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jueves, 9 de octubre de 2014

“No se puede llamar revolución y de verde no tiene nada”



“No se puede llamar revolución y de verde no tiene nada”
El doctor en Ciencias Ambientales, Lucas Seghezzo compartió con LA GACETA, un análisis sobre la “Revolución Verde” que lleva adelante la Municipalidad de Salta.
Lucas Seghezzo compartió con LA GACETA, su opinión sobre la “Revolución Verde” que lleva adelante la Municipalidad de Salta. El profesional cuestionó las políticas ambientales adoptadas por el municipio y analiza las tres propuestas; “tratar la basura”, “plantar árboles” y “promover el uso de la bicicleta”:
Una opinión sobre la supuesta “Revolución Verde” de la Municipalidad de Salta. Por. Lucas Seghezzo*

Desde hace más de medio siglo se conoce con el nombre de “revolución verde” al fenómeno del aumento de la productividad agrícola debido al monocultivo intensivo de trigo, maíz, soja y otras especies genéticamente modificadas y a la aplicación masiva de fertilizantes y plaguicidas. Esta mal llamada revolución, que se planteó como la solución para el problema del hambre en el mundo, hoy está severamente cuestionada porque no logró los objetivos planteados y contribuyó a la generación de impactos ambientales como el cambio climático. Por tal motivo, el término “revolución verde” tiene hoy connotaciones muy negativas y parece inadecuado para promocionar la gestión ambiental de un municipio. 

Incluso ignorando estas cuestiones semánticas, la campaña publicitaria que lanzó la Municipalidad de Salta con el nombre de “revolución verde” no parece más que eso: una campaña publicitaria. Como toda campaña, está más basada en eslóganes y frases hechas que en hechos o proyectos concretos. De hecho, aunque loables, las propuestas que se anuncian en los afiches no parecen muy revolucionarias. A esta altura del siglo XXI, eso es lo mínimo que debería hacer la Municipalidad de una ciudad de más de medio millón de habitantes. 

Pero hagamos un análisis un poco más detallado de estas iniciativas, en particular “tratar la basura”, “plantar árboles” y “promover el uso de la bicicleta”: 

Tratar la basura

El tratamiento adecuado de la basura y la separación de residuos ya eran exigencias del contrato de concesión que se firmó con una empresa privada en el año 1999. Estas exigencias se diluyeron o se eliminaron por completo en las sucesivas renovaciones de contrato que se le otorgaron a la empresa. Una década y media más tarde, nos dicen que el programa de separación de residuos que se está llevando a cabo en algunos barrios es una revolución. Si se hubiera cumplido el contrato original, la separación ya se debería realizar en toda la ciudad de Salta. 


Durante una reciente inspección ocular se detectaron numerosas deficiencias en la operación del relleno sanitario conocido como Vertedero San Javier. Entre otros problemas, se observó trabajo insalubre e inseguro del personal que se dedica a las actividades de reciclado de materiales, insuficiente captación y tratamiento de líquidos lixiviados con alto riesgo de contaminación de aguas superficiales y subterráneas, presencia de desechos industriales y agroindustriales sin tratamiento adecuado y en sitios vulnerables, condiciones inadecuadas de orden y limpieza en todo el predio, afectación de las inmediaciones con residuos y material plástico, y presencia de animales. Nada de esto parece muy revolucionario ni muy verde.

Es cierto que se capta biogás en el Vertedero San Javier y que esa iniciativa es positiva para el ambiente. Sin embargo, hay que decir que se está captando menos biogás del que se debería captar debido a defectos en la operación del relleno sanitario. También hay que decir que este proyecto, que permitirá generar fondos adicionales al municipio a través de los “bonos de carbono”, no es revolucionario en sentido estricto ya que está enmarcado en los Mecanismos de Desarrollo Limpio originados en el Protocolo de Kioto del año 1997 (en vigencia desde 2005). Además, el uso de incentivos económicos para “promover comportamientos ambientalmente saludables” ya estaba previsto en la Ordenanza Nº 8782 del año 1999 (Política Ambiental del Municipio de Salta), que fue derogada por esta gestión municipal.

Plantar árboles 


El mantenimiento y mejora del arbolado urbano, como así también el cuidado de los espacios verdes, están entre las tareas más básicas de una Municipalidad. No considero que sea una revolución verde acordarse de plantar árboles luego de una década de gestión y con árboles de escaso porte (baja probabilidad de supervivencia). Una de las razones del abandono del arbolado público es probablemente que el vivero municipal no funciona adecuadamente porque no tiene suficiente agua y cuenta con pocos empleados, como surgió de la visita hecha por un grupo de concejales hace unos días. 

Promover el uso de la bicicleta


Promover el uso de bicicletas en la Salta de hoy es altamente peligroso debido a la inexistencia de suficientes carriles exclusivos (ciclovías o bicisendas), al mal estado de las calles y a la falta de educación vial de los conductores de vehículos, taxis, remises y colectivos. Sin embargo, ya desde el año 1989 (hace un cuarto de siglo) que existen normas para “destinar espacios… para el tránsito de bicicletas” (Ordenanza Nº 5560). Más tarde se aprobaron normas similares. Por ejemplo, la Ordenanza nº 10151 del 2000 (hoy derogada por motivos que se ignoran) ordena “la construcción de una red de carriles exclusivos para la circulación de bicicletas”. Poco más tarde, la Ordenanza Nº 10651 del 2000 (hoy vigente) exige que “todo proyecto presentado para la realización de obras nuevas de pavimentación, ampliaciones, mejoras o refuncionalizaciones de la red vial, deberá contemplar la inserción de ciclovías como obra complementaria”. El intendente debería explicar porqué se ignoró esta ordenanza durante una década y media ya que, de haberse cumplido, las ciclovías serían hoy una realidad y no un eslogan de campaña. Ignorando esta ordenanza que seguía vigente, en el año 2012 se sancionó la Ordenanza nº 14480 donde sólo se pide iniciar “estudios técnicos correspondientes a los fines de determinar los espacios denominados ciclovías o bicisendas”.

Se puede hablar mucho más de la (falta de) gestión ambiental de la Municipalidad de Salta en los últimos años y se pueden debatir las propuestas de gestión futura. Pero lo que nos venden como una “revolución verde” no se puede llamar una revolución y de verde no tiene nada.


* Licenciado en Recursos Naturales; Máster en Tecnología Ambiental; Doctor en Ciencias Ambientales
Investigador Independiente del CONICET
Vice Director del INENCO (Instituto de Investigaciones en Energía No Convencional)
Ex Director General de Protección Ambiental de la Municipalidad de Salta

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