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viernes, 24 de julio de 2015

El pecado de talar un árbol 9: Aceptar lo inaceptable



El Papa profundiza su defensa de la ecología en una cumbre con 70 alcaldes
Explicó los puntos esenciales de su "encíclica verde" a gobernantes de las principales ciudades del mundo; pidió que haya un acuerdo en el encuentro de París
Por Elisabetta Piqué  | LA NACION
Francisco saluda durante el encuentro sobre cambio climático en el que Valeria Mazza fue presentadora. Foto: AP

ROMA. En un encuentro con 70 alcaldes "verdes" de todo el mundo, Francisco explicó ayer en primera persona los puntos esenciales de Laudato si', su reciente encíclica en defensa del medio ambiente y de los excluidos. Y manifestó que tiene "mucha esperanza" de que pueda alcanzarse un acuerdo que permita reducir el calentamiento del planeta en la cumbre mundial sobre el tema que tendrá lugar en diciembre próximo en París.
"Tengo mucha esperanza en la cumbre de París de diciembre. Espero que las Naciones Unidas encuentren un acuerdo fundamental porque necesitan tomar una posición fuerte sobre estos problemas, en particular sobre el tráfico y la explotación debida a los cambios climáticos", dijo el Papa.
Lo escuchaban un centenar de alcaldes de todo el planeta que fueron invitados al Vaticano por la Pontificia Academia de las Ciencias, que dirige el obispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo, para participar de un seminario titulado "Esclavitud moderna y cambio climático: el compromiso de las ciudades".
El evento, que tuvo lugar en el Aula Nueva del Sínodo, contó con la presencia de la ex modelo argentina Valeria Mazza, que hizo de presentadora, y de los intendentes argentinos Eduardo Accastello, de Villa María, Córdoba, y Mónica Fein, de Rosario, .
"La cultura del cuidado del ambiente no es una actitud solamente verde, es mucho más", dijo en español el ex arzobispo de Buenos Aires, en el cierre de la primera jornada de debate.
"Cuidar el ambiente significa tener una actitud de ecología humana. La ecología es total, es humana", agregó, al precisar que Laudato si' "no es una encíclica verde, sino una encíclica social, porque cuidar el ambiente es una actitud social".
El efecto rebote
El Papa subrayó "el efecto de rebote que existe contra el hombre cuando el ambiente es maltratado". Y al celebrar que se hubieran invitado a alcaldes de todo el mundo al Vaticano para discutir sobre estos temas cruciales, destacó que "una de las cosas que más se notan cuando el ambiente no es cuidado es el crecimiento desmesurado de las ciudades".
"¿Por qué la gente viene a las grandes ciudades, a los cordones de las grandes ciudades, las villas miseria, las chabolas, las favelas? ¿Por qué arma eso? Simplemente porque ya el mundo rural para ellos no les da oportunidades", indicó.
Como en la encíclica, Francisco denunció la idolatría de la tecnocracia, que crea desocupación, un fenómeno mundial especialmente alarmante entre los jóvenes. "¿Qué le queda a esa juventud? O las adicciones, o el aburrimiento, o el no saber qué hacer de su vida", señaló.
El Papa también habló de los efectos dañinos sobre la salud, "la cantidad de enfermedades raras provenientes, por ejemplo, de muchos elementos de fertilización de los campos" y de la desertificación de grandes zonas por la deforestación. Y destacó que todos los fenómenos antes mencionados pueden provocar actitudes delictivas.
"O sea que todo rebota, todo vuelve. Es el efecto rebote contra la misma persona. Puede ser la trata de personas por el trabajo esclavo, la prostitución, que son fuentes de trabajo para poder sobrevivir hoy día", explicó.
Durante el evento, Accastello, intendente de Villa María, Córdoba, expuso una estrategia para desterrar la trata. En mayo pasado, de hecho, Villa María fue sede del Encuentro Mundial de Jóvenes contra la Violencia y la Esclavitud, organizado por la Red Mundial Juvenil y la ONG cordobesa Vínculos en Red, de Alicia Peressutti -vieja amiga de Jorge Bergoglio, también presente en el evento-, con el apoyo de las pontificias academias de Ciencias y de Ciencias Sociales.
En tanto, Giusi Nicolini, alcaldesa de la isla de Lampedusa, el primer destino que Francisco visitó dentro de Italia al inicio de su pontificado y símbolo del drama de los inmigrantes, en su discurso pidió combatir el racismo y la xenofobia.
También disertaron Gustavo Petro, alcalde de Bogotá; Mitchell Landrieu, de Nueva Orleáns; Manuela Carmena, de Madrid; Bill de Blasio, de Nueva York, y Jerry Brown, gobernador de California, entre varios otros..

“La ecología es total, es humana”, discurso del Papa Francisco a 70 alcaldes de todo el mundo
“La ecología es total, es humana”, discurso del Papa Francisco a 70 alcaldes de todo el mundo, Ciudad del Vaticano 21 de julio de 2015:
“Buenas tardes, bienvenidos.Les agradezco sinceramente, de corazón el trabajo que han hecho. Es verdad que todo giraba alrededor del tema del cuidado del ambiente, de esa cultura del cuidado del ambiente. Pero esa cultura del cuidado del ambiente no es una actitud solamente – lo digo en buen sentido- “verde”, no es una actitud “verde”, es mucho más. Es decir, cuidar el ambiente significa una actitud de ecología humana. O sea, no podemos decir: la persona está aquí y el Creato, el ambiente, está allí. La ecología es total, es humana.
Eso es lo que quise expresar en la Encíclica “Laudato Si”: que no se puede separar al hombre del resto, hay una relación de incidencia mutua, sea del ambiente sobre la persona, sea de la persona en el modo como trata el ambiente; y también, el efecto de rebote contra el hombre cuando el ambiente es maltratado. Por eso, frente a una pregunta que me hicieron yo dije: “no, no es una encíclica ‘verde’, es una encíclica social”. Porque dentro del entorno social, de la vida social de los hombres, no podemos separar el cuidado del ambiente. Más aun, el cuidado del ambiente es una actitud social, que nos socializa en un sentido o en otro -cada cual le puede poner el valor que quiere- y por otro lado, nos hace recibir – me gusta la expresión italiana cuando hablan del ambiente- del “Creato”, de aquello que nos fue dado como don, o sea, el ambiente.
Por otro lado, ¿por qué esta invitación que me pareció una idea -de la Academia de monseñor Sánchez Sorondo- muy fecunda, de invitar a los alcaldes, a los síndicos de las grandes ciudades y no tan grandes, pero invitarlos aquí para hablar de esto? Porque una de las cosas que más se nota cuando el ambiente, la Creación, no es cuidada es el crecimiento desmesurado de las ciudades. Es un fenómeno mundial, es como que las cabezas, las grandes ciudades, se hacen grandes pero cada vez con cordones de pobreza y de miseria más grandes, donde la gente sufre los efectos de un descuido del ambiente.
En este sentido, está involucrado el fenómeno migratorio. ¿Por qué la gente viene a las grandes ciudades, a los cordones de las grandes ciudades, las villas miseria, las chabolas, las favelas? ¿Por qué arma eso? Simplemente porque ya el mundo rural para ellos no les da oportunidades. Y un punto que está en la encíclica, y con mucho respeto, pero se debe denunciar, es la idolatría de la tecnocracia. La tecnocracia lleva despojar de trabajo, crea desocupación, los fenómenos desocupatorios son muy grandes y necesitan ir migrando, buscando nuevos horizontes. El gran número de desocupados alerta. No tengo las estadísticas- pero en algunos países de Europa, sobre todo en los jóvenes, la desocupación juvenil, de los 25 años hacia abajo, pasa del 40 por ciento y en algunos llega al 50 por ciento. Entre 40, 47 -estoy pensando en otro país- 50 – estoy pensando en otras estadísticas serias dadas por los jefes de gobierno, los jefes de Estado directamente. Y eso proyectado hacia el futuro nos hace ver un fantasma, o sea, una juventud desocupada que hoy ¿qué horizonte y qué futuro puede ofrecer?, ¿qué le queda a esa juventud? O las adicciones, o el aburrimiento, o el no saber qué hacer de su vida -una vida sin sentido, muy dura-, o el suicidio juvenil – las estadísticas de suicidio juvenil no son publicadas en su totalidad-, o buscar en otros horizontes, aún en proyectos guerrilleros, un ideal de vida.
Por otro lado, la salud está en juego. La cantidad de enfermedades “raras”, así se llaman que vienen de muchos elementos de fertilización de los campos – o vaya a saber, todavía no saben bien las causas-, pero de un exceso de tecnificación. Entre los problemas más grandes que están en juego es el oxígeno y el agua. Es decir, la desertificación de grandes zonas por la deforestación. Acá al lado mío está el cardenal arzobispo encargado de la Amazonia brasilera, él puede decir lo que significa una deforestación hoy día, en la Amazonia, que es el pulmón del mundo, Congo, Amazonia, grandes pulmones del mundo-. La deforestación en mi patria hace unos años – hace 8 o 9 años- me acuerdo que hubo del Gobierno Federal a una Provincia, hubo un juicio para detener una deforestación que afectaba a la población. ¿Qué sucede cuando todos estos fenómenos de tecnificación excesiva, de no cuidado del ambiente, además de los fenómenos naturales, inciden sobre la migración? El no haber trabajo, y después la trata de las personas.
Cada vez es más común el trabajo en negro, un trabajo sin contrato, un trabajo arreglado debajo de la mesa. ¡Cómo ha crecido!. El trabajo en negro es muy grande, lo cual significa que una persona no gana lo suficiente para vivir. Eso puede provocar actitudes delictivas y todo lo que sucede en una gran ciudad por esas migraciones provocadas por la tecnificación. Sobre todo me refiero al agro o la trata de las personas en el trabajo minero, la esclavitud minera todavía es muy grande y es muy fuerte. Y lo que significa el uso de ciertos elementos de lavado de minerales – arsénico, cianuro- que inciden en enfermedades de la población. En eso hay una responsabilidad muy grande. O sea que todo rebota, todo vuelve. Es el efecto rebote contra la misma persona. Puede ser la trata de personas por el trabajo esclavo, la prostitución, que son fuentes de trabajo para poder sobrevivir hoy día.
Por eso me alegra que ustedes hayan reflexionado sobre estos fenómenos. Yo mencioné algunos, no más, que afectan a las grandes ciudades.
Finalmente, yo diría que sobre esto hay que interesar a las Naciones Unidas. Tengo mucha esperanza en la Cumbre de París, de noviembre, que se logre algún acuerdo fundamental y básico. Tengo mucha esperanza, pero sin embargo, las Naciones Unidas tienen que interesarse muy fuertemente sobre este fenómeno, sobre todo, en la trata de personas provocada por este fenómeno ambiental, la explotación de la gente. Recibí hace un par de meses a una delegación de mujeres de las Naciones Unidas encargadas de la explotación sexual de los niños en los países de guerra. O sea, los niños como objeto de explotación. Es otro fenómeno. Y las guerras son también elemento de desequilibrio del ambiente.
Quisiera terminar con una reflexión que no es mía, es del teólogo y filósofo Romano Guardini. Él habla de dos formas de incultura: la incultura que Dios nos entregó para que nosotros la transformáramos en cultura y nos dio el mandato de cuidar, y hacer crecer, y dominar la tierra; y la segunda incultura, cuando el hombre no respeta esa relación con la tierra, no la cuida – es muy claro en el relato bíblico que es una literatura de tipo místico allí-. Cuando no la cuida, el hombre se apodera de esa cultura y la empieza a sacar de cause. O sea, la incultura la saca de cause y se le va de las manos y forma una segunda forma de incultura: la energía atómica es buena, puede ayudar, pero hasta aquí, sino pensemos en Hiroshima y en Nagasaki, o sea ya se crea el desastre y la destrucción -por poner un ejemplo antiguo. Hoy día, en todas las formas de incultura, como las que ustedes han tratado, esa segunda forma de incultura es la que destruye al hombre.
Un rabino del medioevo, más o menos de la época de Santo Tomás de Aquino – y quizás alguno de ustedes me lo escuchó- explicaba en un “midrash” el problema de la torre de Babel a sus feligreses en la sinagoga, y decía que construir la torre de Babel llevó mucho tiempo, y llevó mucho trabajo, sobre todo hacer los ladrillos -suponía armar el fango, buscar la paja, amasarla, cortarla, hacerla secar, después ponerla en el horno, cocinarla, o sea que un ladrillo era una joya, valía muchísimo- y lo iban subiendo, al ladrillo, para ir poniendo en la torre. Cuando se caía un ladrillo era un problema muy grave, y el culpable o el que descuidó el trabajo y lo dejó caer, era castigado. Cuando se caía un obrero de los que estaban construyendo no pasaba nada. Este es el drama de la segunda forma de incultura: el hombre como creador de incultura y no de cultura. El hombre creador de incultura porque no cuida el ambiente.
Y ¿por qué ésta convocatoria de la Academia Pontificia de las Ciencias a los síndicos, alcaldes, intendentes de las ciudades? Porque ésta conciencia si bien sale del centro hacia las periferias, el trabajo más serio y más profundo, se hace desde la periferia hacia el centro. Es decir, desde ustedes hacia la conciencia de la humanidad. La Santa Sede o tal país, o tal otro, podrán hacer un buen discurso en las Naciones Unidas pero si el trabajo no viene de las periferias hacia el centro, no tiene efecto. De ahí la responsabilidad de los síndicos, de los intendentes, de los alcaldes de las ciudades.
Por eso les agradezco muchísimo que se hayan reunido como periferias sumamente serias de este problema. Cada uno de ustedes tiene dentro de su ciudad cosas como las que yo he dicho y que ustedes tienen que gobernar, solucionar, etcétera. Yo les agradezco la colaboración. Me dijo monseñor Sánchez Sorondo que muchos de ustedes han intervenido y que es muy rico todo esto. Les agradezco y pido al Señor que nos dé a todos la gracia de poder tomar conciencia de este problema de destrucción que nosotros mismos estamos llevando adelante al no cuidar la ecología humana, al no tener una conciencia ecológica como las que nos fue dada al principio para transformar la primera incultura en cultura, y frenar ahí, y no transformar esta cultura en incultura.
Muchísimas gracias”.

Encuesta con 'Peer Review': Mayoría de
Científicos Escépticos del Calentamiento Global
James Taylor
Forbes
Junio 26, 2015
Se está haciendo claro que no sólo muchos científicos disputan la crisis del calentamiento global sino que estos científicos escépticos pueden en realidad formar un consenso científico
No mire ahora, pero después de todo quizás existe un consenso científico relacionado con el calentamiento global. Sólo el 36% de los geocientíficos e ingenieros creen que los humanos están creando una crisis de calentamiento global, según una encuesta informada en el Journal con peer review Organization Studies. En contraste, un fuerte mayoría de 1077 científicos que respondieron a la encuesta creen que la naturaleza es la causa primaria del reciente calentamiento global y/o que el futuro calentamiento global no será un problema serio.
Los resultados del relevamiento muestran que los geocientíficos (también conocidos como científicos de la Tierra) y los ingenieros tienen visiones similares que los meteorólogos. Dos recientes relevamientos de los meteorólogos (re-sumidos aquí, y aquí)revelaron un escepticismo similar sobre las afirmaciones alarmistas del calentamiento global.
Según el relevamiento de geocientíficos e ingenieros recientemente publicado, apenas el 36% de los que respon-dieron a la encuesta se ajustan al modelo “Cumplir con Kioto”. Los científicos en este grupo “expresan la fuerte creencia de que el cambio climático está sucediendo, que no es un ciclo normal de la naturaleza, y que los huma-nos son la causa principal.”
Los autores del relevamiento, sin embargo, hacen notar que la abrumadora mayoría de los científicos encajan dentro de otros cuatro modelos, cada uno de ellos escéptico de las afirmaciones alarmistas del calentamiento.
El relevamiento encuentra que 24% de los científicos que respondieron se clasifican dentro del modelo “La Natura-eza es Abrumadora”. “En el marco de su diagnóstico ellos creen que los cambios en el clima son ciclos naturales, normales de la Tierra.” Además, “ellos están en fuerte desacuerdo con que el cambio de clima imponga algún riesgo público significativo y no ven ninún impacto en sus vidas personales.”
Otro grupo de científicos encajan en el modelo “Fatalistas”. Estos científicos comprenden al 17% de los encues-tados “diagnostican al calentamiento global como causado por ambos factores, los humanos y la naturaleza.” Los 'fatalistas' consideran que el cambio de clima es un riesgo menor con muy poco impacto en sus vidas personales. Ellos son escépticos de que el debate científico esté “establecido” en relación al modelado del IPCC.” Es probable que estos científicos pregunten: “¿Cómo puede alguien tomar alguna acción si la investigación es sesgada?”
El siguiente mayor grupo de científicos, el 10% de los encuestados, se encuadran dentro del modelo “Responsabi-lidad Económica”. Estos científicos “diagnostican al cambio climático como natural o causado por el hombre. Más que ningún otro grupo, ellos subrayan que la “causa real” del cambio climático es desconocida ya que la naturaleza está cambiando de manera constante y es incontrolable. Similar a los adherentes del modelo “la naturaleza es abrumadora”, están en desacuerdo con que el cambio climático impone significativo riesgo público y no ven ningún impacto en sus vidas personales. También están ellos menos inclinados a creer que el debate científico esté concluido y establecido y que el modelo del IPCC sea correcto. En su encuadre de pronósticos ellos apuntan al daño que el Protocolo de Kioto y todas las regulaciones le harán a la economía.”
El grupo final de científicos, que comprende al 5% de las respuestas, se ajusta al modelo “Activistas de Regula-ción”. Estos científicos “diagnostican que el cambio climático tiene causas tanto humanas como naturales, imponiendo un riesgo público moderado, con apenas un ligero impacto sobre sus vidas personales.” Además, “También son ellos escépticos con respecto a que el debate científico esté terminado y establecido y son los más indecisos en relación a la precisión del modelado del IPCC.”
Tomados en conjunto, estos cuatro grupos barren con el 36% de científicos que creen que calentamiento global es antropogénico y que es un problema serio.
Un aspecto interesante de este nuevo relevamiento es el inequívoco sesgo alarmistas de quienes hicieron el rele-vamiento. Ellos usan con mucha frecuencia el término “negacionista” para describir a los científicos que “están hablando en contra de la ciencia del clima” en lugar de decir “hablar en contra de las afirmaciones de las proyec-ciones climáticas.” De manera acorde, los alarmistas verán difícil argumentar que el relevamiento es sesgado o conectado de alguna manera a “la vasta máquina negacionista del clima de la derecha.
Otro aspecto interesante de este nuevo relevamiento es que informa sobre las creencias de los mismos científicos en vez de los burócratas que publican a menudo declaraciones alarmistas sin preguntar a sus científicos miembros. Ahora tenemos a meteorólogos, geocientíficos e ingenieros que están todos informando que ellos son escépticos de una crisis climática de calentamiento global, sin embargo los burócratas de estas organizaciones con frecuencia engañan a los medios y a los proveedores de fondos del gobierno tratando de convencerlos de lo contrario de lo que sus miembros científicos creen en realidad.
La gente que mira detrás de estas declaraciones auto-complacientes de los alarmistas del calentamiento global acerca de un pretendido “consenso” sabe muy bien que n existió jamás tal consenso alarmista entre los científicos. Ahora que tenemos acceso a relevamientos duros de los mismos científicos, está haciéndose cada vez más claro que no sólo muchos científicos niegan la declarada crisis del calentamiento, sino que estos científicos escépticos pueden formar un verdadero consenso científico.



¿Cuándo dirán los científicos del
clima que estaban equivocados?
Partick Michaels
Cato Institute
Mayo 29, 2015
Día tras día, año tras años, el agujero donde se han hundido los científicos del clima se hace cada vez más profundo. Mientras más tiempo demoren en admitir que sus exagerados pronósticos estaban equivocados, más y más lastimarán a toda la ciencia.
La historia se narra en una sola gráfica, la misma que presentó John Christy de la Universidad de Alabama, al comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos el 15 de mayo pasado.
La figura muestra una notable desconexión entre el calentamiento global predicho y el mundo real.
La línea roja es el promedio de 5 años corridos de pronósticos del cambio de la temperatura global, comenzando en 1979, predicción de la última familia de modelos del clima computados de las Naciones Unidas, muchos de ellos son una creación de nuestro establishment de la ciencia federal. Las predicciones son para los cambios en la tempera-tura media global en la atmósfera inferior, lejos de los efectos de confusión de ciudades, bosques y agricultura.
Los círculos azules son los cambios en la temperatura media global de la atmósfera inferior obtenidos por cuatro diferentes análisis de los globos sonda, y los cuadrados verdes son el promedio de la temperatura de los dos sistemas aceptados de medición satelitales. Ambos conjuntos de datos se aceptan como muy sólidos porque provienen de instrumentos calibrados.
Si uno se fija en toda la información hasta 1995, el pronóstico parece estar haciéndolo bastante bien. Eso se debe a que los modelos computados parecen, por lo menos en esencia, haber capturado a dos períodos de un leve enfriamiento.
La palabra clave es “parecen”. Los modelos computados se ajustan para tomar cuenta de los grandes volcanes que se saben inducen enfriamientos temporarios en la atmósfera inferior. Estos serían la erupción de 1982 de El Chichón en México, y en 1992 la espectacular erupción del Monte Pinatubo, la mayor explosión natural en la Tierra desde el Katmai de Alaska en 1912.
Desde el Pinatubo, la Tierra estuvo bastante aquietada, de modo que calentamiento por el aumento del dióxido de carbono debería de proseguir sin impedimentos. Obviamente, la diferencia entre las temperaturas predichas y las observadas se hace cada vez mayor a medida de que pasan los años, y ahora es un abismo profundo.
Como científico, es imposible mirar a este gráfico y no ponerse furioso por la destrucción de la ciencia que se está haciendo por la incapacidad de los climatólogos de mirarnos a los ojos y decir quizás las dos palabras más importan-tes en la vida: “Estábamos equivocados”.


El exceso de hielo veraniego en el Ártico arruina una expedición para estudiar el cambio climático
Pese a estar en verano, el rompehielos que usaban los científicos ha tenido que dejar la ciencia para ir a ayudar a otros buques.
Rastro dejado en el hielo ártico por el rompehielos CCGS Amundsen. | Flickr/CC/Guardacostas canadiense
Dado que buena parte de la capa de hielo del Ártico se derrite todos los veranos, los rompehielos son mucho menos necesarios en esa estación. De ahí que uno de ellos, el barco canadiense CCGS Amundsen, se utilice durante los veranos como base científica con experimentos funcionando las 24 horas del día. La expedición de este año estaba planeada para durar 115 días y debía llevar los investigadores hasta el norte de la bahía de Baffin para avanzar en un buen número de proyectos, muchos de ellos relacionados con el cambio climático.
Sin embargo, la expedición ha sido interrumpida porque el Amundsen se ha visto obligado a cumplir con sus funciones como rompehielos para abrir paso a algunos cargueros con suministros para los habitantes del norte de Quebec en la Bahía de Hudson, situada más al sur. Aunque aún queda tiempo para el mínimo anual de hielo en el Ártico, que tiene lugar a mediados de septiembre, a estas alturas del año es raro que los barcos se encuentren con problemas que requieran asistencia de los rompehielos. De hecho, Johnny Leclair, director general adjunto de los guardacostas canadienses, asegura que son las peores condiciones en los últimos veinte años.
Los guardacostas han tenido que echar mano del Amundsen al tener sólo otro rompehielos en el Ártico ahora mismo, el Pierre Radisson, que está ahora ocupado en la Bahía de Frobisher, según informa la radiotelevisión pública canadiense CBC. La semana que viene esperan contar con otros dos barcos para que el Amundsen pueda volver a tareas científicas. El director de ArticNet, Martin Fortier, que coordina la misión científica del barco, ha explicado que a pesar de que "obviamente esto tiene un gran impacto", "la gente que planea estas expediciones tiene un plan B" en el que ya están trabajando.
En diciembre de 2013, verano austral, un barco que se dedicaba a la investigación del cambio climático quedó atrapado en el hielo antártico en Nochebuena, pudiendo ser evacuados sus pasajeros en helicóptero en enero.

 

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