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martes, 14 de enero de 2014

La incorporación de la Patagonia



La incorporación de la Patagonia al territorio nacional y la acción militar y de distribución de tierras llevada a cabo por el General Julio Argentino Roca

Por Julio C. González


En el año 1880, cuando el General Julio Argentino Roca, que pasó de ministro de guerra del Presidente Nicolás Avellaneda a Presidente de la República, del período 1880-1886, efectuó rotundamente al inaugurar la Asamblea Legislativa para 1880 en el recinto del Congreso Nacional lo siguiente:
“La Conquista del Desierto ha terminado.
“Ahora las extensas tierras pobladas por salvajes (con estas palabras el presunto prócer se refiere a los argentinos autóctonos despojados),
“están a disposición del capital extranjero”
Estas no fueron palabras circunstanciales. Los primeros colonos de la Patagonia fueron los que de seguido se mencionan:

1)     Entre 1885 y 1887 fueron rematadas 16.192.000 hectáreas.
2)     En Río Negro y en el Chaco 4.126.000 hectáreas fueron rematadas entre 1887 y 1890.
3)     Adquirientes tomados al azar:
Año 1891: Furner, Federico
Livet, León
Sarmday y Hamilton
Sander, Tomás
Turner, Federico
Año 1892: Petterson, Roberto
Mac Lean, Hong
Casurarck, Juan
Campan, Domingo
Bochet, León
Deredie, Juan
Kille, Andrés
Cameron, Juan
Smith, Pedro
Saen, Luis.

4)     En 1894, el cien por ciento de adquirientes es británico. Al año siguiente, 1895, sobre 28 compradores, 22 son británicos. En 1897, sobre nueve, siete son británicos.[1]
5)     Argentinos: ninguno

En cuanto a la Ley promulgada por el Presidente Nicolás Avellaneda, que era titular de la cátedra de Tierras en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Buenos Aires antes de ser Presidente de la República, no se aplicó merced al ardid financiero que de seguido damos noticia. La Ley de Premios adjudicaba a cada participante militar en la Campaña del Desierto una cantidad mínima de 100 hectáreas por soldado que se incrementaba hasta 16.000 hectáreas para el grado de Teniente General.
Interrumpido el pago de sueldo para todos los que formaban el ejército ubicado en la Patagonia, la desesperación cundió entre todos: jefes, oficiales, suboficiales y soldados. Las penurias sufridas están muy bien descriptas en el libro “Guerra al Malón” escrita por el Comandante Prado en 1912.
De la porción de tierras que les correspondía por la Ley de Premios todos recibieron un certificado de tierras cuya ubicación catastral quedaba a cargo de los beneficiarios. Imposible de realizarse por falta de recursos para pagar la mensura que debían realizar los agrimensores.
Es entonces cuando los gestores financistas, personeros del capital extranjero loado por el Presidente Roca en su discurso de apertura del Congreso en el año 1880, Bushental y Anacresis Lanús, compraron a cada militar y soldado que había recibido el certificado del lugar en que estaban ubicadas las tierras recibidas, los derechos sobre las mismas.
En nuestro libro “Hernandismo y Martinfierrismo (geopolítica del Martín Fierro)” escribíamos en 1975:

§         “Desde su promulgación, la Ley de Premios a los militares y soldados que intervinieran en la Campaña del Desierto, demostró la gran crisis moral que afectaba a los porteños …
§         Todos los porteños que quisieran estar incluidos en las listas de “héroes del desierto”, hasta el mismo Sarmiento, según informa el diario “La Tribuna” del 22 de diciembre de 1885, movieron sus influencias para integrar la lista. Sarmiento, como general, había pedido 16.000 hectáreas. Su argumento era de hierro: también él había luchado contra la barbarie de Rosas como “boletinero” con el grado de Teniente Coronel, en el ejército de Urquiza, donde tenía el oficio de escribir libretos para un ejército de analfabetos… llegó al grado de General, con sueldo que se le pagó siempre hasta el día de su muerte. Su pedido no prosperó por oposición de Carlos Pellegrini en el Senado.
§         Como fueron muchos los que pretendían colarse en el reparto de tierras de la Patagonia, hubo que hacer varias listas. Al fin por cansancio se decidió aceptar una lista que incluía a 5137 “héroes del desierto”.[2]
§         Esos 5.137 beneficiarios cedieron sus derechos a los grandes especuladores, a quienes nos hemos referidos, por unos pocos pesos.
§         En cuanto a las tierras de grandes extensiones que no se entregaron a los beneficiarios ni fueron pedidas por éstos, el Estado procedió a venderlas. En la sesión del Senado del 7 de diciembre de 1891, el senador Dardo Rocha dice: “Esta tierra que vendemos para que sea poblada y que ponemos en condiciones pagando un pequeñísimo canon... se da a un precio tan barato como viene a ser el de 1.500 pesos  pagaderos en 3 años”
§         “¿Y los soldados que sobrevivieron recibieron las 100 hectáreas que le correspondía a cada uno? Bueno, estos fueron los beneficiaron que cedieron sus derechos a los cesionarios especuladores… al respecto, el Ministro del Interior, Dr. Wenseslao Escalante dice: “Se me ha denunciado que en la época de la entrega de certificados de premios militares se había formado una comandita para especular con esos títulos que se entregaron a un precio que no excedía de veinte pesos las 100 hectáreas”.
Veinte pesos por los fríos y piojos reales, por el hambre real, por la humillación real, por la fatiga real de haber realizado una expedición con sangre y sin pan. Veinte pesos y que valían a seis días y medio de jornal de un carpintero, a ocho días de jornal de un pintor, a diez días de jornal de un tipógrafo, a 12 días de jornal de un herrero. Porque en 1887 el promedio de un jornal era de $1,23. Así pagó Roca y su camarilla a los que hoy, con tanta unción recuerdan quienes concurren al homenaje anual a héroes del desierto.

Me llaman Juan sin ropa
porque desnudo en mi pena
quedé parado en la arena
y con el alma de hinojos.
Toda mi patria en mis ojos
Lloraba en la tierra ajena.[3]

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Fue en estas tierras patagónicas donde Juan Domingo Perón vio asombrado, en su infancia y comienzo de su adolescencia, la cruelísima realidad descripta.
Tierras donde vivían sus padres y tenía amigos que siguió frecuentando. Al respecto cabe destacar en la obra de Pavón Pereyra una fotografía en que aparecen el entonces Mayor Perón, Bertil Graham y su ahijado Andino Graham. Es del año 1936 y fue tomada en el establecimiento “Mamuil Malal”
VI

El General Julio Argentino Roca 1843 – 1914

El General Julio Argentino Roca fue Ministro de Guerra del Presidente Nicolás Avellaneda desde 1878 a 1880, y Presidente de la República él mismo desde 1880 a 1886 y por segunda vez desde 1898 a 1904.
Este presunto prócer al cual, a partir de la segunda mitad del siglo XX se pretende adjudicarle la iniciativa de incorporar la Patagonia a la Nación Argentina con su Campaña del Desierto iniciada en 1878, ejerció una influencia decisiva en la conducción del país y del ejército en el transcurso de tiempo que transcurre desde 1880 hasta su muerte en 1914.
Fue el referente del país en los tiempos de estudio y formación intelectual de Juan Domingo Perón.
Se impone tratar algunos actos del gobierno de Roca de los cuales fue protagonista.

1)La incorporación de la Patagonia al territorio nacional.
   Esto no fue iniciativa ni acción del General Julio A. Roca. La cuestión se dio de la siguiente manera: Con motivo de la guerra del Pacífico de 1873 por la cual el gobierno de Chile, comisionado por el gobierno de Gran Bretaña, le cortó la salida al mar a Bolivia ocupando el litoral boliviano.
El litoral boliviano, cuando éramos provincias de España, se denominó Nueva Toledo y más tarde Intendencia de Potosí. El puerto de esa región que separaba, lo que luego fue Chile, del Perú era el “Puerto de Areca”, y en esa franja litoral se hallaban las ciudades de Tacna y Tarapace.
Ante esta situación el Presidente D. F. Sarmiento que gobernaba nuestro país envió al Congreso un Tratado de alianza entre la República Argentina y la Confederación Peruano-Boliviana para impedir que Bolivia perdiera la salida al mar. En la noche del 20 de septiembre de 1882, la Cámara de Diputados en sesión secreta, por 48 votos contra 18, decidió aprobar el Tratado de Alianza. Pero algunos parlamentarios argentinos, como el diputado Rawson y Bartolomé Mitre y otros, hicieron férrea oposición a la adhesión de la República Argentina propuesta por el Poder Ejecutivo que desempeñaba como Presidente Domingo Faustino Sarmiento. “La Nación” de Buenos Aires publica numerosos argumentos contra la alianza entre Bolivia, Argentina y Perú contra Chile. El Senado argentino negó su voto a la alianza.
La situación tirante entre Chile y Argentina, dice Víctor Antonio Belaunde, tuvo fin precisamente en el convenio que establecía un arbitraje. El arbitraje estableció un modus vivendi que daba a Chile las costas del Pacífico y a la Argentina las del Atlántico. Chile vio desvanecerse su ideal de ocupar la Patagonia, pero le quedaba el ideal del norte, la región del guano y del salitre que era el Litoral Boliviano.
En 1879 Bolivia pierde el litoral marítimo. La Argentina, cuya Ley de Fronteras Nº 215 promulgada en 1887 por el Presidente General Mitre, que había fijado como frontera austral la convergencia de los ríos Neuquén y Negro, se extendía ahora hasta la Patagonia, calificada hasta entonces como res nulius (tierra de nadie).
Por lo tanto queda acreditado por documentos internacionales que Julio Argentino Roca no tuvo la iniciativa de ocupar la Patagonia e incorporarla al territorio argentino.
NOTA: La cuestión de la Guerra del Pacífico y la anexión de la Patagonia a la República Argentina es ignorada por todos los historiadores argentinos o silenciada herméticamente adrede.
Nosotros nos hemos basado para esta cuestión en un incunable jurídico que es la obra de Manuel Frontaura Argandoña “El Litoral de Bolivia”, (ed. de la H. Municipalidad de la Paz, Bolivia, 1968). Allí obra la cartografía desde la época hispánica hasta la fecha de edición y los documentos jurídicos internacionales que la fundamentan.
Agradezco la gentileza del libro mencionado al ex presidente de la República de Bolivia, General Juan José Torres González, que destituido por una revolución hacia 1970, se exilió en la República Argentina que le otorgó asilo. Empero fue asesinado días después de la instalación del gobierno militar el 24 de marzo de 1976.
Un informe del Congreso de la Nación sobre el Tratado de Alianza ofensivo-defensiva entre la Confederación Peruano-Boliviana y la Argentina y la escandalosa sesión secreta del Senado del 27 de septiembre de 1873 obra también en nuestro poder. Es este documento decisorio para demostrar que los textos de las relaciones exteriores argentinas permanecen inaccesibles para la ciudadanía generación tras generación. No tenemos noticia de que ningún senador o diputado haya exigido su publicación. Esto es más escandaloso dado que Argentina se denomina República y en una república el primer acto que debe realizarse es la publicación de los textos que contienen los actos del Gobierno que deben ser todos jurídicos.
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VII

La verdadera Conquista del Desierto

En el año 1994 el Dr. René Orsi, destacado jurisconsulto y profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de la Plata publicó el libro “Alem y Roca” (ed. Theoria).
En lo tocante a la genuina conquista del Desierto, el Dr. Orsi relata lo siguiente:
El General Roca y su estado mayor viajaron en tren desde Buenos Aires hasta la ciudad bonaerense de Azul. Desde Azul hasta Carhué, el comandante y sus superiores viajaron en un coche a caballo último modelo llamado “Berlinesa”, porque quizá el carruaje habría sido importado desde Berlín.
Sarmiento, senador, denunció en el Senado que el flamante coche llevaba asientos con almohadones perfumados.
Carhué, en aquel entonces un pueblo orillado por el lago Epecuén (lago de agua salada), era el punto de reunión de todas las tribus para marchar de allí, en conjunto, en defensa de los territorios conquistados sin piedad ni miramientos. En Carhué aguardaban al famosos César (Julio Roca), conquistador del desierto, dos compañías de óperas italianas traídas ex profeso de Italia. Después de una bacanal que duró un par de meses, el conquistador y su estado mayor volvieron a subir a la “Berlina” y llegaron hasta Río Negro.
Allí, Roca y su estado mayor descendieron de la “Berlina”, montaron a caballo a las tropas, pasaron revista a las tropas que habían marchado a caballo desde Buenos Aires y se tomó la fotografía de Roca en ese momento (que es la que está impresa en el reverso de los billetes de cien pesos). Luego dio por terminada la campaña y regresó en un buque a vapor a Buenos Aires.
Significativamente todos los periodistas de los diarios argentinos y extranjeros fueron unánimes en escribir que en el trascurso de la marcha no habían visto a ningún indio. ¿Qué había ocurrido?
Entre 1875 y 1876, siendo Ministro de Guerra del Presidente Nicolás Avellaneda el Dr. Rodolfo Alsina, dio orden al General Roca de llevar a cabo un enfrentamiento integral a las tribus indígenas dirigidas por el cacique Manuel Namuncurá.
El poder de los argentinos autóctonos (indios) fue destruido para siempre.
La campaña de 1879/80 acompañada por fotógrafos y reporteros fue un desfile para proclamar la finalización de las operaciones.
Roca se convirtió en “héroe militar” mientras que los argentinos autóctonos prisioneros fueron llevados a Buenos Aires. Arribaron engrillados y se los diezmó de la siguiente manera: los hombres fueron separados de sus mujeres e hijos y enviados a los cañaverales azucareros del norte argentino (Salta, Tucumán, Jujuy).
Las mujeres indias fueron repartidas como sirvientas entre las familias de la alta sociedad de Buenos Aires. Finalmente, los niños que en su mayoría jamás volvieron a ver a sus padres, fueron repartidos para hacer mandados y otros menesteres domésticos también entre los porteños de la alta sociedad.
VIII

Premio otorgado por su proeza contra los hijos del país al General Julio Argentino Roca

En el actual partido de 25 de Mayo, centro este de la provincia de Buenos Aires, se le adjudicaron a Roca 50.000 hectáreas de la mejor tierra, donde fundó la estancia “La Larga”.
Como Roca manifestó carecer de recursos para poblar esa estancia con alambrados, casas y animales, el Banco de la Provincia de Buenos Aires le otorgó un préstamo de $1.500.000. En 1886 , al terminar su mandato como presidente, la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires por ley le condonó la deuda con el banco en razón de “los servicios prestados a la patria”. El Dr. Orsi en la obra que hemos citado documenta la ley y expedientes a que este escandaloso homenaje dio lugar.
IX
Homenaje internacional al mejor pagador de las deudas
Al año siguiente, 1887, Roca viaja a Inglaterra. El diario “La Tribuna Nacional” del 30 de julio y 12 de agosto de 1887 informa que: después de tratar con Roca, los ingleses dijeron: “La Argentina es para nosotros una realidad concreta” “se puede evitar: que nos quiten Canadá pero que nos dejen Argentina”.
Continúa el diario: “En el acto del salón el escudo argentino, bajo sus ribetes se perfilaba la cabeza de los agentes de la “Baring Brothers Co.” de la casa “Murrieta y Cía.” de “The Morton Rose y Co.” y de “J. C. Morgan y Co.”, de los gerentes del Banco de Londres y Río de la Plata, de los Ferrocarriles Central Argentino, Gran Sud de Buenos Aires, de la Compañía de Tranvías de Buenos Aires, etc.
El cronista del diario citado agrega:
“Jamás los altos banqueros y comerciantes de Londres, en números tan grandes y selectos han ofrecido a un hombre público y extranjero iguales demostraciones de simpatía ni tributado a un país nuevo elogios como los que se han hecho a la Argentina”.
Harry S. Ferns, profesor de la Universidad de Birmingham, en “Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX” señala en el capítulo XIII que en 1889 el cincuenta por ciento de las inversiones totales del imperio británico estaban en la Argentina.
X
Los pactos de Mayo
En 1902, siendo Presidente por segunda vez, Roca firmó con el Gobierno de Chile los “Pactos de Mayo”. Por los mismos se nombraba a su Majestad Británica “árbitro permanente” de los conflictos limítrofes que se produjeran entre la Argentina y Chile.
Indalecio Gómez, Senador Nacional por Salta, en una disertación que dio en un teatro de Buenos Aires, a donde concurrió toda la ciudadanía indignada, sentó este principio simple y contundente. Si el rey o la reina de Inglaterra deben ser árbitros permanentes, es porque la frontera ha sido trazada para crear conflictos permanentes. De seguido, Indarecio Gómez enumeró todas las pertenencias vitales del país que eran propiedad del Gran Bretaña.[4]
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Roca había dado así cumplimiento exacto a la orden de Lord Canning enfatizada en Londres con la firma del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación del 12 de febrero de 1825:
“Los hechos están ejecutados, la cuña ajustada. Hispanoamérica es libre. Y si nosotros organizamos rectamente nuestros negocios, ella será inglesa”
¡It`s english!







[1] Julio C. González, Giménez Vega E.S., “Hernandismo y Martinfierrismo (geopolítica del Martín Fierro)”, Editorial Ed Plus Ultra, Buenos Aires, 1975, Págs. 168/183.
[2] “Hernandismo y Martinfierrismo” obra escrita en 1972, Edición Plus Ultra, año1975, Pág. 179.
[3] Osvaldo Guglielmino, “Juan sin ropa”.
[4] Horacio M. Sánchez de Loria Parodi, “Indalecio Gómez y su época. Sus ideas político-jurídicas”, Editorial Cathedra Jurídica, Buenos Aires, 2012.

1 comentario:

  1. Una monstruosidad!, ahora se entiende el por qué los ingleses fomentaron a los montoneros (apatridas) para quitar a Perón del medio, él planeaba liberar a Argentina con la industrialización y liberarla de tratados, algo que los ingleses no le perdonan desde que le expropió sus ferrocarriles.

    Hoy Argentina está vendida al precio de su ignorancia!

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