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sábado, 29 de marzo de 2014

De ciencia ficción: Un océano interior.



Descubierto Enorme Océano en el Interior de la Tierra
Descubierto océano en el interior de la Tierra

Los científicos explorando el interior profundo de la Tierra han encontrado evidencia de una vasta reserva de agua debajo de Asia oriental la cual tiene al menos el volumen del océano Ártico. El descubrimiento de este océano en el interior de la Tierra marca la primera vez que tal gran cantidad de agua es encontrada en el manto profundo del planeta.

Sismólogos en la Universidad de Washington en St. Louis observaron una región debajo de Asia, donde las ondas sísmicas parecían amortiguarse, o “atenuarse”, y también retrasarse ligeramente. Mucha amortiguación y algo de desaceleración coincide con las predicciones para el agua muy bien.



© ufosightingshotspot

Ellos llamaron a la nueva característica subterránea la “anomalía de Beijing,” porque la atenuación de las ondas sísmicas se encontró que era más alta debajo de esta ciudad de China.

China se encuentra bajo el mayor riesgo sísmico que casi cualquier país del mundo.

Puedes leer la noticia completa del Océano en el interior de la Tierra enlivescience

Si pueden haber océanos dentro de la Tierra, ¿qué tan realista es laTeoría de la Tierra Hueca?



Civilizaciones Intraterrestres
La creencia en civilizaciones intraterrestres muy evolucionadas espiritualmente forma parte de muchas tradiciones filosóficas-religiosas del mundo.

Tampoco es desdeñable el número de personas que dan testimonio de una "realidad fantástica" con zonas cálidas, llenas de vida vegetal y valles perdidos e en lugares inhóspitos de nuestro subsuelo.

Incluso autores de la talla de,

Julio Verne
James Hilton
C.W. Leadbeater
John G. Fuller
el polémico Raymond Barnard
aventureros como Ferdinand Ossendowski y Nicholas Roerich,
...han hablado de estos reinos subterráneos a través de sus novelas.

¿Podría estar albergando nuestro planeta culturas vivas en su interior?

Se han dicho muchas cosas sobre este gran reino subterráneo, pero, en realidad, todavía no se ha revelado verdaderamente nada al gran público, salvo a través de los mitos y de las alegorías divulgados por algunos iniciados intuitivos.

Como algunos autores afirman, es posible que la Tierra este, totalmente hueca y que el pueblo intraterrestre posea su propio sol central.

Es igualmente posible que el centro de la Tierra sea tan denso como su corteza y que la humanidad de la Agharta viva entre los dos polos. Por otro lado, no hay que excluir la teoría que afirma que la Tierra es como un buñuelo, totalmente repleto de inmensas cavernas tan vastas como nuestras regiones y países, en comunicación entre sí por medio de gigantescos túneles construidos.

Por excéntrico que pueda parecer el planteamiento anterior, no debemos despreciar un argumento bastante significativo:

en casi toda la Tierra se tienen noticias de cuevas subterráneas y sistemas de túneles - como el entramado que se extiende bajo la superficie del Yucatán, montañas de Paucartambo en Perú, sierra del Roncador en Brasil, cuevas de Afganistán, monte Kailós en el Tíbet... - que conectan no sólo áreas diferentes dentro del mismo continente, sino que, en opinión de algunos investigadores, bien pudieran "unir" diferentes partes del globo.

En realidad, todas las tradiciones antiguas se basan en ésta supuesta existencia de ciudades intraterrenas conectadas mediante una vasta red de pasadizos, más que en la - no menos fantástica - creencia de una "tierra hueca" que algunos autores como Raymond Bernard proponen.

Exploradores como Juan Moriaz, y sacerdotes como Carlos Crespi, habrían encontrado en estos túneles perdidos del Ecuador ("Cueva de Los Tayos"), láminas de piedra y oro con signos ideográficos grabados que describen los orígenes de la historia humana, según recoge fielmente Erik Von Däniken en El oro de los dioses.

A este enclave sudamericano, que aún hoy día constituye un misterio por descifrar, se vincula una interesante leyenda sobre la mítica Shambalah o Agharta, y las historias que de ella se desprenden.

Historias sobre una ciudad santa oculta en los Himalayas…

Incluso en Colombia se conoce de túneles extensos, en el municipio de Vélez, Santander, por ejemplo, existe una cueva de dimensiones desconocidas, llamada, “cueva de los indios”, los habitantes del pueblo relatan como allí niños traviesos han terminado desaparecidos y como algunos sobrevivientes a la aventura después de varias horas e incluso algunos días en el oscuro lugar afirman que mide kilómetros y que en un punto de dicha cueva, hay un abismo del que se desconoce su fondo…

Se ha dicho que el origen de las sociedades subterráneas podría estar en los continentes desaparecidos del Atlántico y del Pacífico:

Atlántida
Lemuria o Thule (esta última en la tradición helénica se corresponde con el reino de hiperbórea: una tierra paradisíaca, perdida más allá de la barrera de los hielos, donde existe una raza que irradia un poder espiritual capaz de influir en los sentimientos colectivos del planeta)

Tanto en oriente como en occidente se suceden las descripciones sobre los integrantes de estas enigmáticas sociedades, y no faltan los testigos que dan crédito a la existencia de seres dorados de los que emana una intensa luz blanquecina.
por Silvia Velando
del Sitio Web MundoMisterioso
recuperado a treves del Sitio Web WayBackMachine
Huecos polares

La posibilidad de que la tierra sea hueca, y de que se pueda entrar en ella a través de los polos norte y sur, ha alimentado la imaginación de la humanidad desde hace mucho tiempo.

Por si fuera poco, unas supuestas fotografías de una abertura en el polo norte tomada por los satélites ESSA-3 el 6 de enero de 1967 y ESSA-7 el 23 de noviembre de 1968, parecen facilitar esta teoría.
 



Parece una idea digna de una novela de ciencia ficción y sin embargo se trató de un proyecto que Élie Roudaire, discípulo de  Ferdinand de Lesseps, el artífice del Canal de Suez, ofreció al gobierno de Francia en 1874. Un gran mar interior en el desierto del Sáhara, entre Túnez y Argelia, para transformar esta árida región en un vergel.
La clave de su plan era el gran lago salado de Chott  el-Mehrir, en el sur de la provincia de Constantina, que se encuentra a unos 40 metros por debajo del nivel del mar. La idea era crear una serie de embalses artificiales que conectaran este lago con el Mediterráneo.
Roudaire conocía muy bien la geografía del Magreb. Hizo muchos estudios y finalmente presentó su ambicioso proyecto que bautizó como Baie de Triton: 380 kilómetros de pequeños lagos comunicados por un canal como las cuentas de un rosario, de este a oeste.
La idea era admirable: llevar la prosperidad a esta parte del mundo, un ideal digno del espíritu ilustrado francés, aunque subyacía un objetivo militar: el de aislar Túnez por el sur y mantener a las tribus hostiles alejadas de la zona ocupada por los colonos.
Por desgracia, las expediciones de Roudaire sobre el terreno, pagadas por el gobierno galo, arrojaron resultados inesperados. Por ejemplo, Chott el-Djerid, el lago que se sitúa geográficamente más cerca de la costa, en realidad estaba por encima del nivel del mar. Ese problema elevaba el presupuesto del proyecto a cifras astronómicas, inasumibles, y todo terminó allí.
Sin embargo, la idea del Mar del Sáhara sí prendió en la imaginación de otro ilustre francés: el escritor Julio Verne, cuya novela publicada en 1905 y llamada L’invasión de la mer  rescataba el plan en mitad de una aventura de luchas entre bereberes y europeos que culmina con un gran terremoto.
Fotos vía: bigthink.com



Si la ONU decidiera crear el Día Mundial de la Ciencia Ficción lo tendría relativamente fácil: este mes de febrero se ha cumplido el 186 aniversario del nacimiento de Julio Verne, a quien muchos críticos y expertos consideran como el “padre” del género.
- Treinta y cinco personas son transportadas en el gran elefante de doce metros de alto y ocho de ancho, el 30 de junio de 2007 en Nantes, Francia, el cual forma parte del universo de 'Las máquinas de la isla de Nantes' que invita a los pasajeros a viajar al mundo imaginario de Julio Verne en su ciudad de nacimiento. EFE/Luc Skeudener
Nacido en una familia burguesa de Nantes (Francia) el 8 de febrero de 1828 como Jules Gabriel Verne Allote, abandonó la carrera de abogado en la que pretendía encarrilarle su familia para dedicarse a la literatura, actividad en la que volcó su enfermiza curiosidad por cualquier avance tecnológico así como una asombrosa capacidad de trabajo, aún a costa de su salud.

Tras publicar varios relatos y obras de teatro, en 1863 escribió su primera novela, que fue también su primera obra de ciencia ficción: “París en el siglo XX”, uno de los pocos textos que no llegó a ver publicado en vida ya que su principal editor, Pierre Jules Hetzel, la rechazó y no fue impresa hasta 1994.
Hetzel la consideraba una obra fallida, “demasiado pesimista”, ya que auguraba una sociedad masificada y dominada por banqueros, funcionarios y tecnócratas, donde la población vive en rascacielos de cristal y usa trenes de alta velocidad pero ignora las grandes obras literarias y la música clásica y, en los programas educativos, las humanidades (incluyendo el estudio del latín y el griego) han sido expulsadas en beneficio de las disciplinas científicas.
En lugar de esta novela, publicó entonces “Cinco semanas en globo”, la primera de su serie de “Viajes extraordinarios”, que le dieron fama y riqueza gracias al éxito cosechado a lo largo de sus 60 títulos.
Este éxito se cimentó en una hábil combinación del género de aventuras con una fértil fantasía, la inclusión de los datos científicos más adelantados de su época y una notable capacidad para la proyección histórica que en ocasiones roza la adivinación.

Entre sus novelas más famosas, “Viaje al centro de la Tierra” (1864), es la única a día de hoy que espera confirmación a algunas de las fantásticas descripciones de Verne: ¿existirá un desconocido mar interior dentro de nuestro planeta con un mundo prehistórico completo? De momento, sólo es imaginación… ¿sólo es imaginación?

http://universo-verne.blogspot.com.ar/2014/02/julio-verne-el-inventor-de-la-ciencia.html
 

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