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miércoles, 14 de agosto de 2013

MÁS MENTIRAS DE GREENPEACE



MÁS MENTIRAS DE GREENPEACE
POR CARLOS ANDRÉS ORTIZ

El Sector Nuclear Argentino es objeto de ataques constantes sumamente insidiosos, cargados de evidente mala fe, y con abundancia de mentiras, verdades a medias y groseras tergiversaciones, por parte del sistemático terrorismo ecolátrico practicado por Greenpeace.

El último de esos ataques provino del encargado de prensa de la transnacional ultra ecológica, Mauro Fernández (que en la nota no aclara el rol que cumple, ni tampoco referencia ninguna capacidad profesional que lo habilite para opinar en temas técnicamente tan complejos), en un notablemente mentiroso artículo publicado el 7 de julio de 2013 en Infobae. No por casualidad el medio elegido para publicar es ultra liberal y opera –claramente si se analiza la orientación de diario- como parte de la guerra psicológica de los sectores más reaccionarios y antinacionales del establishment.

El título del panfletario y mendaz escrito “Argentina y su debilidad nuclear” ya se presta a varias lecturas. Por una parte es groseramente mentiroso y malintencionado, pues en realidad Argentina exhibe una notoria fortaleza tecnológica y fabril en el Sector Nuclear, no siendo un dato menor que estamos dentro de los diez países con mayor desarrollo tecnológico nuclear, y no precisamente en los últimos lugares de ese “top ten”.

Sin duda ese título muestra subliminalmente cual es la intención de Greenpeace, que nos quiere ver débiles y maltrechos en lo referente al desarrollo nuclear, siendo claro que esa ONG transnacional británica opera como correa de transmisión de los mandatos del MI6 (la central de inteligencia del viejo imperio), el cual pretende volvernos al retrógrado esquema de país – granja, esquema que cuando fue aplicado nos redujo al tristísimo papel de dócil colonia subordinada a los intereses y mandatos de “su real majestad”.

A los ingenuos o desinformados, que pueda parecerles exagerada la precedente afirmación, cabe recordar que la Rusia de Putin expulsó sin miramientos a más de 100 ONGs (entre ellas Greenpeace), acusadas de realizar tareas de espionaje y disolución social, también debe decirse que algunos socios fundadores de esa transnacional renunciaron a la misma denunciando públicamente el perfil fundamentalista que asumió, y que en varios países está seriamente desprestigiada (por caso Noruega), por sus engañosos procedimientos, mientras que en otros se la asimila a simples empresas comerciales, debiendo tributar impuestos (Canadá).

Si bien desde que muy tempranamente (en 1950) Argentina comenzó el desarrollo nuclear autónomo, ese importante grado de autonomía y de desarrollo tecnológico molestó a las potencias dominantes, fue a partir de la venta de un reactor de investigación a Australia (año 2000), cuando el imperio británico evidenció sentirse muy molesto, pues en la licitación final el propio ente estatal nuclear británico fue derrotado por nuestra empresa estatal INVAP, la cual es una derivación del señero y temprano accionar de la Comisión Nacional de Energía Atómica. No puede entonces sorprender la notable agresividad de Greenpeace contra el desarrollo nuclear argentino, apelando para esas arteras campañas a todo tipo de mentiras y distorsiones, operando básicamente con la clásica metodología del terrorismo mediático, infundiendo miedos en la población, en un tema complejo respecto al cual previamente se realizaron muchas acciones de desprestigio mediático muy malintencionado, y del cual por las complejidades técnicas la gente común no conoce mucho.

Miente alevosamente Greenpeace, al afirmar que la energía nuclear es “cara, sucia y peligrosa”, siendo que en realidad es económica, particularmente limpia y notablemente segura.

Claramente los estudios técnicos indican que la generación nuclear es la segunda tecnología más económica por KWh, después de la más barata que es la hidroeléctrica.

Es limpia, pues no emite ningún residuo a la atmósfera, ni al agua ni a la tierra, y existen probadas y muy seguras tecnologías para el almacenamiento definitivo del combustible gastado (las barras de zircaloy que envuelven al uranio ya utilizado), y fue precisamente Greenpeace, con su mendaz accionar terrorista mediático, la responsable que se haya archivado el proyecto del repositorio nuclear en Gastre, Chubut, cuidadosamente diseñado y en un área geológicamente muy estable…¡otra canallada de esos agentes del subdesarrollo crónico, que usan a la ecología fundamentalista como excusa para fomentar el subdesarrollo!

Es segura, dado que los accidentes ocurridos en todo el mundo, se cuentan con los dedos de una mano, y en todos ellos el terrorismo mediático de los agitadores ultra ecologistas, se encargó de exagerar, mentir e infundir miedos irracionales.

Claramente ocurrieron muchísimo menos accidentes e incidentes en centrales nucleares, que en los incontables acaecidos en las centrales termoeléctricas (de hecho estimuladas por esas ONGs pseudo ambientalistas), y también mucho menos que los numerosos sucedidos en las eólicas (estos accidentes nunca son difundidos, como tampoco los rechazos que los “molinos de viento” provocan en diversas poblaciones europeas).

En forma aviesamente malintencionada, Greenpeace no menciona que el Sector Nuclear Argentino tiene elevadísimos niveles de seguridad, siendo en ello un ejemplo recurrentemente citado a nivel mundial. ¡Pero esa noticia “no vende” y es “políticamente incorrecta” a los fines del terrorismo ecolátrico!

Miente Greenpeace cuando menciona el caso de Fukushima, en el cual las muertes y reales perjuicios fueron ocasionados por el maremoto (tsunami) y NO por la propia central nuclear, mintiendo también respecto a los supuestos graves problemas de radiación, probadamente falsos según informes técnicos irrefutables.

Oculta Greenpeace los serios problemas que le causó a Japón la histeria antinuclear (fogoneada por las transnacionales del ecologismo cavernario), pues se vio obligado a importar cantidades siderales de gas natural, al punto que por eso debió soportar saldo negativo en su balanza comercial, por primera vez en más de cuatro décadas. Y oculta que la supuesta “gran solución” de las energías eólica y solar, por sus insalvables limitaciones técnicas, no fueron capaces de suplir a las nucleares, ni en Japón ni en Alemania, debiendo ambos países recurrir a la mucho más costosa y contaminante generación termoeléctrica, quemando descomunales cantidades adicionales de gas, petróleo y carbón…¡precisamente lo más opuesto a lo “ecológico”! ¿Por qué sistemáticamente ocultan y falsean informaciones, esos terroristas ecológicos de Greenpeace y otras ONGs similares?

Miente descaradamente cuando afirma que la Central Nuclear Embalse (Córdoba) es del mismo tipo que la de Chernobyl. Cualquiera que sabe el abc de la tecnología nuclear, conoce que las tres centrales argentinas siguen el modelo de las usinas “occidentales” (del área no comunista), algo más costosas pero muchísimo más seguras que las “orientales”, en su momento construidas apresuradamente en la ex URSS, desechando instalar sistemas de seguridad redundantes, como el domo de cemento armado. Hoy Rusia, ya desechado el sistema comunista, dio a la seguridad la preponderancia que no tenía en la Unión Soviética. Las centrales argentinas tienen tres sistemas de seguridad redundantes, de forma tal que un accidente de dimensiones catastróficas es virtualmente imposible. Todo esto es ocultado con notoria malicia por Greenpeace.

Miente, oculta informaciones y se ubica como enemiga del desarrollo nacional, cuando esa ONG pretende impedir que Argentina prosiga con su desarrollo nuclear, instalando dos nuevas centrales nucleares que nos son muy necesarias para apuntalar nuestro desarrollo, para reemplazar los consumos de gas natural, y para operar reforzando las centrales de base del SADI (Sistema Argentino de Interconexión), en una función que por sus serias limitaciones técnicas, las centrales eólicas y solares NO PUEDEN REALIZAR.

Miente descaradamente Greenpeace, cuando afirma que en Córdoba se instaló un nuevo reactor nuclear, siendo que en realidad se extendió la vida útil de la muy necesaria e importante Central Nuclear de Embalse.

Con metodología de vulgares patoteros, pretende cambiar nuestro sistema de gobierno Representativo, Republicano y Federal, subvirtiendo instituciones y los poderes establecidos, al querer imponer el abyecto sistema de “audiencias públicas obligatorias”, que no son más que estados asamblearios permanentes, fácilmente manipulables por parte de agitadores profesionales, con lo cual pretenden impedir toda acción tendiente al desarrollo y sembrar el caos y la discordia permanentes, tal como insidiosa y arteramente no hicieron al fogonear el absurdo conflicto de las pasteras, montado para malquistarnos con una nación hermana de placenta, tal como lo es Uruguay.

Miente también, como colofón, cuando como supuesta “solución” apela a un muy falseado informe, montado con la complicidad de varias ONGs, entes vinculados con la provisión de “molinos viento” y otros, informe que hace agua por los cuatro costados, y del cual me encargué de señalar sus numerosas falencias, gruesas contradicciones, y flagrantes mentiras, en mi último libro titulado “Los Profetas del Caos”. Ese informe, pomposamente llamado “Escenarios Energéticos Argentina 2030, pretende imponer al como sea las caras e ineficientes usinas eólicas y solares, omitiendo sus serias limitaciones que las hacen inútiles para operar como usinas de base. Con ello, ese tergiversado informe (también fogoneado por entes asociados a Greenpeace y WWF – Vida Silvestre), impulsa de hecho mayores consumos de gas natural, entre otras varias iniciativas sumamente perjudiciales a los Intereses Nacionales.

Deleznable como siempre, el accionar corrosivo y mentiroso de Greenpeace…pero muchos crédulos y desinformados siguen creyendo en sus prédicas tan espectaculares como faltas de sustento…acordes a los dictados y agendas que les dictan desde La Rubia Albión.

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

Investigador de temas económicos y geopolíticos

Publicado por cao.energia
FUENTE: http://caoenergia.blogspot.com.ar/2013/07/mas-mentiras-de-greenpeace-elsector.html

CAREM: viejos y nuevos problemas en la energía nuclear argentina
Daniel Arias |
Debido a su simplicidad minimalista, en los años de vacas más flacas del Programa Nuclear Argentino (1982 a 2005), el CAREM fue despertando fanatismos ingenieriles. En su tránsito desde la CNEA a la empresa rionegrina INVAP, y luego de regreso a la CNEA a partir de 1999, según la ley nacional 26.566, el proyecto fue reclutando una guardia pretoriana de ingenieros, físicos y decisores quienes, a lo largo de 27 años, peso a peso y contra viento y marea, apostaron y aportaron a esta idea no sólo miles de horas/hombre de diseños y rediseños, sino –y esto hace diferencia- en la construcción y testeo de modelos físicos de todos sus combustibles, sistemas y subsistemas.

Hasta se construyó un prototipo del prototipo, un minúsculo reactor nuclear (el RA-8) en Pilcaniyeu, Río Negro, únicamente para ensayar los combustibles del futuro CAREM. Paradójicamente, el CAREM hoy sólo es un agujero en el suelo, pero ya ha sido probado casi enteramente, pieza por pieza. Una vez construído en serio, volverá a pasar un año entero de pruebas “en frío”, sin combustible nuclear, sistema por sistema. Será la primera central nuclear realmente Argentina. Se justifica ir con pie de plomo, porque el mundo –y especialmente los competidores- nos va a estar mirando.




Hubo próceres sin busto que se jugaron fama y prestigio durante la etapa adversa del Programa Nuclear, como el lamentado Dan Beninson, presidente de la CNEA entre 1998 y 1999 y antes presidente de la Comisión Internacional de Protección Radiológica. Por supuesto, no podían faltar Conrado Varotto, creador de INVAP y luego de la actual Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), y Héctor Otheguy, actual CEO de INVAP. Y la lista sigue: decenas de expertos de ambos sexos que ganaron canas o perdieron el pelo por este concepto, y sin mayores esperanzas de ver la luz al final del túnel.

La excavación de los cimientos y el presupuesto de 2012 ya “abrochado” indican que el túnel quedó atrás, y ahora los problemas son otros.

Para la presidenta de CNEA, la doctora Norma Boero, vienen de dos tipos: por una parte, durante su largo exilio institucional, la CNEA se quedó casi sin generación intermedia. Hoy los elencos se componen de sexagenarios que saben “un vagón” y de treintañeros brillantes, pero poco acostumbrados a trabajar en equipo.

Por otra parte, dice Boero, hay que atajar a las multinacionales que ofrecen fortunas por llevarse la tecnología del CAREM a casa (“Despreocúpense, argentinos, les construimos el aparato y no ponen un centavo”). Se les contesta con amabilidad que, con tanto valor ya agregado aquí y cierta discreta expectativa mundial por el producto, hoy tenemos tanta necesidad de socios como de un agujero en la cabeza. No siempre fue así.

Tras una exposición internacional, un ingeniero de la KAERI, el poderoso organismo atómico de Corea del Sur (que emplea 35.000 personas, 10 veces más que todo nuestro programa nuclear sumado), observó: “¡Qué parecido que es al SMART nuestro!”. Se le contestó que sí, efectivamente, muy parecido, ya que el de ellos se copió del CAREM.

Si la imitación es el mejor homenaje, el CAREM –desgraciadamente- ha sido muy homenajeado. Lo que no tienen el SMART, o el IRIS (un homenaje estadounidense), u otros diseños “CAREM-like” (así se los llamó al principio) rusos, japoneses, chinos y suecos son casi tres décadas de empecinado desarrollo y testeo físico de cada componente. Las empresas nucleares estadounidenses hacen congresos sobre reactores compactos en los cuales el CAREM, que inspiró la mitad de los proyectos presentados por ese país, y el único en construcción, no se menciona.

Lo único que le sobra a la centralita criolla, tan minimalista, son competidores. Habrá carrera, y fuerte, pero este país larga en la “pole position”.


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