Satélites secuestrados, armas orbitales y una carrera que redefine el poder global
Martín Nicolás Parolari
Lo que alguna vez fue territorio pura y exclusivamente de la ciencia y la exploración pacífica, ahora se ha transformado en un tablero de poder geopolítico. El espacio, antaño símbolo de cooperación internacional, se perfila como el nuevo campo de batalla del siglo XXI, donde satélites, armas y recursos lunares marcan la estrategia de las potencias.
En mayo, mientras Rusia conmemoraba el Día de la Victoria, hackers que apoyaban al Kremlin secuestraron un satélite de televisión en órbita para difundir imágenes del desfile militar a Ucrania. El ataque demostró que los satélites —más de 12.000 en operación— son piezas vitales para la comunicación, el GPS, la defensa y la economía, pero también un blanco frágil. Un golpe a su software de seguridad puede paralizar sectores enteros sin disparar una sola bala.
Los antecedentes no faltan: en 2022, el ataque al sistema satelital de Viasat en plena invasión rusa a Ucrania afectó a miles de módems en Europa. Y hoy, funcionarios occidentales alertan sobre el desarrollo ruso de un arma nuclear antisatélite capaz de inutilizar la órbita baja durante meses, un escenario que, de materializarse, violaría tratados internacionales y pondría en riesgo la infraestructura crítica global.
La Luna como nueva frontera estratégica
Más allá de la órbita terrestre, la competencia apunta a la Luna. El interés no es solo simbólico: su superficie contiene helio-3, un isótopo con potencial para la fusión nuclear. Estados Unidos ya planea enviar un reactor a la superficie lunar, mientras China y Rusia anuncian sus propios proyectos de plantas nucleares en la próxima década.
El control de éstos recursos lunares podría definir qué nación dominará la energía del futuro. Como advirtió Joseph Rooke, experto en defensa cibernética, "si dominas las necesidades energéticas de la Tierra, se acabó el juego". La inteligencia artificial y la demanda energética aceleran esta carrera, que recuerda cada vez menos a la exploración y más a una pugna territorial.
Desde el año 2019, la Fuerza Espacial de Estados Unidos asume la defensa de sus intereses en órbita. Su misión es clara: garantizar la seguridad de satélites y mantener la supremacía frente a adversarios. El X-37B, un transbordador militar no tripulado, ha pasado más de un año en órbita cumpliendo operaciones clasificadas, un ejemplo de la creciente opacidad en torno a la actividad espacial.
El legislador Mike Turner comparó la amenaza de las armas espaciales con la Crisis de los Misiles de Cuba, advirtiendo que una detonación nuclear en órbita marcaría "el fin de la era espacial". Mientras tanto, China acusa a Washington de militarizar el cosmos con alianzas estratégicas y despliegues, en una narrativa que revela cómo la última frontera se convierte, inexorablemente, en zona de conflicto.
El espacio exterior, alguna vez promesa de cooperación universal, hoy refleja la tensión de un mundo fragmentado. Lo que está en juego no es solo la supremacía tecnológica, sino el control de la comunicación, la energía y la seguridad global. Y en esa batalla invisible, cada órbita y cada cráter lunar se convierten en piezas estratégicas de una guerra que recién comienza.
Artículo publicado en el diario El Tribuno el 14.05.12
Por
influencia del cardenal Nicolás de Cusa, en el siglo XVII, un grupo de
puritanos, hartos y asqueados de la Europa dineraria, usuraria,
inquisidora, apocalíptica, deciden fundar un mundo nuevo del otro lado
del océano Atlántico, bajo normas de convivencia totalmente distintas a
las imperantes en el continente del que escapaban en 17 navíos.
Se
instalan en la Bahía de la Cía. de Massachusetts (Boston) desarrollando
una cultura brillante y logros científicos-económicos que son coronados
por Benjamín Franklin (el Einstein de esa época), Alexander Hamilton,
George Washington y el apoyo de Carlos III de España a través de
Bernardo de Gálvez en “La creación de los Estados Unidos de
Norteamérica”.
Siglo XX
En el siglo XX y con la
presidencia de John F. Kennedy, consolidan la vocación galáctica del ser
humano con la travesía hacia el cosmos, en la permanente aplicación de
la creatividad humana (noósfera) con el sublime objetivo de la búsqueda
de mejores condiciones de supervivencia para nuestra especie en el
espacio interplanetario.
Kennedy fue asesinado. Obama desmanteló la NASA.
Asteroides Willy
Wilde con su acostumbrada e impecable didáctica en sus artículos que
publica en este diario El Tribuno, y en especial el día 23-3-12 bajo el
título “En camino a Marte se hará una parada en un asteroide”, nos
grafica magistralmente la posta a realizar por los adelantados de la
humanidad en el asteroide “Vesta” en el viaje interplanetario de
progreso del ser humano.
Progreso moral, espiritual y científico tecnológico, fuera de los confines del planeta tierra.
Involución demoníaca
Pero,
constatamos con pesar en este siglo XXI, que hay seres que tienen
“otras” ideas: James Cameron, Larry Page y Erick Schmidt son la trilogía
que encabeza el grupo de magnates privatizadores de la conquista
espacial, que de acuerdo a lo informado por el científico David
Whitehouse a través de la BBC de Londres: “Este grupo está explorando
tecnologías porque saben que hay un premio allá fuera, en el sistema
solar”.
A través de la Cía. Planetary Reosurcers en los próximos
años esperan progresar en la venta de plataformas puestas en órbita
alrededor de la tierra para lanzarse a la caza de asteroides que pasan
cerca de la tierra para extraer de ellos lo que ya descubrieron que
existe: oro.
El uso de las tecnologías y avances científicos,
puestas al servicio y sucumbiendo a la codicia más abyecta, posterga al
ser humano confinándolo a una denigrante involución que lo convierte en
una “máquina de sus máquinas” (Eduardo Galeano), en la cual la divinidad
del ser se encamina a su desaparición.
La expansión planetaria
del “patrón monetario” terrestre, solo significa extender la vileza por
todo el universo de manera que la animalidad esclavizante del hombre se
imponga sin ninguna barrera que la detenga.
Resta
saber si la carrera espacial oriental (Rusia-China) se encamina a
iguales objetivos, de ser así comprobamos que la humanidad bien puede
gritar “Alea iacta est”, sin que nadie la escuche.
A principios de diciembre Elon Musk -la estrella de redes sociales, inversor y además fundador de SpaceX y Tesla- hizo un anuncio algo extraño, comentando que enviaría uno de sus coches originales de Tesla al espacio.
El Tweet no es que pasase desapercibido, pero se trató como una broma de Musk a todos sus seguidores de Twitter. Resulta que nada más lejos de la realidad, es cierto que SpaceX usará uno de los primeros coches eléctricos Tesla como carga de prueba en uno de sus primeros cohetes más pesados y potentes.
Musk quería usar algo "no aburrido" como carga de prueba en Falcon Heavy, el triple cohete que será el que lleve carga hasta Marte.
Ni más ni menos que uno de los primeros Tesla Roadster, el vehículo eléctrico y deportivo que Tesla anuncio en 2008, será la primera carga que irá en la punta del cohete Falcon Heavy en su vuelo inaugural con destino Marte.
Para probar el peso que puede llevar uno de estos cohetes se suelen usar bloques metálicos que simulan una carga que suele ir en su lugar, por ejemplo satélites que se deben posicionar en un planeta.
Siguiendo la broma de que Elon Musk tiene una empresa "aburrida", la que hace túneles para instalar carriles de alta velocidad y que más tarde llamó "The Boring Company" (La empresa aburrida), pensó que esta sería una forma menos aburrida de llamar la atención en el viaje inaugural de Falcon Heavy.
Programa Alta Política del 13 de septiembre, Andrés Suriani y Javier Cornejo presentan un video del español JL, donde hace un análisis de los proyectos aeroespaciales chinos, y el espectacular avance chino en la tecnología espacial.
Sumado
este hecho a la base militar colonial inglesa en nuestras Malvinas, se
incrementa el peligro de que Argentina sea terreno militar de disputa entre las
potencias. Por Horacio Micucci
Como es
de público dominio se está construyendo una base china, “supuestamente” para investigación
espacial, en Neuquén.
Como
siempre, en estos emprendimientos de potencias extranjeras, los funcionarios de
las mismas los defienden con los mismos argumentos. El embajador chino
en Argentina, Yan Wanming, ha dicho que:
“Es un
proyecto de cooperación intergubernamental con fines pacíficos. Favorecerá la
exploración de la Luna, que en el caso de China comenzó a hace cinco años.
En 2017 queremos llegar a la Luna y hacer la caminata. No entiendo por qué
tantos malos comentarios. Generaremos 1.500 puestos de mano de obra argentinos.
Los técnicos sí son chinos.”
Pero a
pesar de que el argumento de quienes defienden el establecimiento es que se
trata de un proyecto vinculado a estudios científicos, hay elementos que
demuestran que, en realidad, es una cobertura de actividades militares de una
potencia extranjera, en este caso China.
Veamos
algunos de esos elementos.
Para el
establecimiento de dicha base el Gobierno promovió el dictado de una ley
específica. La ley Nº 27.123, promulgada recientemente.
Esta ley,
establece el su artículo 1 lo siguiente:
ARTÍCULO
1° —
Apruébase el Acuerdo de Cooperación entre el Gobierno de la República Argentina
y el Gobierno de la República Popular China sobre la construcción, el
establecimiento y la operación de una estación de espacio lejano de China en la
provincia del Neuquén, Argentina, en el marco del Programa Chino de Exploración
de La Luna, celebrado en la ciudad de Buenos Aires, el 23 de abril de 2014, que
consta de ocho (8) artículos, cuya copia autenticada, en idioma español e
inglés, forma parte de la presente ley.
En ese
Acuerdo de Cooperación se establece, en su Artículo 2. DESGRAVACIONES
IMPOSITIVAS, que:
Artículo
2. DESGRAVACIONES IMPOSITIVAS- Todas las operaciones de comercio exterior para el
establecimiento construcción y operaciones de la estación del espacio lejano en
la provincia de Neuquén, así como también la compra y contratación de bienes,
obras, locaciones o prestaciones de servicios realizadas en Argentina estarán
exentas de todo impuesto y/o decreto aduanero, los impuestos internos así como
también de los impuestos nacionales al consumo incluido el IVA.”
El
acuerdo libera, entonces, de tasas arancelarias a China.
El
artículo 5 dice que:
“Artículo
5. REGIMEN LABORAL. Las relaciones laborales necesarias para la ejecución
del objeto del presente Acuerdo se regirán por la ley del lugar de ejecución
del contrato, sin perjuicio de las reglas establecidas en la presente”
Pero,
aunque más adelante se afirma que Argentina conserva el poder de policía
laboral, hay protestas del personal, como se ha visto en televisión, sobre las
pésimas condiciones de trabajo a las que son sometidos los obreros argentinos.
El mismo
artículo 5 diferencia al personal de origen chino, cuando dice:
“Las
remuneraciones y otros ingresos abonados por el Gobierno de China a los
empleados de nacionalidad china que trabajen en el proyecto se regirán por la
legislación del país de origen, siempre y cuando se respeten los derechos
laborales consagrados en el presente.”
En el
Artículo 4 del Acuerdo que aprueba la ley y que figura como Anexo, dice:
“Artículo
4. CUESTIONES MIGRATORIAS. El gobierno argentino facilitará la tramitación
de los permisos de ingreso y/o la emisión de visas en las categorías
correspondientes, de acuerdo a la normativa vigente.”
El
acuerdo no especifica si el personal que empleará China será militar o no. Pero
en caso de ser militares, el ingreso al país debería estar sujeto al régimen
especial de la ley 25.880 de ingreso de tropas.
Se dice
que ya se hallan en el país, supervisando el proyecto, cincuenta militares,
quince de ellos de altísimo rango, del Ejército Chino. El resto son
especialistas en lanzamientos de misiles y exploración aeroespacial. Una vez
terminada la construcción se dice que residirán en el país 10 científicos
chinos todo el año y 25 que rotarán, y un número no especificado de guardias de
seguridad y empleados generales de la firma.
El Artículo
6. INDEMNIDAD, del Acuerdo, que figura en ANEXOS de la Ley, dice:
“El
Gobierno de la Argentina no se responsabiliza, nacional e internacionalmente,
en razón de las actividades del Gobierno de China en su territoriovinculado al proyecto (se
refiere al territorio de la base, es decir le da derecho de dominio
territorial. NA), sea por acción u omisión de ésta, o de sus
representantes. El Gobierno de China mantendrá indemne a Argentina de toda
obligación que surgiere de reclamos de cualquier naturaleza, a pedido o a
instancia de terceros, como consecuencia de tales actos u omisiones.”
Es decir,
disfrazado de no reconocimiento de responsabilidades, deja en manos de China
las actividades y sus consecuencias. Es como si alguien que alquila una casa dejara
librado al albedrío del inquilino los fines para los que alquila, sin
interesarse por las consecuencias de lo que haga que, incluso, puedan dañar la
propia casa.
Esto deja
claro que el objetivo de la base queda en manos de China, con sólo hacerse
cargo de las consecuencias ante terceros.
Es de
destacar que el Acuerdo fija una vigencia de cincuenta años.
La
estación será gestionada por la empresa estatal Satelite Launch and Tracking
Control General, cuyas siglas en inglés son CLTC, que depende del
Departamento Militar del Ejército de la República Popular de China.
En
efecto, puede encontrarse en INTERNET que los nombres deCLTC son:
China Launch and Tracking
Control;
中国卫星发射测控系统部;
China Satellite Launch and
TT&C General (TT&C: Tracking, Telemetry, and Control);
China Satellite Launch and
Telemetry,
Tracking and Control General
Company;
National Space & Missile
Tracking Command Center.
CLTC se
dedica a la telemetría, seguimiento y comando de misiones espaciales de China.
Específicamente brinda servicios de control de lanzamientos de satélites, así
como de cohetes y seguimiento de naves espaciales. Desarrolla y fabrica componentes
de control satelital, monitoreo de equipos y estructuras de lanzamiento. La
organización directamente controla y supervisa todas las misiones espaciales de
China, centros de lanzamiento espacial y telemetría.
Además,
el CLTC proporciona servicios para muchas naciones diferentes y funciona como
uno de los canales primarios de China para llegar al mercado internacional. Fue
fundada en 1986 e, inicialmente, fue establecido como un centro de comando y
control para las operaciones, relacionadas con el espacio, del Ejército Chino.
La
organización tiene su sede en Beijing. El director de la CLTC es también el
Jefe de la Dirección General de Armamentos del Ejército Chino. Es evidente que
trabaja directamente con las fuerzas armadas chinas proporcionando advertencias
y notificaciones sobre cohetes y naves espaciales.
La ley Nº
27.123 tiene incorporados algunos anexos, cuya lectura minuciosa es de interés.
Pero, además, tanto en la letra chica del Acuerdo de la Comisión Nacional de
Actividades Espaciales de nuestro país con CLTC, como el pacto del gobierno de
Neuquén con China, figuran anexos reservados que no se hicieron públicos en el
Congreso Nacional.
Legisladores
de la oposición y, en reserva, oficiales de las Fuerzas Armadas se mostraron
preocupados por una cuestión sensible: la posibilidad de que la estación
espacial china, instalada en un predio de 200 hectáreas, en el futuro inmediato
sea usada por Pekín con fines militares. Informaciones emanadas de diversas
fuentes señalan que la estación espacial china sería también un centro de
operaciones militar que se dedicará a rastrear misiles de largo alcance.
Ocurre
que la tecnología utilizada es sensible y de uso dual, civil/militar, ya que
China tiene integrados estos programas y se utiliza también para el seguimiento
de la actividad aeroespacial y misilística. Además, como se ve más arriba,
están comprobados los lazos de CLTC con los organismos militares chinos, con el
Centro Nacional de Control y Seguimiento Misilístico del Espacio y, lo más
destacado, el CLTC depende específicamente del Departamento General de
Armamento y de la Comisión Central Militar del Ejército Popular de Liberación
de China. Por añadidura, el Director de la CLTC es, a la vez, jefe militar del
Departamento de Armamento General del Ejército Chino.
En suma;
la Agencia Nacional China de Lanzamiento, Seguimiento y Control General de
Satélites está administrada por el Departamento Militar del Ejército de China,
es decir, se trata de un emprendimiento que sería conducido por mandos
militares extranjeros.
La
estación, con antenas que permitirían una cobertura y visibilidad casi completa
de la Tierra, será a la vez un centro potencial de escaneo de comunicaciones,
rastreo y detección de satélites, control de lanzamientos a escala global
incluso, en caso de necesidad, de misiles, drones y otras actividades militares
semejantes.
Así, a la
mayor base militar extranjera en Latinoamérica, como es la base de la ocupación
colonial inglesa en nuestras Malvinas, se agrega ahora una base militar china
en territorio continental argentino.
De esta
manera, los Gobiernos gerentes de la dependencia argentina, como el actual,
mantienen vigentes los acuerdos de Londres y Madrid, bases de nuestra
indefensión en Defensa Nacional, permiten la rapiña china (que llega ahora a
tener una base militar en territorio continental) y acuerdan con los rusos con
los que tejen negocios y les permite su ingreso a la Antártida y, por ende, el
accionar en la zona de confluencia Atlántico-Pacifica y el Pasaje de Drake.
Este Pasaje es vital ante la obsolescencia del Canal de Panamá, ya que es su
única alternativa. En efecto, aún con las próximas modificaciones que ampliarán
su ancho, el Canal de Panamá no permite el pasaje de superpetroleros,
supercargueros y naves militares de alto porte. Además, por sus características,
es muy frágil a un ataque militar, aún a los de baja intensidad. En esa
circunstancia sólo el Pasaje de Drake permitiría la comunicación
Atlántico-Pacifico.
EE.UU e
Inglaterra, controlando las Islas de Ascensión, Malvinas y Diego García (en el
Indico), se aseguran la vinculación Atlántico-Pacífico-Índico. Por consiguiente
China y Rusia se proponen ingresar en la región.
El Cono
Sur fue y es clave para el control de la confluencia Atlántico-Pacífico, lo que
lo hace una zona estratégica de disputa entre las potencias del mundo.
Irresponsablemente,
el gobierno kirchnerista, al tener como aliado estratégico integral a China,
como aliado estratégico a Rusia manteniendo a la vez la indefensión nacional al
ajustarse a los acuerdos de Londres y Madrid, acentúa el peligro de que
Argentina sea desgarrada, balcanizada, por la voracidad de las potencias, que
pueden ocuparla ayudadas por sus aliados internos.
Como
expresión de esa disputa, a comienzos del mes de marzo, el gobierno
inglés informó que reforzará su presencia militar en las
islas Malvinas, actualizando su defensa antiaérea y aumentando su
contingente militar. En diálogo con la BBC, el ministro de Defensa
británico, Michael Fallon, aseguró que “cualquier posible amenaza futura a
las islas” fue tomada en cuenta por las autoridades a la hora de modernizar
las defensas militares del archipiélago.
¿A que se
debe que Gran Bretaña haya tomado esta decisión?
Para
tratar de entender la inquietud inglesa debemos recordar los dos importantes
encuentros políticos sostenidos por la mandataria argentina, Cristina
Fernández, durante el año pasado, con los líderes de China y de Rusia y
fijarnos en sendos acuerdos suscritos, los que cuentan con sus respectivas
cláusulas secretas.
El punto
central es que China necesita para su capacidad misilística global una red de
centros de comando y control que les permita triangular y controlar
lanzamientos. Se comenta que hasta ahora cuenta con tres; el cuarto sería el de
Neuquén y actualmente está en negociaciones para instalar un quinto en África.
Hace poco
el Mayor General Zhu Cheng, Decano de la Universidad de Defensa Nacional de
China (e íntimamente ligado al proyecto de la firma que construye en Neuquén),
ha declarado que “a China no le quedaría más que utilizar armas atómicas si
EE.UU. atacara con armas convencionales el territorio chino”; “EEUU debe estar
preparado para que cien, o doscientas, o más ciudades sean destruidas por los
chinos”, y para lograr efectividad China necesitaría triangulación global.
Zhu es
uno de los más reconocidos analistas políticos de China. Él, junto a Zhang
Zhaozhong, Peng Guangqian y Luo Yuan, es considerado la eminencia gris detrás
de los grandes avances estratégicos de China y es el llamado a brindar su
opinión sobre distintos conflictos armados.
Como se
puede ver, la construcción de este centro militar chino en Neuquén es un
eslabón más dentro del contexto estratégico mundial y pone a la Argentina en el
centro del gran juego geopolítico internacional, como una simple pieza en
disputa.
La base
inglesa en Malvinas es una pistola o un portaviones que apunta al corazón de un
proyecto de Argentina Independiente y preparado para partir a Argentina
continental en dos. Esta nueva base militar china en el continente es un cáncer
que corroerá nuestra integridad nacional y confluirá con lo anterior, en
futuras disputas inter imperiales, a expensas de nosotros.
Nuestro
país es rapiñado por chinos, yanquis, ingleses, rusos, etc.
Más que
nunca es necesario reafirmar lo establecido en el Acta del 9 de julio de 1816: “INDEPENDIENTES
DE TODA DOMINACIÓN EXTRANJERA”.
Eso
implica un Proyecto Nacional e Internacional independiente y una Defensa
Nacional Popular Integral e Integrada que asegure una Argentina Soberana.