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sábado, 20 de octubre de 2018

Invierten o nos invierten?


Entretelones del acuerdo nuclear con China: tecnología inusual, ingeniería financiera y fondos para obra pública – China en America Latina
Fuente: Infobae
El presidente Macri, junto a su par chino, Xi Jinping, en Beijing

El gobierno argentino está cerrando en estas horas el tramo definitivo del acuerdo con China para la construcción de la central nuclear Atucha III que solo contemplará tecnología de Beijing y que se sustentará en una compleja ingeniería financiera para que la administración de Xi Jinping financie la totalidad de la obra con un crédito blando de 7.500 millones de dólares y la otra parte sea en efectivo por unos USD 2.500 millones para obras de infraestructura.
Según pudo saber Infobae, el subsecretario de Energía Nuclear, Julián Gadano, y el embajador argentino, Diego Guelar, se encuentran esta semana en Beijing negociando con las autoridades chinas la letra chica tanto del acuerdo macro para realizar la obra como el contrato financiero que le dará sustento al aporte monetario de China.
"La idea es que el proyecto sea posible, se concrete y no impacte en el déficit público", explicó un funcionario de la Casa Rosada que está al tanto de las negociaciones que se llevan adelante en Beijing. Es decir: Macri se aseguraría no solo la realización de la central nuclear en el 2020 sino que también logrará el ingreso de unos 2.500 millones de dólares extra para la realización de obra pública.


El crédito que le plantea ahora China a la Argentina para la central Atucha III es a más de 20 años a una tasa del 5% anual y bajo flexibles estamentos contractuales en el medio.
Como contrapartida, la administración de Xi Jinping logrará que la Argentina no le cancele esa iniciativa por problemas presupuestarios como ya ocurrió en mayo pasado con el proyecto de la central nuclear Atucha II que se iba a realizar con Canadá y China bajo tecnología CANDU. En ese entonces el canciller Jorge Faurie tuvo que transmitir a su par chino Wang Yi que no se podía seguir adelante porque la Argentina no podía enfrentar el proyecto pautado.
Ahora el gobierno de Xi Jinping no solo se aseguraría concretar la obra en el 2020 sino que la realizará solo con tecnología nuclear china de agua liviana para la producción de uranio enriquecido, una innovación total en la historia energética de la Argentina, que siempre trabajó con tecnología de reactores CANDU para agua pesada.
La intención de los negociadores del acuerdo es tener listo este contrato para la firma antes del 30 de noviembre –cuando será la cumbre del G20– porque el 2 de diciembre, es decir después de la reunión de presidentes, Macri recibirá en su despacho de la Casa Rosada a su par chino Xi Jinping en visita oficial a la Argentina para rubricar este y otros acuerdos.
Un funcionario de la Cancillería detalló a Infobae que en la letra chica del acuerdo con China el contrato de construcción de la central nuclear Atucha III contempla un capítulo complejo de ingeniería financiera para que la Argentina reciba un porcentaje mayor de financiamiento en cash y el resto a pagar en un crédito a largo plazo.
Para ello se creará una empresa que recibirá el aporte de los chinos donde intervendrá CAMESSA y la garantía de flujos de la estatal núcleo eléctrica argentina NA-SA por las centrales existentes.
El monto extra de USD 2.500 millones que destinará Beijing en lo inmediato es para que el Estado argentino no tenga erogaciones y se destinará para la construcción de obra pública en la Argentina. No está definido aún cuáles serán los proyectos de obra pública que se sustentarán con este fondo extra de China.

El apuro de ambas administraciones en cerrar cuanto antes este acuerdo financiero y los detalles del contrato de la obra son entendibles. Si bien la agenda de la visita de Xi Jinping el 2 de diciembre está pautada con un amplio listado de acuerdos bilaterales por firmar, desde la Casa Rosada sostienen que el acuerdo por la central nuclear es uno de los más relevantes para la diplomacia china.
Fuentes diplomáticas argentinas remarcaron a Infobae uno de los ejes centrales del acuerdo: "Que la inversión potencial en el sector nuclear se prevé como parte de la relación estratégica bilateral entre China y Argentina, en el marco establecido en los diversos acuerdos de cooperación firmados por los dos países".
La intención de Macri y Xi Jinping es mantener intacta la "alianza estratégica integral" que tiene China con la Argentina. Este no es un título de decoración o un eufemismo político sino que se trata de una categoría diplomática especial que China le da a las relaciones bilaterales con distintas naciones. En América Latina, con la excepción de Brasil, ningún otro país tiene esta categoría elevada de relaciones bilaterales.
Se estima que la central Atucha III que se proyecta con China no se hará en Río Negro como estaba previsto originalmente sino en el complejo Lima de Zárate-Campana de la provincia de Buenos Aires.
"China no tiene operaciones especulativas de corto plazo, sino que, por el contrario, todos sus proyectos en Argentina son de largo plazo. No solo no se preocupa por la tormenta económica del corto plazo sino que sigue apostando con total confianza en el futuro", dijo Guelar a Infobae hace 15 días antes de avanzar a fondo con este tema.
Sin embargo, el optimismo de Guelar colisiona bastante con la prudencia que hay en la Secretaría de Energía que conduce Javier Iguacel y en ámbitos diplomáticos que manejan la temática. El acuerdo no está cerrado aún y se encuentra en plena etapa de negociación con Beijing.
Por ello, en la secretaría de Energía reiteran un latiguillo: "Vamos a ir con pie de plomo. La idea es revisar bien el contrato para que en el futuro no dependamos enteramente de la tecnología china".
En la práctica, esa idea de ir con "pie de plomo" sobre el proyecto de Atucha III implicará para el Gobierno que la central nuclear tenga al menos un 50% con tecnología argentina y que toda la mano de obra sea local. Es decir, que la producción de uranio enriquecido en esa central no quede sujeta a cualquier concesión futura que haga un gobierno en los próximos años.



"El Gobierno subsidia a las aceiteras chinas"
El analista de mercados considera que las ventajas se desprenden del diferencial de las retenciones. Estiman una pérdida cercana a los 3.600 millones de dólares y uno incremento del 340% de exportación de soja sin valor agregado.
Por Urgente 24 Viernes 19 de octubre de 2018
Campos con resultados no tan satisfactorios
De acuerdo a un estudio desarrollado por el analista de mercados agropecuarios, Pablo Adreani, sobre la base de un reciente estudio realizado por la Bolsa de Cereales y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, el año próximo, la Argentina incrementará 340 por ciento la exportación de soja sin valor agregado. Esto significa una pérdida de ingresos equivalente a 3.600 millones de dólares. Según el trabajo del titular de Agripac que publica el diario La Voz del Interior, "el tema es muy simple: este año, las declaraciones juradas de ventas al exterior de soja poroto difícilmente lleguen a las tres millones de toneladas. Para la nueva campaña 2018/19, en pleno proceso de siembra, ya se están proyectando exportaciones de poroto por 15 millones de toneladas"
"El dato central es que el principal destino es China, y con la eliminación del diferencial de retenciones, el Gobierno está subsidiando a la industria aceitera del gigante asiático, quitándole toda protección al complejo sojero local".
De acuerdo con la opinión del analista, "desde el ingreso de divisas, el dato de relevancia es que, si se exportan 15 millones de toneladas de grano, el ingreso de divisas llegará a un total de 5.385 millones de dólares. Pero si esa soja se procesa para producir y exportar harina y aceite, el flujo asciende a 5.936 millones, es decir, 551 millones de dólares de diferencia que pierde el Gobierno".

El trabajo detalla que "según el proyectado del mercado para 2019, habrá dos valores bien diferenciados: el de la soja condición cámara que pagarán los exportadores; y el de la soja fuera de estándar, que podrá ser recibida sólo por la industria, con los descuentos correspondientes".

"La implementación por parte del Gobierno del "plan cuatro pesos" es difícil que se pueda subsanar en el tiempo, a menos que algún funcionario recapacite por el daño efectuado y pueda tener, a la vez, cierta dosis de autocrítica y rever el error de la quita del diferencial arancelario entre la exportación de soja como grano y la de aceite y harina".

El margen en la alícuota, que muchos productores están erróneamente convencidos que fue un subsidio de los distintos gobiernos para que la industria aceitera se pudiera desarrollar, es una herramienta de política exterior para contrarrestar los aranceles a la importación que aplica el resto de los países, para proteger a sus industrias.

Por este motivo, por ejemplo, acota Adreani, "la Argentina no puede exportar aceite y harina de soja a China, y biodiésel a Estados Unidos y a Europa, por citar los casos más emblemáticos". "En la campaña 2016/17, las malas condiciones climáticas previas y durante la cosecha influyeron en una pésima calidad de los granos de soja, que quedaron fuera de grado y de estándar para poder ser exportados".

El analista entiende que "en ese momento (2016-17) la industria aceitera dio un fuerte apoyo económico a aquellos productores con problemas de calidad, al reducir en forma drástica los descuentos que se deberían haber aplicado por estándar. Son más de cinco millones de toneladas sobre las que la industria aceitera flexibilizó su condición de entrega, para no castigar al productor, algo que los exportadores no hubieran podido realizar pues deben enviar el grano en condiciones de cámara. Aquí se ve entonces la importancia de poder contar con una industria eficiente y competitiva".

El titular de la consultora Agripac, considera que "el tema es muy simple: este año, las declaraciones juradas de ventas al exterior de soja poroto difícilmente lleguen a las tres millones de toneladas. Para la nueva campaña 2018/19, en pleno proceso de siembra, ya se están proyectando exportaciones de poroto por 15 millones de toneladas. El dato central es que el principal destino es China, y con la eliminación del diferencial de retenciones, el Gobierno está subsidiando a la industria aceitera del gigante asiático, quitándole toda protección al complejo sojero local".

Según el trabajo, "desde el ingreso de divisas, el dato de relevancia es que, si se exportan 15 millones de toneladas de grano, el ingreso de divisas llegará a un total de 5.385 millones de dólares. Pero si esa soja se procesa para producir y exportar harina y aceite, el flujo asciende a 5.936 millones, es decir, 551 millones de dólares de diferencia que pierde el Gobierno".

"Proyectando el mercado a 2019, habrá dos valores bien diferenciados: el de la soja condición cámara que pagarán los exportadores; y el de la soja fuera de estándar, que podrá ser recibida sólo por la industria, con los descuentos correspondientes", explica Adreani.


Minería tiene que ser columna central de relación con China – China en America Latina
Fuente: Xhinua
El embajador de Argentina en China, Diego Ramiro Guelar, señaló ayer miércoles que la asociación estratégica integral entre Argentina y China ha madurado mucho en los últimos años y que los dos países han conseguido avances importantes en el campo del comercio, la inversión y las finanzas. “Estoy convencido de que la minería tiene que ser una columna central de la relación entre Argentina y China”, afirmó.
Guelar hizo estas declaraciones durante una conferencia sobre cooperación minera entre los dos países, organizada por el Centro de Estudios Argentinos, adscrito al Instituto de Estudios de América Latina de la Academia de Ciencias Sociales de China. Participaron en ella funcionarios de la embajada y una delegación minera argentina, y académicos y empresarios chinos y argentinos.
La secretaria de Minería de Argentina, Carolina Sánchez, señaló que “poniendo la minería como base del desarrollo productivo e industrial de la nación”, su gobierno está “desarrollando un plan de promoción dedicado a la cultura minera de argentina, no solamente para trabajar sobre la formación técnica de profesionales para incorporarse en proyectos sino también para cambiar la percepción social de esta actividad como generador del desarrollo”.
El embajador añadió que “el plan de promoción minero cuenta con un marco legal importante en términos de conservación del medio ambiente que es hoy también un tema sobre el cual las empresas chinas tienen un alto nivel de conciencia”, circunstancia que le lleva a considerar “que están dadas todas las condiciones para la que las explotaciones se hagan”.
Además, la responsable de la minería argentina detalló la distribución de los recursos en el país sudamericano, en cuyo noroeste y centro se obtienen cobre, oro, plata, plomo, zinc y estaño, mientras que en el sur se dan más el oro y la plata.
Por su parte, el subdirector del Instituto de Estudios de América Latina de la Academia de Ciencias Sociales de China, Wang Lifeng, comentó que Argentina, como gran país en desarrollo y mercado emergente que es, es un socio estratégico integral de China en América Latina.
En la actualidad, el patrón de las relaciones económicas y comerciales entre China y Argentina ha experimentado muchos cambios estructurales, pasando de un sólido comercio y escasa inversión a un desarrollo conjunto de estos junto con las finanzas y otros aspectos, gracias a lo cual las perspectivas de la cooperación entre ambas partes son más amplias, opinó.

 




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