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miércoles, 16 de agosto de 2017

74 científicos asesinados



74 científicos de la NASA son asesinados en los últimos dos años – ¿Qué está pasando?
Agosto 8, 2017
Un número inusualmente alto de muertes de científicos en los últimos años. El científico de la NASA, Alberto Behar, murió en un accidente de avión en Los Ángeles – haciendo un total de 74 científicos muertos en 2 años.
Alberto Behar había ayudado a demostrar que había habido una vez agua en Marte, habiendo trabajado en dos misiones a Marte. También fue un experto en robótica que investigó cómo funcionan los robots en ambientes ásperos (como bajo el agua o dentro de los volcanes).
El número inusualmente alto de muertes de científicos en los últimos años ha hecho que la gente se pregunta si esta muerte era sospechosa o no. Behar era un piloto experto; Él era un instructor del vuelo para los planos y los helicópteros – las condiciones atmosféricas eran claras y por alguna razón, su avión apenas comenzado a perder altura. El piloto del aeropuerto de Van Nuys, Kashif Khursheed, dijo: "No puedo ver cuál sería la causa de algo como esto. Él era muy conocedor, competente y completo. "
Este es sólo uno de los casos más recientes de la muerte sospechosa de un científico prominente, en los últimos dos años han muerto 74 principales científicos médicos y de la NASA, casi todos están oficialmente etiquetados de suicidio o un accidente.
Glenn Thomas fue portavoz de la Organización Mundial de la Salud; Él era un experto en Ebola y SIDA, estaba a bordo de MH17 cuando fue derribado con aproximadamente 100 otros investigadores. Joo Lange, un investigador principal del SIDA y ex presidente de la Sociedad Internacional del SIDA (IAS) también estaba a bordo del MH17. Todos estaban en camino hacia una conferencia internacional sobre el SIDA. Con un solo golpe, una gran parte de los principales expertos en SIDA fueron asesinados antes de poder asistir a una conferencia mundial.
Melissa Ketunuti, de 35 años, era pediatra especializada en cáncer; También trabajó en una beca de SIDA en Botswana. Fue incendiada en el sótano de su casa en Filadelfia. La doctora Anne Szarewski, de 53 años, era una experta en cáncer cervical; Ella fue pionera en la vacuna contra el cáncer cervical.Ketunuti fue encontrado muerto en su casa de Londres en diciembre de 2013. Su marido pasó horas perforando a través de la puerta principal que había cerrado desde el interior, cuando la encontró estaba muerta, hasta el día de hoy nadie sabe Lo que la mató. Se inició una investigación sobre su muerte, pero nunca se encontró nada concluyente.
Tal vez una de las muertes de los científicos más polémicos en los últimos años fue la de Shane Truman Todd, de 31 años. En junio de 2012 fue encontrado muerto, su cuerpo estaba en la morgue de Singapur, él era un ingeniero eléctrico. Estaba trabajando en un secreto "uno de una especie" máquina para los chinos que se cree que es un arma de defensa. Shane le dijo a su familia que no estaba contento con lo que estaba haciendo y que temía por su vida, supuestamente se le pidió que comprometiera la seguridad de los Estados Unidos.
Dejó su trabajo y debía salir de China y volar a casa, pero murió una semana antes de su vuelo después de su último día en el trabajo de construcción de esta máquina desconocida. Se sospechó que el juego era sucio y su familia comenzó a hacer campaña por la verdad, el funcionario chino dijo que investigaría el asunto y trataría de determinar si se trataba de asesinato o suicidio, pero aún no hay respuestas. ¿Qué podrían haber sabido que habría llevado a sus muertes? ¿O podría ser simplemente una coincidencia?
En un tiempo en que la conspiración es un lugar común, es cada vez más difícil diferenciar entre lo que podría ser una conspiración y lo que es simplemente un evento desafortunado.
Es increíblemente sospechoso por qué muchas de estas muertes son tan extrañas, las personas que fueron asesinadas tendrían acceso a información sensible que los funcionarios del gobierno no quieren revelar.
Via: www.neonnettle.com

lunes, 10 de abril de 2017

La misteriosa "anomalía" Antártica



 
La misteriosa "anomalía" enterrada en la Antártica que enfrenta a caza ovnis y científicos
Eitan Abramovich | AFP Publicado por

Cada vez que pensamos que conocemos muy bien el mundo en el que vivimos, ocurre algo que nos demuestra lo contrario. Aquí hablaremos de un misterio que hay en torno a la Antártica, que tiene enfrentados a los científicos con los cazadores de ovnis, grupos que tienen teorías totalmente opuestas sobre el tema.
Los primeros antecedentes al respecto se dieron a conocer al público en 1962. En ese entonces, el científico Richard A. Schmidt de la Universidad de Wisconsin publicó un artículo en la revista Science, donde postula que "un cráter de meteorito ubicado en la región de Antártica de Wilkes Land ha sido postulado para explicar el origen del continente australiano. Datos geofísicos (relacionados a actividad sísmica y gravedad) sugieren que éste podría haber sido localizado".
En las décadas tras ello, otros científicos investigaron el asunto hasta que en 2006 se reveló al público de forma masiva que académicos que trabajaron en conjunto con la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, más conocida como NASA, habían detectado "una prominente anomalía de gravedad" en el continente Antártico.
Esta fue hallada por un satélite durante el proyecto Gravity Research and Climate Experiment (Grace), que en español sería Investigación en gravedad y experimento climático, y el artículo que habla al respecto fue publicado por un grupo de académicos liderados por Ralph R.B. von Frese y Laramie V. Potts de la Universidad de Ohio.
En el informe, que está en el sitio web de la NASA, se puede leer que los indagadores identificaron lo que creen que es el cráter de un gigantesco meteorito junto a un gran trozo de 'mascon' (término con que se conoce a un trozo de corteza de un astro), enterrado bajo el hielo en la Antártica, cuyo tamaño sería del doble del conocido cráter de Chicxulub, el cual habría caído hace unos 65 millones de años en el actual México, mide 180 kilómetros y se cree que acabó con los dinosaurios.
Eitan Abramovich | AFP
La zona del impacto se ubica en la llamada Tierra de Wilkes y los investigadores postulan que, de tratarse de un meteorito, sería un "fuerte candidato" para convertirse en el culpable de que se extinguiera la vida en la Tierra a fines del período Pérmico, hace unos 251 millones de años.
No estamos hablando de los dinosaurios, pues ellos aparecieron hace alrededor de 231 a 241 millones de años, en el período Triásico. Este impacto podría haber causado la extinción de otros mamíferos que existían antes que ellos, y que fue aún más grande que la de los famosos megadepredadores.
"El cráter de la Tierra de Wilkes es el primero detectado desde satélites en el campo gravitacional de la Tierra", indican, añadiendo que su tamaño sería de "350 km a lo largo de la latitud 70 y 500 km en la longitud 120'E. El estado de Ohio entero podría caber dentro de este enorme cráter".
En ese tiempo, el portal web de la Universidad de Ohio también reportó el hecho, publicando una noticia en la cual señala que "el cráter de 300 millas de ancho (482 kilómetros) está escondido a más de una milla (1,6 kilómetros) bajo la capa de hielo en el este de la Antártica. Las mediciones de gravedad que revelaron su existencia sugieren que podría datar de hace unos 250 millones de años".
"Los científicos usaron las fluctuaciones en gravedad detectadas por los satélites de Grace de la NASA para dar un vistazo bajo la superficie de hielo de la Antártica y encontraron un pedazo de 200 millas (321 kilómetros) de ancho de 'mascon' (corteza de un astro) que se había elevado del manto del planeta (…) Por sí solo, el cráter no probaría nada, pero sumado al 'mascon' significa que hubo un impacto", agrega.
Eitan Abramovich | AFP
Y no sólo eso, sino que "su tamaño y localización -en la Tierra de Wilkes en el este de la Antártica, al sur de Australia- también sugiere que podría haber iniciado la separación del supercontinente Gondwana, al crear una grieta tectónica que impulsó a Australia hacie el norte".
La placa continental de Australia se separó del supercontinente Gondwana hace alrededor de 100 millones de años, moviéndose desde la Antártica hacia el norte hasta llegar a su posición actual.
"Los científicos creen que la extinción en el Pérmico propició que los dinosaurios se alzaran y dominaran el planeta", añade.
Ralph von Frese, el líder del proyecto, declaró a la publicación que "este impacto en la Tierra de Wilkes es mucho más grande que el que mató a los dinosaurios y probablemente causó daño catastrófico en ese tiempo".
¿Ovnis?
Ubicación de Wilkes Land en la Antártica
Pese a que la explicación de los científicos a la anomalía en la Antártica suena muy coherente, hay varias personas en el mundo que no están de acuerdo con su teoría.
Este es el caso de SecureTeam10, un conocido grupo de cazadores de ovnis que hizo resurgir el tema en diciembre de 2016, cuando publicaron un video en Youtube donde proponían que el objeto masivo enterrado en la Antártica estaba vinculado a extraterrestres.
Su video se viralizó en redes sociales -a la fecha supera los 5 millones de visitas-, causando expectación entre muchos usuarios que creen que algo de origen no humano podría estar bajo el hielo.
La grabación muestra imágenes de la Antártica, mientras una voz de fondo comienza a narrar que "la anomalía de la Tierra de Wilkes rara vez es tratada entre la comunidad de cazadores de ovnis. No obstante, muy profundo bajo una capa de hielo en esta zona aislada de la Antártica, se encuentra uno de los más grandes misterios de la Tierra".
Agrega que "hasta el día de hoy, los científicos no tienen una idea ni una forma de descubrir qué está enterrado bajo la gruesa capa de hielo", sugiriendo que la falta de información comprobada en terreno por parte de la ciencia, podría significar que hay algo extraño enterrado que no se quiere dar a conocer.
En ese sentido, el grupo plantea esta teoría alternativa a la de los científicos: que allí los nazis construyeron bases secretas durante la primera mitad del siglo XIX, las cuales estaban destinadas a ser utilizadas por naves extraterrestres.
Esta propuesta se basa en que supuestos documentos liberados por la KGB hace décadas describían una misión conocida como operación Highjump, llevada a cabo por la Marina de Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial, para hallar -presuntamente- una entrada oculta en la Antártica que permitía ingresar a un mundo oculto en las profundidades de la Tierra.
Dicha operación efectivamente existió entre 1946 y 1947, y se trató de que varias flotas de la Marina estadounidense invadieron la Antártica para instalar allí una base de investigación y extender la soberanía de ese país en el continente blanco.
Vínculos de esa misión con actividad extraterrestre jamás han sido probados. No obstante, según los cazadores de ovnis, esa expedición fue para encontrar una base nazi secreta en la Antártica y, mientras estaban allá, naves espaciales habrían atacado a los soldados norteamericanos.
Esta teoría conspirativa sobre la operación Highjump surgió hace tiempo y ha sido tradicionalmente apoyada por muchos grupos ufológicos, así que no fue inventada por este grupo en particular.
SecureTeam10 en Youtube
Por otra parte, SecureTeam10 también asegura que varias fotos dadas a conocer en los últimos años, mostrarían que en algunas montañas habrían entradas a cuevas que parecen tener la forma exacta de naves espaciales, y que estarían ubicadas a gran altura.
"¿Cómo entrarías por allí sin algo que pudiese volar y que tuviese la misma forma que el agujero?", plantean.
A continuación puedes ver el video original de SecureTeam10 donde plantean su teoría, aunque está en inglés:
La teoría científica y la de creyentes en ovnis son totalmente opuestas, lo que deja a muchas personas confundidas sobre cuál será la versión real. La verdad es que nosotros no tenemos la respuesta definitiva, así que sólo podemos llamar a cada uno a creer lo que le parezca más probable.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

La misteriosa conexión Elecciones EEUU y Antártida

¿Por qué la segunda persona más importante de EEUU viajó a la Antártida el día de las elecciones presidenciales?  

¿Por qué está tan militarizado el polo sur, y no se puede acceder sin permiso especial, si es un continente neutral de investigación mundial?

¿Por qué mienten sobre su deshielo, cuando cada vez hay más?


jueves, 30 de junio de 2016

Manchas de CERES: nueva versión y vamos de nuevo.



A vueltas con las manchas blancas de Ceres

Daniel Marín 30 jun 16
Las manchas blancas de Ceres son el mayor enigma que ha descubierto la misión Dawn de la NASA desde que llegó a la órbita del planeta enano. En principio se pensó que podían estar formadas por hielo de agua, pero esta hipótesis se desechó rápidamente al comprobar la alta temperatura superficial de Ceres. Finalmente, hace seis meses el misterio parecía haber sido resuelto cuando los científicos de la misión anunciaron que las manchas eran depósitos salinos. Más concretamente, sulfato de magnesio (MgSO4). Sin embargo, ahora parece ser que el asunto no es tan simple.
Las manchas blancas del cráter Occator parecen ser depósitos de carbonato de sodio (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA/ASI/INAF).

Un nuevo estudio publicado en Nature apunta que, efectivamente, las manchas son sales, pero no sulfato de magnesio como se pensaba, sino carbonato de sodio (Na2CO3) mezclado con cloruro de amonio o carbonato de amonio. De ser cierto, estaríamos ante las mayores concentraciones de carbonatos descubiertas fuera de la Tierra. El descubrimiento es importante porque no se trata de un simple cambio de fórmula química. El carbonato de sodio se encuentra en la Tierra en zonas con actividad hidrotermal, así que es posible que las manchas sean un indicio de la existencia de agua líquida en tiempos geológicamente recientes o incluso en la actualidad.
Los nuevos resultados se han obtenido a partir de observaciones de las manchas del cráter Occator, las más llamativas del planeta enano, aunque con toda seguridad son extensibles a las cerca de 130 manchas blancas que Dawn ha descubierto en la superficie. El cráter, de 92 kilómetros de diámetro, tiene una edad de solo 80 millones de años, así que probablemente el impacto que lo creó generó el calor suficiente para que el agua líquida del interior rica en sales se filtrase por las grietas y depositase el carbonato en la superficie tras sublimarse. La mayoría de manchas están asociadas a cráteres de impacto, por lo que el proceso podría ser similar en todo el planeta enano.
El cráter Occator y sus manchas, con los datos del espectrómetro de Dawn a la derecha (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA/ASI/INAF).

Por otro lado, el carbonato de sodio consolida la hipótesis de que Ceres se formó mucho más lejos de donde se encuentra ahora (el carbonato de sodio y el cloruro de amonio son comunes en Encélado, la luna de Saturno, por ejemplo), una idea que también ha sido reforzada por el descubrimiento de amoniaco en el planeta enano anunciado el año pasado. Antes de la llegada de Dawn se pensaba que Ceres podía ser un cuerpo diferenciado con un núcleo rocoso, una superficie helada y un manto de agua líquida en medio que con suerte podía haber sobrevivido hasta el presente. Pero los datos de Dawn son compatibles con un mundo más homogéneo, menos diferenciado, y que quizás sufrió en el pasado la pérdida de las capas exteriores ricas en hielo de agua. La superficie de Ceres ha resultado ser más seca de lo esperado y el planeta enano parece ser un cuerpo no diferenciado de roca porosa con, como mucho, un 40% de hielo mezclado. Pero no no todo el mundo está de acuerdo con esta hipótesis y ahora habrá que ver cómo se reconcilian estos modelos del interior con la presencia de carbonatos.
En vez de poseer un manto de agua líquida en el pasado —o en la actualidad— es posible que el agua en Ceres aparezca en zonas muy diversas del interior del planeta enano dependiendo de la concentración local de hielo y sales. Esta posibilidad, sumada a la existencia de carbonatos, convierte a Ceres en un objetivo más interesante desde el punto de vista astrobiológico, a pesar paradójicamente de la relativamente escasa cantidad de hielo de su interior.
El centro del cráter Occator (NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA/ASI/INAF).

Referencias:
  • https://www.nasa.gov/feature/jpl/recent-hydrothermal-activity-may-explain-ceres-brightest-area
  • http://nature.com/articles/doi:10.1038/nature18290
  • http://www.nature.com/ngeo/journal/v9/n7/full/ngeo2743.html

miércoles, 13 de abril de 2016

Antigravedad, a quién le importa?



Greenglow, la liga de científicos que quiere controlar la gravedad
Nic Young BBC 28 marzo 2016
En los años 80, Evans se acercó sus jefes para pedirle que lo apoyaran en conseguir lo imposible.

En la ciencia existe una potente colaboración entre la teoría y la ingeniería.
Esta unión única es lo que nos ha dado la energía atómica, el Gran Colisionador de Hadrones y los vuelos espaciales, por nombrar algunas hazañas.
Los teóricos dicen: "Esto es teóricamente posible".
Y los ingenieros buscan la forma de hacerlo realidad, confiados en que las matemáticas son correctas y la teoría se sostenga.
Claro que estos campos no son mutualmente excluyentes; los teóricos entienden la ingeniería y los ingenieros recurren a su profundo entendimiento de la teoría.
Normalmente es una relación bastante armoniosa.
Sin embargo, en ocasiones estos mundos colisionan.
Los teóricos dicen que algo sencillamente no es posible y los ingenieros responden "de todas formas lo vamos a intentar".
Hay un campo de la ciencia donde durante años se ha librado una dura batalla, es quizás el área más competitiva de todas en las que la ingeniería y la ciencia van de la mano: el control de la gravedad.
La ecuación de ley de gravitación de Newton indica que la fuerza con que se atraen dos cuerpos de distinta masa depende únicamente del valor de sus masas y del cuadrado de la distancia que los separa.


Cuando a finales de los años 80, el ingeniero aeroespacial Ron Evans fue hasta sus jefes de BAE Systems para pedirles que lo dejaran intentar alguna forma de controlar la gravedad, las probabilidades de que le dijeran que sí eran escasas.
El control de la gravedad era una noción amada por los escritores de ciencia ficción que cualquier físico teórico que se respetara consideraba imposible.
El poder infinito de la antigravedad
El mismo Evans admite que fue una venta difícil.
"Vamos a estar claros, hubo mucha gente en la empresa que sintió que no debíamos meternos en esto porque lo que hacíamos era aviones y esto era altamente especulativo", recuerda.
Empujar la gravedad con alas y reactores era de lo que se trataba el negocio multimillonario de BAE, ¿por qué meterse en herejías científicas?
Porque tal y como Evans lo pone, "su potencial era absolutamente enorme, podía cambiar completamente la industria aeroespacial".
Si era posible hacer que la gravedad empujase, en vez de halar, tendrían un potencial infinito -y gratis- de propulsión.
Ello hubiera puesto a BAE System a la vanguardia de la tecnología desde que se inventara el vuelo por propulsión, así que quizás valía la pena echarle un vistazo a esa posibilidad.
Los jefes le dijeron a Evans que se fuera, consultara el tema con sus colegas, y regresara con algunos conceptos.
Volvió con unos bosquejos de un plano de despegue vertical propulsado por un todavía inexistente "motor de gravedad".
Marc Millis inició un proyecto parecido con la NASA.


Como le preocupaba que el dibujo no se viera lo suficientemente visionario, le pidió a un artista que dibujara unos resplandecientes rayos verdes que emanaran del avión.
Cuando los jefes de Evans decidieron otorgarle un presupuesto pequeño y una oficina, nació el proyecto Greenglow (verde resplandeciente).
"Era increíble, todo el mundo estaba cautivado con lo que intentábamos hacer. Estábamos abrumados".
Para ir más allá del Sol
Muy pronto Evans descubrió que podía llamar a ingenieros de las principales universidades del Reino Unido para que lo ayudaran en su investigación.
No solo era una curiosidad académica.
Al igual que BAE, todo el mundo estaba buscando el siguiente paradigma de propulsión; las alas y reactores habían alcanzado su límite.
En Estados Unidos, el ingeniero aeroespacial de la NASA Marc Millis empezó un proyecto paralelo, el Programa de Innovaciones de Propulsión Física.
La NASA se había comprometido a ir más allá del Sol en menos de una generación, pero sabía que nunca lo lograría con los cohetes convencionales.
Según Millis, "si quieres ir a nuestra estrella más cercana, y decir que lo quieres hacer en unos 50 años, tienes que hacerlo a una décima de la velocidad de la luz. Esto quiere decir que la cantidad de propulsor necesaria para esa ese viaje es aproximadamente la masa de nuestro Sol".
"Necesitábamos algo radicalmente distinto", agrega.
Tanto a Millis como Evans le pideron que pensaran en grande


Como a Evans, A Millis le pidieron que pensara "radical y en grande".
De la nada, un químico ruso llamado Eugene Podkletnov afirmó que se había "tropezado por accidente" con la respuesta, utilizando superconductores que giran rápidamente, dijo que podía crear un "escudo de gravedad".
Atentos a la sorpresa
En todo el mundo, laboratorios de gravedad como Greenglow y el de la Nasa se apresuraron a replicar el "logro" de Podkletnov. Fallaron.
En Alemania, el doctor Martin Tajmar había conseguido los fondos para probar exhaustivamente toda opción posible.
El programa espacial alemán estaba tan hambriento por alcanzar un avance como el del de Estados Unidos.
"Antigravedad es una especie de sinónimo de 'estoy tratando de hacer lo imposible', pero siempre hay que estar atento a la sorpresa", comenta Tajmar.
Para los teóricos como el doctor John Ellis, de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), el que estos ingenieros no consiguieran algo no es una sorpresa.
"¿Entonces este señor pensó que al jugar con superconductores podía cambiar la fuerza del campo gravitacional dela Tierra? ¡Tonterías!"
Otros logros de Podkletnov tuvieron el mismo destino que el primero, y no faltaron físicos teóricos que explicaran las razones de sus fracasos.
Primero que nada había un gran, gran problema de escala.
Uno de los bosquejos originales del proyecto Greenglow

Tal y como lo explica Clifford Johnson, de la universidad de Southern California: "tendemos a pensar en la gravedad como algo muy fuerte, después de todo es lo que nos ata a la Tierra".
"Pero en realidad, de todas las fuerzas que conocemos de la naturaleza, la de la gravedad es la más débil", agrega.
"Para ponerlo en números. Es 10 a la potencia de 40 veces más débil que el electromagnetismo, ¡que es un 1 con 40 ceros después!".
Parecería que incluso si uno pudiera manipular la gravedad en un laboratorio, no habría casi nada para producir un efecto significativo.
En otras palabras, para alterar la gravedad del planeta se necesita la masa de otro planeta.
Materia y antimateria
Sin embargo, cuando parecía que los ingenieros se estaban quedando sin ideas, fue la teoría física la que les lanzó una tabla de salvamento.
Recientemente se descubrió que el Universo no solo se estaba expandiendo, sino también se estaba acelerando en su expansión, y de repente los teóricos tenían algunas explicaciones que buscar.
Según Tamara Davis, de la universidad de Queensland, "algo está acelerando las galaxias unas de otras. Pareciera que la gravedad está 'empujando'".
Algunos teóricos ahora están rompiendo filas para ofrecer explicaciones radicales, entre ellos el doctor del CERN Dragan Hajdukovic, quien desarrolló una teoría en la que no existe la polaridad gravitacional.
"Hasta ahora creemos que la única fuerza de la gravedad es la atracción", señala. "Puede que la gravedad también sea una fuerza de repulsión, pero no entre materia y materia, sino entre materia y antimateria".
Tajmar estaba dispuesto a probar hasta el cansancio cualquier teoría.


Es una teoría que el CERN está preparando para poner a prueba el año que viene.
Si Hajdukovic puede probar que las partículas antimateria caen "hacia arriba", no solo abrirá el camino a una forma de antigravedad demostrable en la Tierra, sino que seguramente ganará el premio Nobel.
Pero incluso si prueba que está en lo correcto, aprovechar este fenómeno en cualquier sentido práctico podría estar más allá de nuestras capacidades de ingeniería.
Motor de curvatura
Otras propuestas todavía más extravagantes están ahora sobre la mesa.
Por ejemplo, una idea impulsada por Tajmar es utilizar una sustancia puramente conceptual: la "masa negativa".
En teoría, cuando la masa negativa se aproxima a la masa positiva crearía una poderosa fuerza de repulsión -una tracción infinita de aceleración, o para ponerlo en términos de Star Trek, un motor de curvatura.
Johnson se apresura a señalar problemas teóricos: invertiría el modelo aceptado de Einstein de espacio-tiempo universal y crearía una autopista de pesadillas físicas.
La objeción de Davis es más práctica: "Más vale que esperes que la gente que te visite a tu nave de motor de curvatura sean personas que no te gustan, porque las aniquilarás en el camino".
Ahora hay teorías sobre cómo la antigravedad puede funcionar, son los ingenieros los que parecen no poder ofrecer formas prácticas para traerlas a la vida.
Ron Evans se jubiló cuando el proyecto Greenglow cerró finalmente en 2005, sin ninguna propuesta práctica para controlar la gravedad.
Sin embargo la historia no termina aquí.
Shawyer se muestra seguro de tener la solución para controlar la gravedad.

De los días de Greenglow sobrevivió un mecanismo prácticamente inadvertido, un propulsor, menos electromagnético o EmDrive, creado por el ingeniero británico aeroespacial Roger Shawyer.
¿Qué hace distinto el EmDrive? "Ya no estamos buscando controlar la gravedad en sí misma", responde Shawyer.
"Estamos combatiéndola de una forma más inteligente".
El EmDrive parece estar logrando algo; en pruebas, parece que se puede mover bajo su propio vapor.
Shawyer afirma que su concepto una conocida propiedad de la energía de microondas llamada cut-off para generar empuje.
Según Shawyer, la forma cónica de la caja cerrada hace que las microondas se detengan a un extremo de la cavidad, mientras que continúa vibrando contra el otro, creando una diferencia en presión.
Con una fuente de alimentación solar, Shawyer asegura que podría acelerar el EmDrive en cualquier dirección casi continuamente.
"De repente tendrías un motor de elevación que sencillamente se cierne en un lugar o se acelere hacia arriba. Así que se puede prever el lanzamiento de grandes cargas al espacio en una nave espacial propulsada por EmDrive".
"De todas las fuerzas que conocemos en la naturaleza, la de la gravedad es la más débil",
dice Cliff Johnson.

Los teóricos se muestras muy escépticos de estas afirmaciones debido a que el EmDrive parece desafiar la ley de Newton sobre conservación del momentum.
John Ellis, del CERN, es particularmente cruel: "Con el EmDrive, al contrario que un cohete, nada sale de ahí, así que no sé cómo se puede generar un momentum de la nada".
Pero ingenieros como Ron Evans son predeciblemente impenitentes.
"Mi opinión es, ¿a quién le importa? Es la emoción lo que cuenta. Si el experimento funciona, es el trabajo de los teóricos explicar por qué funciona".
Los experimentos y debates continúan.

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