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viernes, 28 de octubre de 2016

Desde la patagonia...

a Hispanoamérica unida.

Prolegómeno

Nuestro idioma castellano, que comenzó a hablarse en Indoamérica Precolombina hace cinco siglos, actuó como una catálisis de las lenguas.

Catálisis es la transformación química motivada por cuerpos que. al finalizar la reacción, aparecen inalterables.

Prognosis, del griego, es el conocimiento anticipado de algún suceso.

Devenir es la realidad entendida como proceso de cambio que a veces se opone al ser. Decimos a veces porque devenir «es el proceso o cambio mediante el cual algo se hace o llega a ser».

Un pensamiento claro y profundo de Antoine Lavoisier (1743- 1794) expresa que «todo se cambia, todo se transforma, empero nunca nada se pierde». En consecuencia, el devenir y el ser son permanentes. En la vida de los hombres y de los pueblos esto es evidente. Esta es la cultura, del latín colere cultivar. El fruto de un cultivo es la síntesis, la asimilación.





Demográficamente, el Hemisferio Americano fue tierra de ma­sacre y reemplazo. Este principio fundamental para conocer nues­tra esencia étnica fue muy bien descripto hace ya varias décadas por Raúl Scalabrini Ortiz. Escribía Scalabrini en 1932:

«Las razas autóctonas fueron exterminadas en la rapiña de la conquista y en la explotación minera. El gaucho ganadero fue aho­gado por las olas de inmigración agrícola. El espíritu de América, baldío de cuerpo, y más una idea que una realidad, se mantuvo in­demne a través de las vicisitudes y renació entero en las poblacio­nes creadas por los hijos de esos inmigrantes europeos.

Como al indio, como al gaucho, Europa se apronta a exterminar esos nuevos americanos por la extenuación corporal, la decrepitud de la anemia, la desesperanza y la humillación espiritual».





Tanta crueldad y tanto dolor tuvieron, sin embargo, una síntesis idiomática en los siguientes nombres en España:

·         Antonio de Perales, que inventó el submarino;

·         Santiago Ramón y Cajal (1852-1934), el Premio Nobel de Medicina que descubrió las neuronas en el cerebro. A su vez dentro de las neuronas estaban los elementos de la físi­ca cuántica.

·         Juan de la Cierva (1895-193ó), que inventó el helicóptero.

·         Isaac Albéniz (1860-1909), que transformó el sufrimiento de los españoles y de España en música de emociones infinitas.

·         Doctor Gregorio Marañón (1887-1960), descubridor de la endocrinología y eminencia filosófica y de todas las cien­cias médicas.

·         Doctor Gregorio Marañón Moya (hijo) (1914-2002), eximio diplomático español que fue embajador en la República Argentina entre 1974 y 1976.



A su vez, en Hispanoamérica y, concretamente, en la Argentina, tenemos a:






·         Ramón Carrillo (1906-1956), que con la fundación del Ministerio de Salud Pública dio años a la vida y vida a los años.




·         José Arce (1881/1968), eminente médico cirujano, decano de la Facultad de Medicina y rector de la Universidad de Buenos Aires que a su labor científica sumó la estadista, llevando la voz argentina como primer embajador en las Naciones Unidas.




·         Salvador Mazza (1886-1947), médico y bacteriólogo que consagró su vida a investigar la causa del mal de Chagas-Mazza. que produjo y produce males cardíacos mortales en las provincias del norte argentino. Salvador Mazza descubrió que esta pandemia está causada por la picadura de un insecto llamado vinchuca, que anida y se reproduce por millares en los ranchos con techo de paja. Destruyendo en» ranchos y urbanizando esos lugares desaparecería este mal que devora anualmente a miles de argentinos principalmente en la provincia de Santiago del Estero.




Los científicos nombrados como ejemplo y otras legiones de hombres de Ciencia, como matemáticos, graduados en energía atómica y ciencias exactas, juristas, músicos y cantores, hasta llegar a un genio deportivo como Lionel Messi, exhiben una demografía bien dotada en su físico, en su alma y en su espíritu.


Lo dicho es suficiente para destruir el disparate de Juan Bau­tista Alberdi en su libro Bases y puntos de partida para la orga­nización política de la República Argentina, quien enseña:


«El inglés es el más perfecto de los hombres» (página 89).


«El idioma inglés, como idioma de la libertad, de la indus­tria y del orden, debe ser más obligatorio que el latín. No debería darse diploma ni título universitario al joven que no lo hable y escriba.» (páginas 59 y 60).


«¿Quién casaría a su hermana o a su hija con un infanzón de la Araucania, y no mil veces con una zapatero ingles que no conoce ni la O.»


«En América, todo lo que no es europeo es bárbaro» (p. 65).


«Negociar empréstitos en el extranjero, empeñar vuestras rentas y bienes nacionales para empresas que los harán prosperar y multiplicarse» (página 84).


«El dinero es el nervio del progreso y del engrandecimien­to, es el alma de la paz y del orden, como es agente rey de la guerra... obtener empréstitos garantizados con la hipo­teca de todas las rentas y propiedades provinciales uni­das...» (página 163).1




A criterios increíbles como el de Alberdi se sumó Antonio Zinny, quien forjó el taiso axioma de que «si los ingleses hubieran triunfado cuando las invasiones de 1806 y 1807, no estaríamos como estamos». Ignorancia y perversidad sin igual que hizo una trágica es­cuela de seguidores en los altos círculos sociales porteños.


Todo comentario frente a tal ceguera sería redundante




En la Argentina nació un hombre hispanoindiano que se llamó Juan, cuyo verbo implemento ante nosotros el res non verba latino con la frase «Mejor que decir es hacer, mejor que prometer es realizar».


Las ventajas biológicas del encuentro hispanoindiano hicieron el cuerpo del mestizo y la formación intelectual que forjaron su alma (energía vital) y su espíritu (el yo). Se sentó así este princi­pio cardinal:


«Actuemos de tal modo que al principio hegeliano del yo en el nosotros se determine que ese nosotros se realice y perfeccione por el yo».


Tal fue el principal apotegma de Juan Perón inserto en su ensa­yo filosófico que se denominó La Comunidad Organizada. Con este principio, la Toponimia Patagónica de Etimología Araucana dio su genuino nombre a los lugares y a las cosas de la Argentina y de Hispanoamérica.


La formación económica universitaria de Juan Perón por pri­mera vez se hace pública en este estudio. Es el camino, la verdad y la vida que se señaló a Hispanoamérica y Latinoamérica «Ahora o Nunca» como lo determinó en un libro aparecido en Montevideo en 1967 y al que tuvimos el honor de dar su título sintético.[1]


En este trabajo que hemos titulado «El devenir Hispanoindo americano. Prognosis de su futuro» establecemos la continuidad de la toponimia Patagónica a través de los estudiosos Ezequiel Ramos Mexía, Bailey Willis, Enrique Mosconi, Alonso Baldrich, Manuel Savio y desenvolviendo el pensamiento de Juan Perón hasta el final de sus días (1974).


Quedan pendientes para las presentes y futuras generaciones los estudios de la Patagonia referidos a Sierra Grande (Río Ne­gro), Vaca Muerta (Neuquén, Río Negro y Mendoza) y a las 200 hectáreas en la provincia de Neuquén cedidas a China por 50 años para instalar una estación espacial.


El imperativo es avanzar y seguir, estudiando, rectificando y creando una toponimia patagónica genuinamente argentina e hispanoindoamericana. Un solo país.




[1] Juan D. Perón, Latinoamérica Ahora o Nunca, editada en Montevideo en 1967 con prólogo del Mayor Pablo Vicente Esta obra fue incorporada en su totalidad a la más conocida “La hora de los pueblos (1968) Cfr l XXII de Obras Completas de Juan Domingo Perón Editorial Docencia Buenos Aires, 2002.

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