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martes, 18 de agosto de 2015

Condenados a la ayuda social



Lunes, 17 de Agosto de 2015
Alberto Medina Méndez
En tiempos de crisis, esta sociedad legitimó el nacimiento de una secuencia interminable de planes sociales.

Las circunstancias angustiantes de ese momento hicieron creer a todos que solo el Estado podría canalizar la asistencia a los más necesitados. A pesar de lo refutable de esa afirmación, la comunidad aún desconfía de la gente y piensa que el gobierno puede ser eficiente en ese rol, aunque ya demostró reiteradamente su impericia.

Lo cierto es que el "virus" de la ayuda social, penetró en el sistema como un implacable veredicto. Muchos sostenían que la coyuntura ameritaba esa acción y soñaban, ingenuamente, con que esta medida sería transitoria. No tomaron nota de que acababan de engendrar un instrumento brutal que a la política le resolvería su tarea electoral durante una larga temporada.

Un beneficiario de un plan social, es un voto casi cautivo, alguien a quien se puede amenazar con quitarle ese discrecional apoyo. Intuitivamente, el que recibe esa limosna cree que dispondrá de ella mientras gobiernen los que están, y que cualquiera que los suceda puede arrebatársela. Claro que tiene razón. No existe motivo alguno para suponer que semejante despropósito deba ser eterno, por lo que la continuidad se constituye en una virtud.

Ese amparo fue útil en situaciones difíciles, aun sirve en el corto plazo y además se lo recibe sin necesidad de una contraprestación. Aparentemente, no existe mejor dinero que el que se obtiene sin esfuerzo. El que lo percibe sabe que eso es irracional y por eso teme por su interrupción.

Es importante identificar a los actores que protagonizan esta historia. Por un lado están los que otorgan estos favores a cambio de nada. Se trata de la clase política, esa que sin escrúpulos, quita recursos a unos para dárselos a otros, y sin pudor, justifica ese saqueo escudado en una suerte de sensibilidad, que claramente no tiene, pero de la que se ufana.

Es evidente la inmoralidad de esa casta corporativa que sigue utilizando con descaro una herramienta tan confiscatoria como arbitraria. Lo hacen para lograr popularidad, acompañamiento electoral y someter a los votantes aplicando el más cruel de los instrumentos a los que se puede apelar para conseguir respaldo en los comicios. Los dirigentes políticos que sostienen este perverso engranaje no merecen respeto alguno.

Lo que realmente sorprende es la existencia de un sector de la sociedad, significativo en número, que es el de los saqueados, ese que trabaja sin descanso, ese que aporta los recursos para que semejante dislate se pueda concretar y que, paradójicamente, apoya la vigencia de este mecanismo.

No lo hace con convicción, sino con una hipocresía difícil de comprender. En público dice entender la necesidad de este tipo de programas sociales, pero en privado despotrica contra su esencia. Sin lugar a dudas, esa actitud no solo es absolutamente incorrecta, sino que además es tremendamente funcional a la continuidad indefinida de este desmadre.

Pero lo paradójico proviene de quienes son supuestamente beneficiados por este sistema de distribución. Ellos reciben dinero solo por ser pobres. Tener inconvenientes o necesidades insatisfechas, los ha convertido en destinatarios naturales de esos fondos que previamente han sido detraídos de los que lo han generado genuinamente con sacrificio.

Lo que ese grupo no percibe, es que esta ventaja presunta se ha convertido en una verdadera cárcel. Un individuo que no hace sacrificio alguno por conseguir su sustento, se convertirá irremediablemente en un parásito, en una persona indigna, en alguien que solo merece ser auxiliado.

Eso equivale a decir que no se puede valer por sí mismo, que no sirve para nada, que es un absoluto inútil, y es esa la más contundente condena a la que ha sido empujado, hacia ese abismo de invalidez total.

El cree que lo han ayudado, puede pensar inclusive que es un privilegiado. Después de todo, sin esfuerzo alguno recibe recursos. Parece una ecuación muy favorable, pero su castigo es superior a lo que puede percibir. Desde ahora será estigmatizado y difícilmente saldrá indemne de ese proceso.

Una parte importante de la sociedad lo identificará como una lacra social, como un individuo que no produce y que vive a expensas de los otros. Su dignidad como persona no tiene valor alguno para los demás.

Pero no es eso lo más grave, sino lo que terminará sintiendo por sí mismo. Lejos de sentirse un pícaro ganador de este tiempo, pronto tomará nota de que se ha invalidado, que no es útil para producir nada, que es incapaz de generar recursos, que nadie le ofrecerá trabajo porque ya no tiene ninguna habilidad que mostrar, y que es su peor versión como individuo.

La perversidad de este sistema no solo descansa en la crueldad de la clase política que la sostiene para preservar ese clientelismo electoral que tanto le reditúa. También perdura en el tiempo gracias a la incomprensible complicidad de una sociedad que con su silencio y pasividad no repudia como debiera esta aberración cotidiana.

A no dudarlo, las personas a las que se ha pretendido socorrer, son las principales perjudicadas. Tal vez aun no lo comprendan, pero han quedado fuera de todo circuito virtuoso gracias a estas absurdas políticas. Serán pobres de por vida. Nunca podrán siquiera soñar con un destino diferente. Porque de la pobreza se sale trabajando, con sacrificio, con méritos propios, con esfuerzo y no con dádivas. Ellos han sido condenados a la ayuda social.

Alberto Medina Méndez
albertomedinamendez@gmail.com 
skype: amedinamendez 
www.existeotrocamino.com 
Facebook: www.facebook.com/albertoemilianomedinamendez 
Twitter: @amedinamendez

viernes, 4 de julio de 2014

MAS VILLAS MISERIA O TRABAJADORES CON DIGNIDAD?

(01:00) INSTITUCIONALIZAN LA MISERIA - "La Cámpora" quiere que el 7 de octubre sea "Día de los Valores Villeros"
(06:45) LAS VILLAS MISERIA YA SON RESIDENCIA PERMANENTE: El Kirchnerismo Criminal eternaliza a las Villas Miseria con total desprecio por la seguridad, el bienestar, la dignidad y el futuro de los millones de argentinos que son CONDENADOS a la MISERIA..
(08:20) LA MISERIA como parte del Modelo de "Democracia" Kirchner. Corrupción y Explotación, Droga. EL MODELO "K"
(17:46) PROPUESTA DEL PSR: Erradicación de las Villas. Trabajo para sus habitantes. Fundación de 1000 nuevas localidades en Patagonia, el Noroeste, la Pampa... PRIORIDAD: El Pueblo Trabajador por encima de los Banqueros Usureros.
(21:39) PAUTAS CLAVE explicados en Videos de Doctrina del PSR:

 

IGUALAR PARA ABAJO

Por Javier Cornejo
Artículo publicado en el diario El Tribuno el 27-05-14 
 
La vertiginosidad de los acontecimientos en nuestro ajetreado planeta, cuya influencia no debe pasarse por alto, ocasiona una absorción brutal del tiempo que podamos disponer para un concienzudo análisis, para evaluar correctamente las consecuencias de tales sucesos.
Con cada vez mayor insistencia asistimos a un denominador común que pareciera se nos quisiera imponer a toda la humanidad, del que no escapamos los habitantes de nuestro país y nuestra provincia.
Me refiero al “enaltecimiento” de la pobreza.

Muy sutilmente viene calando en un sofisticado estudio mediático de su imposición como “producto”.
Desde el rotundo y acelerado giro tomado por el Vaticano en su perspectiva: “Una Iglesia pobre para los pobres”, hasta los más trillados noticieros como “esta es mi villa”, se observa una instalación del “concepto” en búsqueda de una aceptación normal y natural.
En la Argentina que crecía a “tasas chinas”, en la Argentina de la “década de la inclusión” en la que se nos relata que “ganamos todos”,  se hace añicos este cuento ante la frialdad de las últimas mediciones que ubican al 30% de nuestra población como pobres.
Dramáticamente observamos que el objetivo gubernamental no es superar esta cruda realidad, el objetivo es que la aceptemos y estemos cómodos con ella, resultando éste el verdadero significado del tan usado término: inclusión.
NUEVO PARADIGMA
Nos están acostumbrando a un nuevo paradigma socio-económico  en el cual la mayoría de la población vivirá en una situación de pobreza e indigencia; mucho más precaria de la vivida hasta ahora, y para mantener el sistema en pie durante esta transición será necesario que los ciudadanos lo acepten, en forma dócil y controlada, o en su defecto impuesto por la fuerza que se aplicará  a quienes se atrevan  o intenten alteraciones sociales.
En este aspecto, en Argentina, ya está en aplicación la identificación biométrica del sistema SIBIOS.
DEMONIZAR LA RIQUEZA
Es parte del programa, pero, paradójicamente se demoniza a los que logran un avance en función del talento, el trabajo, el esfuerzo que fuera motivo de orgullo, de quienes que lograron una transformación en nuestro país en beneficio de las actuales generaciones; los inmigrantes en conjunción con los existentes.
A ellos se los demoniza, pero no se demoniza al “dinero” que se convierte en el apetecible e inalcanzable objetivo  del pobre, que lo anhela con vehemencia para mantener el consumismo mediáticamente impuesto.
MENOS PERSONAS
 De esta manera se avanza en un práctico plan de disminución poblacional en un mundo que la técnica permite cada vez más: el reemplazo de los hombres y mujeres por robots en casi todas las áreas y aspectos del trabajo hasta hace poco “humano”.
GIRO EN LOS VALORES
Con este cambio de objetivos en el modelo del futuro, de pobreza, seremos percibidos entre todos con los mismos valores adecuados a tal situación, en la que la escasez ocuparía el lugar de valores y actitudes que implican un tipo de prestigio social.
Lo que no nos damos cuenta es que todo  es sutilmente pre-fabricado; en el que se nos provoca un giro de valores, insertándonos como objetivo loable esta impuesta condición social de “pobreza general”, viendo a los pobres y marginados como los nuevos héroes a seguir,  incluyendo como normalidad, conductas que
consideramos como fuente de exclusión social: conflictos, drogadicción, delincuencia, corrupción general, sufrimiento.
El lema será: no malgastes tu tiempo luchando por cambiar las cosas, por luchar contra las injusticias rampantes, inviértelo en solidaridad y convivencia y serás feliz.
Será el  “modelo marihuanero  José Mujica” de mansas y “tranquilizadas” ovejas en camino al holocausto en vida.



http://www.eltribuno.info/Salta/408270-Hay-muchos-pobres-Igualemos-para-abajo.note.aspx

miércoles, 5 de marzo de 2014

UN TOQUE DE ALGO DISTITNTO

Armónica Vertedero - El mundo que nos envía basura ... Nosotros le devolvemos música

 


 

martes, 21 de mayo de 2013

En la “década ganada” 5 millones de chicos son pobres y 800 mil indigentes



INFORME DE LA UCA
Las cifras pertenecen al último informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) recavados a fines de 2012 que indica que el 38,8% de los que tienen menos de 18 años son pobres. La proyección a nivel nacional arroja un total aproximado de 4,8 millones de chicos pobres y 800.000 sumidos en la indigencia. El estudio apunta como responsables de esos guarismos a los efectos de la inflación y la caída de la actividad económica, lo que desnuda también la mala calidad de empleo y la necesidad de los planes sociales para evitar que se profundicen las carencias.
21/05/2013| 09:10


Cuadro sobre tasas de pobreza con y sin datos del Indec de la Encuesta de la Deuda Social Argentina Serie Bicentenario, ODSA-UCA.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- En la “década ganada” que este sábado 25 de mayo celebrará el kircherismo con un acto millonario por cumplirse además 10 años de la asunción de Néstor Kirchner, casi 5 millones de chicos son pobres y 800 mil indigentes debido principalmente al desmanejo económico de la era K que no logró resolver la inflación, mejorar la calidad del empleo ni revertir la caída de la actividad económica.
Los datos y conclusiones surgen del último relevamiento presentado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) a partir de un relevamiento realizado en 5700 hogares de los centros urbanos con al menos 50.000 habitantes, y la proyección de esos datos a nivel nacional tomando datos oficiales del último censo.
Así se detectó un avance de la pobreza respecto de 2011, cuando había sido de 37,2%. El informe señala que las tasas serían aún mayores de no ser por la Asignación Universal por Hijo (AUH). Y estima que 4,8 millones de chicos viven en hogares pobres y de ellos, 800.000 (el 9,5%) están en la indigencia.
El informe presenta la comparación con los 4° trimestres de 2010, 2011 y 2012. Las tasasfueron estimadas a partir de los datos de hogares y de ingresos relevados por la Encuesta de la Deuda Social Argentina – Serie Bicentenario.
Es interesante el impacto de la Asignación Universal por Hijo, cuyas cifras el Estado debe actualizar para no quedar retrasadas con respecto a la inflación que no reconoce.
Sin ese beneficio la pobreza y la indigencia entre los menores llegarían a 42,9 y a 15,9%. No son datos decisivos ya que el informe señala que el pago de planes sociales representa, en promedio, solo el 26,9% de los ingresos en hogares indigentes y el 16,2% en el caso de familias pobres.
A su vez, estas mejoras sociales mediante transferencias refleja la existencia de un déficit grande en materia de autonomía económica de los hogares.
"Las mejoras alcanzadas en el nivel de vida y bienestar de los hogares con niños y adolescentes menores de 18 años a través de la asistencia pública, aunque por demás imprescindibles, están lejos de ser una plataforma para la inclusión social", se destaca.
Según Agustín Salvia, investigador jefe del observatorio de la UCA consultado por el diario La Nación, la AUH brinda una seguridad alimentaria mínima para las familias, pero de ninguna manera puede ser pensada como una vía para la salida de la pobreza.
Según la UCA, el 26,9% de todos los habitantes de la Argentina son pobres, en tanto que la indigencia afecta la vida de 5,8% de las personas.
En tanto, para el Gobierno, la pobreza y la indigencia afectan apenas al 5,4 y al 1,4% de los habitantes de la Argentina.
Y la última cifra de la CTA oficialista de Hugo Yasky se quedó casi en un punto intermedio. Según el Centro de estudios CIFRA un %20 de los argentinos es pobre. El instituto que integran distintos economistas heterodoxos también calculó que una familia necesitaba ganar el año pasado al menos $2.997 para no ser pobre y $1.381 para no caer en la indigencia.

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