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martes, 15 de julio de 2014

Paso decisivo en la reducción poblacional argentina




El implante anticonceptivo hormonal, que tiene una efectividad de tres años, estará dirigido en una primera etapa a adolescentes de entre 15 y 19 años que no tengan obra social o prepaga
El gobierno nacional presentará hoy un nuevo plan para prevenir el embarazo adolescente con la capacitación a agentes de salud para la colocación de un implante anticonceptivo hormonal que tiene efectividad de tres años.
Funcionarios del Ministerio de Salud de la Nación explicarán a las 9:30, en el Círculo Médico de Lomas de Zamora (Colombres 430), los alcances del nuevo implante en el marco de una capacitación a efectores de salud.
El subsecretario de Medicina Comunitaria, Maternidad e Infancia, Nicolás Kreplak, y la coordinadora de Salud Sexual y Procreación Responsable, Adriana Álvarez, encabezarán la presentación del método que busca prevenir el embarazo no planificado y promover el cuidado y la planificación familiar.
El implante subdérmico es un anticonceptivo hormonal que se coloca en el brazo de la mujer y cuenta con un 99 por ciento de efectividad durante 3 años, indicó el Ministerio de Salud.
Salud señaló que en la primera etapa de implementación, el método está dirigido a aquellas adolescentes de entre 15 y 19 años que hayan tenido al menos un evento obstétrico en los últimos 12 meses y que no tengan obra social o prepaga.
El método, señalado como "eficaz, seguro y reversible", está compuesto por una varilla del tamaño de un fósforo que se coloca debajo de la piel del brazo de la mujer y libera hormonas lentamente por 3 años y así evita la ovulación.
De esta forma, el Ministerio señaló que las adolescentes tendrán acceso a un método anticonceptivo de fácil colocación, poco invasivo y que las desliga de la ingesta diaria de pastillas. El implante también permite la anticoncepción durante la lactancia y requiere un mínimo seguimiento.
La cartera sanitaria nacional, que conduce el tucumano Juan Luis Manzur, adquirió unas 10.000 unidades en esta primera etapa y entregó 8.000 a diez jurisdicciones del país. 



 



EL DESALOJO DE LOS ARGENTINOS


Por Javier Cornejo
Publicado en el diario El Tribuno el 06 de agosto de 2009
 

Muchos conocemos a Juan Bautista Alberdi en el plano «constitucional». Poco conocemos al Juan Bautista Alberdi de los «escritos póstumos». Tal como su importantísima obra publicada en 1875 y que tituló: «Estudios económicos».

Interpretación económica de la historia Argentina y Sud América». En la página 43 se desprenden palabras de rigurosa actualidad: «La América del Sud está ocupada por pueblos pobres que habitan suelos ricos».

Después de esta observación elemental, el pensador argentino señala, como tesis de su obra, que «la Europa presta al suelo, no al hombre, cuando presta su dinero a los Estados de América del Sud».

El objetivo del acreedor, según Alberdi, es obtener la propiedad del suelo gravado en garantía de su deuda dineraria. Por eso, al momento de la ejecución de los bienes del suelo para obtener el pago de su crédito, exige el suelo desocupado de habitantes.

¿Y cómo se desaloja todo un continente?... se pregunta el autor. A ello responde: «Provocando guerras u otras calamidades por cualquier pretexto y sin ningún sentido». «Son así las guerras que han asolado a Paraguay y a

Entre Ríos, que se han hecho con el oro de los ingleses» (página 91).

Si tomamos estos conceptos embrionarios como base analítica de lo que está ocurriendo actualmente en la República Argentina, constatamos que parece haber llegado la hora de la «ejecución de nuestra garantía» a favor de nuestro usurario acreedor, y debemos entregar el suelo libre de ocupantes.

Así también, cooperar eficazmente para la entrega del inmenso potencial energético que significa nuestra Antártida y adyacencias, ofreciendo a quien resulte su propietario, el reservorio futuro de la humanidad.

De allí se infiere que se impone el «exterminio» de la población argentina, se debe entregar el suelo (es decir el patrimonio público y privado con sus recursos naturales intactos) libre de ocupantes.

El accionar se aceleró frenéticamente por medio de las herramientas actuales de exterminio. ¡Atrás y lejos quedaron los Ejércitos de ocupación con metralla, pólvora y fusiles! ¡A comienzos de 1800 ya Beresford los reemplazó por: letras de cambio, pagarés, acuerdos comerciales y tratados que se deben cumplir!

Las armas del exterminio funcionan a la perfección:


  • · Guerra química: «Consumo de drogas» con proyecciones estremecedoras en nuestra juventud. Próxima despenalización de la tenencia; con lo que se abre la puerta a la legalización del tráfico total, pre-anunciada por lluvia de drogas en cielos salteños.
  • · Guerra bacteriológica: consumada con las pandemias, sin ningún control sanitario riguroso de sida, cólera, meningitis, hepatitis, mal de Chagas, fiebre amarilla, dengue, gripes en sus diversas variedades, y la nueva gripe medieval que ya hace estragos en China; vigentes en la pobreza creciente que asola a nuestro país y que niegan los indicadores con precisas instrucciones. Desembocando en un incremento de la mortalidad infantil.
  • · Desquicio educacional: aumento de una TV espúrea que cala el último rincón con su mensaje desintegrador.
  • · Guerra económica: instrumentada en la siniestra cantidad de medidas y actos administrativos de «ajuste» de nuestros gobernantes. Incremento inusitado de muertes por accidentes en transportes públicos y privados: caos en el respeto a las normas de tránsito. Conductores bajo los efectos de todo tipo de sustancias.
  • · Total crisis institucional: en la que la imagen y autoridad de gobernantes se asimila en forma creciente al término «corrupción».
  • · Inseguridad: como «normalidad» creciente Guerra civil: en el mundo tenemos hartos ejemplos de guerras «provocadas». Piquetes y contra piquetes, pobres contra pobres. Ocupas contra ocupas.
  • · Indefensión total a cualquier intención de ocupación de nuestro territorio por cualquier fuerza de ocupación extranjera. Inexistencia de las Fuerzas Armadas.



En este somero análisis constatamos la gravedad de una realidad que se nos oculta sistemáticamente y nos hace parecer que los acontecimientos que ocurren lo son por casualidad del devenir histórico, y no por una «causalidad» eficientemente provocada con el único fin de reducir y aniquilar a la población en un continente (Sudamérica Antártida) con los recursos naturales necesarios para la subsistencia y control de la humanidad del futuro.

Intentar tapar esta espantosa y concreta realidad, es un genocidio sin límites, por parte de nuestros gobernantes a los que sólo parece preocuparles la eternización en un poder de miserables.

Los conceptos de este comentario encuentran su basamento en la obra del Dr. Julio González: «Los tratados de paz por la guerra de las Malvinas», de agosto de 1998.

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