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miércoles, 13 de mayo de 2015

La revolución tecnológica que cambiará todo



Fotones en lugar de electrones. El científico Jorge Bravo ha diseñado un material que imita al original. Se fabrica a bajo coste y posee múltiples aplicaciones.

El científico Jorge Bravo es el Ferran Adrià de los materiales. Los deconstruye. Lo ha hecho con muchos, pero su tortilla de patata es el grafeno. Tras varios años de investigación el español ha logrado comprenderlo hasta el más mínimo detalle, y fruto de la deconstrucción ha creado un nuevo material artificial a partir del original. Lo ha bautizado como grafeno fotónico. El primer hijo bastardo del material del futuro -“es grafeno artificial, hemos engañado a la naturaleza”, explica a Teknautas- no sólo imita las propiedades del grafeno natural: las supera. Además, es más barato.

Al español le gusta citar “el lema de la nueva tecnología” del nobel Herbert Kroemer, padre de la electrónica de semiconductores, cuando tiene que reseñar las posibilidades del nuevo material. Reza así: “las aplicaciones más importantes de cualquier tecnología que sea suficientemente nueva y suficientemente innovadora son aplicaciones creadas por esa nueva tecnología”.

Nuestro grafeno puede resultar más barato porque no estamos creando grafeno; es otra cosa diferente que imita el grafeno y tiene propiedades que jamás tendría el grafeno natural

A saber, en la carrera científica sólo existen dos tipos de innovaciones: las que mejoran modelos preexistentes y las que generan aplicaciones inéditas. En ese sentido, el grafeno fotónico avanza en ambas direcciones. Por una parte, están desarrollando prototipos revolucionarios en el campo de los LED y los paneles fotovoltaicos. Por otra, Jorge Bravo promete (como diría Jim Morrison) el nuevo vino.

“Hay aplicaciones que todavía no hemos hecho públicas. No se trata de que mejoren algo, crean aplicaciones que no existen todavía. Por ejemplo, antes de que existiese el láser no existían aplicaciones con láser. Ése es el esquema en que nos movemos. Si una tecnología es suficientemente innovadora puedes crear algo totalmente nuevo, que no estaba en la mente de nadie”, agrega.

¿Qué es el grafeno fotónico? Él mismo responde. “Yo diría que es simplemente un grafeno artificial. En lugar de tener corriente eléctrica propagándose, tenemos pulsos de luz. Hemos llevado todas las ideas que se han desarrollado sobre grafeno al campo de la fotónica”.

Aplicaciones a corto plazo

El científico no contaría nada de esto si no hubiese patentado el material en Estados Unidos. De hecho, sólo puede hablar de las innovaciones que están blindadas. “Hay aplicaciones que son brutales, pero puedo hablar de ellas hasta que no estén protegidas. Mi equipo vendrían con una pistola: me pegarían un tiro“. No obstante, ya tienen credenciales que mostrar.

El primero: el diseño de fuentes LED ultrapalanas y ultraeficientes. “Hasta que nosotros propusimos nuestra idea, los emisores LED, como los de coches o semáforos, no podían superar un tamaño determinado. Realmente, había razones muy potentes para pensar así, argumentos físicos… Nosotros pensamos el problema desde una perspectiva novedosa, y gracias al grafeno fotónico podemos fabricar dispositivos sin límite de tamaño”, apunta Bravo, elegido por el MIT como uno de los jóvenes españoles más innovadores de este año.

El segundo, la fabricación de una nueva generación de paneles solares. “El mayor desafío de la industria fotovoltaica, que parte de la dificultad -muy obvia- de que si es de noche o no está despejado no funcionan, es el aprovechamiento de la energía. Nosotros ya hemos propuesto una placa de grafeno fotónico para un prototipo: convierte la energía del sol en luz láser, y a partir de la misma generamos una reacción química. Esta energía química queda almacenada, y cuando la necesitemos el grafeno fotónico nos la entregará en origen.”

Cambio de paradigma

El grafeno fotónico comenzó a concebirse en Estados Unidos en 2010, durante la residencia del científico español en el MIT, pero se la ha traído a España. Sin embargo, cuando habla de innovación Bravo no cree en los localismos. “Estoy basado en España, pero el mundo de la tecnología es un mundo global. Trabajo con un equipo en Singapur y otro en el MIT. No se puede desarrollar una tecnología nueva si no se opera globalmente”.

La principal limitación por la cual hoy no puedes ir a la esquina y comprar un dispositivo que lleve incorporado grafeno, es que aún no existe el modo de hacerlo barato y de calidad. Nosotros le hemos dado la vuelta al problema: hemos cambiado el paradigma de fabricación

“Todo el mundo está estudiando las aplicaciones de grafeno, a un nivel increíble. El número de patentes es brutal: Samsung tiene 400 patentes en grafeno, e IBM 150. La UE invirtió en enero 1.000 millones de euros en desarrollo basadas en grafeno”, recuerda Bravo. Mientras miles de investigadores alrededor del mundo se vuelven locos tratando de encontrar una fórmula exacta para fabricar gafreno barato a gran escala, el científico español ha tomado el atajo de la tabula rasa.

“La principal limitación por la cual hoy no puedes ir a la esquina y comprar un dispositivo que lleve incorporado grafeno, es que aún no existe el modo de hacerlo barato y de calidad. Nosotros le hemos dado la vuelta al problema: hemos cambiado el paradigma de fabricación. Nuestro grafeno puede resultar más barato porque no estamos creando grafeno; es otra cosa diferente que imita el grafeno y tiene propiedades que jamás tendría el grafeno natural”.

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