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viernes, 20 de mayo de 2016

El tesoro perdido



MUTILACION PSICO-MOTRIZ
(Artículo original sin el recorte de la redacción del diario El Tribuno, efectuada en la parte final)
Por Javier Cornejo



El peligroso mundo en el que cada día nos internamos más y más, sutil y continuamente nos presenta simplificaciones técnicas, para incentivo de un hedonismo que nos sumerge en el falso   “mundo feliz consumista” con el que se nos anestesia  constantemente (pastilla roja o pastilla azul).

Por un lado el bombardeo de toda una maquinaria tecnológica que altera nuestras funciones cerebrales orientadas por una estimulación neuronal con un claro objetivo, lograr un funcionamiento “repitente” y no “analítico” de las células cerebrales. Es decir: repetir y no pensar.

A ello se suma el consumo de substancias, legales o no legales, fármacos autorizados, pero, de un consumo totalmente masivo en todos los estratos sociales y etarios. 

En este aquelarre de influencias, se reformula nuestro idioma con un premeditado objetivo de su destrucción en su reemplazo por  signos y símbolos que configuran la nueva forma comunicacional de la “red”.
Tomando las palabras del Dr. Julio González:
Cambiando el idioma se cambian las palabras.
Cambiando las palabras se cambian las ideas.
Cambiando las ideas se cambian los conceptos.
Cambiando los conceptos se cambian las conciencias  y las conductas.
Cambiando las conciencias y las conductas, se cambian nuestras expresiones artísticas, poéticas, musicales, se cambia nuestra tradición, nuestra moral y nuestra religión.
O al decir Miguel de Unamuno: “La lengua es la sangre del espíritu. En el idioma va implícita cierta filosofía, un cierto modo  de concebir, y aun más que de concebir, de sentir la vida. Sean cuales fueren los cruces de razas, sea cual fuera la sangre material que a la primitiva se mezcla, mientras un pueblo hable en español, pensará  y sentirá en español también”. 
Por ello es esencial la construcción de un país en base al idioma, es decir que a partir de las lenguas nacen los pueblos, y no a la inversa que a partir de los pueblos nacen las lenguas. Indudablemente el lenguaje tiene un valor superior al razonamiento, del lenguaje proviene todo el “hacer”.
El “verbo” es el sonido o sonidos que expresan una idea.  “Idea” es el primero de los actos de entendimiento referidos al conocimiento de una cosa, o imagen que del objeto recibido queda en la mente sin borrarse, con lo que se forma el  “concepto” siendo la idea que concibe o forma el entendimiento, pasando a la “acción” siendo el ejercicio de la palabra, es el efecto de hacer. 
En definitiva, el verbo determina la idea, esta acuña el concepto, y el concepto conduce a la acción que hace efectiva todas las etapas del conocimiento humano. Tal es como el Dr. Julio González sintetiza el cap. 1 del Evangelio de San Juan
MUNDO FELIZ?
Al actual momento de  auge tecnológico comunicacional se suma que pocos leen libros. Y los que leen, saltean la lectura de los contenidos, sin respetar el orden establecido por el autor entre  la primera y la última hoja de lo escrito.
Ya Ray Bradbury  (autor de Crónicas Marcianas) en su novela “Fahrenheit 451” (la temperatura a que arde un libro 232.8 ´C)  nos cuenta la historia de un bombero encargado de quemar libros, porque los gobiernos “ven contraproducente  que los humanos lean, pues esto  les impide ser felices y lleva a la angustia”.
Cuando publicó sus obras en 1953 describe una sociedad consumista “en la que la deuda es casi una obligación y  se refiere a los programas que ve en televisión como toda familia, una sociedad indiferente ante lo que les sucede a los demás, incluso, indiferente ante sí mismos, más preocupados por la realidad irreal, que les ofrece su televisor, que por su propia vida”.
 Una lucha entre la programación mental y la realidad, entre el “efecto oveja” y el pensamiento crítico, que hoy es llevado a un extremo de “realidad virtual” en una total fusión entre lo cierto, lo  real, y  lo holográfico  artificialmente provocado, planteo que bien fuera presentado oportunamente por la película Matrix: “puedes conocer el camino… el tema es transitarlo”.
ORDENADORES
Hoy para comunicar nuestras ideas necesariamente apelamos a la presión dactilar sobre un teclado pre- establecido que proyecta su resultado a nuestra vista en  una pantalla que nos enfrenta. No existe articulación alguna de transmisión de nuestra propia personalidad. Cualquiera que presione el teclado obtendrá la representación de las letras en la pantalla en exacta e igual forma.
No ocurre lo mismo con la cadencia que se produce en la representación de ideas y conceptos en una hoja producto de la manual escritura. Sea con cualquier  elemento, especialmente con lapicera de pluma y tinta. El funcionamiento mental de formación de las letras, palabras, presión sobre el papel, resulta producto de un diferente y esencial proceso del conocimiento en que se encuentra inmerso el autor.
Tal proceso  resulta totalmente borrado, cerebralmente anulado, en quienes a corto plazo serán totalmente incapaces de transmitir sus pensamientos a través de una escritura en envolvente cadencia de movimiento, dibujo y construcción de cada palabra. Será imposible sin un teclado pre- establecido en el que posiblemente otros sean los símbolos que sinteticen los sonidos guturales de un idioma del futuro que ya avizoramos cercano, producto de esa “irrealidad real” del mundo global que tecnológicamente nos atenaza y del que parece no podremos escapar. Sin que haya un idioma que nos rescate de una “babel” de incomprensión, de estallidos de emociones y personalidad de un humano camino a una “inteligencia” artificial incorporada a una robotización cada día más cercana.
Mayo de 2016



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