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jueves, 11 de agosto de 2016

ATAQUE A NUESTRA BANDERA AZUL Y BLANCA



POR JAVIER CORNEJO
 
Es indudable que los símbolos transmiten un mensaje único, comprensible por todos.
 Su sola visualización amalgama un  trascendente significado sin que precise explicación alguna. Un sólo logo  identifica una pertenencia.
 En tal simbología se ubica como prioritario el pabellón de las naciones, su bandera.
Acordando que una bandera significa un todo comunitario y geográfico por el que es representado, bien podemos inferir que la destrucción de ella  conlleva implícita la destrucción de a quienes representa y su geografía. Sin analizar conclusiones más complejas, y constatando los hechos que hoy nos inundan, comprobamos la puesta en marcha de una campaña sistemática de destrucción del símbolo que nos identifica como el Estado Nacional Argentino. Una campaña en todos los frentes con el claro  objetivo de fraccionamiento de la Nación Argentina, de su territorio, y disgregación de sus ciudadanos.
Aplaudimos y asistimos impávidos a una secuencia de suicidio institucional que necesariamente derivará en un desencuentro impensable en pos de una nueva simbología con la que ya convivimos. Paradójicamente se impone  con la complacencia y, hasta agrado, simpatía, beneplácito  de todos.
Me refiero a las banderías importadas que hoy eclosionan como estandarte de autodenominados “pueblos originarios” y comunidades minoritarias  pretendientes de imponer su criterio a todo el pueblo argentino.

VEXILOLOGIA SEPARATISTA


Al respecto traigo a colación el artículo denominado “Vexilologia Separatista” que bien puede aclarar la intencionalidad del proceso destructivo de nuestra enseña patria, nuestra Bandera Azul y Blanca por la que ofrendaron su vida innumerables argentinos.
Con permiso de su autor “argentinatoday.org”, a continuación reproduzco sus conceptos:
VEXILOLOGÍA SEPARATISTA
Análisis de las hipotéticas banderas indigenistas y de los falsos mapuches.



La vexilología es la disciplina que estudia sobre el origen y conformación de las banderas. Ya hemos ido subiendo oportunamente información sobre algunos de los símbolos usados por los grupos separatistas, pero aquí hemos sistematizado y ampliado lo ya expuesto.
A través de una intensa campaña de propaganda y de saturación visual se nos pretende hacer creer que ciertos símbolos, esgrimidos por los llamados (a veces mal llamados) “pueblos originarios”, tienen un carácter ancestral. Nada más falso, toda vez que el concepto de bandera es occidental y que los indígenas precolombinos no conocieron las telas de flameo. Es oportuno escribir algunas líneas al respecto para ver cuánto tienen de apócrifas dichas presuntas enseñas.
LA WIPHALA. Bandera cuadriculada multicolor convertida en símbolo nacional por Evo Morales en Bolivia (imagen 1). Sobre ella nos dice la Academia Nacional de Historia del Perú: “El uso oficial de la mal llamada bandera del Tahuantinsuyo es equívoco e indebido. En el mundo prehispánico andino no se vivió el concepto de bandera, que no corresponde a su contexto histórico”. Posición compartida por el Congreso de la República del Perú, que publicó en su boletín número 59, del 23 de junio de 2004, la siguiente aclaración: “El origen de la mencionada bandera es tan sólo una invención del siglo XX. Una investigación publicada en el diario El Comercio señala como su autor al ingeniero Raúl Montesinos Espejo, dueño de la radio Tahuantinsuyo, quien en 1973 la utilizó al conmemorar el 25 aniversario de su radioemisora. Luego su uso se fue extendiendo, razón que llevó en 1978 al alcalde del Cuzco, Gilberto Muñiz Caparó, a declararla como emblema de su ciudad”.

Badera Indigenista
Bandera De Cuzco
Algunos investigadores sostienen otra teoría que señala el origen de la Wiphala en la bandera ajedrezada de los tercios españoles y menciona la serie de pinturas de los denominados Ángeles de Calamarca, donde aparecen representaciones de banderas ajedrezadas multicolores, y un cuadro llamado “Entrada del Virrey Morcillo a Potosí, de Melchor Pérez de Holguín”, que se conserva en el Museo de América de Madrid, y en el cual se puede ver al templo de San Martín en cuyas torres flamean dos wiphalas.
Una tercera teoría señala que el origen de la Wiphala es la etiqueta de una marca de gaseosas boliviana llamada “Champancola”. Durante la preparación del Primer Congreso Indigenista Nacional de Bolivia, el investigador Hugo Lanza Ordóñez propuso crear un emblema para dicho evento. Otro de los organizadores, Germán Monroy Block opinó a favor de usar una banderita más colorida, y ambos se dirigieron a la imprenta de un seño llamado Gastón Velasco. Estaban discutiendo los colores que debía usarse en la bandera, cuando don Gastón recordó que tiempo atrás le habían encargado la elaboración de una etiqueta para la Champancola. La misma que se componía de cuadraditos de varios colores, y el diseño fue adoptado para darle colorido al primer Congreso Indigenista de Bolivia. Elizabeth de Col de Céspedes, que narra esta historia en un artículo, asegura haberla oído de labios del mencionado Lanza Ordóñez y tuvo la oportunidad de preguntar por su veracidad al imprentero Velasco, quien, la corroboró sonriendo, diciéndole: “Cierto es, niñita, ¿cuándo pues has visto un tejidito a cuadros entre los aymaras, o cuándo se ha conocido antes esos colores si son invento de ahorita?”.
De cualquiera de las tres formas queda en evidencia que no se trata de un símbolo ancestral indígena. La historiadora peruana María Rostworowski Tovar de Diez Canseco pide separar “las cosas verídicas, serias y reales, de las tonterías. Es momento de hacer un deslinde y rectificar por qué está tomando cuerpo una cosa que no es histórica”. Y, para rematar, lanza esta frase: “Le doy mi vida, los incas no tuvieron esa bandera. Esa bandera no existió, ningún cronista hace referencia a ella”.
EL WENUFOYE (imagen 2): Transcribimos un párrafo de Rodolfo Casamiquela, “Racista antimapuche”… o la verdadera antigüedad de los mapuches en la Argentina”: La bandera no existía en América a la llegada de los españoles. Su nombre mapuche es “terá-terá, derivado del castellano “bandera”, (aunque hoy se ha difundido un neologismo mapuche, “foye wenú”, que, con la intención de expresar “flamea arriba” (que sería fochei wenú), expresa algo bien diferente: ¡canelo arriba!)”. (Nota: el canelo es un árbol típico de algunas regiones cordilleras).

Muy lejos de ser un símbolo ancestral, la “bandera mapuche” que se busca imponer en las escuelas y edificios públicos de la Patagonia argentina fue creada en 1991 por el Consejo de Todas Las Tierras y actualmente se usa en Chile. El CCT está liderado por Aucán Huilcamán, hombre que pasa la mitad del año en Suiza recolectando euros para el separatismo mapuche y que, según datos de la Policía de Investigaciones de Chile, realizó 198 viajes a Europa en 10 años, más que el Papa o el presidente de EEUU.
EL WUÑELFE (O GUÑELVE). Otros grupos separatistas, como los que dirigen el sitio Kizugunewtun Independencia, rechazan la bandera del Consejo de Todas las Tierras y enarbolan el Wuñelfe (“Lucero de la mañana”, imagen 3). Se trata de una estrella blanca de ocho puntas, que según algunos representa al planeta Venus y, para otros, es la flor de canelo, árbol sagrado de los araucanos. Esta estrella va sobre un fondo azul, y la presunta base histórica de esta bandera se debe a un retrato del indio Lautaro realizado por el pintor chileno Pedro Subercaseaux –ya en el siglo XX- en el que aparecía ondeando dicho símbolo.

UNA BANDERA QUE SIMBOLIZA GUERRA
Desde hace un tiempo venimos viendo que algunos de los grupos mapuches radicalizados de Chubut utilizan en sus actos violentos una bandera que no es la conocida Wenufoye, creada por el Consejo de Todas las Tierras en 1991. Indagando un poco, nos encontramos con que la misma es la denominada bandera “mapuche tehuelche” (imagen 4), lo cual suena bastante confuso y parece un oxímoron. Esta fue creada en 1987 por Julio Antieco, quien empezó las gestiones con comunidades mapuches para confeccionar una bandera “que representase al pueblo mapuche-tehuelche”.
El 3 de agosto de 1991, en la Primera Reunión Provincial de Caciques y Comunidades Aborígenes, realizado en Trevelin, expresó la intención de crear un símbolo común. Por medio de la ley 4072, publicada el 5 de abril de 1995, la Provincia del Chubut la reconoció como «símbolo y emblema de las Comunidades Aborígenes de la Provincia». La bandera lleva los colores amarillo, blanco y azul y una punta de flecha.
La bandera ha cobrado oficialidad por parte del Ministerio de Educación Argentino que ha permitido su izamiento en escuelas de la región y en importantes oportunidades para el “pueblo mapuche-tehuelche”.
Los colores de la bandera representan:
Amarillo: el sol.
Azul: el cielo.
Blanco: color del caballo sagrado en la rogativa. (Es significativo este dato, y revela cuán poco tiene de ancestral el símbolo, dado que el caballo era desconocido en nuestro continente antes de la llegada de los españoles).

Flecha (kewpü): simboliza la guerra —cuando el pueblo mapuche-tehuelche recupere su dignidad como pueblo originario y no esté en guerra, se removerá esta flecha—
Este último dato es altamente significativo: enarbolar esa bandera significa estar en guerra ¿contra el Estado argentino, o quién sino? Llama la atención su asombrosa similitud con la denominada “bandera de la Patria Vieja”, de Chile, utilizada hasta 1818 aproximadamente. Es triste que este señor Antieco se sienta en guerra contra la Argentina, siendo que otro chubutense con su mismo apellido -Oscar Simón Antieco, araucano como él- sea uno de los 649 héroes que cayeron en Malvinas en defensa de la única bandera que tiene la Nación Argentina, la azul y blanca.
Sugiero consulta blog www.argentina vórtice geopolítico mundial articulo: “El indigenismo de Gran Bretaña”
Dr. Javier Cornejo
Descendiente directo en 15va. Generación americana de:  Inca Tupac Huallpa Cusi Yupanqui y Palla Cusi Chimpu Cusco. 


Araucano, mapuche es un invento político

El historiador y escritor Chileno Sergio Villalobos vapuleo al tendencioso periodista de CNN, demostrando una superioridad intelectual y un conocimiento histórico sin precedentes. Una clase magistral de altura de conceptos que no pudo sostener el periodista, evidenciado cuando no encuentra argumentos para responder las respuestas de sus preguntas, que no tienen sustento. 


Identidad Patagónica: solo Tehuelche

https://youtu.be/Q9UDTqJw_nA



Los mapuches no son autóctonos de la Patagonia Argentina
18/11/2014
A propósito de las reivindicaciones mapuches en el sur argentino, publicamos un interesante artículo esclarecedor sobre la temática.
Rodolfo Casamiquela (1932-2008) fue un gran etnólogo argentino, criado ya desde muy pequeño en contacto con indígenas de nuestro sur. En sus últimos años fue varias veces escrachado por activistas mapuches (foto abajo), y sobre ello afirmaba que ellos no tienen interés en la cultura indígena, sino que son más bien "piqueteros".
Siempre luchó por salvar del olvido la lengua tehuelche. Esto le preocupaba más que los escraches.
Aporte: Gabriel Martinez
"Empecé a estudiar esto a los 14 años. Me fui a Buenos Aires y un día, en la Biblioteca Nacional, empecé a leer mapuche, sin saber que en mi pueblo (Ingeniero Jacobacci) la mitad de los chicos hablaba esa lengua, porque entonces ellos ocultaban su origen. Ni los maestros lo sabían. Entonces, cuando volví, fue una grata sorpresa descubrir que los peones que enfardaban la lana en una casa comercial, donde trabajaba mi padre, eran de origen indígena. Con ellos pasé un verano fantástico, porque empecé a anotar las primeras cosas sobre su idioma. A los 16 años, siempre acompañado por los indígenas, ya estaba haciendo el primer museo referido a su historia.
"He conocido a cientos de indígenas y a todos los hablantes de tehuelche de la Patagonia. Aprendí que primero vino el mundo tehuelche paleolítico, muy antiguo. Los antepasados de sus antepasados se remontan a 10 mil ó 12 mil años y evolucionaron en la Patagonia. Mucho después de la llegada de los españoles, alrededor del 1600, el caballo permite que los tehuelches copen todo el ámbito pampeano y Neuquén. Al mismo tiempo empieza la mapuchización. Existen grandes diferencias entre unos y otros.
"Los gigantes patagones no son una fantasía, sino los tehuelches reales, que alcanzaban casi los dos metros de altura y una corpulencia de 150 kilos, de tez oscura y ojos asiáticos, que vivían de la caza y se vestían con pieles. Los araucanos o mapuches, en cambio, son una gente de raza mediana, cultivadores al modo andino, que tenían casas de madera y paja y trabajaban en forma maravillosa el tejido y la platería; ellos tenían una trayectoria cultural superior, que los tehuelches imitaron.
Con la llegada de la religión y la onomástica se va produciendo una transformación en la lengua. Los caciques tehuelches, en el norte de la Patagonia, empezaron a hablar mapuche. Pero las mujeres siguieron hablando tehuelche. Incluso algunas familias saltaron del tehuelche al castellano, sin pasar por el mapuche. Hubo un sincretismo religioso y lo tehuelche se mapuchizó. Pero el mapuche estaba del otro lado de la Cordillera: en Chile.
"Hoy hay descendientes vivos de grandes caciques tehuelches. Sólo son algunas familias, los otros son descendientes de mapuches. Los Catriel, los Cual, los Curiñanco. Los Ñanco, por ejemplo, son descendientes de Sacamata, uno de los caciques más serios del norte de la Patagonia, nacido entre 1870 y 1880. Uno de mis maestros fue quien salvó la lengua tehuelche, ya que era el último que la hablaba. Se llamaba José María Cual, que en tehuelche quiere decir cuello. Él murió en 1960, a los 90 años. Cuando lo conocí, yo era un muchacho y él estaba ciego. Durante muchos años nos dedicamos a la lengua tehuelche (...) Estoy solo en esto. Los descendientes no estudian a sus antepasados, porque eso significaría leer a los blancos y hay una especie de rechazo, una negación, que es como hacerse trampa en el solitario de la vida. No se puede avanzar. Entonces soy un maestro ciruela, vale decir un científico, que dice la historia como la cuenta la antropología. No hago concesiones de tipo demagógico. POR ELLO, SI DIGO QUE ACÁ NO HABÍA NINGÚN MAPUCHE EN 1865 Y QUE RECIÉN LLEGARON EN 1890, DIGO LO QUE ES LA HISTORIA, NO LO INVENTO. SÓLO QUE OTROS CALLAN. ENTONCES SOY EL MALO.
"Pero los que me escrachan no son indigenistas en el sentido cultural, sino piqueteros. Son políticos.
EL 99 POR CIENTO DE LOS QUE SE DEFINEN COMO MAPUCHES SON, EN REALIDAD, DE ORIGEN TEHUELCHE. Pero se han dado muchas confusiones por la lengua o el apellido. Así se va perdiendo la identidad.
"Ocurre que la palabra mapuche es muy atractiva. Quiere decir gente de la tierra. Si se usa como símbolo es correcto. Yo también soy gente de la tierra. En 1960, como un homenaje, el Primer Congreso del Área Araucana Argentina propuso que a los araucanos se les dijera mapuches, como en Chile.
"¿PUEBLOS ORIGINARIOS? EN 1816 NO HABÍA MAPUCHES EN LA ARGENTINA. Los primeros se radican en la Pampa en 1820. En 1890, al sur del Limay y el Negro, los primeros pobladores de origen chileno fueron los mapuches y los chilotes. Hay que distinguir muy sutilmente en todo este asunto.
"La pérdida de identidad es terrible. Los nietos de mis maestros, que sabían lo que eran, hoy se creen todos mapuches. Es decir, el abuelo era tehuelche puro, pero el nieto es mapuche. Entonces, la Patagonia perdió su identidad. Esta es tierra de aluviones, porque todos los días llega gente desde otros lugares".
Extractos de: El Chubut / Azkintuwe Noticias/ Los Mastuatos."Patagonie, une tempete imaginaire"..

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