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lunes, 14 de abril de 2014

El Papa nombra a Margaret Scotford Archer



Las universidades inglesas preparan los cerebros que estudian y programan los comportamientos de los seres humanos del futuro.

El Papa nombra a Margaret Scotford Archer presidenta de la Academia Pontifica de Ciencias Sociales
12 de abril de 2014. 
El Papa Francisco ha nombrado a la británica Margaret Scotford Archer presidenta de la Academia Pontifica de Ciencias Sociales, en sustitución de Mary Ann Glendon, profesora de Derecho en la Universidad de Cambridge (Estados Unidos), según informa la Santa Sede. La nueva presidenta fue miembro fundador de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales de Reino Unido --el 19 de enero de 1994-- y la primera mujer presidente de la Asociación Internacional de Sociología. Asimismo, ocupó el puesto de directora del Centro para la Ontología Social en la Escuela Politécnica Federal de Lausanne (EPFL, por sus siglas en francés), donde anteriormente ejerció la enseñanza.
Nacida en Grenoside (Reino Unido) el 20 de enero 1943, Scotford estudió Sociología en la Universidad de Londres, pasando la mayor parte de su carrera académica en la Universidad de Warwick en Reino Unido, donde durante muchos años fue profesora de Sociología.
Su trayectoria profesional se ha centrado en la filosofía de las ciencias sociales y, más concretamente, en los "problemas de estructura y agente" para justificar la existencia de entidades irreductibles con sus propiedades y poderes.
Para ello, desarrolló un "enfoque morfogenética" en la teoría social, según recuerda el Vaticano.
Además, fue presidenta de la Asociación Internacional de Sociología (1986-1990), editora de Current Sociology --revista de la Asociación Internacional de Sociología (1972-1980)--, miembro del Comité Científico del Premio Amalfi, miembro de la Academia Europaea, y relatora para la "eclesial Convenio IV Nacional ", organizado por la Conferencia Episcopal Italiana (Verona 2006).
Ha escrito más de 60 artículos y capítulos de libros publicados entre 1965 y 2004, así como varios libros, entre los que destacan 'Conflicto Social y Cambio Educativo en Inglaterra y Francia: 1789-1848 ( con M. Vaughan)', 'Cambridge University Press, Cambridge, 1971'; 'Ser Humano: El Problema de la Agencia, Cambridge University Press, Cambridge, 2000'; 'Haciendo nuestro camino a través de la Palabra: La reflexividad Humano y Movilidad Social, Cambridge University Press, Cambridge 2007'; o 'Conversaciones sobre la reflexividad (editado), Routledge, 2010 Abingdon'.
La Academia Pontificia de las Ciencias Sociales fue fundada por Juan Pablo II en 1994 con el objetivo de promover el estudio y progreso de las ciencias sociales, económicas, políticas y jurídicas "a la luz de la doctrina social de la Iglesia". El número de académicos pontificios -nombrados siempre por el Papa-- no puede ser inferior a 20 ni superior a 40.


Un matemático argentino recibió la beca de investigación más importante del mundo
Miguel Walsh es un matemático, Investigador de la Universidad de Oxford, argentino y sobrino nieto del periodista y escritor, Rodolfo Walsh que, con 26 años, acaba de recibir una distinción mundialmente reconocida: la beca del Clay Mathematical Institute, institución norteamericana, que es una de las más prestigiosas del mundo.
El joven matemático argentino está licenciado en Matemáticas por la UBA, y es investigador de la Universidad de Oxford.
El joven matemático, Miguel Walsh, acaba de recibir el premio que concede galardones "a investigaciones de excepcional calidad y a candidatos que prometan convertirse en líderes" en su disciplina. El mismo se entrega desde hace aproximadamente 15 años y dos de los que lo obtuvieron recibieron más tarde la medalla Fields, el Nobel de Matemática.

Los estudios de Walsh (que es sobrino nieto del periodista Rodolfo, a quien no llegó a conocer), asisitó a la Escuela Argentina Modelo, para luego licenciarse en tiempo de cinco años de Facultad de Ciencias Exactas, de la Universidad de Buenos Aires. Dos años después, obtendría su doctorado. Walsh comenta sobre su educación que era un alumno "normal".

"Me consideraba afortunado si me enteraba con dos días de anticipación cuándo teníamos parcial. Siempre me gustaron las tareas que tuvieran algún grado de creatividad y la escuela no me resultó inspiradora, sino más bien lo contrario. Es más: la matemática era la materia que menos me gustaba. Pero tuve la suerte de que cerca del final del secundario me crucé con problemas abiertos que podía entender. Y ahí me di cuenta de que la matemática era algo diametralmente opuesto a lo que yo pensaba que era. Que en realidad había mucho espacio para crear." Con la dirección de Román Sasyk, en el contexto de la facultad de Ciencias Exactas, Walsh empezó a trabajar en dos áreas: teoría ergódica y teoría de números.

"La teoría ergódica estudia cómo evolucionan los sistemas con el tiempo -explica-. Cumple dos hipótesis: la primera es que hay un conjunto de reglas fijas que te dicen cómo va a evolucionar el sistema, y la segunda es que la probabilidad de que algo pase es igual a la probabilidad de que pase alguna de sus causas (una formulación de la ley de causalidad). Uno tiene que ver qué puede probar partiendo de esas hipótesis. Como son muy generales, la teoría ergódica suele encontrar conexiones con muchas otras áreas, y esto es precisamente lo que la hace interesante. Pero la gracia está en que lo que uno pueda probar a partir de eso valga en contextos muy generales."

El problema particular que atrajo su atención fue el de los "promedios ergódicos", una de las herramientas fundamentales que hay en la teoría para saber cómo se va a comportar el sistema que se estudia. "Lo que uno quiere saber es si esos promedios van a converger en un valor definitivo o si ese resultado valdrá por un tiempo limitado y luego cambiará -prosigue-.

La tarea era probar esto, que daba una respuesta definitiva." Inspirado por Terence Kao, de la Universidad de California en Los Angeles, que introdujo nuevos métodos para atacarlo, Walsh destinó su tesis de doctorado a responder este problema para el caso más general posible. Al día siguiente de subir sus trabajos a Internet, antes de mandarlos a publicar, empezaron a llegarle invitaciones para ir a investigar a muchos lugares, entre ellos la Universidad de Oxford, donde se encuentra desde octubre del año pasado. "Me gustó la idea de venir acá, porque aquí trabaja el grupo más especializado en el tema que a mí me interesa", dice. Reconoce que es un sueño hecho realidad. Gracias a la beca Clay, podrá dedicarse los próximos cuatro años a investigar sin otra obligación. "No tengo muchos planes, porque voy a tener muchas experiencias nuevas y quiero ver cómo evolucionan", finaliza.

Fuente: Argentina.ar


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