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viernes, 30 de octubre de 2015

JALOGÜIN (Halloween)



SENSACIÓN DE NAVIDAD Y CONCRETO CONSUMISMO GLOBAL
Por Javier Cornejo
Artículo publicado en el diario El Tribuno el 14 de diciembre de 2009

El accionar en pos de reducir al ser humano a un elemento de consumo es permanente. Año a año se acelera e intensifica.
El objetivo es lograr un organismo visceral. Un conjunto de órganos, tripas, carne, tendones y huesos absorbentes de todo tipo de sustancias y artículos innecesarios. Así, se consigue la potencia suficiente para degradar en una absoluta involución a la capacidad energética creadora, noosfera, que distingue a la raza humana del resto de todas las especies animales.
Junto a este accionar se despliega intensamente la aniquilación de toda raíz o fuente que sustente a las personas, comunidades y pueblos en un futuro de progreso en paz y armonía.
Asistimos impávidos a la destrucción sistemática de nuestras creencias, convirtiéndolas en motivo sólo de consumo.
Todas las fechas son válidas: día del padre, de la madre, del niño, de los enamorados, ...de la cucaracha etc. Llegando al mes de diciembre en que debe explotar el consumismo en función de todo el grupo familiar.
Esta vorágine de «compras» de fin de año viene de la mano de un «gordo de barba blanca», que anda en trineos voladores tirado por raros ciervos, súper abrigado con ropajes rojizos de su creadora marca de gaseosas que llegó a santificarlo como un tal «Santa», que nada tiene que ver con nuestra cultura latinoamericana, argentina, salteña.
Nos aniquilan la Navidad
El objetivo es destruir el verdadero significado del 25 de diciembre.
Se debe desterrar el pesebre, anular el nacimiento ocurrido en Belén. Se lo intenta reemplazar exitosamente y con la complicidad de todos, por un arbusto de plástico, con algodones imitadores de copos de una nieve inexistente en nuestra geografía, contradictorio con nuestros quebrachos, ceibos, tipas. El tiempo de meditación, recogimiento, balance, reencuentro con nuestros familiares y semejantes es reemplazado por la urgencia efímera de un consumismo global de colgar productos en el árbol de nuestro suicidio espiritual.


El tiempo de reflexión se transforma en una fecha de obligaciones pantagruélicas, en competencias gastronómicas de felices «fiestas».


No es casualidad que las conmemoraciones más trascendentes del cristianismo sean objeto de un feroz ataque distorsivo.

Tal el caso del 1 y 2 de noviembre, fechas de interrelación con nuestros hermanos que nos precedieron en este mundo y con quienes nos uniremos cuando partamos. En un momento de profundo significado cual es la «común unión» de los Santos y Fieles Difuntos. Es decir, el fortalecimiento del esencial lazo de unión con quienes nos precedieron re-fundando la intrínseca conexión de vida plena, en obras y legados de quienes ya no están físicamente, pero que permanecen ingresando al concepto de Eternidad de los seres» creados a imagen y semejanza de Dios» a través de los hechos realizados en su vidas, que se transmiten de generación en generación posibilitando la creación de los escalones de progreso en el devenir de la vida de todos los humanos, con quienes nos conectamos en función de nuestra posteridad.

Esta importante fecha es objeto del ataque de brujas, viciosas y asesinas que en lo llamado la «noche de Halloween» pretenden instalarse en todos nuestros hogares ingresando el «truco o trato» del satánico Jack O’Lanter derivado de la festividad británica del Calan Gaeaf.

Convertidos en cual Herodes del siglo XXI, tales brujas, y el «gordo sudoroso» pretenden reemplazar al niño Jesús, el sagrado concepto de «familia», (ya inexistente). Y Junto con su bolsa consumista al profundo significado de las ofrendas de Melchor, Gaspar y Baltasar.

Es de esperar que los que se auto titulan los representantes de la Iglesia Católica ejerzan una contundente actitud en defensa de lo poco que ya queda de la raíz más importante de la cristiandad: el comienzo del Cristo caminante. El Verbo vivo. El nacimiento de Jesús.

Jalonando el mismo, la Cristiandad estableció la llamada «misa del gallo» que fuera celebrada en su tradicional momento, hasta con sus últimas fuerzas por el papa Juan Pablo II en la Navidad de 2004. Lamentablemente, la actitud del actual Papa Benedicto XVI de adelantar tal celebración, para «aliviar una fatiga que tendrá en esa oportunidad» (La Nación, 8-12-09, pág. 9) ocasiona que hasta en este trascendente acontecimiento, todo se relativice en el funcional concepto de «sensación» que impera en estos tiempos acorde al luciferino www. nwo new age de www. Lord Maitreya.






HALLOWEEN
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Una de las principales fiestas satánicas
Según el testimonio de algunas personas que practicaron el satanismo y luego se convirtieron al cristianismo, Halloween es la más importante fiesta para los cultos demoníacos, porque se inicia el nuevo año satánico y es como una especie de “cumpleaños del diablo”. Es en esta fecha que los grupos satánicos sacrifican a jóvenes y especialmente a niños porque son los preferidos de Dios.
Además, se esconde todo un comercio detrás de la escena de trasfondo… Un gran negocio…
Hollywood ha contribuido con la expansión celebrativa del Halloween a través de sus numerosas películas en las que la violencia gráfica y asesinatos crean en el espectador un estado morboso de ansiedad y angustia, provocando muchas veces una idea errónea de la realidad.
También observamos que los días previos a la “fiesta”, hasta en los canales de dibujos animados para niños y adolescentes, se puede encontrar los capítulos referidos a esta temática. Asimismo, las máscaras, disfraces, dulces, maquillaje y demás artículos son motivo para que algunos empresarios fomenten el “consumo del terror” y saquen su provecho económico de esta “moda” americana.
En las cadenas de supermercados, papelerías, casa de fiestas infantiles, negocios de indumentaria, todo se encuentra plagado de esta satánica celebración, cada vez más aceptada en las diferentes culturas.
Origen verdadero de la Fiesta de Halloween
Aproximadamente trescientos años antes del nacimiento de Cristo, los celtas vivieron en las Islas Británicas, Escandinavia y Europa Occidental. Eran una sociedad cuyos usos y costumbres fueron controlados por sacerdotes paganos llamados druidas. Ellos adoraban y servían a Samhain, dios de la muerte.
Cada año, el 31 de octubre, los druidas celebraban la víspera del año nuevo céltico en honor de su dios Samhain.
Las raíces paganas de la celebración se atribuyen a la celebración celta de «Samhain» del culto a los muertos. Se trata de una tradición anterior a la invasión de los romanos (46 a.c.) en las Islas Británicas, enmarcada en la religión de los druidas en Inglaterra, Francia, Alemania y en los países célticos.
Si bien se sabe poco de estas celebraciones, parece que las festividades del Samhain se celebraban muy posiblemente entre el 5 y el 7 de noviembre (a la mitad del equinoccio de verano y el solsticio de invierno) con una serie de festividades que duraban una semana, finalizando con la fiesta de «los muertos», que daban inicio al año nuevo celta.
En esta fiesta, los druidas, a manera de médiums, se comunicaban con sus antepasados esperando ser guiados en esta vida hacia la inmortalidad. Los druidas creían que en esa noche en particular los espíritus de los muertos regresaban a sus antiguos hogares para visitar a los vivos. Y si los vivos no proveían comida a estos espíritus malignos, toda clase de cosas terribles podrían ocurrirles. Si los espíritus malignos no recibían un festín (treat), entonces ellos harían travesuras malas a los vivos (trick).
Trick-or-treat, treta o trato (origen del “dulce o travesura”)
Los sacerdotes druidas iban de casa en casa exigiendo alimentos y en algunos casos niños y vírgenes para ofrendar en sacrificio a su dios Samhain en el festival de la muerte.
Si se los daban, se hacía un trato (treat) y se iban en paz. Si la gente de la aldea no daba a los druidas el alimento o persona que exigían, se lanzaba una maldición sobre la casa entera y, según ella, alguien de esa familia moriría ese año. Esa era la trampa o treta (trick).
Jack-O-Lantern (la calabaza que simboliza halloween)
Los druidas llevaban con ellos un nabo grande, el cual habían ahuecado en el interior, con una cara tallada en el frente, para representar el espíritu demoníaco del que recibían su poder y conocimiento, el mismo que se encargaría de ejecutar toda maldición e iluminar su camino. Este espíritu se llama “espíritu familiar”. El nabo, iluminado por una vela dentro, era una linterna para los druidas por la noche. Ellos llamaron “Jock” al espíritu de la linterna.
Cuando estas prácticas llegaron a Norteamérica en los siglos XVIII y XIX, los colonizadores hallaron que los nabos no eran tan grandes, así que los substituyeron por calabazas. Desde entonces, a esta figura tan representativa del Halloween se le llamó “Jock, el que vive en la linterna” y después vino a ser “Jack-O-Lantern” o Linterna de Jack.
¿Cómo entraron estas fiestas en el cristianismo?
Una vez convertido Constantino, el Imperio adoptó más tarde al cristianismo, y alrededor del año 609 se transformó el Panteón de templo pagano, dedicado a todos los dioses, en iglesia cristiana, dedicada a la Virgen y a los mártires.
La tradición celta entró con mayor fuerza en el siglo VIII, cuando la Iglesia Romana estableció el 1º de noviembre como el Día de Todos los Santos, en inglés “All Hallows Day”.
La fiesta de Todos los Santos, como fiesta mayor tuvo su Vigilia solemne (el 31 de octubre). Esta vigilia fue llamada por los ingleses “All Hallows Even”. Aquí encuentra su origen el término Halloween.
Por otro lado, desde el año 998, San Odilón, Abad del monasterio de Cluny (en el sur de Francia) había añadido la celebración del 2 de noviembre, como un día para orar por las Almas de los Fieles Difuntos.
La celebración de Halloween fue introducida en Estados Unidos por los primeros inmigrantes irlandeses (pueblo de origen celta). En ese país se popularizó, y se extendió rápidamente al resto del mundo, convertido además en un lucrativo negocio.
Significado oculto
La fiesta de Halloween, es decir “el festival de Samhain”, todavía es hoy celebrada oficialmente por los satanistas, ocultistas, y adoradores del diablo como la víspera del año nuevo de la brujería.
Según la página web oficial de la iglesia de satán, cada satanista debe de vestir ropas de halloween el día de su cumpleaños y para ciertas ceremonias.
Cada vez que se visten ropas de halloween se está participando en prácticas ocultas dedicadas a Satanás.
Así es que hemos de tener cuidado de no caer en las redes del demonio que, como siempre, astuto, se esconde detrás de una apariencia inocente, en esta nefasta celebración, para irse adentrando cada vez más en nuestros hogares y en las almas de los más inocentes. Recordemos que en la oscuridad, en la fealdad, está escondido el pecado, y por tanto el tentador que, como lobo feroz, está agazapado para atacar…
Preparémonos con fervor para celebrar la verdadera fiesta del católico, la Fiesta de Todos los Santos, que con su virtud, humildad, valentía, fe y amor hacia Nuestro Señor, su Santa Madre, a la Verdadera Iglesia, se han ganado el premio tan anhelado del Cielo.
Que ellos intercedan por estas almas que todavía seguimos luchando, para llegar algún día a unirnos con ellos eternamente.







Halloween: la fiesta del anti-santo
Germán Mazuelo-Leytón 27 octubre, 2015
Sin duda alguna, una mayoría del público identifica la celebración del Halloween, con la noche del 31 de octubre -cuando los niños principalmente en los Estados Unidos- salen a las calles disfrazados de vampiros, brujas, muertos, demonios, de Harry Potter, de superhéroes etc., portando calabazas, sapos, búhos, murciélagos y otros.
Los sacerdotes expertos en el tema, hacen notar cómo en los disfraces se advierte una insistencia del mercado en hacer ver a las mujeres vestidas como prostitutas. Disfraces horripilantes porque el demonio es la fealdad, y como en el pecado de origen, quieren ocultarse de Dios. La cultura de la distorsión moral que explota todas las celebraciones, incluyendo la Navidad, que explota el impudor de una moral social decadente, y que se va permeando.
Pero una mayoría del público también dirá con toda seguridad, que todo eso es algo divertido e inofensivo sin ningún efecto negativo para quienes se hacen parte de dicha celebración, es como decían los romanos: Al pueblo pan y circo.
Halloween que se verifica en un contexto deformado, un contexto neopagano, ya que en su etimología Halloween de acuerdo a la Enciclopedia Británica significa: 1) en tiempos medievales, All Hallows Eve, la fiesta sagrada o santa que se observaba el 31 de octubre, víspera del Día de Todos los Santos, y, 2) en tiempos modernos: la ocasión para hacer maldades y para que los niños pidan golosinas a cambio de no hacer destrozos contra sus vecinos.
Una Víspera de Todos los Santos deformada, corrompida, ya que con el correr del tiempo, las costumbres paganas la influenciaron, y gradualmente ésta transitó de celebración católica a fiesta secular. Como parte del resurgimiento de las ciencias ocultas, se observa la tendencia en muchos a retornar al paganismo. Hoy vivimos una invasión pagana que responde a una peligrosa fascinación por lo oculto.
Las siempre presentes prácticas ocultistas son ahora revitalizadas y propagadas por el New Age, pues sirven a su fin, ya que éstas –falsamente espirituales- no conducen al Reino de Dios, sino al reino del mal.
Así como en los países hispanoamericanos observamos un resurgimiento de los ritos y costumbres ancestrales indígenas, como parte de una ofensiva de resurgimiento autóctono, que tiene como objetivo socavar los cimientos de la Iglesia en estos países, partiendo de un concepto indigenista muy bien calculado,[1] junto al mismo, una influencia neopagana viene también arremetiendo proveniente del New Age o Era de Acuario.
Cuando estuve en Bogotá en octubre 2012, me sorprendió que en las calles de un país otrora tan prestigiosamente católico, cientos de jóvenes se desplazaban disfrazados ad hoc para celebrar Halloween en el contexto deformado como se conoce a esta fiesta hoy en día, y, me alegró que en una parroquia cercana a la Universidad Central de Bogotá, organizaban una fiesta de Todos los Santos para los niños, que son los primeros a quienes quieren atrapar las fuerzas anticristianas para meterlos al embudo de Halloween. Cuando le dije a un párroco que era maravilloso que contrarrestaran la perniciosa celebración del Halloween, éste me respondió: no es para combatir el Halloween. ¿Entones para qué?
Pero, para quien trata de vivir las exigencias del Evangelio, es decir para un cristiano, es triste ver que esta corriente abyecta se haya mimetizado incluso en parroquias y escuelas católicas, y es motivo de confusión y dolor, que haya incluso sacerdotes que la justifiquen, y hasta la defiendan.
La penetración nuevaerista es tan evidente, que hasta librerías y editoriales católicas imprimen y difunden libros para los alumnos de sus colegios, como la editorial marista Edelvives, que editó una línea de libros de primaria denominada SuperPixePolis con la que impregna todos o casi todos sus libros en clave de fantasía infantil, con temas de brujería, magia, Halloween, etc. Es ciertamente grave que se presente a los niños, aunque sea en clave positiva, el mundo de las ciencias ocultas. Y no solamente son los maristas, sino que también múltiples editoriales católicas. Basta utilizar el buscador para encontrar catálogos similares de publicaciones de otras editoriales católicas de España.
Sin embargo, Halloween es una fiesta que intenta burlarse del nacimiento de Cristo, porque es el nacimiento de Satanás, los brujos lo celebran así. Para la noche de Halloween se roban hostias -miren cómo el demonio sabe que Cristo está ahí, y nosotros ni creemos- el demonio sabe que está Cristo en la Eucaristía, hace robar hostias, a sus brujos, a la gente que le habla en la cabeza, a los posesos, y otras, le hace robar y a gente que colabora con eso porque le dan dinero. ¿Que hacen con la hostia robada el 31 en la noche, en la noche de Halloween?, la orinan, hacen sus excrementos arriba, van pasando uno al lado del otro, hacen sus necesidades, las mujeres echan menstruación, se cortan y echan sangre, y con todo eso hacen un líquido, con ese líquido invocando a Satanás esparcen sobre todos los presentes como si fuera agua bendita, burlándose de la Eucaristía, es lo más asqueroso, pero es así.
Todo aquel que participa directa o indirectamente de una fiesta de Halloween porque se viste como tal, porque lo festeja, sepan que están participando de la fiesta satánica más grande que jamás tuvo él en su historia, y es la oposición del nacimiento de Jesús en Belén, es lo opuesto, y lo hacen justo ese día porque al otro día es día de Todos los Santos, y él se presenta como el anti-santo de todo, es la burla de los santos.
Entonces tengan cuidado con decir: es una cosa inocente. Es inocente pero estamos adhiriendo directa o indirectamente a su festejo. Cada uno verá qué va a responder de su fe, no puede ser que la fe de un católico llegue hasta festejar la fiesta de Satanás.[2]
Germán Mazuelo-Leytón



UNA REGIÓN RUSA PROHIBE EL HALLOWEEN POR CONSIDERARLO “PERJUDICIAL PARA LOS NIÑOS”
Las autoridades del oblast de Arcángel, en Rusia, han prohibido que se celebre el halloween en las escuelas locales, de acuerdo con el Moscow Times.
La declaración del ministerio dijo que el Halloween no es “coherente con los valores tradicionales básicos y causa una influencia negativa en las mentes frágiles (de los niños)”
A principios de este mes, la Iglesia Ortodoxa Rusa en la región siberiana de Krasnoyarsk también pidió a las autoridades locales que prohibieran el Halloween por razones similares.
El sacerdote Maxim Zolotukhin, declaró que los niños pueden deprimirse después de Halloween, ya que no entienden la diferencia entre la fantasía y la realidad, y eso lleva a que el mal entre en sus almas.
Hace dos años, los legisladores regionales en la región siberiana de Omsk prohibieron también las celebraciones de Halloween en todas las escuelas, diciendo que los niños rusos tenían que ser protegidos de la “influencia cultural estadounidense peligrosa y moralmente corrupta”
Las autoridades también han pedido la prohibición de los disfraces de zombies y monstruos en las tiendas de juguetes, porque son “perjudiciales para los niños.”

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