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sábado, 11 de noviembre de 2023

Saltar del hervor a la hornalla



La Anfisbena y los derechos laborales

11 DE Noviembre 2023 - Walter Neil Bühler

Jorge Luis Borges en su "Libro de los seres imaginarios" recuerda a la Anfisbena, un monstruo de dos cabezas con forma de serpiente. Según la mitología griega, la Anfisbena había nacido de la sangre que goteó de la cabeza de la gorgona Medusa cuando Perseo voló sobre el desierto libio con ella en su mano. Pero los monstruos de dos cabezas no son criaturas exclusivas de la mitología griega. En la civilización azteca era frecuente encontrar representaciones de serpientes (uno de sus dioses más conocidos, Quetzalcoatl, era representado como una serpiente emplumada) y la serpiente de dos cabezas era llamada Maquizcoatl. Se decía que, cuando se volvía agresiva, las dos cabezas podían llegar a enfrentarse en un duelo a muerte.

Hoy los argentinos nos enfrentamos a un horrible engendro bicéfalo, con dos cabezas que se pelean a muerte. Aunque una importante mayoría querría arrancarle las dos espantosas cabezas; por una cruel ironía de las circunstancias nos vemos compelidos a elegir entre una y otra. Pero en vez de matarla debemos darle nuestro apoyo a una para que aniquile a su indeseada compañera.

Muchas voces nos dicen que no podemos abstenernos de apoyar a una de las dos, que tenemos un deber moral de optar. Que, si nos abstenemos, indirectamente vamos a favorecer a la ganadora de esa extraña lucha. íPero claro que favorecemos a la ganadora! Pero hasta que una se haya engullido a la contraria no sabremos cuál es la ganadora. En una primera vuelta una ganó estrechamente ese primer combate, pero ahora pitonisas, brujos y augures pronostican el triunfo de la otra horrorosa cabeza. El voto en blanco, dicen los fariseos de la corrección política, sería favorable a alguna de ellas. ¿Por qué obligarnos a elegir? Dicen que debemos optar por el mal menor. Pero, aunque votar por el mal menor no es tan grave como votar por el mayor, sigue siendo malo. Por suerte para los electores, siempre existe la opción de evadir el mal al abstenerse o votar en blanco. Al no votar por ninguno de los dos males podemos decir que no nos volvemos partidarios de su mal.

Los votos en blanco tienen plena validez jurídica. Si bien no traducen una voluntad positiva del sufragante en beneficio de ningún candidato, constituyen ciertamente una expresión de voluntad política legítima, admitida expresamente por la ley, ya sea que importen legítimo disenso respecto a la totalidad de los candidatos en pugna, traduzcan la indecisión del sufragante, o tengan cualquier otro significado que el ciudadano y elector haya podido atribuirle como manifestación de su voluntad política. íViva el voto en blanco, carajo!

Las propuestas laborales

Las cabezas de nuestra Maquizcoatl nos susurran propuestas que creen nos cautivarán. Una nos promete pasarles la motosierra a todos los derechos laborales conquistados durante siglo y medio de luchas obreras en todos los países civilizados, la otra nos dice que Argentina vive en el mejor de los mundos laborales y que nada se tocará de la anacrónica legislación laboral de este abnegado país. Para esta última cabeza, que llamaremos "Mas", debe mantenerse una legislación sindical unitaria que perpetúa a corruptos dirigentes sindicales, un régimen de obras sociales que crea aberrantes desigualdades, una cobertura de riesgos laborales que enriquece escandalosamente a sus administradoras, un régimen de despidos con indemnizaciones agravadas exorbitantes, un sistema que le da igual tratamiento a la empresa multinacional que a las micropymes, etc. etc.

La otra cabeza, que llamaremos "Mil", que se caracteriza por sus propuestas de imposible cumplimiento y desconocimiento de los principios básicos de nuestra sociedad; se ha referido a la justicia social como "aberrante" (ignorando la medulosa construcción que en torno a ella elaboró la doctrina social de la iglesia). De nuestra Constitución ha dicho que es "inmunda" y del artículo 14 bis que "constituye el cáncer del país". No sabemos si estas ideas las sostiene en estos momentos el candidato libertario porque las va acomodando minuto a minuto. Prometió "derogar" el artículo 14 bis sabiendo que ello es imposible jurídica y políticamente, entre otras cosas porque no tendrá mayoría parlamentaria ni para ordenar el tránsito.

Recordamos que el artículo 14 bis de la Constitución Nacional, en su primer párrafo dice entre otras cosas: "El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial". ¿Ignora el anarco capitalista que cada una de estas normas tiene su respaldo en numerosos tratados de derechos humanos celebrados por los países civilizados? ¿O prometerá que va a derogar la legislación mundial? ¿Le va a negar al trabajador, condiciones dignas y equitativas de labor, la limitación de su jornada, la retribución justa, las vacaciones o la protección contra los despidos arbitrarios?

El voto en blanco afianza la democracia, convoca a los ciudadanos a no ser títeres que se entregan a las locuras de sus dirigentes. Y por eso mismo el voto en blanco abre una senda, un camino, una señal de decisión. Difícilmente alguien se arrepienta de haber votado en blanco, pero con estas opciones muchos ciudadanos, probablemente, deplorarán haberse dejado seducir por el mal menor. Repito no quiero ninguna de estas cabezas, ni "mil" "más" como estas.

https://www.eltribuno.com/salta/nota/2023-11-11-0-0-0-la-anfisbena-y-los-derechos-laborales

 



jueves, 3 de agosto de 2023

Dolarización de la deuda en la gestión de Massa

3 DE Agosto 2023 - Héctor Giuliano


En los últimos tiempos, el gobierno Fernández - Fernández - Massa ha producido un cambio muy importante en la estructura de la deuda pública en pesos que está en cabeza del Tesoro Nacional.

Según datos oficiales del Ministerio de Economía (Mecon) al 30.9.2022 -último Informe trimestral de la deuda pública disponible- el stock de la deuda era a esa fecha de 410.900 millones de dólares, equivalentes a 85,9 billones de pesos (85,9 millones de millones de pesos). De este monto, el 33% es deuda nominada en pesos y el 67% deuda en moneda extranjera. Además, por tipo de acreedor, la tenencia del total de la deuda correspondía 46% al propio sector público, 35,5% al sector privado y el 18,5% restante a organismos financieros internacionales (ofi) /bilaterales.

Este dato es importante porque indica que a esa fecha casi la mitad de la deuda pública está en manos del propio Estado (deuda intra - estado), pero esta situación estaría cambiando porque en los últimos meses el gobierno Fernández - Fernández - Massa ha venido malvendiendo en el mercado gran parte de esos títulos públicos a compradores especulativos privados, dado que los mismos cotizan a un promedio del 32% de su valor nominal.

Kermesse de títulos

Es decir, que la administración Kirchner se ha venido (y se sigue) desprendiendo de una gran cantidad de Letras y Bonos del Estado que están en su poder -y que algunas fuentes estiman fueron más de 4.000 millones de dólares solo en lo que va del corriente año)- y lo ha hecho a un tercio de su valor de mercado; de forma que estos nuevos acreedores privados pasan a estar en condiciones de reclamarle al Estado argentino tales títulos al 100% de su valor (que es el valor nominal o nacional).

La mayoría de estos papeles en cartera son vendidos por el Fondo de Garantía de Sustentabilidad -FGS - de la Anses, que es plata de los jubilados -y por el Banco Central (BCRA), y se entiende también por parte de otros organismos estatales (como el caso del Banco Nación, el BICE y otros entes oficiales).

En la práctica, es un proceso que correspondería a una suerte de vaciamiento financiero parcial del Estado.

Estas informaciones, empero, son difíciles de cuantificar porque dependen de estimaciones privadas y/o trascendidos periodísticos, puesto que los datos son mantenidos en secreto por parte de las autoridades.

Dicho con otras palabras: que el gobierno se está desprendiendo a precio vil de títulos públicos en cartera de la deuda intraestado que tienen el doble efecto de descapitalizar al Estado -específicamente, a la Anses- y a la vez exponerlo a reclamos mucho mayores por parte de los fondos buitre que participan de este negociado.

Pero volviendo al tema central de esta nota, que es la deuda pública en pesos, hay que destacar aquí que desde la asunción de Sergio Massa al frente del Mecon se ha producido una rápida dolarización indirecta de esta deuda en moneda nacional porque, a medida que se van renovando las amortizaciones al vencimiento (roll over sistemático y total de las obligaciones del Estado) y que se va agregando deuda nueva, prácticamente la totalidad de los nuevos títulos se colocan con cláusulas de ajuste o indexación por tipo de cambio, es decir, por dólar oficial.

Estrictamente hablando, los bonos se indexan por Inflación y/o por tipo de cambio dólar, el que de ambos resulte mayor como ratio de ajuste; de modo que tal indexación nunca resulte en valores menores a la variable más alta (que obviamente es la mejor para los acreedores y la peor para el Estado).

Este proceso es muy importante porque implica un mecanismo de deuda en pesos ajustada por moneda extranjera: el tipo de cambio dólar.

En la práctica, significa así una dolarización -directa e indirecta- de toda la deuda pública.

En este momento -según cálculos a junio/2023- se estima que prácticamente la totalidad de la deuda en pesos ya ha sido dolarizada de este modo (96,4% del total).

Devorados por los intereses

El monto que está en juego tiene hoy niveles sin precedentes para las finanzas del Estado: el Presupuesto 2023 -Ley 27.701- muestra que en el corriente año se tienen que afrontar amortizaciones de vencimientos de deuda del Estado Central por 22,5 billones de pesos (US$ 103.000 millones), que en la realidad no se pagan en forma directa sino que se refinancian por novación o roll over hasta el último centavo; y además se habilita la toma de deuda nueva por otros 7,5 billones de pesos (US$ 34.000 millones). De modo que el Gobierno tiene que salir así al mercado a pedir endeudamiento público por 30 billones de pesos (US$ 137.000 millones) en total durante este año.

Y paralelamente se tienen que pagar US$ 13.300 millones por servicios de intereses de la deuda en el 2023, que constituyen el segundo gran rubro de gastos del Estado después del gasto social global.

Hasta ahora, se habla muy poco de este mecanismo de conversión indirecta de deuda a moneda extranjera -que se abona en pesos, no en divisas- y sobre todo de sus muy discutibles "ventajas".

Cabe destacar que estas operaciones se habrían dado y acelerado durante los meses de este año de la gestión Massa y mientras se llevan a cabo las nuevas negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, descontándose la responsabilidad operativa del viceministro de Economía Gabriel Rubinstein, del secretario de Finanzas Eduardo Setti y del asesoramiento del exnegociador de la deuda en las reestructuraciones de Alfonsín en 1985-87, del Plan Brady en 1992-1993 y del Megacanje De la Rúa - Cavallo del 2001, que es Daniel Marx.

Así como la corresponsabilidad directa de la actual titular de la Anses Fernanda Raverta, que tiene la obligación de defender el valor de la cartera de títulos del FGS.

De eso no se habla

Aunque, repetimos, como estas informaciones y datos el gobierno las mantiene en secreto -igual que todos los gobiernos- la magnitud de las operaciones realizadas no se puede conocer por acceso directo.

Tal lo que está pasando hoy en materia de deuda pública en pesos del tesoro nacional y cuya importancia los economistas del establishment soslayan hablar.

Además, como agravante, con esto pudiera quedar abierta también la posibilidad de aplicar un tratamiento análogo a los pasivos remunerados del Banco Central (BCRA), que actualmente suman 16 billones de pesos por concepto de Letras de Liquidez y otros 3,9 billones por Pases Pasivos: un quantum de 20 billones de pesos en total.

Un tema que no es descartable dada la magnitud ya inmanejable del stock de la Bomba de las Letras de Liquidez (Leliq) emitidas por este gobierno kirchnerista y las graves dificultades para poder encarar un nuevo Plan Bonex o traspaso de las obligaciones de Corto y Cortísimo plazo del BCRA (Leliq a 28 días y Pases a solo un día de plazo) por conversión a Deuda del Tesoro a términos de pago más largos pero con indexación por Tipo de Cambio.

De esta manera, el proceso de dolarización indirecta de la deuda pública -fiscal y cuasifiscal (BCRA)- pasaría a convertirse en el preludio avanzado de una nueva convertibilidad hacia la cual, con sus medidas, tiende de hecho la actual administración, con proyecciones de economía bimonetaria formal para después de las elecciones, con el advenimiento del próximo gobierno, cosa -esta última- que por el momento es solo una hipótesis de trabajo, aunque con indicios ciertos de base.

https://www.eltribuno.com/salta/nota/2023-8-3-0-0-0-dolarizacion-de-la-deuda-en-la-gestion-de-massa

viernes, 16 de septiembre de 2022

EL DÓLAR SOJA DE MASSA GENERA $ 300.000 MILLONES DE DEUDA

GIULIANO – ENTREVISTA EN UNA NOTA DE GUSTAVO GIMÉNEZ (6.9.2022)

 

EL DÓLAR SOJA DE MASSA GENERA $ 300.000 MILLONES DE DEUDA


 

Por Gustavo GIMÉNEZ, de Periodismo de Izquierda (6.9.2022)

 

El anuncio del ministro de Economía del nuevo dólar soja a $ 200, ante un selecto auditorio compuesto por los empresarios más importantes del agro negocio, con el objetivo de conseguir U$S 5.000 millones para las reservas durante este mes de setiembre omitió un "detalle" que este lunes se conoció al publicarse el decreto 526/2022.

 

Por esta norma se endeuda al Tesoro en bonos en dólares por un valor equivalente $ 300.000 millones, para cubrir el descalce que se le produce al Banco Central entre el valor oficial de la divisa y este dólar especial. Por si fuera poco, los analistas anuncian un nuevo aumento de las tasas de interés, que ya arañan el 100% anual para rescatar los pesos que va a emitir el Banco Central. Más inflación, endeudamiento, tasas que enfrían la actividad económica, salarios e ingresos populares por el piso y una entrega tras otra, es el menú económico del gobierno para cumplir con el FMI. 

 

En el artículo 14 del DNU que reglamenta la operación del dólar soja a $ 200 aparece una sorpresa que el ministro convenientemente calló: para cubrir el bache que se le produce al Banco Central entre el valor del dólar oficial de $ 140 y el nuevo dólar especial para la soja, el nuevo decreto autoriza al Tesoro a emitir bonos en dólares destinados a cubrir el desfase del Banco Central, a diez años de plazo y que pagarán intereses por un valor "igual a la tasa que devenguen las reservas internacionales" durante ese periodo, que se cancelarán semestralmente. 

 

Si consideramos que la diferencia de $ 60 por dólar debe multiplicarse por los posibles U$S 5.000 millones que se acordaron liquidar, estamos hablando de una suma que estriba en $ 300.000 millones. Si dividimos esta cifra por el actual dólar oficial la cifra da U$S 2.142 millones. Esos son los altos costos de esta operación para comprar reservas. 

 

Según el editorialista Esteban Lafuente del diario La Nación (1), los "datos oficiales de la Secretaría de Finanzas a fines de julio de este año, la deuda bruta total llegó a US$ 380.760 millones, unos US$ 35.747 millones más que un año atrás". Una deuda compuesta por un 33% de instrumentos en pesos y un 67% en moneda extranjera, cuyo volumen se incrementó en los últimos 12 meses en moneda extranjera "en US$ 1676 millones, mientras que el conjunto de instrumentos en moneda local creció en US$ 34.071 millones". 

 

Para el economista independiente Héctor Giuliano al volumen de deuda pública total mencionado por Lafuente hay que sumarle otros U$S 13.000 millones del bono atado al crecimiento del PBI, que no es tomado en cuenta en el cálculo global. 

 

Al mismo tiempo, para comprar los dólares traídos por los exportadores, una vez descontadas las reservas el Banco Central deberá emitir muchos miles de millones de pesos. Para neutralizar esta emisión de su efecto inflacionario y retirar esos pesos del mercado, el Banco Central deberá emitir nuevas Leliqs. Los analistas económicos descartan que para que estos nuevos títulos del BCRA sean atractivos se subirá de inmediato nuevamente las tasas de interés. En las últimas emisiones de LECERS la llamada tasa efectiva anual llego al 98%, ahora se espera que superen largamente esas cifras. Giuliano comenta que se menciona un aumento de hasta 10 puntos en esas tasas. 

 

Esto no solo sigue inflando la bomba de endeudamiento del Banco Central, que ya lleva emitidas alrededor de 7,5 billones de pesos  y el crecimiento del pago de intereses que devengan estas cifras astronómicas, sino que encarecen el crédito local y llevan a un enfriamiento creciente (recesión) de la actividad económica. 

 

La aparición de este dólar soja a $ 200 ha desatado una ola de reclamos de otros sectores empresarios del campo y la industria que protestan contra la discrecionalidad de una medida de la cual no se ven beneficiados. Igualmente, como señala el economista Fernando Camusso, citado en el artículo de La Nación, "el problema de reservas no es de stock, aunque obviamente es una consecuencia. El problema es de flujos…".  

 

O sea que, para no volver a tener problemas con las reservas de octubre en adelante, el gobierno va a tener que ir postergando el vencimiento de este régimen. Una tendencia creciente para favorecer a los grandes exportadores: dólar especial para la minería, para la industria automotriz y del conocimiento, etc. Un desdoblamiento cambiario creciente que implica una paulatina devaluación de la moneda con el efecto directo sobre el ritmo inflacionario que esto significa. 

 

En este sentido, para Jorge Vasconcelos de la Fundación Mediterránea, como Massa adelantó que se van a "esterilizar" los pesos que deba emitir el Banco Central, se "seguirán subiendo las tasas, seguirán inflando los pasivos remunerados del Central y recogiendo liquidez con tasas efectivas anuales del 100% o más". Si el ajuste fiscal no es lo suficientemente grande "la devaluación quedará como la primera opción para licuar la creciente deuda del Central" (2). 

 

En tanto, Massa viaja a Estados Unidos en busca de más préstamos en dólares e inversiones. O sea, de más deuda y entrega a las multinacionales de nuestros recursos. Se entrevistará con las autoridades del FMI y del Tesoro norteamericano buscando que le aprueben la revisión de setiembre y el desembolso de otros U$S 4.000 millones para cubrir los vencimientos el fraudulento crédito Stand By contraído por Macri. Lo hará también con los titulares del BID y el Banco Mundial para que le desembolsen créditos por varios cientos de millones de dólares. Seguirá intentando obtener de los buitres líneas de Repo e intentará firmar jugosos contratos para la extracción de fuentes energéticas, fundamentalmente del cada vez más cotizado litio. 

 

El ministro defendido y sostenido por La Cámpora, elogiado recientemente por Máximo, está realizando en tiempo récord todo lo que el relato K denostaba. Nos está súper endeudando, cuando el orgullo de Cristina eran las políticas de "desendeudamiento", le está dando enormes concesiones a los especuladores y oligarcas del agro negocio tan criticados hasta hace poco por Alberto y la jefa. Defiende un brutal ajuste para achicar el déficit fiscal –hasta hace poco la vice defendía el déficit- e intenta mantener el cortes monetario exigido por el FMI–que para Cristina era innecesario porque no genera inflación-. De la promesa de "que los salarios le ganen a la inflación" ya no se habla, a lo sumo se prometen unos pesos de la enorme recaudación esperada para destinar a los sectores vulnerables, que el arrepentido de romper con el gobierno, el dirigente de Patria Grande, Juan Grabois, defiende como una gran conquista. Sobran las palabras. 

 

En resumen, como señala Giuliano "esto es un endeudamiento para comprar reservas, una maniobra irracional, tomar deuda para acumular reservas internacionales como garantía de la deuda externa ¿Para qué sirve esa garantía? Para ir al mercado internacional de capitales y colocar más deuda mostrando que tenés más reservas en el Banco Central. El gran objetivo de Massa es dar un salto cualitativo volviendo la Argentina al mercado internacional de capitales. En estos dos años el país colocó deuda local, pero el compromiso con el Fondo Monetario era regularizar las cuentas públicas para que el país vuelva al mercado internacional de deuda". 

1.    Art. "El dólar soja incluye que el Tesoro emita deuda en dólares", publicado en La Nación del 05/09/2022. 

2.    Art. "Economistas advierten por el frente monetario", publicado en la Ed. Impresa de La Nación del 05/09. 

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