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sábado, 30 de agosto de 2014

La guerra de la Antártida

TLV1 - presenta un informe muy completo sobre las batallas ocultas de la Antártida, tema que venimos siguiendo en este blog desde sus inicios.
 
 
 
 
Polo sur
LA ANTÁRTIDA: EL CONTINENTE BLANCO
Para referirnos a la situación del Continente Blanco dentro de nuestro Planeta Azul, debemos hacerlo, como La Antártida, el continente del hemisferio sur situado casi en su totalidad dentro del círculo polar, por tanto no está habitado. Constituye un gran bloque tubular con una altura media de 2.650 mts, por lo que se considera el continente más elevado, además de que junto a sus islas y archipiélagos posee una superficie aproximada a los 14.100.000 km2. 
Está rodeado por los océanos Atlántico, Pacífico e Índico y los mares de Ross y Weddell. Es el cuarto continente más extenso del mundo. Durante el invierno dobla su tamaño por la gran cantidad de hielo marino que se forma en su periferia. Más del 95% de la Antártida está cubierto de hielo, que contiene cerca del 90% de toda el agua dulce del mundo. 
El punto más elevado del continente es el monte vinson (5.140 m). Posee una gran cordillera: los montes transantarticos.
 La Antártida está formada por un gran inlandsis, y sus características físicas responden a los dominios mofo climáticos de la zona fría. 
Es un continente deshabitado, excepto por equipos de científicos y militares de distintos países que reivindican sectores de las tierras antárticas, alegando diversos derechos, tales como: de cercanía geográfica, de descubrimiento o de ocupación continuada, entre otros. Sobre casi toda la superficie del continente impera el clima polar, donde la temperatura promedio del mes más cálido no supera los 0 ºC. 
El clima llamado de tundra, donde el promedio del mes más cálido supera los 0 ºC, se presenta sólo en las zonas costeras más septentrionales, como en la Península Antártica, islas adyacentes e islas subantárticas. La temperatura media de esta región es de -17° Celsius, y la más baja se registró en la estación antártica rusa de Vostok, el 21 de julio de 1983, cuando el termómetro marcó -89,2 °C, la menor temperatura registrada en la superficie de la Tierra. Estas bajas temperaturas se deben, no sólo a su ubicación en la zona polar sino, a su gran altura media y la poca radiación solar que recibe. 
Además, entre el 80% y el 90% de la radiación que recibe es reflejada por el hielo, evitando el calentamiento de la superficie. Un fenómeno térmico característico de la Antártica es el llamado Kernlose winter, es decir, las temperaturas medias durante el invierno tienen variaciones muy pequeñas. En la Antártica también se han registrado los vientos más intensos de la superficie terrestre: 327 km/h, en julio de 1972, en la estación científica francesa Dumont d’Urville.
 La Antártica es, en la mayor parte de su extensión, en cuanto a su humedad atmosférica -paradójicamente- el lugar más seco de la Tierra (excepto las zonas costeras e insulares de la Antártica) ya que al estar las temperaturas casi siempre bajo 0°Celsius el agua se encuentra cristalizada y el aire que es extremadamente frío, apenas retiene humedad. Se caracteriza por estar permanentemente helado y habitado por una fauna restringida en la que predominan las aves. 
Es un territorio bajo control internacional con el auspicio y control por parte de la Organización de Naciones Unidas y ningún estado del planeta tiene soberanía sobre él o sus recursos. 
Una de las tantas historias sobre conspiraciones mundiales, es aquella que sostiene que el poderío militar nazi no se extinguió del todo una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, sino que se mantuvieron escondidos en bases secretas construidas en la Antártida. 
Los que apoyan esta teoría, aseguran que Estados Unidos envió una operación militar relámpago al continente blanco para acabar con el último bastión del Tercer Reich. Según el interrogatorio realizado por los aliados a los tripulantes de los buques alemanes U-530 y U-977, en 1945, reveló que los germanos habían desarrollado enormes complejos subterráneos en la Antártica para la fabricación de aeronaves y otras armas de avanzada tecnología. 
Dos años más tarde, los norteamericanos habrían impulsado un gran plan para dar caza a los fugitivos. 
Se le llamó “Operación Highjump” (Salto de altura), aunque oficialmente este proyecto figura como la mayor exploración científico-militar de los territorios antárticos que fundó los cimientos para bases internacionales. Highjump contó con el liderazgo del almirante Richard Byrd y una tripulación de más de 4.700 hombres, con 33 aeronaves, en 13 barcos incluyendo el rompehielos guardacostas Northwind, un portaaviones (USS Philippine Sea) y un submarino (USS Sennet). 
En un principio, se había estimado que la duración del proyecto de buscar zonas aptas para edificar bases científicas, sería de 8 meses, pero lo curioso es que todo terminó a las 8 semanas de iniciada la expedición. Los teóricos de los antiguos astronautas sostienen que los campamentos fueron atacados por un poderoso y desconocido enemigo que los obligó a devolverse a casa mucho antes de lo previsto. 
En lugar de desmentir las considerables pérdidas humanas, el Almirante Byrd se hizo cargo en una conferencia de prensa realizada en chile donde afirmo que su Fuerza Especial estuvo frente a un enemigo nuevo y formidable, capaz de volar desde el polo norte al polo sur a velocidades increíbles”. 
Posteriormente, ya de regreso en Washington, el almirante Byrd fue citado por una comisión investigadora del Senado estadounidense. En dicha oportunidad manifestó nuevamente que “en el transcurso de otra guerra, América puede ser atacada por un enemigo que tenga la habilidad de volar de polo a polo a increíble velocidad”. 
¿A qué se refería exactamente? Los teóricos de los antiguos astronautas también afirman que EE.UU. combatió contra los nazis en territorios cercanos al Polo Sur. 
Pero básicamente, su tesis, va aún más allá. Cuando sostienen que los diversos militares e historiadores rusos que investigaron el hecho expresaron que los estadounidenses se enfrentaron a los nazis en 1947 en la Antártida y sugieren que los últimos dos submarinos germanos sobrevivientes a la batalla fueron posteriormente hallados en la bahía de Buenos Aires, Argentina. 
Además, señalan que los nazis, influenciados por sociedades secretas esotéricas como la Thule y la Ahnenerbe, intentaron comunicarse con entidades extraterrestres por medio del contacto telepático. Gracias a las supuestas canalizaciones efectuadas por ciertos médiums, obtuvieron valiosa información con la cual el connotado científico alemán Víctor Schauberger (puesto casi a la misma altura de Nikola Tesla, el “padre de la energía eléctrica alterna”), habría conseguido desarrollar platillos voladores (hoy llamados “ovnis”) con los cuales pretendían ganar la II Guerra mundial. 
Sin embargo, cuando ya tenían listos los primeros prototipos, el ataque aliado era inminente y decidieron que lo mejor era llevarse antes sus naves al refugio que tenían en tierras australes. 
Otro increíble dato entregado por los teóricos de los antiguos astronautas, el cual muchos considerarían totalmente irreal, señala que la razón por la cual el proyecto HAARP funciona en Alaska es precisamente para monitorear, a través de la emisión de ondas, un hipotético portal espacio-tiempo presente en el interior de la Tierra que permite los viajes interestelares a través de agujeros de gusano (“atajos” virtuales entre dos puntos equidistantes del Universo). 
Según esta polémica premisa, lo que los nazis sabían era que el Polo Norte y el Polo Sur son las puertas de salida y entrada respectivamente, de un agujero de gusano que pasaría por el centro de nuestro planeta y que permitiría a las naves espaciales (tanto terrestres como alienígenas) llegar a la Tierra y salir de ella sin tener que hacer un recorrido kilómetro a kilómetro por el espacio. Tal portal estaría conectado con la estrella Vega.
 La estrella se sitúa a una distancia en torno a los 25 años-luz de nosotros, y su magnitud visual, en la práctica, arroja un resultado de +0.03, siendo la quinta más brillante de todo el cielo nocturno, sólo superada por Sirio (Alpha Canis Majoris), Canopus (Alpha Carinae), Alpha Centauri y Arturo (Alpha Boötis), si bien desde Europa no pueden divisarse ni Canopus ni Alpha Centauri. Sirio, además, es una estrella invernal, y Arturo domina el cielo de la primavera septentrional, así es que Vega es la reina de los cielos en el verano, y hasta bien entrado el otoño en las latitudes templadas del hemisferio norte. La declinación de la estrella es claramente boreal, de +38º47′. 
 

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