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martes, 8 de abril de 2014

El Banco del Vaticano denunciado



Denuncian que el paraíso del reciclaje de dinero sigue en el Banco del Vaticano
Pese al cierre proyectado de cuentas el dinero hoy aún fluye sin mayor control, sin pagar tasas y sin que la Iglesia informe a la procura italiana a dónde va a parar, declara investigador
Por Anastasia Gubin - La Gran Época
Dom, 30 Mar 2014
 
El 20 de febrero de 1987 el juez del tribunal di Milano, Renato Bricchetti, emitió un mandato de captura contra Paul Marcinkus, junto a otros dos directivos de IOR por su responsabilidad en la quiebra del Banco Católico Ambrosiano, lo cual quedó en nada por el derecho de inmunidad penal dado a la Iglesia según el artículo 11 de "Patti Lateranensi". (Nicola Romani/ Wikimedia Commons)

Mientras la prensa italiana daba a conocer la “megatrufa”, o estafa, que se pretendía realizar en el Vaticano con bonos falsos, corre aún la noticia sobre las causas judiciales de reciclaje contra IOR, el Banco de la Iglesia Católica.
Una carrera por sacar los fondos de IOR con poco control y ninguna información de dónde van a parar estos dineros, denunciaron este mes investigadores anónimos.
Por un lado la Guarda de Finanzas del país en colaboración con la Gendarmeria del Vaticano anunció que dos extranjeros con varios pasaportes válidos de Holanda y Malasia fueron detenidos con una valija llena de millonarios bonos falsos, el Vaticano respondió que “no son clientes y no eran esperados por ninguno del IOR”, señaló en un comunicado citado por Il Fatto Quotidiano el 29 de marzo.
Un investigador en modo anónimo explicó al medio italiano que este mes sigue en curso “una de las operaciones más grandes de limpieza de dinero negro”, y esto sucede en el Banco IOR, formado para garantizar que el dinero donado por los fieles de la Iglesia Católica del mundo, se destine en obras religiosas.
Además el investigador del caso aclaró que las transferencias se están haciendo “con baja fiscalización y con poca transparencia, con dineros hacia Suiza, sin que el Vaticano comunique a Italia los nombres de los correntistas (potenciales evasores que es lo peor) y su destino”, declaró el 15 de marzo en relación al tema de 1250 correntistas que fueron llamados a dejar el banco con una letra de fin de relación de manera unilateral.
El reporte reitera que el Vaticano no tiene ninguna intención de comunicar a la aduana italiana los nombres legales de sus "excorrentistas que salen de la Puerta de Santa Ana con una valija llena de billetes", ni tienen la intención de decir dónde terminan los cheques al exterior. Investigaciones anteriores ven con preocupación que el dinero que salió en los últimos años es con creces mucho mayor al que entró.
La Procura de Roma no tendrá acceso a ver estas operaciones realizadas precisamente luego del archivo de una de las importantes causas.
Estas causas legales por reciclaje de dinero obligaron a la Iglesia a tomar algunas acciones para comenzar a actuar en base a la ley. El Presidente de IOR desde el 15 de marzo de 2013, el banquero Ernst von Freyberg, afirmó en enero pasado que desde el primer trimestre de 2013 decidieron “examinar escrupulosamente y modificar la forma de operar para evitar el reciclaje de dinero y mejorar la transparencia” y además señaló que se “verificaría la base de datos de los clientes habidos hasta 2012”.
“Lo que sucede en estos días es que cientos de millones de euros que figuran en calidad secreta en IOR, se están restituyendo a sus correspondientes correntistas, el exterior de exterior (incluyendo a los paraísos fiscales)” reportó Il Fatto Quotidiano.
El 19 de febrero de 2014 el tribunal de Roma archivó justamente una causa penal que permitió secuestrar 23 millones de euros de IOR por reciclaje en el año 2010 y exonerar al ex Presidente de IOR Ettore Gotti Tedeschi, pero en las motivaciones escritas, el Ministerio Público aclaró que el responsable del particular delito sería el ex director de IOR Cardenal Pablo Cipriani y su Vicedirector en el cargo, Massimo Tulli, ya acusados en 2012 por otros escándalos financieros. Además se escribió en el documento que la acción revelada por Cipriani y Tulli era “solo un ejemplo de una realidad mucho más amplia”, informa L'Espresso el 29 de marzo.
Hasta ahora la causa del Vaticano se lleva sin gran notoriedad. Los abogados de Ettori Gotti, Fabio Marzio Palazzo y Stefano Maria Commodo, anunciaron que demandarán al IOR, según difundió el medio italiano el 29 de marzo.
Pese a los anuncios de transparencia muchos italianos se preguntan ¿dónde fue a parar el dinero que millones de fieles donaron en todo el mundo desde el siglo XX?
“IOR en cuanto a ser un Instituto con modalidad propia nunca tuvo ningún tipo de normativa, ni hacia sus propios clientes ni hacia terceros, ni menos de publicar un balance o reporte de su propia actividad. ...en manera teórica respondía a cinco cardenales sin embargo se movía sin ningún ligamen” con ellos, describe Ferruci Pinotti e su libro “Poteri Forti”, citado por el portal italiano Disinformazione.
Entonces dice Pinotti, la pregunta que se hacen muchos, es que si IOR nunca tuvo ninguna obligación de responder a nadie del dinero que entraba y salía con plena libertad “sin control, ¿para quién operaba?”, escribió.
Según el libro de Bellavite Pelegrine, el IOR “con sus características se parecía verdaderamente a más a un intermediario que administra una plaza de off shore”, según su publicación de 2001 Storia del Banco Abrosiano. p.177, citado por el portal italiano.
El 22 de enero de 2014, IOR comunicó que en cuanto a ser un instituto de la Iglesia, tenemos la responsabilidad de estar en línea con el estándar elevado del cual, justamente nos corresponde de nuestra parte. Trabajamos muy duro para mejorar la transparencia”, dijo el Presidente de IOR Ernst von Freyberg, en respuesta a las confirmaciones de operarse un reciclaje de dinero en el banco de la Iglesia.
Historia de IOR y el grupo Pacelli
El antepasado del IOR es el “Ad pias causas”, instituido en 1887 por el Papa León XIII para movilizar el fondo de dinero juntado por los fieles. En 1908 el Papa Pio X forma el nombre de una Comisión de Obras de la Religión y luego Pio XI le da el cargo a un experto y hábil banquero, el ingeniero Berardino Nogara el manejo de estas finanzas.
Las condiciones del banquero fueron muy precisas, según describe Pinotti en su libro: “1) Cualquier inversión que elijo hacer será completamente libre de cualquier consideración religiosa y doctrinal” 2) Debo ser libre de invertir fondos del Vaticano en cualquier parte del mundo”.
De esta manera el Vaticano, para enriquecerse compró “productos como bombas, carros armados, pistolas, anticonceptivos, cosas que podían ser condenadas por el púlpito, sin embargo las acciones que compraba Nogara ayudaron a llenar los bolsillos de las cajas fuertes de San Pedro”, comentó el escritor David Yallop, según cita el relato de Pinotti.
Nogara permitió la entrada en el Vaticano del abogado Pacelli, hermano del Cardenal Eugenio, que luego fue designado Papa Pio XII.
Todo el movimiento de IOR se operó con estrechos allegados del Papa, por una elite que incluía a tres de sus sobrinos, "el Príncipe Carlo, Marcantonio y Giulio Pacelli", agrega el reporte.
“Los hombres de confianza de la iglesia empezaron a aparecer presentes en todas partes: industrias textiles, comunicaciones telefónicas, ferrovías, electricidad, agua. Bernardino vigilaba cada sector que pudiera comprometer los márgenes de las remuneraciones”, continua el relato.
De esta manera incluso los fondos del Vaticano de una de sus Fábricas de Municiones fueron los que pagaron la campaña que llevó a cabo Benito Mussolini en Etiopía (1935), afirma la cita del libro.
EN 1942,  Pio XII define el nombre actual del Instituto de Obras Religiosas (IOR) que surge con total autonomía, tanto así que incluso el Ministro de Economía de Italia el 31 de diciembre de 1942 lo exonera de pagar al Vaticano los impuestos de los dividendos de sus acciones.
Nogara compró y vendió títulos de Wall Street y realizó convenios con Credit Suisse, Hambros Bank, Morgan Guarantee Trust, The Bankers Trust di New York, Chase Manhattan, Continental Illinois National Bank. 
“Después de Jesús la cosa más grande que le sucedió a la Iglesia Católica fue Bernardino Nogara, pronuncio el cardenal Francis Spellmann de New York en un epitafio luego de la muerte del banquero que los enriqueció de oro, según ilustra Pinotti.
¿Qué pensaría Jesús que lo compararan con un banquero como Bernardino Nogara?.
La Gran Época se publica en 35 países y en 21 idiomas.

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