les privó de conocimientos esenciales de la realidad, ante los vaciamientos de contenidos en los planes de estudios.

Tal como describió con precisión Naomí Klein, en su libro “La Doctrina del Shock”, primero te prefabrican una enorme crisis, y luego se ofrecen los mismos como los supuestos “salvadores” o solucionadores, de los desastres que ellos provocaron.

Los mismos que nos endeudaron con alevosía, subordinándonos al FMI, los que implementaron la especulación financiera desenfrenada como instrumento de endeudamiento externo, y el mismo economista que nos llevó a la crisis terminal de 2001/2002, junto a los mismos políticos neoliberales, que desprecian como “orcos” al pueblo común, que son los que nos metieron en un cuadro de crisis y estancamiento, esos mismos son los que hoy se presentan como los supuestos gestores de “soluciones”, de los descalabros generalizados y miseria masiva, que ellos mismos provocaron.

Y todo ese proceso de destrucción y crisis autoprovocada, en un marco de desprecio explícito a la soberanía nacional, presurosos por desguazar o malvender extranjerizando activos estratégicos, como YPF, Aerolíneas Argentinas, el Banco Central y otros; además de arancelar la Salud y la Educación Públicas, marginando a las grandes mayorías nacionales: todo en un marco de una descomunal crisis socio económica intencionalmente en perpetración.

Es el proyecto de retrotraernos a la Argentina semi feudal del siglo XIX, como paso previo a la disolución nacional, a la cual abonan tanto desde las “derechas” neoliberales, como las “izquierdas” de progresías sumisas a dictados extranjeros, como el ultra indigenismo, el ultra ecologismo, y otros.

MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

http://caoenergia.blogspot.com/2023/11/vuelto-son-los-mismos-asi-dijo.html

 

Nunca fuimos “la primera potencia mundial”

 

RETROCESO PLANIFICADO DE SIGLO Y MEDIO

LA IMPLANTACIÓN FORZOSA DE LA PERIMIDA E INVIABLE ARGENTINA PRIMARIZADA

miércoles, 22 de noviembre de 2023

Nunca fuimos “la primera potencia mundial”, burda falsedad que a fuerza de repetición buscan instalar los libertarios, ubicando ese supuesto dato, en torno al Centenario (1910) o una o dos décadas antes.

Algo similar, y sin mayores fundamentos, es evidente que se sigue “enseñando” en los Institutos de (de)Formación Militar, en los que se exalta “la grandeza de la Argentina del Centenario”, con lo que se instala la supuesta “conveniencia” de volver a aquellos supuestos “soñados años de grandeza”, que en rigor eran de una economía sin industrias y endeudada, con mucha exclusión social muy acentuada. Tanta exclusión social hubo, que, para los fastuosos actos del Centenario, la policía se encargó de sacar fuera de “la gran urbe” a los muchos pobres que vivían en las calles, a la buena de Dios, pues seguramente los gobernantes consideraban indecoroso mostrarlos a los ilustres visitantes del extranjero.

¡Pero no era indecoroso, ni mucho menos inhumano (para esa falsa “Argentina potencia”), ¡no asistirlos dejándolos vegetar en la pobreza más absoluta!

Pero lo que los historiadores ultra conservadores (afines al academicismo mitrista, de relatos históricos edulcorados y groseras gruesas falsedades y omisiones) y los economistas liberales, neoliberales y libertarios omiten, es la correcta mención de todo el contexto, de aquella falaz “Argentina soñada”, de la cual se omiten con muy dudosa inocencia, los serios problemas y acentuadas limitaciones de aquel contexto de economía forzosamente primarizada (sin industrias y sin entes tecnológicos propios), y con pavorosos indicadores de analfabetismo y de miseria económica generalizada, la cual contrastaba con niveles de riqueza escandalosos, de los sectores socio económicos privilegiados.

Eran épocas en las que los ricachones de la relativamente nueva oligarquía campera, se hacían construir en Buenos Aires o alrededores, fastuosos palacios, haciéndose traer de Europa todos los materiales (incluso los ladrillos), y los albañiles y arquitectos; mientras que la mayoría de la población vivía en tugurios miserables o en sobrepoblados conventillos, con una familia entera hacinada en una sola habitación, y con uno o pocos baños compartidos.

También en esos años de acentuados contrastes sociales y económicos, muchos sobrevivían malamente en las calles, o incluso tomaban como viviendas temporarias los grandes caños que se importaban de Europa, para ser usados en los sistemas de aguas corrientes y cloacas, que después se construirían.

De esas pobres gentes que habitaban en los caños, surgió el calificativo despectivo de “atorrante”, pues la marca del fabricante de esos caños, impresa en los mismos, era “A. Torrant”.


La creatividad del lenguaje coloquial incorporaba nuevos términos, que de alguna manera marcaron características de esos años, los que de “soñados” tenían muy poco, excepto para la ínfima minoría ahita de riquezas.

Por la cerrazón mental de mantener el contexto de liberalismo extremo, sin protección arancelaria alguna y sin incentivos para la industrialización, Argentina desperdició una irrepetible coyuntura mundial favorable, con altos precios para las materias primas alimenticias que producíamos, período que duró aproximadamente desde 1890 a 1914, cuando estalló la Primera Guerra Mundial, cambiando drásticamente las condiciones del comercio mundial y sus prioridades.

Si bien en esos años, el PBI argentino era destacado en el contexto mundial, la situación social no era nada acorde a esos niveles de riqueza, los que por cierto no “derramaban” (palabrita usada por los liberales), al conjunto de la población, la cual en su mayor porcentaje sobrevivía malamente en la miseria crónica.

Y nuestra economía era excluyentemente primaria, sin industrias, en las antípodas de ser una supuesta “potencia” mundial, además con todo el interior postergado. Cierto que venían muchos inmigrantes de Europa, pero también muchos de ellos volvían a sus países de orígenes, ante la falta de trabajo y la imposibilidad de acceder a la propiedad de la tierra, la cual había sido acaparada por el centenar o poco más de familias acomodadas.

Si los inmigrantes querían trabajar la tierra, y no se contentaban con ser peones asalariados de los mega terratenientes, debían someterse al sistema de arrendamientos rurales, muchas veces en contratos de cortas duraciones, lo que atentaba contra las necesarias mejoras para dar mayores productividades a los campos.

El sistema de arrendamientos rurales, dio lugar a muchas iniquidades, las que afloraron con fuerza al producirse El Grito de Alcorta, en 1912, con masivas protestas en diversos lugares de la Pampa Húmeda. Esas protestas fueron reprimidas, incluso perpetrándose el asesinato de uno de los abogados que habían asumido la defensa de los arrendatarios.

Ese contexto de economía forzosamente primarizada, que los dueños del poder político se negaban a modificar, ya resultaba insuficiente para la población argentina de esos años, que según el censo de 1914 no alcanzaba a 7.900.000 habitantes. ¡Mucho menos esa economía podría dar trabajo a 47.000.000!

Esa involución forzosa a la supuesta “Argentina soñada” que predican sectores de grandes terratenientes añorantes del poder omnímodo del que disponían, solo provocará miseria, desocupación masiva y caos general; involución que es propuesta, contra toda lógica de grandeza nacional, por sectores políticos afines al neoliberalismo y al anarco capitalismo libertario.

Por otra parte, esos promotores de la involución socio económica forzosa, omiten la contundente realidad de múltiples ejemplos de países desarrollados y con buenos niveles de vida, los cuales solo se alcanzan con Estados Nacionales activos, que promueven el desarrollo tecnológico e industrial, lo cual es totalmente incompatible con el totalmente inviable y destructivo esquema de ultra liberalismo, de desprotección total de nuestras industrias, del cuidado de Empresas y Entes Estatales de altos valores estratégicos (como YPF, el complejo de Vaca Muerta, Aerolíneas Argentinas, el estratégico Sector Nuclear, el Conicet, el correcto manejo estatal de las grandes generadoras de energía, los apoyos concretos a los entes tecnológicos, y el fuerte efecto multiplicador de las grandes obras públicas, además del cuidado de nuestra población mediante la Salud Pública y la Educación Pública, gratuitas de calidad para toda nuestra población, etc.).

Nadie puede construir un futuro de Grandeza Nacional, desde un esquema de destrucción generalizada. Y menos aún con políticas de mayores endeudamientos, con los mismos gestores que nos metieron en la mayor deuda externa de toda nuestra historia.

Nada bueno puede hacerse sin el ejercicio de soberanía, perder la moneda propia es destruir soberanía. Controlar al Sector Financiero mediante el Banco Central, también es esencial para la soberanía nacional.

MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

http://caoenergia.blogspot.com/2023/11/retroceso-planificado-de-siglo-y-medio_22.html

 

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