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lunes, 12 de enero de 2015

Sobre la tierra de la Reina Isabel...



Sobre la tierra de la Reina Isabel no hay discusión
Javier Cornejo
Artículo publicado en el diario El Tribuno el 12-01-15


Margaret Thatcher en el bronce ya está eternizada en Malvinas. Como inmortalizada en letra, desde el 1 de enero de 2009,está la Constitución Jurídica de las Falkland Islands. Precisamente en 2009, el 2 de abril marcó el inicio de esta columna con el artículo: "La Soberanía Argentina sobre la Plataforma Submarina". A partir del mismo la problemática de la geografía y geopolítica Sudamericana, con vértice en el continente antártico, constituyó uno de los ejes primordiales de estudio.


La usurpación de nuestra soberanía fue detalladamente analizada en innumerables artículos. Especial atención merecieron los Acuerdos y Tratados, que fueran profundizados por el Dr. Julio González en su obra: "Los Tratados de Paz por la Guerra de las Malvinas -Desocupación y hambre para los argentinos- Acuerdo de Madrid del 15 de febrero de 1990 y Tratado de Londres del 11 de diciembre de 1990".
Desde la usurpación inglesa tuvieron lugar diversos intentos de actos soberanos, destacándose en forma exponencial la cruenta y atroz guerra de 1982, a partir de la cual se consolida la ocupación imperial. Hubo otros actos con el objetivo de invalidar la titularidad inglesa.
 
Tal fue el caso de Miguel Fitzgerald quien en 1964 a bordo de una avioneta Cessna, aterrizó en una pista de cuadreras en Puerto Argentino, enarboló nuestra Bandera Nacional, y dejó una proclama.
 
El "Operativo Cóndor" de 1966 liderado por Dardo Cabo y Ricardo Ahe, (con quienes me unió un profunda amistad desde esos años). Este "operativo" consistió en el desvío del avión de Aerolíneas Argentinas que cubría el trayecto Buenos Aires-Río Gallegos y fuera obligado a descender en Malvinas. Se enarboló nuestra Bandera Nacional y como era de esperar con posterioridad todos terminaron presos, algunos hasta más de tres años.
 
En 1974 existió el intento del Gobierno argentino (a través de privados Jorge Antonio, Cao Saravia y otros) de compra de las acciones de la Compañía que operaba en las Islas, virtualmente, como exclusivos ocupantes: La Cía. Falkland Islands. Esta operación fue abortada por el canciller Alberto Vignes por la demora de acuerdo en un problema laboral de los empleados que estaban en las islas. Con la muerte del general Perón el 1 de julio se frustró totalmente el operativo.
Actualidad
 
El actual gobierno se caracteriza por una contradicción manifiesta entre sus "dichos" y los "hechos".
La locuacidad es inversamente proporcional a los actos de real y concreta entrega, todo conducente a una finalidad de "diálogo" que necesariamente tendrá como resultado el establecimiento de una "complementariedad" operativa con apoyo continental, quedando nuestro reclamo soberano bajo lo que se dio en llamar "el paraguas de la soberanía", es decir este tema no se trata.
 
En función de tal premisa, el reconocimiento que ciudadanos argentinos efectúan de la concreta soberanía británica en el archipiélago se ve reflejada en la aceptación expresa del sellado de los pasaportes personales en el momento de ingreso a las islas. Ese estampado significa, sin lugar a dudas, la aceptación totalmente voluntaria de reconocimiento de ingreso o salida de territorio "extranjero". Por ello, todo acto de queja soberana que acepte esta premisa está totalmente viciado de nulidad e ingresa en la suma de banalidades absolutamente funcionales al Imperio y por ellos mismos fomentadas, que luego en su "flema" acostumbrada utilizan para ironizar los actos de quienes fueron serviles a los intereses imperiales en una exposición mediática que quita el verdadero sentido de patriotismo emergido del dolor de nuestro muertos por recuperar nuestro territorio, o de los que sobrevivieron con las secuelas físicas y psicológicas.

La gesta de Malvinas inmersa en una concepción geopolítica en el que nuestro norte es el Sur debe ser conceptualizada como tal, en un mundo en el que los imperios "mueven sus fichas" mostrándonos un posicionamiento inequívoco: Rusia en el centro Antártico (lago Vostok), Gran Bretaña en la "Tierra de la Reina Isabel" y Patagonia Argentina Chilena, China en Neuquén.
Este sendero conduce a que los argentinos prontamente seamos extranjeros en nuestro territorio.

lunes, 15 de abril de 2013

Thatcher, reencarnada en las islas Malvinas

Articulo publicado en el diario El Tribuno el 15/4/2013

La intención británica de rebautizar la geografía argentina con denominaciones funcionales al imperio parece imponerse como política de Estado.
Recientemente denominaron a la península Antártica Argentina como: Queen Elizabeth Land. Ahora, la intención es avanzar en llamar a la capital de Malvinas Puerto Margaret.
Los símbolos en su permanencia temporal transmiten de generación en generación un mensaje claro y concreto sobre la intencionalidad de quien los impone.
A Thatcher la muerte no la tomó desprevenida. La esperaba. Al punto que ella misma programó con suficiente antelación sus funerales en la catedral de San Pablo, estableciendo su deseo de no recibir funerales de Estado, aunque sí honores militares.
Thatcher y la guerra
La primera ministro tenía sumamente claro los fundamentos para decidir el inicio de la guerra del Atlántico Sur, manipulando diestramente las condiciones de conflictividad en las islas Georgias con la empresa Davidof para provocar el desembarco argentino en Malvinas.
El imperio necesitaba “actualizar” el tratado de amistad, comercio y navegación de 1825. La capitana Thatcher hilvanó con maestría la forma de hacerlo: vencer a la República Argentina en la guerra de Malvinas era el hecho internacional que Gran Bretaña necesitaba para imponernos los acuerdos de Madrid del 15 de febrero de 1990 y de Londres del 11 de diciembre de 1990, y para que se firmara el tratado de Washington con los EEUU el 14 de noviembre de 1991. Los que fueron suscriptos por los perduellis de Carlos Menem y Domingo Cavallo.
Sin guerra previa no había causa para estos “tratados” de paz, que tienen términos tan leoninos como los que impuso a Alemania el tratado de Versalles de 1918 al término de la Primer Guerra Mundial (Dr. Julio González: “Los tratados de paz”).
Por ello no hubo propuesta negociada de paz que pudiera prosperar. La primera ministro no tenía ningún interés en que tal cosa ocurra.
Decisión que se vio reflejada concretamente en la manera en que hizo fracasar la propuesta del presidente del Perú Belaunde Terry al ordenar, en forma personal y en total conciencia de la crueldad de la decisión, el hundimiento del crucero General Belgrano.
Al decir de W. Churchill (nieto), la decisión era “hacernos morder el polvo”.
Pero, es necesario destacar que si bien el 14 de junio de 1982 fuimos vencidos militarmente, se conservaba intacto nuestro derecho y reclamo soberano, el que sí fue perdido y abdicado en forma absoluta en 1990 por los verdaderos perdedores de la guerra de Malvinas: los traidores a la Patria Menem y Cavallo, obedientes cumplidores de las “democráticas” órdenes de Margaret.
Por todo ello, bien puedo cerrar este artículo trocando el nombre de “Dama de Hierro” por el de “Killer Lady” que hoy está rindiéndole cuentas a los que fueran muertos en las congeladas aguas de la “zona de exclusión” por el torpedo asesino que ella disparó.

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