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viernes, 17 de octubre de 2014

El revoloteo de los buitres petroleros...



Vaca Muerta, la pérdida del auto abastecimiento energético, y el revoloteo de los buitres petroleros y financieros
jueves, 16 de octubre de 2014
Javier Llorens (especial para ARGENPRESS.info)

La pérdida del autoabastecimiento petrolero es la justificación para la puesta en explotación de Vaca Muerta. Pero los responsables directos de ella, son las mismas compañías que se beneficiarán con la explotación de Vaca Muerta. Quienes así habrían conseguido el triple objetivo de poner en explotación ese yacimiento no convencional, la elevación del precio de los hidrocarburos internos a niveles internacionales, y la sanción de una ley de mega hidrocarburos extraordinariamente favorable a sus intereses. Complementada con la sanción del nuevo Código Civil que creó las sociedades unipersonales que necesita YPF, para formalizar consorcios como el de Chevron. Y garantiza el acceso al agua sin cortapisas a las megapetroleras del fracking y megamineras, sin la cual no podrían operar, limitando además sus responsabilidades ambientales, razón por la que ambas leyes vendrían sancionadas en tándem atropellando al Congreso. De tal manera la frase “el crimen no paga”, que está de lejos de cumplirse en Argentina, podría invertirse diciendo “el crimen petrolero paga en Argentina rentas extraordinarias” a los buitres petroleros. Logradas gracias al acorralamiento financiero efectuado al actual gobierno por parte de los fondos buitres, quienes concretaron la faena sucia para que Argentina estableciera una política petrolera enteramente contraria a sus intereses, dilapidando a favor de las petroleras multinacionales lo que actualmente sería su principal recurso estratégico.



Contenido
- El triple efecto de la pérdida del abastecimiento petrolero
- El cartel de Vaca Muerta responsable de la pérdida del autoabastecimiento
- El enorme perjuicio perpetrado por las beneficiadas con Vaca Muerta
- La falacia de la caída de la rentabilidad petrolera
- La danza de los billones en juego
- El enorme daño hecho al país por el lockout petrolero
- La declinación de la producción de los yacimientos no es un invento nuevo
- El lockout de las petroleras argentinas entre 1980 y 1983
- Una ley petrolera que empeora sustancialmente la del general Onganía
- El nuevo Código Civil y las sociedades unipersonales que necesita YPF
- El nuevo Código a favor de las megamineras y megapetroleras del fracking
- Vacas muertas y buitres suelen terminar juntos
- El periodismo papanatas que olvidó preguntarle al buitre lo fundamental
- Epílogo, las entregas petroleras son un clásico en Argentina
- Anexo I: Estimación del perjuicio por la merma en la producción 1999 - 2012
- Anexo II: Matriz contratos cartel petróleo versión 1983

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El triple efecto de la pérdida del abastecimiento petrolero

El descomunal negocio que se está facilitando a las megacompañías petroleras con la puesta en explotación del yacimiento de petróleo no convencional de Vaca Muerta - Los Molles, que se pretende culminar ahora con la sanción de una ley de hidrocarburos a la medida de ellas, plantea el interrogante si la súbita desaparición del gas natural convencional de Loma de la Lata, que está sobre la misma formación de Vaca Muerta, y la fortísima caída que se registró en la producción y las reservas, tanto de gas como petróleo convencional, que llevaron a la pérdida del autoabastecimiento petrolero, y hoy se refleja en ruinosas importaciones que han descalabrado la balanza de pagos, tuvieron en realidad por objetivos:

- Forzar la puesta en explotación de los hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta, cuya explotación presenta serios reparos por razones sísmicas y ambientales.

- Llevar los precios internos de los hidrocarburos a los extraordinarios niveles internacionales actuales, que los argentinos ya lo están padeciendo en las facturas de gas, y frente al surtidor de combustibles. Los que le permitirán a las megapetroleras financiar el desarrollo de los yacimientos con una mínima inversión inicial, y una posterior reinversión de las enormes utilidades obtenidas, a costa de los bolsillos de los argentinos. Un claro ejemplo de ello es la reducción de la exigencia de inversión de u$s 1.000 millones a u$s 250 millones, para ser beneficiario del régimen de promoción establecido en la nueva ley petrolera.

- Obtener la sanción de una ley megapetrolera como la que se está discutiendo actualmente en el Congreso, similar a las de las megamineras, que consagre una absoluta estabilidad impositiva, con una mínima “tax”, al haberse suprimido incluso las regalías sobre el gas natural, como no sucede en ningún otro lugar del mundo, poniendo así un moño de regalo a Vaca Muerta.

En donde los estados de los países más desarrollados, como Noruega, han sabido quedarse con la parte sustancial de la renta petrolera, para con ella generar las condiciones de igualdad y armonía social que actualmente disfrutan, además de preservar buena parte de esa riqueza para las generaciones futuras.

En consecuencia la “seguridad jurídica” que se pretende dotar con la ley en discusión en el Congreso, es la que otorga sumisamente el expoliado al expoliador, para que este pueda prolongar en el tiempo la expoliación. Ya que se trata de convenios de tracto sucesivo, y no de tracto instantáneo, como el canje del oro por cuentas de colores que concretaba con los aborígenes el conquistador español, que por ello no necesitaba contratos para su cumplimiento.

Por esa razón la supuesta “seguridad jurídica” es necesario afianzarla, en proporción directa al nivel de la expoliación. Ya que si el trato fuera de conveniencia mutua, a ambas partes convendría su continuidad. Lo que llevó al pensador francés Roman Roilland a decir hace ya un siglo, que hoy “la fuerza no es el derecho de las bestias, ello ha sido superado, hoy el derecho es la fuerza de las bestias”, con el que procuran proteger sus avaros intereses.

Las cifras en juego no representan una danza de millones, ni de miles de millones, ni de decenas de miles de millones, sino de cientos de miles de millones de dólares, ante los inusitados niveles de precios a los que llegaron los hidrocarburos en la última década. Por lo que bien podría titularse este escrito “La danza de los billones”, de la que ni el gobierno, ni el club de ex secretarios de Energía contaminados por los intereses petroleros, parecen haber advertido.

En este “gran juego” que tiene como centro el fabuloso yacimiento superpuesto de Vaca Muerta – Los Molles, aparece también la atropellada aprobación del nuevo Código Civil y Comercial, que permite la creación de sociedades anónimas unipersonales (SAU). Una larga aspiración de las multinacionales, que debían hacer ficciones societarias en reemplazo de ellas.

Y también de YPF, quien para concretar las UTE (Unión Transitoria de Empresas) para explotar Vaca Muerta con Chevrón y otras, y darles disimuladamente la opción de compra y garantías a estas, tuvo que apelar a una maraña de sociedades sui generis, creadas en el país y en el exterior. Además con la mutilación que se hizo a su redacción original, se les garantiza el acceso al agua, indispensable para las operaciones de fracking, sin problemas. Y de paso limitó al máximo el ejercicio de acciones ambientales, por parte de quienes pueden ser afectados por operaciones ambientalmente riesgosas, como es el fracking.

Hubo además otros dos contribuyentes para llegar a este nefasto desenlace para el país. Uno fue la fuga de de divisas por u$s 90 mil millones, que se produjo a partir del 2005 bajo la conducción de Martín Redrado del Banco Central. Quién liberalizó totalmente el acceso a las mismas, impidiendo que hoy el país pueda disponer de ellas, para hacer frente al estrangulamiento externo que enfrenta.

El otro fue el accionar de los fondos buitres, que impidió el acceso al mercado de divisas, para finalmente bloquear los pagos de la deuda, regresando al país al default. Agravando así sustancialmente la penuria de divisas que aqueja duramente el funcionamiento de la economía. Poniendo además al país ante el estallido de una bomba de deuda, por efecto de la cláusulas MFCC – RUFO y las leyes cerrojos, de alcances impredecibles.

O sea se conjugó inexplicablemente a la luz de las casualidades, una suma de vectores adversos concurrentes, que incidieron directamente en la actual situación. Y provocaron como resultante, que el país se encamine a rifar sus enormes riquezas petroleras, que tienen como estandarte mayor el yacimiento de Vaca Muerta. Cuando bien ellas podrían ser un contribuyente esencial para el bienestar, la igualdad, y la convivencia pacífica de los argentinos.

Esto resulta posible, porque si bien YPF aparece como la petrolera de bandera de los argentinos, en realidad opera como el mascaron de proa azul y blanco de los intereses de las multinacionales petroleras. Dado que casi un 50 % de su capital es propiedad de fondos norteamericanos, y solo detenta un 36,3 % de la superficie de Vaca Muerta, de los cuales solo un 12,7 % es de su propiedad exclusiva. Que no obstante está empecinada en compartirlas en un 50 % con otras compañías multinacionales, como Chevron, y precisamente en las partes más rentables de ella.

Con lo que su participación quedará reducida a menos de un 30 %. Razón por la que se puede decir que el estado nacional y los provinciales que detentan el 50 % de YPF, solo son dueños de un 15 % de Vaca Muerta, quedándose por ende con la parte del león las multinacionales petroleras. Que casualmente tienen como accionistas, a los mismos accionistas extranjeros de YPF, la mayoría norteamericanos, y son por ende los verdaderos dueños de Vaca Muerta. Tal como se puede apreciar en detalle en Los verdaderos dueños de Vaca Muerta - Las multinacionales petroleras con EXXON Standar a la cabeza

Y como si eso no fuera suficiente, YPF también está siendo vampirizada por Schlumberger, la multinacional especialista en fracking, que ha pasado a ser su principal contratista, a la que también pertenecía el actual presidente de YPF, Miguel Galluccio. Cuyos principales accionistas, también son los principales accionistas de YPF y de las otras megapetroleras que incursionan en Vaca Muerta. Y son por lo tanto los que en definitiva van a ordeñar la vaca, aunque esté muerta, dejando en todo caso su osamenta como daños al ambiente. Haciendo honor a la canción de Yupanqui, “las penas son de nosotros, las Vaquitas Muertas son ajenas”.

El cartel de Vaca Muerta responsable de la pérdida del autoabastecimiento

Sociograma Vaca Muerta - Los Molles




El sociograma adjunto versión 2013, extraído del escrito mencionado previamente, pone en evidencia la maraña de relaciones (UTEs – Unión Transitorias de Empresas) tejidas entre las compañías que detentan áreas en Vaca Muerta y tienen como epicentro a YPF. Semejando una bandada de buitres posada sobre ella, ávidos de llevarse su parte sin que nada ni nadie los obstaculice o moleste. Y en lo posible sin molestarse entre ellos.

Conforme la total falta de competitividad con que opera este sector, que contrariando la ley de oferta y demanda de Adam Smith, suben permanentemente los precios igualándolos entre sí, con el argumento de que si no lo hacen, van a registrar un aumento de demanda. Optando así siempre, no por la cantidad, sino por el precio, incluso el de otros mercados, tal como se verá seguidamente.

Al respecto resulta elocuente ver la evolución de la producción global de gas y petróleo por parte de las principales empresas interesadas en Vaca Muerta, según se puede observar en el gráfico adjunto, elaborado en base a los datos brindados por la Secretaría de Energía. En el que a fines de evidenciar las conductas paralelas, la cifras de producción de YPF, que superan largamente a las de los demás, se las referencia en el eje de la derecha del grafico, distinguiéndola además con un trazo grueso.




Se observa en la evolución de la producción de petróleo, la notable caída que registra YPF, paralela a la de su flamante socio Chevron. Al pasar YPF de casi 20 millones de m3 en el 2002, a poco mas de 11 millones de m3 en el 2012. Por su parte Chevrón cayó de 4,6 millones de m3 en el 2001, a 1,7 millones en el 2012. Otro que acompañó en esa notable caída es Total Austral, que paso de 3 millones de m3 en 1999, a solo 0,7 millones en el 2012.

Se registra también una caída de Tecpetrol, que paso de una meseta de casi 2 millones de m3 entre el 2001 y el 2006, a 1,2 millones m3 en el 2012. Apache también registra una caída a partir del 2009, y por su parte Pluspetrol es la única que evidencia un crecimiento después de la caída de su producción en el 2009 y 2010, alcanzando ella un pico de 2,2

En el caso de la evolución de la producción de gas natural, nuevamente se verifica una notable caída por parte de YPF, acompañada ahora por Pluspetrol, Tecpetrol, y Chevron. YPF pasó de 17 mil millones m3 en el 2003, a 13,2 mil millones en el 2012. Pluspetrol cayó de 5,4 millones en el 2001 a 2,5 mil millones en el 2012. Tecpetrol cayó de 4 mil millones en el 2001, a menos de 1,5 mil millones en el 2012.

Al respecto cabe recalcar que el grupo Techint tiene un doble interés en Vaca Muerta, que va muchísimo más allá de los de Tecpetrol, ya que detenta el monopolio de los tubos petroleros, que serán intensamente empleados en Vaca Muerta. Por su parte Chevron pasó de 1,4 mil millones de m3 en el 2003 a 0,25 en el 2012.




Los dos únicos que registraron un aumento en su producción fueron Total Austral, que paso de 2 a 4 millones a lo largo del periodo, y Apache que paso de una producción de 1,2 mil millones en el 2007, a 1,7 millones en el 2012, como consecuencia de la sucesiva compra de distintas áreas productoras. Se verifica así una conducta inversa en algunos agentes, que en algún hidrocarburo mantuvieron o aumentaron su producción, pero en el otro lo redujeron. Contribuyendo así de una u otra manera a la merma de la producción global que se ve resumida en el Anexo I.

El enorme perjuicio perpetrado por las beneficiadas con Vaca Muerta

En dicho Anexo se ha calculado la merma de la producción anual de gas y petróleo registrada por las principales compañías interesadas de una u otra manera en el negocio de Vaca Muerta referenciados en los gráficos anteriores, mediante cotejar la producción en el año 2012, con la producción máxima obtenida por parte de cada una de ellas desde 1999.

La suma de esas seis compañías arroja una merma en la producción anual de 12,3 millones de m3 de petróleo, y de 12,4 mil millones de m3 en el caso de gas natural. Representando una caída simple del 35 % en el petróleo, y 32 % en el gas, respecto los máximos obtenidos previamente. Equivalente a 21,3 millones de TEP (Toneladas Equivalentes de Petróleo).

Valorizada esa merma de producción con los precios establecidos en el convenio con Chevron, ello reporta un monto anual de u$ 7.966 millones en el caso del petróleo, y de u$s 3.459 millones en el caso del gas natural, trepando su suma anual a u$s 11.425 millones. O a u$s 13.764 millones si se los considera en TEP, equivalentes al monto de las actuales importaciones hidrocarburíferas. Pero si se valoriza el gas natural al precio del GNL (Gas Natural Licuado) importado, a razón de u$s 17,5 MBTU, el monto de este se escapa a los u$s 8.071 millones, trepando el importe total a u$s 1.038 millones.

Estas cifras anuales de diferencias, acumuladas desde 1999 al 2012, arrojan un volumen faltante de 89,6 millones de m3 de petróleo, y 71,9 miles de millones de m3 de gas natural. O de 139,3 millones de TEP. Que valorizados a los precios de Chevron, representan sumas de u$s 57.883 millones en el caso del petróleo, y u$s 19.994 en el caso del gas. O sea un total de u$s 77.877 mil millones, o u$s 89.942 millones, si se los considera en TEP. Pero si el cálculo se hace con el precio del GNL importado, la factura del gas natural trepa a u$s 46.653 millones, subiendo en tal caso la factura total a nada menos que u$s 104.537 millones, un importe equivalente a la mitad de la deuda pública nacional.

Estas enormes cifras en juego ponen en evidencia el enormísimo daño perpetrado contra el país, por parte de esas seis compañías petroleras, que tras copar las áreas de Vaca Muerta, pretenden ahora ponerlas en explotación. Desplegando para ello lo que evidencia ser una conducta concertada, a los efectos de provocar la pérdida del autoabastecimiento petrolero. A los fines dúplices de forzar al país a poner en explotación los recursos no convencionales de Vaca Muerta - Los Molles. Y alinear los precios de hidrocarburos a los internacionales, pese a la altísima rentabilidad con que operaba el sector.

La falacia de la caída de la rentabilidad petrolera

Los ex secretarios de Energía que parecen estar al servicio del Club del Petróleo, han instalado la falacia de que la pérdida del autoabastecimiento petrolero que hoy sacude la balanza de pagos, se debe a la baja de rentabilidad del sector. Lo cual no tiene nada de extraño, dado que entre ellos se distingue el último secretario del gobierno del Proceso Militar, Alieto Guadagni.

Quien con el mismo argumento renegocio en las postrimerías de esa sangrienta dictadura, los contratos de explotación de petróleo, que había concretado el ministro de Economía Martínez de Hoz, en el marco de la “privatización periférica” de YPF. Lo mismo puede decirse de Julio Araoz, que completó la faena de Martínez de Hoz, concretando como secretario de Energía la desregulación petrolera y la desastrosa privatización de YPF, efectuada por Menem y Cavallo. Contando como ignominioso antecedente para esta liquidación, el haber sido acusado de reducir los bienes muebles de quienes eran desaparecidos en el campo de concentración cordobés de La Perla.

No obstante como se puede ver en los gráficos adjuntos, los fríos números desmienten esa patraña, establecida conforme las aspiraciones de los poderosos barones del Club del

Petróleo. El primero, elaborado en base a datos de la secretaría de Energía referidos a la evolución del precio de los hidrocarburos desde 1993 hasta el 2012, muestra la enorme mejora que tuvieron los precios de los hidrocarburos desde el 2003 en adelante, representando en su margen izquierdo el aumento de precio del petróleo externo (WTI), de exportación, e interno. Y en el derecho el del gas natural interno.

En él se aprecia que el preció del petróleo externo pegó un enorme salto desde el 2001 en adelante. Al pasar de u$s 26 el barril a u$s 100 el barril en el 2008, habiendo tenido un promedio durante la convertibilidad de u$s 21 el barril, lo que representa un incremento promedio del 370 %. O sea casi 5 veces, habiendo aumentado respecto los niveles mínimos de la convertibilidad casi 7 veces.




Por su parte el precio de petróleo de exportación lo acompaño y sobrepasó. Al saltar de u$s 23 el barril en el 2002, a u$s 106 en el 2012, habiendo tenido a lo largo de la década de la convertibilidad un promedio de u$s 18, lo que representa un incremento del 481 %. O sea casi 6 veces, habiendo aumentado más de 9 veces respecto el mínimo durante la convertibilidad.

Por su parte el precio interno acompañó a los anteriores, pero en menor medida. Al pasar de u$s 18 en el 2002, a u$s 70 en el 2012, habiendo tenido un promedio durante la convertibilidad también de u$s 18, lo que representa un incremento del 286 %. O sea casi 4 veces, habiendo aumentado casi seis veces respecto el mínimo vigente durante la convertibilidad.

En el gas natural también se registraron notables aumentos, aunque en menor cuantía. Al pasar el precio del MBTU de u$s 0,81 en el 2002, a u$s 2,97 en el 2012, Con un incremento del 264 % respecto de ese año, en el que había caído a un precio mínimo por efecto de la pesificación; y del 100 % respecto el promedio vigente durante la convertibilidad, o sea el doble de este.

Esa notable tonificación de los precios internos en divisas, aunque sin llegar al de los internacionales, es la que evidentemente llevó a Pan American, que detenta la concesión de Cerro Dragón, el principal yacimiento del país, a aumentar sustancialmente su producción. Tal como se puede ver en el gráfico adjunto, elaborado en base los datos de la secretaría de Energía, en el que se puede apreciar que mas que se duplicó en el caso del petróleo, al pasar de 3 millones de m3 en el año 2000, a 7 millones en el año 2010.




Mientras que el gas natural, tras dar un salto sustancial entre 1991 y 2001, pasando de medio millón de m3 a 6 millones de m3, seguidamente se mantuvo en ese nivel, e incluso un poco más arriba hasta el 2010. Año en el que a partir de allí comenzaron a caer tanto el petróleo como el gas natural, imitando la conducta de las otras megapetroleras. Debiéndose destacar al respecto que Pan American solo detenta un 2 % de la superficie de Vaca Muerta, no siendo por ende un actor prominente en ella.

La danza de los billones en juego

La danza de billones que está en juego, que ponen en evidencia las cifras antes consignadas, se puede apreciar en el gráfico siguiente. Donde se ha calculado la renta o ingresos brutos en la fase de extracción de los hidrocarburos (upstream) en función de la producción del país en el 2011, año previo a la estatización parcial de YPF, considerando los distintos eventos de precios que se dieron desde la privatización de YPF en la década de los `90, hasta ahora.

El gráfico muestra de esa manera el notable efecto precio existente, que no se compadece para nada con la enorme merma de producción registrada ínterin. Del mismo surge que la producción de hidrocarburos con los volúmenes del 2011, con los precios vigentes durante la convertibilidad, habrían reportado ingresos brutos a las compañías petroleras por u$s 6.292 millones.

Pero esta factura petrolera, con los precios vigentes en el 2004, trepaba ya a u$s 8.662 millones. O sea una mejora de ingresos de un 38 % respecto la convertibilidad, con el volumen de producción constante del 2011. A su vez en el año 2007 la factura petrolera trepa ya a u$s 13.621 millones, o sea un aumento del 117 % respecto la convertibilidad, y del 57 % respecto el 2004.



En el 2013 la factura petrolera sube a u$s 27.277 millones, con un aumento del 334 % respecto la convertibilidad, del 215 % respecto el 2004, y del 100 % respecto del 2007. Y finalmente con los precios reconocidos a Chevrón de u$s 102,6 el barril de crudo y u$s 7,5 el millón BTU de gas natural, la factura trepa a u$s 34.092 millones. Con un incremento del 442 % respecto la convertibilidad, del 294 % respecto del 2004, del 150 % respecto del 2007, y del 25 % respecto 2013. Y no se trata de un aumento en pesos, sino en divisas que por sus porcentajes parecen ser pesos.

En el siguiente gráfico se ha muestra la evolución de la factura petrolera del upstream desde 1993 en adelante. En base la producción del 2011 (áreas) y de cada año (columnas) con la previsión de que paulatinamente el país recuperara la máxima producción de petróleo y gas obtenida en el periodo (petróleo en 1998, y gas en 2006). Llegando al 2017 a una producción de 49,1 millón de m3 petróleo y 46,4 mil millones de gas, o sea 81,4 millones de TEP, que se ve reflejada en el eje derecho del gráfico. Luego de caer de 76 millones de TEP a 60 millones de TEP actualmente.

Por su parte los ingresos obtenidos año a año se reflejan en el eje izquierdo, calculados en base a los precios internos vigentes en cada uno de ellos. Y con la proyección de que a partir del 2013, ellos irán subiendo paulatinamente al nivel de los acordados con Chevron (u$s 102,6 barril crudo y u$s 7,5 millón BTU) meta a la que se llegaría en el año 2017.




Se observa en el gráfico como crecen firmemente los ingresos anuales calculados en base la producción del año 2011, visualizado en áreas, sobre todo a partir del año 2002 en adelante. Pasando así de poco menos de u$s 5 mil millones en 1993, a más de u$s 31 mil millones en el 2017, solo por efecto precio (la diferencia con el gráfico anterior se debe a consumo en los yacimientos).

Por su parte el efecto precio y cantidad visualizado en columnas, muestra que se pasa de u$s 4,4 mil millones en 1993, para llegar a una factura petrolera de nada menos que u$s 44 mil millones en el 2017, o sea un aumento de diez veces en dólares, con solo recuperar la máxima producción histórica. Mostrando la diferencia entre áreas y columnas de cada año, la merma de la producción registrada en el 2011 en relación a años anteriores, y la que se debería recuperar en adelante.

En el siguiente grafico a dichos ingresos en dólares se lo ha convertido en pesos a la paridad promedio de cada año, extrapolándose la paridad para los años 2015 al 2017 con una tasa anual de devaluación del 35 % anual. Lo que llevaría a un dólar de $ 20 para el 2017, que no parece nada extravagante a la luz del actual precio del dólar blue.




En grafico muestra el enorme disparate en que está incurriendo el gobierno, al atar los precios internos de los hidrocarburos a los internacionales, en un marco inflacionario. Que hace que la factura petrolera del upstream crezca en forma exponencial, pasando de $ 4.400 millones en 1993 (dólares), a $ 892.000 millones en el 2017, o sea una aumento de más del 20.276 % en 25 años. Y si se toma desde el año 2001 el aumento es del 9.318 %, contra el cual no hay indicador inflacionario que aguante.

El enorme daño hecho al país por el lockout petrolero

La factura petrolera del upstream se ha convertido así en un fuertísimo factor inflacionario, por efecto de la codicia irrefrenable de los petroleros. A los que el gobierno en vez de poner coto, ha optado por echarse en sus brazos para tratar de solucionar el doble estrangulamiento externo, de falta de combustibles y falta de divisas, generados por culpa de ellos mismos.

Al haber pasado los hidrocarburos de una balanza superavitaria de u$s 4.202 millones obtenidos en el año 2006, a un déficit de u$s 5.605 millones estimados para el año actual, conforme se visualiza en el gráfico adjunto. Lo que representa una caída neta de u$s 9.807 millones entre ambos picos, que ha devorado la parte sustancial del saldo virtuoso del comercio exterior inaugurado doce años atrás, por la revalorización mundial del precio de las materias primas.




En el gráfico se puede ver la evolución de este desbalance, representando las áreas negativas y positivas, las exportaciones e importaciones de hidrocarburos respectivamente, y la línea el saldo entre ambas. Que adquiere una notable tendencia lineal descendente a partir del 2008, y en el 2011 llega a cero, para seguir de allí en más en franco descenso, hasta llegar al saldo negativo de casi seis mil millones de dólares estimados para el 2014.

El INDEC por su lado brinda un panorama más amplio de este enorme desbalance, al considerar la Expo – Impo de Energía en general, que además de las importaciones hidrocarburíferas, tiene en cuenta las importaciones de electricidad, con la que se suplanta el déficit de generación energía de las plantas térmicas por insuficiencia de combustibles.




Según se puede ver en el gráfico adjunto, el desbalance energético que acumuló un saldo negativo de u$s 2.000 millones desde 1986 hasta el 2000. Y a partir de allí se redujo levemente hasta el 2006, o sea que se pasó a un saldo anual levemente positivo. Pero seguidamente parece precipitarse en un abismo a partir de ese año, hasta llegar a menos u$s 20 mil millones en el año en curso. Justificando esto el tomar medidas improvisadas y desesperadas por parte del actual gobierno, sin contemplar que de esa manera está pagando más que generosamente el crimen cometido, y en realidad se está hundiendo en la trampa de la que cree salir.

La declinación de la producción de los yacimientos no es un invento nuevo

El lockout petrolero consistente en hacer declinar sustancialmente la producción de las áreas, para forzar la renegociación de condiciones de explotación, no tiene nada de nuevo. Lo mismo sucedió en las postrimerías de la última dictadura militar, entre 1980 y 1983, en relación con los contratos de explotación de petróleo que habían firmado diversas compañías con la YPF estatal, por efecto de la privatización periférica de Martínez de Hoz. Y con los contratos subsistentes de los tiempos de Frondizi, que tenían como principal expresión el de Amoco (ex Stándar Oil of Indiana, hoy Pan American) en Cerro Dragón.

Lo elocuente de la cuestión, es que las supuesta “declinación natural de los yacimientos”, se da cuando no hay caída de precios locales ni internacionales. Sino todo lo contrario, cuando se produce un notable empinamiento de los precios internacionales, que no se reflejan en los precios locales, como se puede ver en el gráfico adjunto.

Claramente se muestra en él que la supuesta declinación geológica de los yacimientos, se perpetra a la par que los precios llegan a picos históricos, tanto nominales como reales. En 1980 con la crisis del petróleo producto de la revolución de los Ayotalah iraníes. Y en el 2008 con las tremendas cotizaciones que alcanzaron las materias primas por razones especulativas, previo a la crisis financiera internacional de ese año. El que no obstante en el caso del petróleo, luego de una momentánea caída posterior, estuvo lejos del volver a los niveles previos.




Los picos de precios que se ven en el gráfico, no incidieron en la profundidad de los yacimientos, sino en la codicia de los barones del petróleo, que procuran siempre máximar sus ganancias a cualquier costo. Y que con la ayuda de la troika de los ex secretarios de Energía, racionalizan su codicia diciendo que los nuevos altos precios que no se reflejan en los precios locales, llevan a desviar las inversiones hacia otros lugares más lucrativos.

Se trata de un razonamiento capcioso, que por contrario pone en evidencia la total inconveniencia de la explotación del petróleo local por parte petroleras multinacionales, que evidentemente priorizan maximizar sus ganancia por sobre cualquier otro parámetro, y cuya experiencia más ruinosa para Argentina fue REPSOL YPF. Y la necesidad por contrario que su explotación se realice en su mayor medida posible por compañías locales.

Al respecto no es nada casual que haya tenido una intervención estelar en la generosa renegociación de las postrimerías del gobierno militar, el entonces secretario de Energía Alieto Guadagni, quien no obstante su intervención en el gobierno de facto, hoy lidera el grupo de los ex secretarios de Energía al servicio de los petroleros.

Guadagni, y el entonces ministro de Economía José María Dagnino Pastore eran socios en la Financiera Macro, donde tenían como tercer socio a Mario Brodersohn, un economista egresado de Harvard experto en cuestiones petroleras. Seguidamente Guadagni se recicló en el peronismo, Brodersohn en el radicalismo, y por su parte Dagnino Pastore fue excluido de la plantilla docente de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, por "falta de idoneidad moral", al haber desempeñado altos cargos durante las dictaduras militares, imputación que supo eludir Gaudagni.

El periodista Marcelo Bonelli en 1984 escribió un libro al respecto, con título “UN VOLCAN EN LLAMAS – Los contratos petroleros”, editado por Corregidor. Donde denomina a las compañías ASTRA, BRIDAS, y PÉREZ COMPANC, que lideraban esa renegociación como las “Tres Hermanas”, detallando la trama de esos contratos, sus enormes sobreprecios, y la corrupción existente en torno ellos. El que seguidamente se despreocupó enteramente de reeditar, pero que aún se suele encontrar en el mercado de usados.

A cambio de ello Bonelli en 1985 recibió una beca del Citibank, al Mejor Periodista Económico, para hacer un curso en la Universidad de Columbia, cuyo principal financista es el grupo Rockefeller. Y a su regreso recibió el premio al Mejor Periodista Económico de la Bolsa de Comercio, y se incorporó al grupo CLARIN, donde ha pasado a ser una de sus periodistas emblemáticos, pero olvidado totalmente de las intrigas petroleras y financieras.

El cartel petrolero de entonces, tenía una ingeniosa organización radial celular, que se puede apreciar en el sociograma adjunto, cuya matriz organizativa se encuentra en el Anexo II. El cual mediante UTEs (Unión Transitoria de Empresas) aparentaba la existencia de múltiples participantes, pero que definitiva estaban controladas por las Tres Hermanas como operadoras de los yacimientos.




El cartel fue denunciado ante la Comisión de Defensa de la Competencia en el año 1982 por el autor de este escrito. La que luego de dar largas al asunto, en vísperas de la asunción de Alfonsín a la presidencia a fines de 1983, rechazó la denuncia diciendo nada menos, que para efectuarla tenía que haber sido testigo presencial de los hechos, cuando los documentos hablaban por si solos. Y a la par el gobierno militar sacó en sus últimos estertores, una modificación de la ley de Sociedades, con la que legalizó a las UTE. Actitud que como se verá seguidamente, tiene hoy su correlato con la aprobación del nuevo Código Civil y Comercial, junto con la modificación de la ley de Hidrocarburos.

La explicación de esto radica en que la renegociación de esos contratos petroleros, fue aprobada por el gobierno militar del Gral Reynaldo Bignone, hoy condenado por crímenes de lesa humanidad, ad referéndum del próximo gobierno democrático. Estableciéndose así un puente entre ambos gobiernos, que derivó en una alianza del alfonsinismo con los petroleros, quienes financiaron su brillante campaña electoral.

Y luego se vieron generosamente retribuidos por el gobierno de Alfonsín, no con la confirmación de la renegociación, sino con una notable mejora de ella. Por encima aún de los precios internacionales, que nuevamente como se puede ver en el anterior gráfico al respecto, habían comenzado a decaer. Gestión en la que intervino el médico y secretario de Energía Conrado Storani, quien hoy tiene emuló energético a favor de las petroleras, a su yerno Daniel Montamat.

El lockout de las petroleras argentinas entre 1980 y 1983

La simultánea declinación de los yacimientos en manos del cartel, a la par del respingo de precio internacional del precio del petróleo, muestran a las claras la existencia entonces de una voluntad concertada, que se visualiza en el gráfico adjunto. Igual que sucedió ahora con las megapetroleras con intereses en Vaca Muerta.

El eje izquierdo del gráfico muestra como los distintos contratos comienzan o pronuncian su caída a partir del 2º Semestre de 1979, tras el shock petrolero provocado por la revolución de los Ayatolah en Irán. Al que se van sumando otros en los periodos subsiguientes, a medida que no prosperaba la renegociación de precios pretendida.

Lo cual se refleja en el total de la producción de todos ellos, visualizada en el eje de la derecha del gráfico (línea gruesa). Que a partir de un nivel de 1,3 millones de m3 en el 1er Semestre de 1978, crece hasta el 2do semestre de 1980, hasta casi 2,4 millones de m3, manteniéndose estable allí hasta el 2do semestre de 1981. Para caer sustancialmente a partir de allí a un nivel de 1,6 millones de m3 hasta el 2do semestre de 1983, a la par que se forzaba la renegociación.

Se dio así una caída en la producción del 30 %, a la par que los diarios CLARIN y LA NACION alarmaban con la existencia de un desabastecimiento, que obligaría a comprar “petróleo rojo” a la Unión Soviética, lo cual espantaba a la tropa del gobierno militar. Esta caída en los contratos de explotación de YPF, fue acompañada con una simultánea caída en los contratos de esta provenientes del frondizismo. Que habían sido anulados por el gobierno del presidente Humberto Illia, pero ratificados luego por el Gral Juan Carlos Ongania, que lo desalojó de la presidencia.

Como si las anteriores evidencias de acción concertada de declinación de la producción no fueran suficientes, la comparación de las referidas a los contratos con YPF, con las del régimen de concesiones, que tenían atado el precio del crudo a nivel internacional, muestra a las claras la dicotomía que existió entre ambas. Que no es producto de los precios bajos de los contratos, sino de los altos precios envidiados a las concesiones, que por contrario ínterin aumentaron su producción. Tal como se puede ver en el siguiente gráfico elaborado con datos del IAPG (Instituto Argentino del Petróleo y Gas).




En el eje izquierdo del gráfico se muestra el total de todos los contratos con YPF, y el total de los contratos de AMOCO (Pan American) con YPF, que claramente llegan a un pico en 1981 para caer a continuación ambos con la misma pendiente. Y en el eje derecho se muestra el total de 28 contratos restantes con YPF, encabezados por BRIDAS, ASTRA, Y PÉREZ COMPANC, que tienen una evolución exactamente igual a los anteriores.

A la par en el eje derecho, se refleja la producción referida a las concesiones, de mucho menor envergadura, pero que claramente tienen un comportamiento exactamente inverso. Ya que las concesiones de AMOCO, en vez de decrecer su producción, la incrementan notablemente, triplicándola respecto el año 1978, mientras las restantes concesiones mantienen su nivel. Reportando en consecuencia la suma de ellas un aumento de 2,6 veces la producción respecto dicho año.

Estos antecedentes históricos, que ponen en evidencia el lockout patronal perpetrado en el anterior shock petrolero de 1979, refrendan la evidencia que a partir del shock petrolero del 2008, de nuevo se habrían desplegado conductas similares. Destinadas por un lado como entonces, a maximizar las ganancias de las insaciables compañías petroleras. Y por el otro lado, a forzar la explotación del fabuloso petróleo no convencional de Vaca Muerta, en el marco lógicamente de la máxima ganancia posible, lograda como consecuencia de esas maniobras.

Una ley petrolera que empeora sustancialmente la del general Onganía

Gracias a ese criminal lockout patronal liderado por REPSOL YPF, y el consecuente desabastecimiento y desesperación por la indisponibilidad de divisas generada por las importaciones hidrocarburíferas, las petroleras están ahora por lograr el ansiado objetivo de contar con una ley de hidrocarburos hecha a su medida, como broche de oro de sus maniobras.

Mostrando así palmariamente que el crimen si paga, al menos en Argentina. La que de paso sirve para legalizar el decreto 929/13 sancionado por la Presidenta Fernández de Kirchner para poder formalizar el contrato con Chevron, que ha sido denunciado penalmente ante la justicia, y dio origen a una causa que aún se mantiene abierta.

La ley petrolera nº 17.319 que se está por modificar, para contentar a las petroleras y permitir la explotación del petróleo no convencional, fue sancionada en 1967 mediante un decreto ley del dictador Gral. Juan Carlos Onganía, y su ministro ultraliberal Adalbert Krieger Vasena. El historiador Rogelio García Lupo demostró que en su redacción en idioma inglés, había intervenido el consultor de la CIA, Walter James Levy. Y que su traducción fue efectuada por la secretaria bilingüe de la petrolera argentina ASTRA.

No obstante ser una ley reputada de liberal y entreguista, tras el desbarre que hicieron con el petróleo Menem, Cavallo, y el secretario de Energía Julio César Araoz, con los decretos de desregulación petrolera, ella pasó a ser una ley nacionalista. Que en algún momento había que aggiornar, lease desmantelar, para adecuarla a la entreguista realidad consagrada por dichos personajes, mediante una legislación de emergencia atada con alfileres. Tarea que ahora lleva adelante el kirchnerismo, pese a los denuestos que paradojalmente suele dedicar a esos personajes.

La decisión de acomodarla aún más a los intereses de las petroleras, con vistas a la rifa definitiva de Vaca Muerta, como si esta se tratara un desesperado madero al que pretende asirse el gobierno, es una notable muestra de la enorme degradación de la elite argentina. Que como si padeciera Alzheimer, parece desconocer los meollos y entresijos de nuestro pasado inmediato. Lo que la hace acreedora del denuesto lanzado por el vicepresidente de Arturo Frondizi, Alejandro Gómez, quien dijo que los contratos petroleros de este, no los habría firmado “ni un jeque árabe borracho”.

Sin embargo el Congreso que actualmente se dispone a sancionar esta ley, parece estar integrado al decir de Mariano Moreno, por “ebrios y dormidos”. Dispuestos a levantar la mano por obediencia debida, sin tener conciencia alguna histórica de lo que están legislando. Y sin advertir que sus actos lindan con la figura del art 29 de la Constitución, al estar otorgando sumisiones o supremacías por las que la fortuna de los argentinos quedan a merced de compañías sustancialmente extranjeras.

“Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insanable, y sujetarán a los que los formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los infames traidores a la patria", reza dicho artículo. La simple lectura corrida del articulado aprobado por el dictamen del Senado, muestra el absoluto espíritu prebendario y entreguista que parece haber inspirado a este infeliz proyecto.

Cuyo consentimiento por parte de los gobernadores integrantes de la OFEPHI (Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos) fue obtenido mediante procedimientos extorsivos. Consistentes en el excluirlos de la refinanciación de las deudas provinciales, y destaparles chanchullos.

Siendo un ejemplo de esto último, el oportuno descubrimiento de un supuesto depósito de un millón de dólares que tendría en las Bahamas el gobernador de Chubut Martín Buzzi, quién se manifestaba totalmente reacio a convalidar la ley. Lo cual parece haberlo ablandado, tanto a él como sus colegas, que quizás se encuentren en situación parecida, o guarden algún otro cadáver en su ropero.

Seguidamente se hace una enumeración de los principales cambios que se proponen hacer a la ley de Onganía – Krieger Vasena, que estos seguramente nunca se hubiesen animado a presentar a la sociedad:

- En el art 25 se quita todo límite al acaparamiento de permisos y aéreas de exploración.

- En el art 27 se autoriza a reducir las regalías a la mitad, del 12 al 6 %, en caso de tratarse de recuperación terciaria, crudos extrapesados, o yacimientos of shore.

- En el art 34 se quita todo límite al acaparamiento de concesiones de explotación.

- En el art 35 se extiende en la práctica la concesión de explotación de petróleo no convencional a 40 años. Cuando en Texas ellas se otorgan por tres años. Y además todas las concesiones pasan a ser en la práctica a perpetuidad, al renovarse a su vencimiento cada 10 años. Lo que lógicamente abre una nueva ventana para la corrupción de concedentes, por parte de concesionarios.

- El art 57 permite bajar el canon de la exploración, a solo un 10 % de las cifras previamente consignadas, en base al cumplimiento de ambiguos supuestos.

- El art 58 bis permite cobrar un bono de un 2 % sobre las reservas remanentes declaradas por el concesionario, en el caso de prórrogas de concesiones. Lo cual además de ser notablemente mezquino, dará lugar a dibujos de reservas por parte de este, para pagar aun menos de lo debido.

- En el art 59 se establece regalías de un mínimo de un 5 %, hasta un máximo de un 18 % en el caso de una segunda prórroga. Cuando en EEUU la regalía promedio es del 18,75 %, y Texas por su parte exige entre un 20 y 25 %. Y en otros países petroleros hace tiempo que se han olvidado de las regalías -que como su nombre lo indican provienen del rey- y han optado por contratos de participación. Como Brasil, que tiene un bono de ingreso a la concesión a ofertar en licitación, mas regalías del 15 %, más una participación mínima en la renta petrolera del 30 %.

Mientras que en el caso virtuoso de Noruega, ha logrado quedarse con el 75 % de la renta petrolera, lo que le ha permitido convertirse en el país más igualitario, desarrollado, y seguro del mundo. Y tener además en resguardo para las generaciones futuras, un fondo soberano de u$s 800 mil millones, ya que considera que se trata de un recurso no renovable, que no debe ser explotado en provecho de una sola generación. Y menos aun en provecho momentáneo de un gobierno acorralado por sus propias torpezas, como sucede actualmente en Argentina.

- En el art 61 se dispone que el valor de la regalía lo calcula el concesionario, y que en todo caso, al revés de la milanesa, el concedente tiene derecho a quejarse.

- En el art 91 se dispone la privatización total de los yacimientos, cumpliéndose así definitivamente el sueño dorado de Martínez de Hoz, Menem, y Cavallo. Ya que se prohíbe reservar áreas a favor de la actividad estatal, ya sea nacional o provincial. Respecto las áreas de reserva ya existentes, el socio estatal tendrá que “ponerse” para las inversiones, exactamente en la misma proporción que los otros socios. De tal manera lo que se denomina el “acarreo”, o sea el derecho a obtener una participación en las áreas, por el solo hecho de detentar la misma, sin otros aportes, de ahora en más será monopolio de YPF, cuya mitad accionaria es extranjera, y de las restantes compañías privadas.

- El art 19 del proyecto de ley, legaliza el Decreto 929/13 firmado por la Presidenta Fernández de Kirchner para poder firmar el contrato con Chevron, denunciado ante la justicia por ilegal. Y de paso baja el umbral para acceder a los beneficios del Régimen de Promoción de Inversión para la Explotación de Hidrocarburos, de u$s 1.000 millones a u$s 250 millones. Además autoriza la libre disponibilidad de los hidrocarburos sin pago alguno de retenciones, a partir del tercer año, desde un 20 % de la producción, hasta un 60 % de ella, si se trata de yacimientos of shore. Definiéndose esta actividad en el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo, como la extracción de hidrocarburos a más de 90 mts de profundidad entre la superficie del agua y el lecho marino. Cláusula que se modificó en el dictamen oficialista del Senado, por efecto del lobby del grupo Bulgueroni - Bridas - Pan American (Amoco), que tiene áreas en el Golfo de San Jorge, estableciendo que es toda extracción que este mas allá de la línea de la costa.
De esa manera cada petrolero parece haber metido la cuchara en el proyecto de ley, para sacarle más y más prebendas conforme sus necesidades particulares.

- El art 21 del proyecto de ley dispone de una mezquina contribución del 2,5 % de la inversión, para destinarla a RSE (Responsabilidad Social Empresaria). A la par que el estado nacional promete hacerse cargo de las obras de infraestructura, que por supuesto, no costeará el concesionario.

- El art 23 del proyecto de ley propende a que se establezca una legislación ambiental uniforme. O sea que sea uniformada a favor de las petroleras, según sus presupuestos mínimos no máximos.

- El art 24 del proyecto de ley propende a que se establezca un tratamiento fiscal uniforme, no en beneficio de los estados provinciales, sino para “promover la actividad petrolera”.

- El art 27 del proyecto de ley que con vergüenza solo se limita a decir que deroga el art 62 de la ley 17.319, tiene entidad criminal, ya que deroga las regalías sobre el gas natural. Cuando nuestro vecino Bolivia, que nos vende el gas a nosotros, tiene fijadas regalías del 50 %. Lo que implica que los consumidores argentinos se la pagan indirectamente al estado boliviano, pero no al argentino, para que se la lleven puestas la megapetroleras. Despilfarrando así un recurso no renovable, sin que quede nada para hoy, y menos para mañana.

Y no fija límite temporal alguno para esa derogación. Si Ongania, Krieger Vasena, y Levy hubiesen querido sancionar esto, habrían sido desalojados inmediatamente del poder con un golpe de estado. Esta rifa gratis de un valioso recurso no renovable, al que a la par se le ha fijado un altísimo precio de venta al consumidor, tiene entidad para nulificar a toda la ley, al mostrar el verdadero espíritu de ella.

- El art 28 del proyecto de ley, por si fueran poco, autoriza a reducir otro 25 % las regalías sobre los hidrocarburos, por un plazo de 10 años, a favor de quienes soliciten una concesión de explotación de petróleo no convencional en los próximos tres años.

- El art 29 del proyecto de ley, parece ser la liquidación de la creación kirchnerista de ENARSA, dedicada supuestamente a la explotación de petróleo of shore. Que en la práctica se transformó en un instrumento para brindar altos empleo con altísimas remuneraciones. Y para perpetrar negociados con la masiva importación de combustibles, provocada por la pérdida del autoabastecimiento petrolero. En consecuencia se prevé que las áreas of shore entregadas a ENARSA, se reviertan a la secretaría de Energía. Y culminando las privatizaciones martínez de hocista - menem - cavallistas, prevé que las asociaciones para la exploración y explotación concertadas por ENARSA, se transformen en permisos de exploración o concesiones a favor de los socios de esta.

El nuevo Código Civil y las sociedades unipersonales que necesita YPF

La pregunta seguramente será que tiene que ver el nuevo Código Civil, aprobado a los patadones en paralelo con la ley de Hidrocarburos, con esta cuestión. Pero lo concreto es que la Presidenta Férnandez de Kirchner no ordenó a sus huestes a sancionar a manu militari en forma exprés el nuevo Código Civil, tras entrevistarse con el Papa Francisco en Roma. Para supuestamente empatizar con este con la definición de que la vida humana comienza con la concepción en el seno materno, pese otras objeciones hechas por la Iglesia, entre ellas la necesidad de obrar con consensos.

Sino que lo hizo desde Nueva York, tras entrevistarse con el Papa Soros, que ornitológicamente no es un cardenal, sino un buitre, pero aparentemente de los buenos, y accionista de YPF. En cuyo encuentro en el lujoso hotel Mandarín Oriental, donde se alojaba la Presidenta, según el portavoz de Soros discutieron una serie de temas, “incluyendo las perspectivas de la economía de Argentina, recientes acontecimientos positivos en la energía y el sector de los hidrocarburos”.

La Presidenta ratificó así la característica habilidad K, de camuflarse y ocultar sus verdaderas intenciones, que tanto ha desorientado a sus opositores. Ya que el nuevo Código Civil, también es Comercial, e incluye en él a las sociedades comerciales. Entelequias que son indispensables para la “seguridad jurídica”, tal como se vio en el affaire de los contratos petroleros del ’83 del acápite anterior, en el que a la par se legalizaron las UTEs.

Concretamente el nuevo Código Civil y Comercial dio satisfacción a una vieja pretensión de las multinacionales, que son las sociedades unipersonales, o SAU (Sociedad Anónima Unipersonal). Ante cuya inexistencia, por la prohibición de la ley de que haya un único socio, tenían que hacer ficciones, incorporando supuestos socios locales, con ínfima participación. Pero además este ingenio jurídico le resulta indispensable a YPF para poder concretar alambicados contratos, como el de Chevron, con la aspiración de “che petrolero” de su presidente Galluccio, de que haya “una, dos, tres, muchas Chevron”.

El abogado Daniel Roque Vítolo, especialista en Derecho Comercial y miembro del Instituto Argentino de Derecho Comercial, expresó al respecto que “Se buscaba que la persona no recurriera al fraude de tener que encontrar un socio, pero se las obliga a tener un directorio plural con un mínimo de tres miembros y un órgano fiscalizador… Es decir, se les elimina un problema pero se le crean seis. Esto va a ser de una enorme utilidad para las empresas multinacionales, que podrán tener subsidiarias en Argentina controladas totalmente con un único accionista y tienen estructura para directorios y síndicos”.

Para este especialista las incoherencias en los cambios en las sociedades unipersonales –que aseguran que en la comunidad jurídica nadie sabe quién del Ejecutivo los redactó– no son las únicas. “Han hecho desaparecer las sociedades civiles y no han establecido ninguna norma que diga qué va a pasar con ellas; desde 2016 estarán en el limbo. Se derogan pero no se les da ninguna norma de reemplazo”, dice en referencia a los colegios profesionales. “También se eliminan las sociedades de hecho y las irregulares, cambiándolas por un régimen de sociedades simples o de libre creación”, dice. “No tiene pies ni cabeza lo que se ha hecho con las sociedades comerciales”.

Pero a los petroleros estas SAU, igual que las UTEs creadas en los estertores del último gobierno militar, les viene de perillas, especialmente a YPF. Que puso su utilidad de manifiesto, en el informe que presentó a fines del 2013 ante la CNV (Comisión Nacional de Valores) dando cuenta de haber finiquitado la instrumentación de la documentación correspondiente al acuerdo con Chevrón por el área de Loma Campana en Vaca Muerta. Lo cual “permitirá el desembolso por parte de Chevron de los montos totales oportunamente informados, por una suma de USD 940.000.000, adicionales a los USD 300.000.000 que ya desembolsara dicha empresa.”

De dicho informe e información conexa, surge que YPF creo en Delaware, EEUU, que es lo más parecido a un paraíso fiscal, dos empresa de nombre YPF Shale Oil Investment LLC, I, II, para la explotación de petróleo no convencional. Su registro fue realizado por el bufete Corporation Services Company, que es también la entidad registrante de Chevron Corporation, en cuya oficina quedaron fijados los domicilios legales de estas firmas satélites de YPF.

Luego con la participación de ellas, YPF creo en Buenos Aires la Compañía de Hidrocarburos No Convencional SRL (CHNC SRL), con domicilio en Macacha Güemes 515, el mismo de YPF. En la que son socios gerentes dos altos empleados de YPF, Germán Laría, y Juan Garoby, un ex Schlumberger. Por su parte Laria es director de YPF, y tiene casualmente un homónimo que se desempeña como Gerente de Planificación de Chevron. Y así seguidamente YPF y Chevron, según informó el primero a la CNV:

“… suscribieron los contratos necesarios para instrumentar la cesión a favor de CHNC SRL, el 50% de la concesión de explotación Loma Campana (LC), y los acuerdos complementarios incluyendo el contrato constitutivo de la UTE, y el Acuerdo de Operación Conjunta (“Joint Operating Agreement” - “JOA”) para la operación de LC en la cual YPF revestirá el carácter de Operador del área.

“En atención a los derechos que en el futuro podría ejercer Chevron sobre CHNC –para acceder, como fuera informado, al 50% de la concesión y derechos complementarios- y en garantía de tales derechos y demás obligaciones bajo el Acuerdo de Proyecto de Inversión, se ha estipulado a favor de Chevron una prenda sobre las acciones de una afiliada de YPF que indirectamente resulta titular de la participación de YPF en CHNC.”

O sea que en concreto, con esa maraña empresaria YPF creo dos sociedades en Delaware, que le permitieron a su vez crear una sociedad (CHNC SRL) en Argentina, a la que YPF traspaso los derechos sobre el área de Loma Campana, no cedida a Chevron. Con la que a su vez firmó una UTE con Chevron, para la explotación de esa misma área, en la que YPF será el operador. Y como garantía de los acuerdos y derechos de compra futura que tendría Chevron sobre toda el área de Loma Campana, YPF cedió a Chevron las acciones de las compañías de su propiedad en Delaware EEUU.

De esa manera por un lado Chevron se queda con una garantía velozmente ejecutable en EEUU, que le permite hacerse del total del área de Loma Campana. Y por otro lado queda limitada su responsabilidad estrictamente a dichas compañías, siendo además YPF responsable de los daños ambientales como operador del área.

YPF repitió esta maraña empresaria con otras dos compañías, Shale Oil Investment LLC III y IV fundadas en Delaware. Y la Compañía de Desarrollo No Convencional (CDNC SRL) con domicilio también en Macacha Güemes 515 en Buenos Aires. Que tiene como socios gerentes al mismo Laría, y a Carlos Colo, director suplente de YPF y Gerente Ejecutivo de Exploración de YPF. Las cuales sería la contraparte del contrato con la petrolera malaya Petronas.

Esta maraña empresaria que está desarrollando YPF, hace recordar a los vehículos para fines determinados, o “sociedades de propósito especial” (SPE), denominadas Raptors I, II, III, IV, etc, creadas con números sucesivos por Enron. A las que Enron transfería activos y compromisos, y con las que tenía cuentas a cobrar que le permitían disimular en sus balances el vaciamiento y estado ruinoso del grupo. Y así tras su quiebra en el año 2001, Enron se convirtió mundialmente en sinónimo de fraude planificado.

Pero cuya concreción se aliviaría notablemente con las SAU, ya que por un lado YPF no tendría que fundar dos compañías en Delaware, sino solo una. Que sería a su vez la dueña de una SAU en Buenos Aires, sin tener que apelar a la ficción de la SRL y sus socios gerentes. Y su vez el chevron o petronas de contraparte, podría también a su vez constituir una SAU, que se asocie con la SAU de YPF, limitando así estrictamente la responsabilidad de ambos al área en explotación.

Para que no les suceda lo de Chevron en Ecuador, como sociedad continuadora de Texaco, y así poder defraudar impunemente a los damnificados por un eventual desastre ambiental como el de la Amazonía Ecuatoriana. Y cantar así victoriosos, a la inversa de don Atahulpa Yupanqui, “el petróleo no convencional es de nosotros, los daños ambientales son ajenos”.

El nuevo Código a favor de las megamineras y megapetroleras del fracking

La extracción del petróleo no convencional se realiza mediante la técnica del fracking, que demanda una gran cantidad de agua. Y en tal sentido el yacimiento de Vaca Muerta – Los Molles parece haber sido bendecido por la naturaleza, al tener encima de él al complejo hidráulico Cerro Colorado, compuesto por el Rio Neuquén, y los lagos Los Barriales y Mari Menuco.

Pero no obstante el agua y su acceso ha sido siempre fuentes de conflictos, al ser un elemento esencial para la vida humana y las actividades que esta despliega. A lo que se ha sumado la defensa del ambiente, que desvela a muchas comunidades, y su preocupación por los efectos sísmicos y contaminantes de la técnica del fracking.

En tal sentido el ante proyecto del Código Civil y Comercial establecía en su artículo 241, que el acceso al agua potable es un derecho fundamental, al que “todos los habitantes tienen garantizado su acceso para fines vitales”. No obstante para resguardar los intereses de las empresas mineras y petroleras, al elevar el proyecto al Congreso, la presidenta Fernández de Kirchner introdujo cambios sustanciales al texto original, borrando de un plumazo el artículo 241, entre otras cosas.

Otra modificación que introdujo fue en el artículo 240 del anteproyecto, donde se fijan “Límites al ejercicio de los derechos individuales sobre los bienes”, efectuando mutilaciones y agregados muy sugestivos. En él se establece que el ejercicio de los derechos individuales, “debe ser compatible con los derechos de incidencia colectiva”. Pero a ese párrafo el gobierno le mochó la terminación que tenía en el anteproyecto, que sostenía que ello debía ser “en los términos del artículo 14” del mismo código, referido a los “Derechos individuales y de incidencia colectiva”.

En su reemplazo, el gobierno agregó que el ejercicio de esos derechos individuales “debe conformarse a las normas del derecho administrativo nacional y local dictadas en el interés público”. Y en consonancia con esto, también mochó el párrafo que establecía que “los sujetos mencionados en el artículo 14 tienen derecho a que se les suministre información necesaria y a participar en la discusión sobre decisiones relevantes conforme con lo dispuesto en la legislación especial.” Apartando así de un plumazo a los ciudadanos particulares a intervenir directamente en las cuestiones ambientales que pueden perjudicarlos, como es el caso del fracking.

A su vez para disimular el hachazo dado al artículo 241 original, referido a la garantía irrestricta al derecho al agua potable, al último párrafo del art 240 del anteproyecto, el gobierno lo transformó en el art 241 que dice: “Jurisdicción. Cualquiera sea la jurisdicción en que se ejerzan los derechos, debe respetarse la normativa sobre presupuestos mínimos que resulte aplicable.”

El manoseo por parte del gobierno en la esencial cuestión ambiental y del agua no acabó allí. Ya que también la emprendió contra el mencionado artículo 14 “Derechos individuales y de incidencia colectiva”. Al que mochó severamente, al eliminar enteramente el inciso b) referido a los “derechos individuales, que pueden ser ejercidos mediante una acción colectiva, si existe una pluralidad de afectados individuales, con daños comunes pero divisibles o diferenciados, generados por una causa común”, en relación a la responsabilidad civil en que incurriría un contaminador.

El gobierno también mochó el inciso “c) derechos de incidencia colectiva que son indivisibles y de uso común” del mismo artículo, en la parte que estipulaba que “el afectado, el Defensor del Pueblo, las asociaciones registradas y otros sujetos que dispongan leyes especiales, tienen legitimación para el ejercicio de derechos que protegen al ambiente, a la competencia, al usuario y al consumidor, así como a los derechos de incidencia colectiva en general”. El gobierno desplegó así sucesivas omisiones u obstáculos, para impedir o dificultar que particulares damnificados puedan emprender acciones judiciales contra las depredadoras ambientales (o de otra índole) que pudieran poner en peligro el accionar y lucro de estas.

Además en el nuevo código se ratificaron ambiguas disposiciones del Código Civil de Vélez Sarsfield, de 150 años atrás, cuando no existía conciencia de la existencia de glaciares, zonas periglaciares, y nivología. Dejando así una grieta abierta por la cual se pueda escurrir el agua que tanto necesitan las megamineras como Barrick Gold. Uno es el artículo 238, “Bienes de los Particulares”, que estipula que “los bienes que no son del Estado nacional, provincial o municipal, son bienes de los particulares sin distinción de las personas que tengan derecho sobre ellos”.

El otro es el artículo 239, “Aguas de Los Particulares”, que establece que “las aguas que surgen en los terrenos de los particulares pertenecen a sus dueños, quienes pueden usar libremente de ellas, siempre que no formen cauce natural”. El artículo se refiere al agua que mana de la tierra, y ese es el efecto que produce el derretimiento de los glaciares y zonas periglaciares. De tal manera esta agua también sería del dueño particular, que según la Real Academía, es el que tiene el dominio de la cosa.

El alcance lato de este artículo, bien se podría entender como la ratificación de una supuesta privatización del agua de los glaciares, a favor de quienes tengan un dominio minero donde ellos se encuentran. Como es el caso de Barrick Gold en Veladero y Pascua – Lama. Y cuya obtención podrían acelerarla, de la misma manera que hizo la Barrick Gold en Chile, cubriendo de polvo los glaciares, que así desaparecieron, echándole a la par la culpa de ello al cambio climático.

Vacas muertas y buitres suelen terminar juntos

El jurista, sociólogo y político suizo Jean Ziegler, fue recientemente designado para encabezar el grupo que debe investigar el accionar de los fondos buitre para el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, conforme la declaración a favor de Argentina formulada recientemente por este consejo. Que contó con 42 votos positivos sobre un total de 47, y solo los votos negativos de EE.UU., Gran Bretaña, Alemania, Japón, y República Checa. Ziegler cuenta con una vasta experiencia en pesquisas sobre lavados de dinero y dictaduras, y también respecto la complicidad de la banca suiza con el robo de bienes pertenecientes a víctimas judías.

En una entrevista telefónica publicada por Página 12 (5/10/14) Ziegle afirmó: “… investigué mucho el sistema financiero y conozco la corrupción de los bandidos bancarios helvéticos. Dicho sin ninguna hipocresía, los fondos buitre son grupos financieros que constituyen el punto más alto y la quintaesencia del bandidismo bancario. No son fondos de inversión ni están sujetos a reglamentos internacionales. Son fondos no registrados, fuera de la legalidad internacional, multilateral, binacional y en muchos casos fuera de la legalidad nacional. Todo lo que le digo naturalmente deberemos probarlo, y me propongo hacerlo.”

“Deberemos contar cómo los fondos toman sus riesgos y asumen la posibilidad de perder centenas de millones porque trabajan con la seguridad de que habitualmente terminan con un triunfo. El asunto es quién está detrás de ellos. Es muy probable que detrás de ellos esté la gran banca, como Goldman Sachs o la Unión de Bancos Suizos. Tal vez quieran presionar sin aparecer. Porque es obvio que ante un país como la Argentina, los grandes bancos quieren seguir participando de las relaciones comerciales, del negocio financiero y de las inversiones. Es un país potencialmente poderoso dentro de una región que creció mucho.”

“Como en todo, existe una división del trabajo. (Y ellos hacen) el trabajo sucio. Por ejemplo, combatir al Estado argentino en la Justicia norteamericana. Estoy convencido de que no son especuladores aislados sino una creación de las oligarquías financieras. Son parte importante del capitalismo financiero mundial. Asumen la tarea específica de combatir a los Estados soberanos en las reestructuraciones de deuda. Pero, le repito, los grandes bancos no quieren abandonar el negocio habitual. Desean seguir operando. Investigaremos todo lo que le estoy diciendo. Por eso fue tan importante no solo que la resolución fuese aprobada por la mayoría del Consejo sino por una mayoría importante. La condena fue fundamental.”

“El Comité Consultivo me designó jefe a mí y yo convocaré un pequeño grupo de trabajo de expertos. Cada uno tiene sus ideas políticas, y me incluyo, pero el informe será científico. No estamos frente a una investigación política. Deberemos profundizar una investigación de las consecuencias que tuvo el accionar de los fondos buitres sobre la Argentina, claro, pero también sobre Grecia o sobre el Congo. Tendremos que investigar la estrategia de esos fondos y su posible efecto de vulneración de los derechos económicos, sociales y culturales.”

Al este respecto se puede afirmar que hoy Argentina enfrenta una “tormenta perfecta”. Que se ha formado, ayudada por la inusitada impericia, negligencia, y corrupción desplegada por el gobierno argentino. Que en la cuestión de los fondos buitres, al asumir públicamente las posturas que ayudaron estos a avanzar en sus causas judiciales, lleva a la suposición de la existencia de un infiltrado, o un deliberadamente mal consejero dentro de su seno.

Lo concreto es que desde el 2008 en adelante comienzan a desplegarse factores convergentes, que han llevado al país y al gobierno al acorralamiento aparentemente sin salida ante el que hoy se encuentra, con la concurrencia de seis factores:

1. El notable aumento en el precio internacional de los hidrocarburos que propulso el desarrollo del petróleo no convencional.

2. El agudizamiento de la pérdida del autoabastecimiento petrolero, y el enorme desbalance de divisas provocado por esto.

3. La incorporación de los Ezkenazi par parte de REPSOL YPF, y su plan de acción futuro consistente en la explotación del petróleo no convencional de Vaca Muerta, que se conocía con mucha anterioridad. A la par que se dedicaba a colocar buena parte de su tenencia accionaria en la bolsa de Nueva York.

4. La agudización de la fuga de divisas bajo la administración de Martín Redrado en el Banco Central.

5. La compra de bonos en default por parte del fondo buitre NML propiedad de Paul Singer, y su agresiva estrategia judicial, que impidió el acceso a los mercados de deuda por parte de Argentina, y derivaron en las sentencias referidas al pari passu.

6. El simultáneo copamiento por parte de Singer de la petrolera Hess, con el que desplazo a su presidente tradicional del mismo apellido, y los simultáneos entendimientos de esta petrolera que ya había operado en Malvinas, con REPSOL YPF.

Los factores negativos para Argentina que surgen de ese listado, se podrían sintetizar como el doble déficit o estrangulamiento de divisas y petróleo. Siendo imposible obtener lo primero en el exterior, y siendo enormemente costoso importar lo segundo desde el exterior, agravando así el déficit de divisas. Y la resultante de ello parece tener un nombre escueto, la cesión de Vaca Muerta. Que pasó a quedar firmemente establecida por parte del gobierno a fines de diciembre de 2012, a la par que quedó firme el fallo del juez Griesa a favor del fondo buitre NML y otros, referido al pari passu.

Al disparar un absoluto giro en la política petrolera gubernamental, que potenció y trasladó la renta sustancial de esta actividad a la explotación (upstream) con un notable aumento del precio del petróleo y el gas natural a los niveles internacionales, que posibilitaron a continuación el acuerdo con Chevron y otros. Y hoy esa política está ante su culminación, con la sanción de una ley de hidrocarburos, a la que el calificativo de entreguista y vende patria le queda chico, frente la circunstancia que vive actualmente el mundo, por el agotamiento de los recursos naturales.

Ante esa tormenta perfecta, fruto de la casualidad o la causalidad, el gobierno se ha comportado como un desesperado, dando manotazos de ahogados a tontas y locas. Abriendo la mano generosamente con las sentencias del CIADI, la indemnización a REPSOL, la deuda con el Club de París, y una devaluación sin plan, con la que los bancos se forraron por los seguros de cambio, sin obtener nada a cambio.

Salvo la de agravar la situación financiera y de penuria de divisas ante la que se encuentra. Y ahora a ello le suma una reforma a ley de hidrocarburos infame, y la sanción de un Código Civil y Comercial a las patadas y sin ningún consenso, como desesperada ofrenda a los inversores extranjeros. Con lo cual, más allá de los discursos vociferantes y flamígeros del gobierno, para una tribuna de fanáticos cada vez mas desorientados, Argentina parece estar en ¡LIQUIDACIÓN! ¡SALE! ¡Hasta el nuevo cambio de gobierno! Que seguramente continuara con lo mismo.

La Argentina se ha transformado así en una Vaca Muerta, sobre la que sobrevuelan los buitres financieros y petroleros. Y también los viejos buitres de la patria contratista, que concretan mega contrataciones con precios duros y créditos blandos provenientes del exterior, a los que el gobierno está obligado a apelar por la carencia de divisas.

Pese a que Argentina tiene la solución genuina y autosuficiente al alcance de la mano, en base a los recursos provenientes del amarrocamiento clandestino de divisas, al que se han acostumbrado los argentinos; y a la Vaca Muerta, además de otros yacimientos convencionales o no convencionales no explotados. Y así lo primero puede propulsar a lo segundo, y estos a su vez garantizar a lo primero. Solucionando así sinérgicamente el doble déficit o estrangulamiento de divisas y petróleo. Y para ello solo se requiere PO-LI-TI-CA, pero de alto vuelo, con mayúsculas, y deletreada con paciencia, para crear grandes consensos, y voluntades concertadas en búsqueda del bien común, como la vía incluso para la salvación individual.

El periodismo papanatas que olvidó preguntarle al buitre lo fundamental

El costoso programa PPT (Periodismo Para Todos) de Jorge Lanata, que parece contar con desproporcionados recursos, trasmitió recientemente su programa dominical desde Nueva York. Reportando la visión que tienen desde allí, no el pueblo norteamericano, sino una mínima minoría de especuladores y buitres financieros. Entre los que se encontraba el abogado de NML – Paul Singer, Robert Cohen.

En el periodismo se sabe que la calidad de una entrevista, no depende tanto de la calidad del entrevistado, sino de la calidad de las preguntas del entrevistador. Y al respecto Lanata pese a su oficio (que inicio con el mecenazgo del dudoso guerrillero Enrique Gorriarán Merlo) olvidó o evitó hacerle a Cohen preguntas claves, que eran ineludibles hasta para un principiante. Como entrevistar a Ricardo Barrera y no preguntarle de su uxoricidio, doble filicidio, y suegricidio. O entrevistar a Jesús y no preguntarle por la cruz.

Cohen, mimetizándose con algunos de los pequeños holdouts que según él trepan a 60.000, se presento como un inversor genuino, defraudado por el empecinamiento argentino de pagar solo 30 ctvs por cada dólar que debe. Y a Lanata, poniendo cara para la tele, ni se le ocurrió preguntarle al respecto, cuando había comprado los bonos, si antes o después del default. Ni cuanto había pagado realmente por ellos, que en algunas sentencias que obtuvo como en los bonos FRAN, solo llega al 3 %.

Ni tampoco objetó que según sesudos y respetables analistas de la City, como Alfonso Prat Gay, la quita de la que se queja Cohen no es tal, por efecto de los cupones ligados al PBI. Y menos aún se animó a calificar como chantaje, el afán de Singer de descubrir actos de corrupción del gobierno, aprovechando las investigaciones de PPT. Tal como hizo con el presidente del Congo Denis Sassou-Nguesso, para que este se aviniera a pagarle velozmente sus infladas y dudosas acreencias.

Pese a que Cohen cazurramente se lo daba a entender claramente, y ponía cara de cómo este tonto no entiende nada de nada, usándolo así a Lanata como vehículo para el intento de chantaje. Cosa que el grupo CLARIN refrenda en sus últimas ediciones, llamándolo “contraataque buitre”, y destacando que el fondo buitre está librando “información a cuentagotas para presionar al gobierno”.

Y ante la postura de Cohen de que no le interesaban los recursos ni el petróleo, a Lanata ni se le ocurrió preguntar por las cuantiosas inversiones de Singer en la petrolera Hess, y los tratos que esta tenía con REPSOL YPF, en relación con la explotación de Vaca Muerta. Todo lo cual habría brindado a su nutrida audiencia un panorama mucho más amplio, respecto el agudo y complejo problema que hoy enfrenta Argentina.

Los modernos estudios organizacionales dicen que en estas, todo es comunicación, más allá de los medios, recursos, bienes, o tamaño que detenta, siendo en realidad en su esencia, un sistema de comunicación. Las que indudablemente fracasarán si la comunicación es retorcida o envenenada, como la que soporta Argentina por parte de un “periodismo militante” de dos bandos enfrentados entre sí.

Que operan bajo la férrea batuta de sus editores, condicionados por sus supuestas ideologías e intereses creados, además de suculentas retribuciones. Pero alejados ambos de la verdad, que no se construye con medias verdades, que son solo un sucedáneo de la mentira. Esta ausencia de un PERIODISMO con mayúsculas, parece ser la esencia del grave problema que desde hace años enfrenta Argentina, más allá de la ausencia de una POLITICA con mayúsculas.

Epílogo, las entregas petroleras son un clásico en Argentina

Las entregas petroleras como la lamentablemente descripta, no son una novedad en Argentina. Tratándose por contrario de un clásico que se repite periódicamente, por más que sus autores hayan creído ser muy originales cuando las acometieron. Y siempre ha estado acompañada por un estrangulamiento externo financiero y/o energético, y también con golpes militares.

Tal como sucedió con el golpe de estado de 1930, que en la crisis mundial de ese año, desalojó a los presidentes de la Nación Hipólito Yrigoyen, y de YPF Enrique Mosconi, y detuvo así el raudo crecimiento que había tenido YPF. Que había desbordado su influencia en la región, con la doctrina de la explotación estatal del petróleo, y amenazaba la supremacía de ESSO (Standar) y SHELL, en momentos en que estas habían llegado al famoso acuerdo de cartelización de Achnacarry. Llegando YPF a la audacia de pretender importar petróleo soviético, para tratar de bajar los costos, sobre el que dichas firmas habían decretado un virtual embargo. Este fue el momento cumbre de YPF, y lo que vino después fueron solo renuncios o caídas.

Una de ellas fue la de Juan Perón en 1955, que ante el estrangulamiento financiero y petrolero, firmó el contrato con la California (Standar) en la provincia Santa Cruz. Que justificó el golpe de estado contra él, en el marco de un enfrentamiento entre los intereses ingleses y norteamericanos, que el mismo Perón denunció tras el golpe. A la que luego concretó el presidente Arturo Frondizi, en el marco de la Alianza para el Desarrollo lanzada por EEUU. Pero seguidamente Illia revirtió esa caída, con la anulación de los contratos petroleros de Frondizi, cuya reversión no obstante se estancó tras el asesinato del presidente John Kennedy, que fue reemplazado por Lyndon Johnson, lobista de los intereses petroleros texanos.

Pero a continuación Illía fue desalojado el poder por el Gral. Juan Carlos Onganía, que refrendó esos contratos, indemnizo a las compañías, y sancionó una ley de hidrocarburos tachada entonces de liberal, pero que ahora es reputada de nacionalista, y por eso se pretende modificar. Luego el Gral Agustín Lanusse intento comenzar con las concesiones petroleras of shore, pero se quedó a mitad de camino. A continuación Isabel Perón dispuso la nacionalización de las bocas de expendio de combustibles, pero fue desalojada del poder por el Gral. Jorge Videla y Martínez de Hoz, que revirtieron esa medida, indemnizaron a ESSO y SHELL; y emprendieron la privatización periférica de YPF a todo vapor.

Después vino Alfonsín, y en el marco del Plan Austral apoyado por el FMI y EEUU, lanzó el Plan Houston de “privatización del crecimiento”, que no obstante era considerado mezquino por los barones del petróleo. Quien ante la crisis financiera externa, tuvo que abandonar anticipadamente la presidencia, siendo reemplazado por Menem y Cavallo.

Quienes en el marco del Consenso de Washington y el Plan Brady de refinanciación de la deuda, se encargaron de rifar YPF y los mantos petroleros al menor postor.

Luego con la crisis de la convertibilidad, apareció la española REPSOL, que copó íntegramente a YPF, como si una mojarra se hubiese comido un tiburón. Y continuación con la presidencia de Fernando De la Rua y el Blindaje que no fue tal, comenzaron las prorrogas anticipadas de las concesiones petroleras a cambio de monedas, con Loma de la Lata en primer lugar. Y la criminal autorización para exportar libremente el gas natural, que hoy hay que reimportar a un precio quince veces superior.

Luego vino la declaración de default y el presidente Eduardo Duhalde, quién pese al mandato del Congreso a los efectos de afrontar la crisis, se olvidó de poner retenciones a las exportaciones de hidrocarburos. Y recién se acordó de hacerlo cuando se encontró con una denuncia penal, pero no obstante olvido poner retenciones a la criminal exportación de gas natural, al que ahora se lo ha liberado de las regalías.

Luego vino el presidente Néstor Kirchner, quién mientras simulaba colocaciones de deuda con megabancos del exterior, triangulando las reservas del Banco Central con la complicidad de Martín Redrado, sancionó la “ley corta” de hidrocarburos y trasladó la administración de ese recurso estratégico a las provincias, lo que no dejó satisfechos del todo a los barones del petróleo. No obstante ella permitió comenzar a prorrogar a mansalva las concesiones petroleras, comenzando por la de Pan American – Cerro Dragón de los Bulgheroni, que es el mayor yacimiento del país.

Finalmente vino la presidenta Fernández de Kirchner, que en un comienzo trato de revertir esa política de despojo con la estatización parcial de YPF (que era un objetivo subrepticiamente buscado por REPSOL, tras haber expoliado a Argentina, y no tener envergadura para afrontar el desafío de Vaca Muerta) y el dictado del decreto 1277 del 2012. Intención que se revirtió bruscamente tras quedar firme el fallo del juez Griesa a favor de los fondos buitres a fines de ese año, ratificado luego por la justicia norteamericana.

Y así hoy parafraseando a Bertold Brecht, los argentinos podríamos decir, después de tanta entrega de recursos que no supimos merecer, ni defender, ni darle importancia, “y ahora se llevan la Vaca Muerta pero ya es tarde”, porque los argentinos parecemos estar muertos.

- Anexo I: Estimación del perjuicio por la merma en la producción 1999 - 2012
- Anexo II: Matriz contratos cartel petróleo versión 1983

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