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martes, 12 de abril de 2016

Urbanización masiva en el siglo XXI



Por: Ricardo Alonso


Con el auspicio de la Cámara de Comercio e Industria, el Centro de Estudios y Formación Política “Juan Domingo Perón”, el colectivo profesional de “Salta en un mundo en cambio” y el “Grupo Salta”, la última semana de marzo de 2016 presenté mi libro “Geología Social y Urbana” (Mundo Editorial, 2015). Ante un auditorio con 132 personas, donde destacaban funcionarios, concejales, diputados provinciales, profesionales, periodistas y amigos varios, diserté sobre una temática que es de interés de todos. Particularmente llamaba allí la atención sobre el incremento que habían tenido los estudios geológicos en temas relativos al emplazamiento de las ciudades y la expansión de las urbanizaciones.

En forma casi coincidente, el número de abril de 2016 de la revista Earth (Tierra), del Instituto Americano de Geociencias (AGI), trae un artículo escrito por los científicos canadienses Michael C. Wilson y Lionel E. Jackson Jr., titulado precisamente “Geología urbana: Una disciplina emergente en un mundo cada vez más urbanizado”. De su lectura se puede rescatar valiosa información sobre el tema, en especial la importancia que cobró la materia en un país ajeno a la misma, a partir de las inundaciones en la ciudad de Calgary en 2013; nada menos que el más costoso de los desastres naturales en la historia de Canadá. Téngase presente que los geólogos canadienses habían advertido del peligro de una inundación catastrófica y fueron completamente ignorados.

El evento de 2013 les dio la razón, aún cuando fue pequeño si se lo compara con el mega evento de 1895, en esa misma localidad, mucho antes de que se desarrollara la Calgary actual. Tengamos en cuenta que la urbanización masiva de la raza humana es un fenómeno relativamente nuevo en la historia de la civilización. Hacia 1900, cuando la geología moderna estaba aún en pañales y no había llegado la revolución creada por el cambio de paradigma con la tectónica de placas, sólo el 10 por ciento de la población mundial vivía en zonas urbanas. Actualmente esa proporción ha superado el 50 por ciento en razón de dos factores concurrentes como son la migración del campo hacia la ciudad (metropolización) y el crecimiento propio de la población en las ciudades.

Tomemos el caso vertiginoso de la ciudad de Salta. En su fundación en 1582 eran 30 vecinos, que hoy cabrían cómodamente en un edificio chico. En las primeras décadas del siglo XIX, para la época del general Güemes, la población no superaba los 10 mil habitantes. Hoy supera holgadamente el medio millón de personas. En Estados Unidos el 70 por ciento de su población vive en áreas urbanas y en Canadá el 80 por ciento. Diez ciudades en el mundo ya superan los 20 millones de habitantes y Tokio se acerca a los 35 millones de personas, por lo que una sola ciudad representa más habitantes que muchas naciones.
Algunos países, como el Reino Unido, Holanda y China, reconocen explícitamente a la geología urbana como un área de estudio, y el término “geología urbana” ha registrado un amplio uso internacional, tal como aparece en varios volúmenes de la ONU bajo el encuadre de los “Atlas de la Geología Urbana”. Pasa como con aquello de la famosa frase de Saint Exupery, en El Principito, acerca de que lo esencial es invisible a los ojos. Los científicos canadienses señalan que muchos académicos, geólogos o decisores políticos tienen la geología esperándolos a las puertas de sus ciudades y en su propio subsuelo. Más aún cuando sus causas y consecuencias afectan ya a más de la mitad de la población mundial a raíz de que se cambió el paisaje natural por una nueva jungla de cemento, asfalto y acero. Especialmente es importante cuando se trata de temas de agua, suelos, contaminación, aprovechamiento de los recursos naturales y riesgos naturales, entre otros.

En términos más amplios la geología urbana es la aplicación de las Ciencias de la Tierra a los problemas que surgen en la interface de la geósfera, la hidrósfera y la biósfera, dentro de las áreas urbanas y urbanizables. La geología urbana precisa de todas las herramientas de las geociencias, entre ellas de la estratigrafía, de la geoquímica e hidrogeología hasta las técnicas de exploración geofísica, todo ello en estrecho vínculo con las ciencias biológicas y ambientales. Debe ponerse el foco en las conexiones cruzadas y las interacciones de los diversos procesos de la Tierra, así como en la importancia del factor humano de las concentraciones de población urbana.

Las investigaciones sobre la geología urbana, que reconoce entre sus pioneros a los geólogos William J. Wayne y John T. McGill, ganó fuerza con la publicación en 1973 del libro  “Las ciudades y la Geología” por el ingeniero civil anglocanadiense Robert Legget. El libro abre los ojos a la diversidad de vínculos de las Ciencias de la Tierra dentro del entorno urbano y coincidió con los primeros esfuerzos concertados en la geología urbana a escala nacional en los Estados Unidos. Los estudiosos de la geología urbana tienen que ser verdaderos generalistas, esto es abarcar múltiples saberes. No solamente se debe dominar la geología básica y todo lo relacionado a la estratigrafía, tectónica, hidrología, hidrogeología, geotecnia y geoquímica, sino también los aspectos de la geografía física, medio ambiente, demografía, y otras ciencias relacionadas. Además se debe dominar los fenómenos naturales a que puedan estar sometidas las ciudades y contar con una buena capacidad de comunicación al medio ya que se debe explicar el trabajo científico a distintos grupos de interés; desde ciudadanos y periodistas hasta los decisores políticos.

Muchos profesionales universitarios se están formando en estos distintos campos del conocimiento con la idea de dar respuesta rápida a la sociedad desde el ámbito privado o desde los estamentos académicos. Nueva York es un excelente ejemplo de geología urbana. La ciudad está construida en los dos extremos de Manhattan donde se levantan los grandes rascacielos, mientras en el medio se extiende el Central Park. Ocurre que en las dos puntas el basamento son antiguas rocas ígneas y metamórficas que actúan como poderosos cimientos, mientras que en el medio se extiende una cuenca sedimentaria. Otra ciudad digna de atención es Shangai.

El nuevo distrito de Pudong fue construido en tierras de cultivo a partir de 1990, luego que se instalara allí la altísima torre de radio y televisión “Perla Oriental”. Shanghai, se encuentra localizada en el delta del río Yangtze, que está dominado por aluviones arenosos, por lo que estas construcciones descansan sobre pilotes que fueron profundamente enterrados. La ciudad ha sufrido una subsidencia o hundimiento de unos 2 m desde 1920, en parte por la extracción de aguas subterráneas y en parte por el enorme peso que ejerce el cemento y acero de los edificios. En 2010 se realizó allí la conferencia internacional sobre geología urbana. Algo parecido pasó en la ciudad de Las Vegas en los Estados Unidos.

Teniendo en cuenta que se espera que la población que vive en zonas urbanas alcance a escala global el 66 por ciento para el 2050, los temas de estudio referidos a la geología social y urbana van a crecer al mismo ritmo. De allí la importancia de anticipar a nivel gubernamental cuales serán las necesidades de una población creciente para lograr una expansión urbana planificada y ordenada. Antes fue el hombre el que avanzó sobre la geología y ahora es la geología la que se le viene encima al hombre.


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