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martes, 8 de marzo de 2016

LA REVOLUCIÓN FEMENINA



No somos conscientes de ello: pero en estos momentos estamos viviendo una auténtica tragedia.
La gran tragedia ignorada y silenciada de nuestros tiempos.
Porque a pesar de que sucede ante nuestras mismísimas narices, nuestra estrechez de miras y nuestra patética falta de visión en perspectiva nos ocultan su tremenda magnitud y las calamitosas consecuencias que acarreará de cara al presente y al futuro.
Podemos decir sin dudarlo, que estamos perdiendo la última gran oportunidad para transformar a la humanidad y crear un futuro mejor.
Y cuando nos demos cuenta de la oportunidad perdida ya será demasiado tarde…lo peor es que nadie toma conciencia de que está sucediendo y de lo que realmente significa para todos nosotros.
¿A qué nos referimos? ¿Cuál es esa oportunidad?
Para comprenderlo mejor, antes debemos responder una pregunta:
¿Quién tiene la fuerza para transformar las sociedades?
¿QUIÉN TRANSFORMA LAS SOCIEDADES?
Se ha hecho evidente a lo largo de la historia que solo los colectivos oprimidos y maltratados llevan a cabo revoluciones, pues son los únicos que aúnan la necesidad y la fuerza moral capaces de generar grandes transformaciones en las estructuras de organización social, económica o política.
Sea cual sea su origen o condición, recae sobre ellos la responsabilidad de cambiar las cosas.
La esperanza de crear un mundo mejor y más justo.
Evidentemente, quien alberga la posición dominante en una situación de injusticia o desequilibrio social, no tiene ningún interés en cambiar la situación que le beneficia.
No veremos a grandes banqueros y empresarios clamando por los derechos del trabajador, como no vimos ni a la realeza ni a la nobleza luchando en su momento por los derechos del campesinado y las clases pobres.
Eso es evidente.
Si pudiéramos cuantificarlo de alguna manera, podríamos afirmar que la capacidad transformadora de un colectivo oprimido tiene relación directa con el poder que potencialmente alberga y que le es denegado.
Así, esclavos, campesinos o proletarios, todos ellos motores de las mayores revoluciones de los últimos tiempos, detentaban la fuerza de trabajo de la sociedad.
Su poder potencial era pues, inmenso, y por lo tanto, también lo eran su capacidad de transformación social y económica y las esperanzas de justicia depositadas sobre ellos.
De la liberación de ese inmenso poder potencial reprimido han surgido las grandes transformaciones sociales, económicas, ideológicas y políticas de estos últimos siglos de nuestra historia.
Y tales avances nos han parecido enormes.
EL MAYOR COLECTIVO OPRIMIDO DE LA HISTORIA
Pero a lo largo de la historia ha existido un colectivo oprimido con un poder potencial mucho mayor al de cualquier otro, tan inmenso que trasciende las fronteras de lo social, lo económico y lo político, pues alberga, nada más y nada menos que la llave de la pervivencia de la especie humana: el género femenino.
Jamás en la historia de la humanidad ha existido un colectivo con tal potencial de transformación de nuestra realidad.
Su poder es tan inmenso que realmente cuesta tomar plena conciencia de él.
Para empezar, las mujeres representan el colectivo más numeroso y más largamente oprimido de toda la historia humana.
La suya no solo ha sido una subyugación social, económica y política, sino además mental, sexual y moral, negando su pleno y libre desarrollo hasta límites inconcebibles.
La represión a la mujer no ha conocido fronteras políticas, físicas ni ideológicas.
Ni tan solo temporales, culturales ni religiosas.

Se trata de una opresión generación tras generación y siglo tras siglo a lo alto y ancho del globo, hasta perderse en los albores de la civilización.
En consecuencia, su poder de transformación del mundo también trasciende todas las fronteras imaginables, pues alberga la capacidad de transformar al ser humano hasta sus cimientos.
Mucho más allá de las estructuras circunstanciales y pasajeras representadas por las diferentes coyunturas socio-económicas con las que se relacionan todas las anteriores revoluciones.
Y es que un campesino o un proletario representaban la fuerza que mantenía en funcionamiento toda la estructura económica y productiva.
Pero el género femenino representa, directamente, la existencia y perdurabilidad de la especie humana en sí misma.
¿Existe pues, mayor poder en el mundo?
Tal era el inconcebible poder de una posible Revolución Femenina.
Y tales eran las esperanzas de profunda transformación a escala humana que podíamos depositar sobre tal revolución.
LA REVOLUCIÓN ABORTADA
Sin embargo, la Revolución Femenina ha representado el mayor fracaso de la historia humana.
La gran oportunidad perdida, tal vez para siempre.
El gran cataclismo olvidado e ignorado de nuestra época.
Una desgracia de cuya magnitud, quizás jamás seamos conscientes.
Porque se trata, sin lugar a dudas, de una revolución que está siendo abortada mucho antes de llegar a producirse.
Abortada bajo la bandera de la presunta “igualdad de género”, una auténtica aberración conceptual creada por la maquinaria del Sistema con el fin de canalizar esa fuerza imparable que, de llegar a desatarse, podría llevar al propio Sistema a su completa destrucción.
Porqué en realidad, ¿Qué representa la igualdad de género?
¿Qué representa la igualitaria incorporación de la mujer a las estructuras sociales, económicas y políticas?
¿Realmente está cambiando la esencia del mundo en el que vivimos?
Para responder a ello, solo debemos observar a nuestro alrededor.
Observemos, por poner un ejemplo, a las mujeres que se incorporan al mundo de la política.
¿Son menos ambiciosas que un hombre?
 

¿Menos corruptas?
  ¿Menos injustas?

¿Con ellas alcanzamos mayor igualdad y justicia sociales que con un hombre?

¿Con ellas desaparecen las castas políticas de carácter mafioso?

¿Las mujeres mienten y manipulan menos?

¿Son menos incompetentes?

¿Aportan nuevas concepciones ideológicas y morales a la política?


¿Estamos presenciando alguna transformación profunda a escala mundial a medida que la mujer se incorpora a los puestos de responsabilidad?
La respuesta a todas estas preguntas es tan triste como evidente.
LA TRAMPA DE LA IGUALDAD
¿Cuál ha sido la gran reclamación de las mujeres al defender sus derechos?
Igualdad.
Es decir, libre acceso a las posiciones y roles que los hombres ocupan en el Sistema.
Ser partícipe del corrupto y desastroso sistema que, en mayor medida, ha creado el propio género masculino.
Un mundo salvaje, violento, injusto, impío, que como una fría y metódica máquina lo destruye todo a su paso en alas de absurdas ideologías políticas, creencias religiosas o ganancias económicas.
Lejos de intentar transformar ese mundo infecto hasta sus raíces, de destruir las estructuras psíquicas que tanto daño causan desde tiempos inmemoriales al propio género femenino, la gran pretensión de la mujer ha sido convertirse en un engranaje más de ese gran mecanismo, como lo es un hombre.
Solo eso.
Ser una pieza más de la máquina, simplemente.
Eso es lo que representa en realidad la mal llamada “igualdad de género”.
Y llegados aquí, deberíamos preguntarnos ¿por qué el género femenino se ha conformado con tan poco?
¿Porque no ha centrado sus esfuerzos en derribar las injustas estructuras del Sistema, creando nuevos conceptos, radicalmente diferentes, mucho más desarrollados y profundos?
En definitiva, ¿Por qué la mujer no ha luchado por crear y liderar un mundo radicalmente nuevo y mejor?
Crear y liderar un Mundo Nuevo.
Eso representaría una nueva esperanza para la especie humana, tan ciega y perdida en estos momentos.
Sin duda habrá quien argumente que para cambiar el mundo, antes la mujer debe incorporarse a los puestos de responsabilidad.
Pero eso es una completa falacia.
Porque precisamente ahí radica la trampa.
Como hemos visto, la fuerza transformadora solo surge de los colectivos oprimidos en lucha por cambiar las cosas y que sueñan con nuevas realidades, aunque sean utópicas.
Que las necesitan para construirse un futuro.
Sin embargo, la promesa de la igualdad no alberga el sueño de nuevas realidades.
De hecho sirve para matar ese sueño de transformación realmente profunda y refuerza las realidades existentes como únicas opciones posibles.
Y la igualdad de género, una vez conseguida, elimina definitivamente la necesidad de esa transformación, pues presuntamente, acaba con la opresión que generaba esa necesidad.
Esa ha sido la gran trampa del Sistema para abortar la gran Revolución Femenina que podría haber transformado la humanidad para siempre.
Y con ella perdemos, probablemente, la última oportunidad de conseguirlo.
Porque todos sabemos que una mujer piensa y siente diferente a un hombre.
Que experimenta cosas que un hombre jamás podrá llegar a comprender.
Existe entre ambos géneros una enriquecedora y profunda diferencia, tanto a escala biológica como psicológica.
Un patrimonio natural de valor incalculable.
Sin embargo, parece que el género femenino ha renunciado a esa valiosa diferencia, a su particular forma de sentir y concebir el mundo y ha preferido convertirse también en hombre, integrándose a la maquinaria del Sistema.
Parece que la gran lucha del género femenino, su gran objetivo, se limita a alcanzar los mismos puestos de poder que un hombre y tener la libre posibilidad de llevar pantalones, fumar, beber, drogarse y practicar sexo exactamente igual que en el caso del género masculino.

Un gran logro a escala cósmica, sin lugar a dudas.
Elevación espiritual e intelectual en su estado más puro.
Un auténtico hito que debe ser objeto de la más profunda admiración por los siglos de los siglos.
Porque ciertamente, ¿dónde están las mujeres que cambian el mundo?
¿Quienes son?
¿Lady Gaga, Madonna, Miley Cyrus o la actriz de moda?
¿Las mandatarias corruptas?
¿Quizás las periodistas y tertulianas que obedecen a sus amos, exactamente igual que cualquier periodista masculino?
¿O quizás los millones y millones de mujeres esclavas del consumismo, de la moda y de la televisión exactamente como lo son los hombres?
Y es que la mujer ha sido incapaz de escapar del programa del sistema y crear y liderar una nueva realidad a escala humana.
Un claro ejemplo de ello lo encontramos en la religión.
Es difícil encontrar una institución tradicionalmente más machista que la Iglesia Católica.
Su historial de desprecio hacia la mujer raya cotas enfermizas, llegando a considerarla en su momento un ser impuro y pecador.
Aun hoy en día, la mujer es tratada casi como un ser inferior espiritualmente, pues no tiene acceso a ninguna posición con auténtico poder en la estructura eclesiástica.
¿Más cual es la reacción mayoritaria del género femenino ante una institución tan retorcida y deformada en sus preceptos?
¿Acaso es derribar esa estructura opresora y definir un nuevo concepto de espiritualidad que supere todas las barreras impuestas por las diferentes religiones?
No.
Parece que el gran objetivo de la mujer consiste en reclamar el derecho al sacerdocio, el derecho a incorporarse a esa misma estructura rancia y anticuada que la ha reprimido durante dos milenios y a la cual ha servido tan sumisamente.

Incapaz de crear algo nuevo.
Incapaz de renunciar a la programación psíquica del Sistema.
Un ejemplo claro y diáfano de cómo el Sistema habita en lo más profundo de nuestra mente humana, como un programa auto-limitante que impide todo cambio sustancial y profundo.
Es doloroso aceptarlo, pero, ¿Realmente significa algún avance para el mundo que una mujer llegue a gobernar?
¿Si?
¿Por qué?
Si su gobierno implica las mismas injusticias, corrupciones y abusos que el de un hombre, entonces, ¿Qué ha ganado el ser humano?
Nada.
Al contrario, todos hemos perdido.
Porque hemos perdido la oportunidad de cambiarlo todo.
La oportunidad transformadora que solo brindan los colectivos oprimidos.
Y el género femenino era el mayor colectivo oprimido de la historia de la humanidad.
Nuestra última y gran esperanza.
Todos deberíamos sentir auténtica pena por ello.
Y una profunda vergüenza.
Y si aún queda un mínimo aliento de fuerza transformadora en el género femenino, si aún existen mujeres soñadoras ajenas a la trampa de la presunta igualdad de género, aquí va nuestro llamamiento, casi nuestra súplica:
¡Reaccionad!
¡Rebelaos!
¡Cambiad el mundo de verdad!
¡Hasta sus más hondos cimientos!
Arrancad las telarañas que el sistema teje en nuestras mentes y soñad una nueva realidad, una nueva humanidad.
No os conforméis simplemente con ser iguales a los hombres y ocupar sus posiciones.
Sed mejores, liderad el cambio que la humanidad necesita.
Porque sois la última esperanza…
Y hacerlo es vuestra obligación.
GAZZETTA DEL APOCALIPSIS

Cuidado con la letra chica



Fondos buitre: cuidado con la letra chica
Héctor Giuliano


El nuevo capítulo de la deuda argentina muestra que la administración Macri sumará nuevos títulos a un lastre heredado de US$ 300.000 millones.
Las negociaciones por la cuestión de los holdouts en Nueva York se aceleran, pero todavía no se cuenta con información oficial concreta, cifras desagregadas de los puntos que están en discusión ni datos sobre los mismos.
 
Sí se sabe, en cambio, que la administración Macri, en el marco de su política de gobernar con deuda, está desesperada por arreglar el asunto, que el costo financiero de tal arreglo va a ser altísimo y que, con ello, el Gobierno solo aspira a concretar su objetivo fundamental y expreso de volver al mercado internacional de capitales, esto es, a tomar nueva deuda externa en gran escala.

Con ello, a la masa impagable de deuda pública heredada de la gestión Kirchner -más de 300.000 millones de dólares- se sumará la emisión de nuevos bonos para pagar los juicios y reclamos de los holdouts con toma de más deuda (por 15-20.000 millones); y a esto se le agregará después la nueva gran ola de endeudamiento externo del Estado para financiar obras públicas y de infraestructura cuya magnitud todavía no se conoce pero ya está en curso como armado financiero de la deuda nueva.

Una pieza clave dentro de estas negociaciones con los holdouts -llevadas a través del mediador Pollack- es el punto ofrecido por el gobierno Macri y puesto como condición del juez Griesa de que el Congreso Argentino derogue las leyes cerrojo 26.017 y 26.984 de pago soberano (que creó además una comisión investigadora de la deuda externa argentina) como requisito.

Esta instancia de tratamiento parlamentario constituye un arma de doble filo porque si el Congreso, como parece seguro, aprueba el arreglo con los holdouts no solo allanaría el camino a la citada nueva política de macro-endeudamiento Macri sino que, tal aprobación sería usada para tratar de hacer callar para siempre las críticas sobre ilegitimidad, insolvencia y responsabilidades por los delitos e irregularidades del sistema de la deuda.

Para que el Gobierno logre ese objetivo existe la variante que el Ejecutivo no pida al Congreso una aprobación directa del acuerdo todavía secreto con los holdouts sino solo la derogación de las dos leyes que lo obstaculizarían; de modo que el Parlamento le daría así un aval implícito o cuasi- formal al arreglo convenido con los holdouts.

Ello podría ser así porque la contracción de más deuda por parte del Estado ya está autorizada por la Ley 27.198 de Presupuesto 2016 -que dejó aprobado el kirchnerismo- y que autoriza pagar la totalidad de los vencimientos de capital que se producen durante el ejercicio (US$ 68.000 millones) con más endeudamiento público y tomar deuda adicional por mayor importe (91.400 millones), de donde surge una previsión de aumento de la deuda de 23.400 millones en el año.

Esto quiere decir que el Ejecutivo puede desdoblar el requerimiento al Congreso separando la derogación de las dos leyes (que hoy no se aplican porque la 26.017 está suspendida y la 26.984 quedó inoperante) del pedido de autorización de la nueva deuda para pagarles a los holdouts dado que esto último ya lo tiene acordado por la Ley de Presupuesto 2016 y la continuidad de sus facultades especiales conexas.

Deviene así indispensable que, en función de la defensa de los intereses financieros del Estado frente a la nueva toma de deuda externa en gran escala y sin demostración alguna de capacidad de repago por parte del gobierno Macri, los legisladores nacionales estén debidamente advertidos de la naturaleza y gravedad del problema que va a ser sometido a su aprobación, de la magnitud de las cifras y compromisos en juego y de la seria responsabilidad que les cabe ante una maniobra que busca dar por terminada toda discusión parlamentaria de fondo todavía pendiente sobre el problema de la deuda.

El rol de los legisladores

Para evitar un tratamiento engañoso del tema deuda pública a través de la cuestión de los holdouts, los legisladores que quieran cumplir a conciencia sus deberes y responsabilidades constitucionales tienen tres requerimientos concretos, lógicos y esenciales a reclamar al Gobierno en su condición de tales:
1. Exigir al Poder Ejecutivo que eleve al Congreso el texto completo de todos los documentos pactados que forman parte del arreglo con los holdouts, acompañando los antecedentes del caso y con sus debidas traducciones al castellano.

Esto incluye los subacuerdos o acuerdos parciales ya firmados, como el caso de los bonistas italianos, los fondos Dart Management y Montreux Partners, así como con el fondo Brecher y otros acreedores.
2. Requerir como parte específica básica del punto anterior un listado completo, acreedor por acreedor, de los bonos incluidos en la negociación, con la identificación detallada de los títulos involucrados en el arreglo, su importe a valor nominal (capital, intereses y total) y sumas comparadas -en valor absoluto- contra el importe final ofrecido por el Gobierno argentino; de modo de poder apreciar -caso por caso- cuál es la diferencia cuantitativa resultante.

En el caso de los valores nominales, los mismos corresponderían a lo que figura en el Informe de Deuda Pública del Ministerio de Economía (Mecon) como "valor nominal actualizado en circulación" (producto de valor residual por coeficiente de capitalización).

Estas informaciones y datos deben abarcar el detalle de todos los tenedores de bonos holdouts, con o sin juicio y con o sin sentencia, y no solamente los que tienen acciones legales contra la Argentina; de modo de estar seguros que se trata de los totales generales (aunque en algunos casos pueda tratarse de cifras estimadas). 

Además, totales aproximados a pagar por conceptos de capital, intereses y monto, honorarios, asesoramiento, gastos y demás ítems; para tener idea de los importes que están en juego por estos rubros y la forma en que se los piensa pagar.

3. Condicionar el tratamiento del o de los arreglos firmados con los holdouts al análisis y confección de un Informe Especial de la Auditoría General de la Nación (AGN) al respecto, no vinculante conteniendo al final todas las observaciones, comentarios y recomendaciones del caso para que los legisladores puedan estar en condiciones de entender tales acuerdos y decidir su voto en consecuencia. 

Este último punto debe incluir además una evaluación específica de la capacidad de pago proyectada por el Gobierno para poder demostrar que el Estado argentino pueda cumplir en tiempo y forma los nuevos compromisos firmados por la administración Macri ad referéndum del Congreso.

La forma de tratamiento de la cuestión de los holdouts, la transparencia y claridad de las informaciones de apoyo del arreglo y la decisión final del Congreso sobre el asunto van a constituir una demostración del grado de capacidad, honestidad y coraje de la clase política argentina con representación parlamentaria con relación al problema de la deuda. 


lunes, 7 de marzo de 2016

Eclipse - Superluna - Asteroide



Por primera vez en la historia, un eclipse, una “superluna” y un asteroide hacia la Tierra coincidirán el mismo día
El próximo martes 8 de marzo, ocurrirán tres eventos simultáneos por primera vez desde que se tienen registros astronómicos: Un eclipse total de sol, una “superluna” y un asteroide que se acerca a gran velocidad hacia la Tierra, el cual la NASA ya ha anunciado oficialmente que no chocará con nuestro planeta, pese a que hace casi dos años que los científicos no pueden observarlo.
El asteroide TX 68, de unos 30 metros de roca, pasará por la Tierra supuestamente a unos 30.000 kilómetros de distancia. La agencia espacial de Estados Unidos también ha cambiado el día de la aproximación, que era el 5 de marzo. Ahora la NASA afirma que será este martes 8 de marzo.
Aparte de que nadie ha podido volver a observar al asteroide 2013 TX68 desde hace 2 años, y todo son “teorías” acerca de sus movimientos, inquieta el hecho de saber que no seremos capaces de seguir el rastro del TX68 ni con un telescopio, ya que según la propia NASA, proviene de detrás del Sol.
El mismo día también se producirá un eclipse solar, que será total en algunas partes del mundo, y una “superluna”, la primera de 2016.
Visto en : Selecta News

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